GEORGE REYES.

GEORGE REYES. YA EL SILENCIO NO ME HABLA.

George Reyes es poeta, ensayista, profesor y presbítero ecuatoriano, residente en la Ciudad de México. Su reciente poemario es El azul de la tarde (Santiago de chile, Chile: Apostrophes Ediciones, 2015); su poesía ha recibido homenaje y, al igual que sus ensayos, ha sido publicada en diferentes revistas literarias y antologías virtuales y de papel; ha sido incluido en la Antología de Poesía Mundial, Poetas del siglo XXI; consta en la Enciclopedia de la Literatura en México-FLM -CONACULTA; tiene en su haber los poemarios inéditos Filosofía risueñaMañana y otros.

YA EL SILENCIO NO ME HABLA
Los poros de mi piel nocturna
destilaban esos llantos que yo río
y en su catarata se caía mi delirio como arena frágil.
El galope de esas noches me azuzaba la canina hambruna.
Esas noches vomitaban en mis hombros festines ya licuados.
¡Esa lontananza dilataste en la que me acuesto!
No vuelvo la mirada al vaho de la sal.
Me has anclado en cada hueso el exceso de tu paz
Y me hablan hoy tus versos con bella rima.
SOLILOQUIO DE MI ROSA
————————————————————————————
El poema es un mundo, espectáculo y partitura lingüístico-simbólica y profética en el que cabe la presencia viva del lector de carne y hueso que lo habita, lo interpreta, le despierta su música y lo experimenta (George Reyes).
————————————————————————————
1
Verdad es que “nunca la noche ha vencido al alba”, pues, como preludio del ardiente astro matinal, ésta es despuntada por el Ingénito sobre las oscuras montañas en cada nuevo amanecer. Esa victoria se me reveló en progreso desde que en mi rosaleda sembré el tallo de una rosa, nutrido de pesada sabia; respecto a lo cual el tiempo me ha estafado al permitirme solo evocaciones migajadas de sus rosas. Esa victoria se me reveló también al ver como en ese tallo las rosas eran zurcidas con el hilo de mis lágrimas; enredado en los colores de esas rosas, ese hilo se deslizaba mudo por las praderas del corazón a la copa de mi mano, la que el consustancial ser consumía hasta engendrar nueva madeja de sonrisa y nueva travesía por el golfo de los náufragos.
2
Quería que una vez fuese dos veces;
que dos veces fuesen tres:
desprenderte, complacencia apasionada, con vigilia y silencio santo.
Jadea la mediana noche, da estertores.
Tus sonidos quejumbrosos, soledad agazapada,
te han escrito puerta en mí poema que jamás has de leer.
Hoy camino con buen porte como un león;
medito en tu recuerdo dulce, cual la tórtola,
en esta lluvia pertinaz que me ablanda las praderas de mi pétalo.
El feliz marco con tu rostro descubierto me colma de rocío.
ADAN LLORA TODAVIA
En el chorro de agua en flor se bañaba quien al viento andaba…
Se sentó en silla huérfana debajo de un sauzal que llora,
junto
a
nopales
de
pradera
que
por
él
lágrima
exiliada
vierten
todavía…
En el chorro de agua en sombra sonando cual un beso,
se baña sobre piedras con acento humano y gruñido de los leones,
entre flashes de luciérnagas y de tomas instantáneas de tormenta…
¿Ves tú los luceros parpadeando en el cielo de las fauces de las piedras?
¡Veo su grandeza que se zurce la rotura extrema!
Ya no habrá vigilia en pardas horas, en el éxtasis de un gorjeo de palomas;
ni en palacio de los cuentos sin más granos de silencio…
Con la pluma de tu abrazo le has tatuado tú la vida.
NUPCIALES
¡Ay reverso de mis pies en la otra patria,
cual urbana agua que ha cambiado de espumaje y cauce:
del charco almidonado,
al
lago
de
tus
brazos
donde
nado!
Esa patria ha enjaulado este cansancio.
Y la ausencia y la mortaja lo han secado,
cual
mi arroyo
campirano
y lomo
azul de olas.
.
Claridad me mira entero y no es mía.
Estoy descalzo de jadeos y de hundida mano de Tomás.
¡En
boda
estoy
con otros
sueños
de otras noches,
de otras lunas,
sin cripta ni epitafio de recuerdos!
MURMULLO EN EL PAPEL
————————————————————————————–
Ahora que la lluvia golpea los cristales del olvido. R. Martínez López
————————————————————————————–
Escucha el murmullo durmiendo en el papel,
destila de mis poros como agua abriendo cauce,
se enjuaga en la semántica del verbo y se empoza en todo el verso.
El galope de aleteo de aquellas mariposas,
que se posan todavía en el rosal, mirando al sol tardeado,
es mi sangre penetrada en los oídos que te habitan.
¡Estoy libérrimo de puñales atorados,
de relojes estacionados, de lloros que se ríen..!
¡Ondea el reverso,
ondea la vida
tan lejana del papel!

GEORGE REYES. YA EL SILENCIO NO ME HABLA.

George Reyes es poeta, ensayista, profesor y presbítero ecuatoriano, residente en la Ciudad de México. Su reciente poemario es El azul de la tarde (Santiago de chile, Chile: Apostrophes Ediciones, 2015); su poesía ha recibido homenaje y, al igual que sus ensayos, ha sido publicada en diferentes revistas literarias y antologías virtuales y de papel; ha sido incluido en la Antología de Poesía Mundial, Poetas del siglo XXI; consta en la Enciclopedia de la Literatura en México-FLM -CONACULTA; tiene en su haber los poemarios inéditos Filosofía risueñaMañana y otros.

YA EL SILENCIO NO ME HABLA
Los poros de mi piel nocturna
destilaban esos llantos que yo río
y en su catarata se caía mi delirio como arena frágil.
El galope de esas noches me azuzaba la canina hambruna.
Esas noches vomitaban en mis hombros festines ya licuados.
¡Esa lontananza dilataste en la que me acuesto!
No vuelvo la mirada al vaho de la sal.
Me has anclado en cada hueso el exceso de tu paz
Y me hablan hoy tus versos con bella rima.
SOLILOQUIO DE MI ROSA
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El poema es un mundo, espectáculo y partitura lingüístico-simbólica y profética en el que cabe la presencia viva del lector de carne y hueso que lo habita, lo interpreta, le despierta su música y lo experimenta (George Reyes).
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1
Verdad es que “nunca la noche ha vencido al alba”, pues, como preludio del ardiente astro matinal, ésta es despuntada por el Ingénito sobre las oscuras montañas en cada nuevo amanecer. Esa victoria se me reveló en progreso desde que en mi rosaleda sembré el tallo de una rosa, nutrido de pesada sabia; respecto a lo cual el tiempo me ha estafado al permitirme solo evocaciones migajadas de sus rosas. Esa victoria se me reveló también al ver como en ese tallo las rosas eran zurcidas con el hilo de mis lágrimas; enredado en los colores de esas rosas, ese hilo se deslizaba mudo por las praderas del corazón a la copa de mi mano, la que el consustancial ser consumía hasta engendrar nueva madeja de sonrisa y nueva travesía por el golfo de los náufragos.
2
Quería que una vez fuese dos veces;
que dos veces fuesen tres:
desprenderte, complacencia apasionada, con vigilia y silencio santo.
Jadea la mediana noche, da estertores.
Tus sonidos quejumbrosos, soledad agazapada,
te han escrito puerta en mí poema que jamás has de leer.
Hoy camino con buen porte como un león;
medito en tu recuerdo dulce, cual la tórtola,
en esta lluvia pertinaz que me ablanda las praderas de mi pétalo.
El feliz marco con tu rostro descubierto me colma de rocío.
ADAN LLORA TODAVIA
En el chorro de agua en flor se bañaba quien al viento andaba…
Se sentó en silla huérfana debajo de un sauzal que llora,
junto
a
nopales
de
pradera
que
por
él
lágrima
exiliada
vierten
todavía…
En el chorro de agua en sombra sonando cual un beso,
se baña sobre piedras con acento humano y gruñido de los leones,
entre flashes de luciérnagas y de tomas instantáneas de tormenta…
¿Ves tú los luceros parpadeando en el cielo de las fauces de las piedras?
¡Veo su grandeza que se zurce la rotura extrema!
Ya no habrá vigilia en pardas horas, en el éxtasis de un gorjeo de palomas;
ni en palacio de los cuentos sin más granos de silencio…
Con la pluma de tu abrazo le has tatuado tú la vida.
NUPCIALES
¡Ay reverso de mis pies en la otra patria,
cual urbana agua que ha cambiado de espumaje y cauce:
del charco almidonado,
al
lago
de
tus
brazos
donde
nado!
Esa patria ha enjaulado este cansancio.
Y la ausencia y la mortaja lo han secado,
cual
mi arroyo
campirano
y lomo
azul de olas.
.
Claridad me mira entero y no es mía.
Estoy descalzo de jadeos y de hundida mano de Tomás.
¡En
boda
estoy
con otros
sueños
de otras noches,
de otras lunas,
sin cripta ni epitafio de recuerdos!
MURMULLO EN EL PAPEL
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Ahora que la lluvia golpea los cristales del olvido. R. Martínez López
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Escucha el murmullo durmiendo en el papel,
destila de mis poros como agua abriendo cauce,
se enjuaga en la semántica del verbo y se empoza en todo el verso.
El galope de aleteo de aquellas mariposas,
que se posan todavía en el rosal, mirando al sol tardeado,
es mi sangre penetrada en los oídos que te habitan.
¡Estoy libérrimo de puñales atorados,
de relojes estacionados, de lloros que se ríen..!
¡Ondea el reverso,
ondea la vida
tan lejana del papel!

EL LAMENTO DE UN QUERER. JOSÉ LUIS GRANADOS LÓPEZ

EL LAMENTO DE UN QUERER

En un pesar sin vivir
A mi novia yo tengo que enamorar
Un sentimiento sin sentir
Yo quisiera sus labios besar
En el camino a la gloria
Mi cabeza pensaba en ti
Un sentido de agobio y alegría
Me recordaba el día en que te conocí
Mi viaje ha sido largo
Mi alma estaba aturdida
Mi sentimiento había descansado
Y tu alma se sentía perdida
Al final de mi camino
Tú me deberías de querer
Mi alma; tú debías de tener
Cuando se termine ese camino

ENTRE DOS AMORES

Dos pensamientos tengo en la cabeza

Uno parece ser o estar joven

Me sentimiento padece tristeza
Otro parece ser o estar mayor

No poder verlas es mi profundo dolor

Yo quisiera verlas algún día

Y mi corazón tenía mucho amor
Mi alma algo sentía

Arropado por un manto de terciopelo

Mi mirada apuntaba hacia el cielo

A mis dos amores estaba adorando
Arrodillado estaba, a DIOS rezando

Vuestros bellos cuerpos estaría yo contemplando

Vuestros labios carnosos estoy yo mirando

Mi alma percibía vuestro amor
Mi corazón se sentía con mucho dolor

DIME SI TE ACUERDAS DE MÍ
Dime si te acuerdas de mí
En el díe en que te conocí
Me puse contento cuando te vi
Y ese día te enamoraste de mi.

Dime si te acuerdas de mí

Y en mi corazón tu imagen retení

Cuando un día te regalé flores

Dime si te acuerdas de mí

A pesar de todos mis males y dolores. En el día en que me puse malo

Dime si te acuerdas de mí.

La vida nos dio un palo. Cuando ese día te acordaste de mí

Cuando mi corazón estaba palpitando por ti.

Cuando en ese dúa te enamoraste de mí

Un estremecimiento en mi cuerpo sentí

EL CAMINO HACIA LA LIBERTAD

En un tiempo no muy lejano
Me encontré una hermosa mujer

Estando de labranza

Me acerqué y le extendí mi mano.
Tal cosa le dije que mía tenía que ser Dios generoso y bondadoso me mandó una alabanza.

Un tormento me agobiaba y me atormentaba, no podía vivir

Tenía en ella un regocijo y alivio que mis penas se las llevó el río

Y mi corazón no podía más resistir

Ella liberó las cadenas

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