Ricardo Arratia Joglar

Tu carpintero de sueño que te busca por la tarde,
 soy tu herrero de los astros que te mira enamorado,
 soy un antiguo habitante de aquella ciudad de Sardes
 en los mitos de aquel griego que se fugó del pasado.  
¡Ah, Pelusa! Tus pupilas de tu cielo me captura,
 escuchas la voz del tiempo que vocifera a tu alma,
 es un fruto de tu beso de la fruta que madura
 en el árbol de la vida que te atiza ya tu calma.  
¡Ah, Pelusa! Te contemplo como Baucis de los lirios,
 soy tu Filemón que aguarda en el cielo de tu lluvia
 y un temblor de cielo clama por tus húmedas colinas.

  Los braseros de la noche resplandecen como cirios
 y mi beso en tus poros ya te muerde, te derrubia
 como brasas de los tiempos, tus pirañas clandestinas.  

Tomada del libro Versos del Goldmundo del autor Ricardo Arratia Joglar

5.- Aleyda Quevedo Rojas





















































Ahora que ellos me tienen
reescribiendo mi destino 

ALGUNAS ROSAS VERDES

Un mundo de agua

x

Aleyda Quevedo Rojas.
Poeta, periodista, ensayista y gestora cultural (Quito, Ecuador, 1972). Ha publicado los libros de poesía: ‘Cambio en los climas del corazón’, 1989; ‘La actitud del fuego’, 1994; ‘Algunas rosas verdes’, 1996; ‘Espacio vacío’, 2001 y 2008; ‘Soy mi cuerpo’, 2006; ‘Dos encendidos’, 2008 y 2010; ‘La otra, la misma de Dios’, 2011; ‘Jardín de dagas’, 2014 y 2015; y las antologías que reúnen parte de su poesía bajo los títulos: Música Oscura, (2004) Amanecer de Fiebre(2011) y El cielo de mi cuerpo, (2014)que aparecieron en Almería, Guayaquil y La Habana, respectivamente. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía “Jorge Carrera Andrade” en 1996. Ha representado a su país en los más importantes encuentros y festivales internacionales de escritores en España, México, Argentina, Colombia, Nicaragua, Puerto Rico, Perú, República Dominicana, Venezuela, Francia, Cuba, Chile y Brasil. Ha sido curadora de las antologías literarias: “13 poetas ecuatorianos”; Mordiendo el frío y otros poemas” del poeta Edwin Madrid; “Hacer el amor (humor) es difícil pero se aprende” del escritor Fernando Iwasaki. Es coordinadora editorial del sello independiente Ediciones de la Línea Imaginariaque tiene en su catálogo 28 volúmenes de poesía Latinoamericana. Colabora con revistas de cultura y literatura de Ecuador. Ha sido traducida al francés, inglés, hebreo, portugués e italiano. Mantiene un libro inédito.

22 poemas

Cortadas a media noche,
las flores de verano iluminan la habitación del hotel.
Las de color naranja excitan
hasta afectar,
en esa zona que las mujeres confunden con:
Deseo,
desgarro,
defectos.
Las flores fucsia y las excesivamente moradas
distraen y llegan a enervar.
Pero estoy húmeda,
lista para la noche en este hotel del mundo.
Piso un jardín de intimidades.
A las ramas verdes del follaje,
las chupo una por una.
Y la clorofila aceitada me va dejando,
las ganas de ir hasta el fondo.
Mas lo que hago antes de dormir
es leer los poemas de Szymborska.

Nunca las vi detenidamente ­―aunque siempre estuvieron―
y son las mismas a pesar de haber mudado de pétalos.
Jamás es la misma flor luego del granizo.
Algo modifica sus ojos secos y el destello del cáliz,
tan misteriosamente dispuestas en el mismo jardín.
Sus cuerpos me hablan cuando preparo mi daga
―cortes exactos―.
Algo que congele la belleza de la pasiflora o el romerito negro.


Limón perfumado
Soy mi cuerpo
atrapado por partículas
de otros cuerpos
Cuerpo
que enjabono en el mar
reconociendo suciedades
y miedos
Miedos míos
enjuagados con
el agua que todo lo cura
la sal de mi sudor
los celos bien guardados
los dulces jugos
y de nuevo el agua
que me concede
un cuerpo nuevo cada día
Cuerpo fresco
tendido en la cama
como limón al filo
de la ventana
Y el sol quemando
el vidrio
la madera
el limón
perfumado y desnudo
de la ventana que soy
¿Sé quién soy?
me miro
en el largo espejo del baño
tengo 33 años
nunca estuve tremendamente sola
abandono de perras
que te marca y deja sin curiosidades
Lloro y mis piernas blancas
se vuelven negrura profunda
que bloquea los sentidos
Quién es mi cuerpo
puede afrontar sus propias
desgracias
incluso las más asfixiantes horas
ansiedad
falta de ti
horas cuando me fundo con un monstruo
que conozco bien
Cuerpo mío
pólvoracielo
intenso estallido
de lámparas que filtran tu claridad
sobre mi pecho
Soy este cuerpo mío.


Centrífuga
¡Oh Señor!
concédeme
el don de callar a tiempo
y así llegar
a mis máximos estruendos
sin el más mínimo sonido.

Arrodillada yo
Pongo las manos
al Hermano Gregorio
él es mi intermediario
Centrípeta
llena de mí
riñones
uréter
vejiga
me entrego a la más honda fe.


Ventana
Todo en tu mente
es el cuerpo me dice Robert Creeley
La piel campo de batalla
los ojos un bosque extenso
y a partir del sentimiento una punzada
al corazón de cuando niña
La serpiente de la enfermedad
rasgando tus tejidos
Las costillas desdoblándose para escribir
sobre plantas e hijas bienamadas
Felicidad alcanzada por instantes
Con forma de un hombre de manos tibias
que retiene tus senos como pájaros blancos
Un río místico
ancho imantado y turbio que llega a ser etéreo
intentando salvarte a ti misma
pero regresa a tu cuerpo que es tu mente
y a partir de allí construye tu vejez en ese río.


Aparición
Me abandono a la virgen
Tomo sus manos de porcelana
y las llevo suavemente hacia mí
Hasta quemar con su frío mi piel
en sus tentáculos de acero
Me abandono desnuda
a ese manto que he mirado desde niña.


TODAVÍA NO APRENDO A DISTINGUIR
el vértice donde se topan
la realidad y los sentimientos que soñamos.
Lo mismo me pasa,
cuando intento guiar la hiedra.
Esa liviana planta que tanto afecta
el muro de mi (tu) soledad.
Plantas y sentimientos bizarros
que me atraen, y poco logro entender.
Excepto la sobriedad de la hiedra,
están las plantas inflamadas del jardín:
lirios de sangre blanca,
farol chino que aprisiona deseos,
y la menta, húmeda calma que le da sentido
a mis otros sueños, donde no hay confusión,
y me es posible suspirar,
para empezar el nuevo día.

ME ARRODILLO ANTE EL ROSTRO DEL AMOR
en el fondo del pozo,
justo en su vórtice
oliendo la oscuridad.
Lamiéndome como gacela perdida
que conoce el punto exacto del dolor.
No me he separado de mí misma,
estoy en el fondo del pozo,
conociendo las heridas de amor,
perfectamente adheridas al cuerpo.

ARRANCO TODAS LAS FLORES DE MI CUERPO
para ofrecértelas, Señor.
Allá voy, más desnuda sin las diminutas flores
del torso, más desvestida que nunca
sin las dalias que crecían en mi espalda.
Voy saltando las piedras ciegas de la desdicha
y el viento me ayuda a alcanzar la arena.
Señor de las Angustias, todopoderoso mío,
me despojo incluso de la flor pasionaria
y de la corona de heliconias que adorna mi pubis.
Desnudísima, para entregarme a ti,
sin los lirios de la nuca o los girasoles de las nalgas,
pulcra, tal vez insondable isla de misterios
Y no más rosas, ni margaritas, ni violetas
encandiladas en mis senos.
Limpia estoy, vuelta promesa.
Brillante y sola para entregarme a ti
sin las astromelias del sexo,
sin la flor azul del corazón.


¡SEÑOR!, NO ME ABANDONES
en arenas de almas en movimiento.
Guárdame de la locura y de los gusanos de pus.
Mírame, soy la misma de los excesos,
la otra que te mandaba mensajes desde el salitre.
Líbrame de todo mal
y de su amor que llevo con cuchillos entre las piernas,
de mis desbordadas maneras de buscarlo
en la oscuridad profunda del mar,
de las acciones de libertad obsesivas.
Líbrame de mí misma, Señor.
Nada queda ya de la niña que fui
ni rezos, ni incienso,
quizá apenas el mismo brillo en los ojos.
No me abandones todopoderoso mío
ahora que el sexo lo tengo
justo a la altura del corazón
y recorro sábanas de arena
peinada con una corona de espinas verdes.

AGUIJÓN

Una caja
encierra siete escorpiones
La destapo con mis manos frías
Grabo en la retina sus cuerpos negros
y el aguijón dispuesto como una interrogante
Siento el poder de su pregunta
atrapada por el miedo y la belleza.


MÚSICA JAPONESA
¡Ah! de las horribles pasiones que recorren mi cuerpo
insoportables cuando los ojos de otros miran
En nombre del Señor, el más poderoso
voy hacia el despeñadero de cuerpos desconocidos
que me aman y emocionan
Señor, no me abandones en arenas
de almas en movimiento
soy tuya
camino descalza y pulcra en mitad del desierto
preparada para el goce o la muerte
Más allá de la seducción
guía mis pasos en el amor.


LA NOCHE BLANCA

En un inmenso hospital
un cuerpo vestido de espinas
Soy virtualmente la virgen del desierto
estampa desmayada sobre el miedo
Nada más yo
con las manos llenas de clavos calientes
caminando descalza entre las dunas
Un inmenso hospital es un desierto blanco
De mi boca sale el mensaje divino
pero aquí nadie me oye.


POEMA DE CAVAFIS

Despacio
sueltas tu calor
Tu lengua
ejerce la función
para la que fue creada
y cumples con el acto
de volverme animal sensible
tan parecido
al poema infinito
que escribiera Cavafis.



Esta mujer de hechizos
de mentiras y
yeso
teje las medias
más cálidas
para el día
de su muerte
Una cruz
una caja de madera
algunas rosas verdes
esperan por ella
No hay temor
a la muerte
Solo pido
sea justa.

VIRILVIDRIO

Aún hierve el vidrio
en mi boca
la lengua indefensa
te busca
cristal fatídico
Destrozaste
mis labios
transparencia sin remplazo.


HAI-KAI DE LOS PÁJAROS
Cuidaré tus pájaros
pero me niego
a hacer el amor en la jaula.

TIGRES EN LA HABITACIÓN

me recorre como navaja
igual que tu insurrecto cuerpo
cuando me hace arder
y los tigres aparecen en la habitación
al acecho de la carne
Qué necesaria
es esta navaja
que aún cuando no estoy desnuda
me humedece.


¡Oh, Señor de la Poesía!
que tu ardor inflame mis metáforas.
Como los tulipanes que decoran
mi vientre ya cansado.
Ven a mí con tu manto de palabras elásticas
para cantar a los pobres de la tierra.
No soy la única que siente tu presencia.
Estás en los versos al mar y en las perras
rosadas de los prados.
En los poemas a las montañas y a la noche cubierta de helechos.
Pienso en los poetas y sus cuchillos.
En sus versos y suicidios por tu ardor, Señor.
La soledad es mi regalo.
La absoluta soledad de una acuariana mujer.
¡Y esa daga brillante del jardín de mi muerte
también es tuya, mi Señor!


El arte de perder ―ya profundizó Bishop―:
Casas, amigos, países, amores, libros, viajes…
Hasta que un día miras sin reconocerte en los
difusos bordes de la que fuiste.


¡Oh, Señor de la Poesía!
que tu ardor inflame mis metáforas.
Como los tulipanes que decoran
mi vientre ya cansado.
Ven a mí con tu manto de palabras elásticas
para cantar a los pobres de la tierra.
No soy la única que siente tu presencia.
Estás en los versos al mar y en las perras
rosadas de los prados.
En los poemas a las montañas y a la noche cubierta de helechos.
Pienso en los poetas y sus cuchillos.
En sus versos y suicidios por tu ardor, Señor.
La soledad es mi regalo.
La absoluta soledad de una acuariana mujer.
¡Y esa daga brillante del jardín de mi muerte
también es tuya, mi Señor!

4.- Claudia Masin.

Claudia Masin nació en Resistencia, Chaco, Argentina, en 1972. Es escritora y psicoanalista. Vive desde 1990 en Buenos Aires. Coordina talleres de escritura.
Publicó los libros de poesía: \”Bizarría\”(Nusud, Bs.As., 1997), \”Geología\” (Nusud, Bs.As, 2001, reeditado por Curandera, Bs.As., 2011), \”La vista\”(Visor, Madrid, 2002, reeditado por Hilos, Bs.As., 2012) “El secreto (antología 1997-2007)\” (Ed. De la Paz, Resistencia, 2007) \”Abrigo\” (Bajo la luna, Bs. As., 2007), “La plenitud” (Hilos, Bs.As., 2010, Raspabook, Murcia, 2014) y el libro de fotografías y poemas “El verano”(Ed. De la Paz, Resistencia, 2010)
Su libro “La vista” ha obtenido por unanimidad el Premio Casa de América de España en 2002. Su libro “Abrigo” ha obtenido una mención del Fondo Nacional de las Artes en 2004.
Textos suyos han sido traducidos al francés, inglés, portugués e italiano.
Participó en varias antologías de poesía y ensayo, en su país y en el exterior, entre ellas “Antología de la poesía Latinoamericana del Siglo XXI, El turno y la transición”, Siglo XXI, México, 1997, “El arcano o el arca no. Poesía argentina de fin de siglo”, (Ed. Casa de las Américas, La Habana, 2006)Poetas argentinas 1960-1980” (Ed. del Dock, Buenos Aires, 2008), “El hacer poético” (Universidad Veracruzana, Veracruz, 2008) Las dificultades de la poesía”  (Ed. del Dock, Buenos Aires, 2011), “El cine y la poesía argentina”, (Ed. En danza, Bs. As., 2011), “Penúltimos, muestra de poesía argentina” (UNAM, México, 2014), etc.
Fue codirectora de los sellos editoriales “Abeja Reina” y “Curandera”, dedicados a la poesía.

Geología (Nusud, Bs.As., 2001; Curandera, Bs.As., 2011)

Geología
Toda nuestra infancia debe ser imaginada de nuevo.
Gaston Bachelard.
De pequeña
probablemente pensara que la geología
era la ciencia que enseñaba a vivir en la tierra.
Geo, tierra, logía, ciencia. Era razonable,
y desde entonces Yo voy a ser geóloga
cuando sea grande, informaba,
como quien dice voy a averiguar sola
lo que nadie me sabe contar,
voy a clasificar todos los géneros
de dolor que conozco como si fueran piedras.
-Tal vez en los manuales -me decía-
entre fallas y estalactitas aparezca en una foto
yo con mi disfraz de explorador
y en una nota al pie, esta descripción:
nena de piedra hallada en una cueva
muy al norte, casi escondida,
el cuerpo cubierto de palabras talladas,
por el tiempo transcurrido, incomprensibles.
Poligrafía
Escribías con una piedrita en la tierra tu nombre, palabras
al azar: arena, río, spider man. Como si creyeras que una historia
se escribe por la suma, la discreta acumulación de partículas.
O como si dibujar una casa bastara para poder habitarla. Pero
¿quién vive una vida real en una casa dibujada?
Hay un ligero, sutil desasosiego en las largas horas
de la siesta, que hace que todos prefieran dormir. Aún así,
resistías despierta. Es extraño pensar en una vigilia en pleno día,
cuando nada escapa a la visión y cada sonido resuena
amplificado en el silencio.
Los climas violentos crean una sensación de inminencia,
la ilusión de que nada va a quedar igual después del vendaval
o del calor intenso: una fiesta que se celebra
por un acontecimiento imaginario. Y es la imaginación,
y no los hechos, quien te deja asombrada una y otra vez
frente a cosas idénticas.
En esa hora en que son intensas niñez y desdicha,
como agujas en preciosa sincronía, ¿cuál
sería el objeto de tu espera? ¿Un naufragio, un estallido,
acaso el descubrimiento de la tristeza,
esa grieta que modifica tu mundo para siempre?
No es otra cosa que ese momento
lo que dirían las palabras, si alguna palabra
dijera alguna vez algo cierto.
Grafito
Una noche de luna llena, en la hamaca del jardín,
están sentadas. La madre canta una canción
que repite y repite, podría decirse hasta el cansancio,
sólo que la hija no se cansa: se encanta, se duerme.
Desde esa noche, para la hija, escribir
será escribir la pérdida de ese momento.
La escritura de la canción de la madre demora
el final de la canción misma. Las palabras
existirán para crear esa demora, un instante
suspendido entre la voz y el silencio. Y por eso,
la hija las escribirá con esa facilidad dichosa
con que sólo pueden hacerse
ciertas cosas imposibles.
Hans
a Susana Villalba
Vas a tomar de las palabras lo que pueda servirte para decir
de las formas impronunciables que adopta la tristeza.
¿Qué es lo que quisieras decir? Tal vez que por las noches
salías a ver cómo se formaba la tormenta,
y la electricidad del aire te capturaba como un halo
dentro del cual te convertías también en pura radiación,
en pura espera decidida, tensa. O que la primera
vez que te quedaste a solas con el aguacero pensaste
no se cae la noche por ser tan hermosa”,
pero sin embargo temblaste, capturada
por esa forma insólita de la pasión que es el miedo.
Mirabas las ramas torcerse bajo el peso invisible
del viento, la violencia del agua arrancando las hojas,
el jardín expuesto en su desnudez. Un paisaje
hecho para el sol no resiste la visita de la noche.
¿Cómo diferenciar desastre de belleza?
Si es tan similar la devastación que ambos dejan detrás,
el desconsuelo que provocan al irse, si alguna vez han estado
cerca nuestro.
Eras, en la oscuridad de la tormenta, como una exploradora
que ha extraviado la brújula y espera, en la completa
soledad, una señal de los astros, una complicidad azarosa
e improbable que la lleve de regreso a casa.
No es verdad que las exploradoras no temen
ni que la infancia transcurre en una larga y luminosa mañana.
El miedo otorga un nombre como una moneda falsa
para comprar un espacio en el mundo, en el lenguaje.
Una palabra sola y el territorio de pura luz queda vedado,
minada la gratuidad de la única alegría real,
que es la del cuerpo.
Resistencia
Nací en una ciudad rodeada por defensas de tierra.
Montañas de utilería para que cuando llueva,
el río, en su crecida, no invada nuestras casas
y arrase la ciudad. Pero se ha tenido la precaución
de construir murallas precarias, abiertas. Para mantener
al enemigo vivo. Los que hemos nacido en Resistencia
tenemos para qué levantarnos cada mañana:
quien tiene a qué temer ya no está solo.
Aquí, el uniforme de guerra incluye botas de lluvia
amarillas. Nos sentimos impermeables
cuando caminamos por las calles, cómplices
como sobrevivientes de un desastre secreto.
Una vez, la lluvia nos sitió por tres días y tres noches.
Los chicos soñábamos con la amistad del agua,
salir descalzos a la invasión, cada gota
un disparo fresco en el pecho. Pero permanecíamos
tras las trincheras, cristales dibujados al vapor
con nuestros nombres. Casa del agua.
¿Un barco ebrio? No, mi casa era un blanco quieto.
Guardado en una botella, como una cabaña de los Alpes,
una miniatura olvidada en un estante.
Soñé entonces con construir un arca, pero no llevaría
animales sino palabras. Las elegiría al azar, por capricho.
Por la música que despedían de sí al ser dichas.
¿No es más importante preservar la belleza que la especie?.
Zarparía en silencio hasta que la tierra
se perdiera de mis ojos por la distancia y el diluvio.
¿Noé sabría de su audacia al huir?. Soldado que huye
sirve para huir de la próxima batalla.
¿Y si escribir no fuera temblar en la tormenta sino
– a lo sumo- presumir bajo el alero?
¿Y si la crecida de las aguas no existiera?
Un mito. La fundación de algo. De una ciudad: Resistencia.
Construida para ofrecerse a un ataque imaginario,
a una corriente asesina que no existe. Acuario seco
en que los peces sofocados resistimos
hasta que las agallas sangran. Nunca fue cierto
que en las guerras se venciera por un arte sutil
de resistencia.
LA VISTA (Visor, Madrid, 2002; Hilos, Bs.As., 2012)
Madre e hijo
Despacio, despacio, que hasta aquí no llegue la prisa
de la muerte. No quiero que venga la primavera,
dijiste, no tengo ropa que ponerme. En las montañas
pareciera que siempre está a punto de desatarse
una tormenta, pero hay una sola tormenta en todo
el invierno. Cuando sucede, salimos los dos
a verla. Te tiemblan las manos como a una niña
pequeña, siempre me pregunté si de alegría
o de miedo. Todas las cosas únicas aterran.
A veces quisiera protegerte, taparte los ojos,
que no adviertas la primera gota
desprendiéndose, inevitable, del cielo. Que no sepas
que por más que hagamos silencio por meses,
por años enteros, acabaremos por decirnos una
u otra palabra, y en ese momento comenzará
a correr el tiempo.

El regreso

¿Qué trae el padre de su largo recorrido por los campos
amplios y planos como pasillos de hospitales donde él,
médico viejo y cansado, pasea su mirada pacífica, experta,
sobre todas las cosas del mundo como si fueran suyas,
las hubiera tenido en la mano tanto tiempo
que conociera sus exactas concavidades y accidentes?
No hay nada nuevo para él, ¿pero y nosotros?
¿Preguntándonos el cómo y el porqué, desasidos como estrellas fugaces
de la generosa custodia del cielo, nosotros cómo hacemos
para mirar las cosas sin angustia, sin que nos sobre o nos falte
siempre algo: una medida quizás, cuya ausencia hace imposible
caminar sin tropezarse a cada paso? ¿Qué amor
hizo descender sobre él para después dejarlo ir,
pájaro rapaz que de un momento a otro se volvió compasivo
y desechó los restos que le ofrecían, con la magnanimidad
de quien ya fue llenado, está completo? ¿Pero y nosotros,
a quienes esos restos cubrirían los huesos? No podemos pedir,
ya se ha perdido lo que quedaba, lo que había de más.
¿Por qué no salir a los caminos, entonces?
Si no hay nada que él traiga en los brazos,
¿por qué no ir yo misma a buscar,
si ese regalo que él esconde
cuidadosamente bajo la cama es una caja vacía?
¿Qué va a ser de nosotros ahora,
si es y siempre fue mentira que de los baúles sacaba
objetos maravillosos, que podía enseñarte a pescar peces
de aletas brillantes como una moneda al sol?
¿Si también es mentira que con sólo
raspar un carboncito contra su pecho creaba el fuego
que iluminaba la superficie curva de la tierra,
la geometría perfecta de la casa,
o que a nuestros cuerpos pequeños, con sólo mirarlos,
los volvía exuberantes como si fueran plantas parásitas colmadas
por la savia de otra planta? Dame la libertad, entonces
para soltarme de esta atadura que no ata a nada,
que yo de todos modos ya lo sé: hay un cielo
como hay una tierra, hay un desorden que, extrañamente, nos cuida,
hay quien desata la peste y a veces hay cura, hay mañanas
donde vamos a ser niños una vez, una vez sola,
para poder ir tomados de la mano de él,
de él que es esa tela secándose al sol los días de buen clima,
ropa dejada por un muerto, no me mientas,
no hubo padre ni habrá.
La ciénaga
Me preguntaste si tenía miedo. Mejor dicho,
no preguntaste nada. Una madre nunca revela
lo que realmente quisiera saber. Me miraste
y algo en tu mirada decía ¿tenés miedo?.
Yo, a veces, no encuentro la respuesta y callo
como si mi corazón fuera un reloj
cuyas agujas se detienen cada vez que tu mirada ansiosa
lo consulta. Algunos pájaros
sobrevolaban la pileta de aguas verdosas,
contaminadas. Tendrías que haber renovado el agua
al terminar el último invierno, me dijiste. Quizás es imposible
resistir la tentación de dejar pasar el tiempo, abandonar,
quedarnos sentados en la orilla mirando el deterioro.
Presenciar cómo, lentamente, la simpleza
del agua cristalina se transforma
en la complejidad de una ciénaga. Tal vez
la única libertad posible sea
la de negarse a mover un dedo, aunque se te vaya
la vida en ello. Preferiría no hacerlo,
como el personaje del cuento. Preferiría no moverme.
Vi una vez aquí, cerca del pueblo, un animal
agonizante. Había caído dentro de un pozo
de agua estancada. Imaginemos:
el animal va muriendo día a día, de a poco.
No puede moverse. El agua podrida
le llega hasta el cuello, ¿le preguntarías a ese animal
si tiene miedo? Las tragedias son vulgares, ocurren
todo el tiempo. ¿Podrías hablarme
hasta que llegue la noche? Quisiera que el rumor
de tu voz me adormezca, como si fuera
la música perezosa de las cigarras en pleno verano,
y después quedarnos en silencio los dos, una madre
y su hijo callados, para que el tiempo pase cerca nuestro,
apenas rozándonos, y todo esté tan tranquilo que no advierta
que yo sigo despierto, esperando que su paso me ignore
y me deje aquí, al lado tuyo, abandonado.
Mi mundo privado
Yo ansié tener un cuerpo que practicara,
como un arte, la ignorancia de sí.
Que cayera rendido con la levedad
con que caen las hojas de los árboles.
Cuando fuera inevitable,
nunca antes. Pero de tu cuerpo no deseaba
sino lo que había en él de frágil, de imperfecto:
la cicatriz que te cruzaba el pómulo, las pequeñas
arrugas en la frente. La herida
que te asemejaba a mí. El camino es interminable,
te decía, da vueltas y vueltas alrededor del mundo
y en alguna de esas vueltas los que estaban
destinados a perderse, se encuentran.
Se dice que a la vera
de cierta ruta que atraviesa el desierto,
es posible hundir una caña en la tierra reseca
y en algún momento brotará el petróleo como un géiser.
Anoche tuve un sueño en el que viajábamos por días
y días para encontrar el yacimiento, a la manera
de los cazadores de fortuna del oeste. Al llegar era de noche,
no había una sola estrella, el pozo
estaba seco. Yo me dormía y te quedabas
al lado mío, cuidando mi sueño. No estabas allí
a la mañana siguiente.
En el sueño, alguien decía:
donde tengas tu tesoro tendrás
tu corazón. Y yo me preguntaba
qué pasaría si tu tesoro se perdiera,
qué pasaría en un juego
de cajas chinas si al llegar a la última,
la que debería contener el objeto precioso,
esa, como todas las otras,
estuviera vacía.
Una película de amor
Yo comprendo la pasión de los astrónomos,
las noches en vela, la atención dispuesta
a captar, de entre todo lo que existe,
cierta fosforescencia en el cielo. Podría decir,
como ellos, que las cosas que me importan
no suceden en el mundo. La mirada vive, en lo que ve,
una segunda vida, más real que la primera, más intensa.
Yo pensaba que mirándote siempre,
en todos los momentos, los instantes preciosos
que guardabas dentro de tu cuerpo
se transferirían a mi propia constelación
de recuerdos, y lo deseaba con tanta fuerza que creí
ver con tus ojos –sin haberme movido jamás de esta ciudad
o de este cuarto- los detalles de tu casa natal, las tormentas
de nieve en un pueblito del sur, la tierra
completamente roja en el otoño, invadida por las hojas
de los arces, dos pies pequeños y descalzos,
cubiertos por el barro, el rostro de tu madre.
Quizás la intimidad entre dos personas dura
lo que dura ese momento en que sabemos
de los cuerpos y las cosas que otro amó,
en otro tiempo. O tal vez nadie alcance a rozar,
ni en su deseo, las imágenes ajenas, y estés sola,
y yo esté solo, y sea el nuestro,
-como el recorrido de las familias de esquimales hacia el sol,
sobre la nieve- un viaje del cual no queda huella.
París, Texas
Me gustaría contarte lo que veo,
hablarte de los hoteles abandonados
apareciendo de la nada en el medio de la carretera,
como castillos solitarios cuyos puentes levadizos
fueron dinamitados hace tiempo. Me gustaría
contarte lo que veo pero es imposible
hallar un dolor que condescienda
a ser narrado. ¿Vale la pena entonces,
emprender tan largo viaje para ir de un extremo
a otro del silencio? También es imposible
callar por completo: sé que terminaré por llamarte,
como se llama a alguien cuando se está a oscuras,
sin el auxilio de la voz, un estremecimiento
semejante al de esas luciérnagas
que al chocar contra un parabrisas en la ruta
se deshacen esparciendo una nube pequeña
de polvo y luz, y ésa -quizás- es su idea
de un encuentro.
LA PLENITUD (Hilos, Bs. As., 2010; Raspabook, Murcia, 2015)
La gracia
A veces, muy raramente, un encuentro nos conmueve
de una forma que no puede ser atenuada por el pensamiento
o el lenguaje. Es que trae una memoria
de lo que fue íntimamente conocido y deseado, pero ha sido
desplazado a un lugar inalcanzable, de donde no sabría volver
a menos que una persona -entre todas- lo llamara. Somos
criaturas tímidas que no han hallado, en respuesta
a su curiosidad, a su pasión por las cosas, más que daño
o rechazo. Como animales que han luchado demasiado por su vida,
no sabemos qué hacer con la alegría, y si llega,
seguimos huyendo para salvarnos. Si lográramos vencer el terror,
si nos quedáramos, podríamos recuperar algo
perdido hace tiempo. La dicha más plena es una dicha física
y debería producirse sólo una vez,
antes de que conozcamos las palabras. Su regreso es siempre
un instante de gracia que nos devuelve el amor con el que un día
la materialidad del mundo nos ha tocado.
La estela
Que no debía ser tan complejo, me decías ¿Y por qué no?
¿Acaso no es complejo el sutil mecanismo
que pone en conexión al polen y la abeja, o las infinitas
transformaciones químicas que sufre un pequeñísimo
grano de arena hasta llegar a ser parte, ya irreconocible,
del cuerpo del diamante? Es complejo encontrarnos
y perdernos, los que andan por el fondo de la tierra
buscando el tesoro de una cueva inexplorada lo comprenden,
no es al heroísmo ni a la astucia sino al azar o al misterio
que se debe el descubrimiento: ese cruce fatal, inevitable
entre quien busca y lo buscado, ese momento de arrebato y mutua
entrega. ¿Por qué debería ser fácil dar con aquello que esperábamos
ya de niños en el jardín del fondo de la casa,
sin saber que se trataba de una espera esa curiosidad honda
y atenta a cada ruido de la siesta, a una rama
que se agrieta en el calor, al paso de sombra de un lagarto
en la humedad de las paredes? ¿Por qué hemos olvidado,
si lo que sí sabíamos entonces es que es difícil
cierta clase de belleza, dar con ella, estar despiertos
cuando cruza por delante de nosotros, no para atraparla,
sino para quedarnos a vivir en la estela que deja?
La lluvia
¿Viste cómo llueve? Llovió así toda la noche
y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras,
aunque fuera en el extremo más inalcanzable
de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía
pareciera que el mundo fuera a desprenderse de su eje,
pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina
y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden
que lentamente se transforma en armonía.
Desde niños, vivimos sobreviviendo a catástrofes como ésa,
a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó:
que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan
arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos
y restos de animales, un desperdicio más lo que hasta entonces
ha sido nuestra historia, los objetos
que confirman que somos seres físicos y no un soplo
filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia
que no se detiene jamás para incluirnos. ¿Soñaste alguna vez,
cuando llega la violencia del aguacero,
con que el río se salga de su cauce para siempre y nos empuje,
soñaste con la noche en que el rayo finalmente nos alcance,
descalzos bajo la luz, como esperando saber algo
que sólo el impacto de una fuerza sobre el cuerpo
podría revelarnos? Pero el rayo no cae, no cayó
y al día siguiente todo sigue a salvo en el mismo lugar.
Ese es el mayor desastre que conozco: haber estado al borde,
una noche, de que nos fuera concedida una verdad
extraordinaria, y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismos y no sabemos nada
que no supiéramos ya.
La helada
Quien fue dañado lleva consigo ese daño,
como si su tarea fuera propagarlo, hacerlo impactar
sobre aquel que se acerque demasiado. Somos
inocentes ante esto, como es inocente una helada
cuando devasta la cosecha: estaba en ella su frío,
su necesidad de caer, había esperado
-formándose lentamente en el cielo,
en el centro de un silencio que no podemos concebir-
su tiempo de brillar, de desplegarse. ¿Cómo soportarías
vivir con semejante peso sin ansiar la descarga,
aunque en ese rapto destroces la tierra,
las casas, las vidas que se sostienen, apacibles,
en el trabajo de mantener el mundo a salvo,
durante largas estaciones en las que el tiempo se divide
entre los meses de siembra y los de zafra? Pido por esa fuerza
que resiste la catástrofe y rehace lo que fue lastimado todas las veces
que sea necesario, y también por el daño que no puede evitarse,
porque lo que nos damos los unos a los otros,
aún el terror o la tristeza,
viene del mismo deseo: curar y ser curados.
El talismán
Los ojos de los que estamos continuamente al borde de la caída
o del tropiezo, no saben despegarse de la tierra. De qué sirve
una belleza material que no pueda tomarse entre las manos
como una piedra y ser llevada siempre encima del cuerpo
igual que esos objetos insignificantes
que un niño acarrea consigo donde vaya, y que lo hunden
en el terror o el desconcierto si se pierden.
No hay belleza para mí en las cosas
que no pueden volverse talismán contra las fuerzas
del desamparo o de la pena, y ninguna palabra podría hacer eso,
sólo la presencia física de lo que fue elegido por un amor oscuro,
cuyas leyes desconocemos, para preservar nuestra vida intacta
entre todos los peligros y accidentes que la acechan, a pesar
de que es ella, esa presencia amada, el peligro mayor,
porque no puede protegernos de su pérdida.
La plenitud
Hay una historia que quiero contarte: a veces,
en medio del bosque abrupto y solitario, crece un árbol
demasiado delicado y tímido para sobrevivir sin que las ramas
se tuerzan, decaigan, pierdan fuerza cada día,
como si no hubiera nacido preparado
para enfrentar la dificultad del suelo áspero y las plagas,
y su propia debilidad lo llevara a empequeñecerse
hasta casi desaparecer, tapado por una vegetación
que pareciera nutrirse de la audacia
que a él le falta. Pero una sola vez en toda su vida
-que no es larga- florece. Sucede en la estación de las lluvias,
y su flor es la más extraña que pueda concebirse,
no necesariamente bella ni cargada de polen.
Me dirás que ceder lo más valioso que se tiene
a una forma de vida que explota y se retrae en unas horas
no es un acto razonable, que es mejor la lenta construcción
de una fuerza que no pueda doblegarse y se sostenga
en lo que acumula año tras año. Sin embargo,
imagino que no debe existir nada más hermoso de ver
que ese momento de plenitud, cuando la materia que parece vencida
ofrece todo su poder de una vez a un mundo
que no lo necesita ni lo espera, para después retirarse,
como si el bosque fuera un cuerpo amado
e indiferente al que va liberando suavemente de su abrazo.
Yo quisiera ser así, capaz de soportar la plenitud
sin anhelar la abundancia. Que eso sea todo:
el puro deseo de dejar lo poco o mucho que se tiene
a quien se ama, aunque no le haga falta,
y vivir por un rato rodeada de las cosas que realmente le importan:
las tormentas, los animales feroces, la exuberancia del verano.
LA CURA (2015, INÉDITO)
Potrillo
Cada uno carga su familia como los mendigos sus bolsas raídas,
esas cosas que llegado un momento ya no sirven para nada,
pero no se pueden abandonar: son parte del propio cuerpo,
del camino recorrido. Es tan difícil soltar lo que nos ha acompañado
tanto tiempo, aunque lastime y agobie, y la espalda se incline
bajo el peso. Como si fuéramos la muesca diminuta
sobre el arma que alguien disparó en un pasado remoto
en una tierra desconocida decidieron por nosotros,
antes de que naciéramos,
hasta los muertos a los que tendríamos que llorar.
Pero si nos acompaña una multitud a cada paso, pienso,
el aislamiento no resuelve nada. Ni construir una cabaña
con las propias manos en el monte impenetrable,
darle la espalda al mundo y a los demás, volverse un paria
que ha rechazado su lugar entre los otros para quedar libre de una deuda
que de todas maneras va a tener que pagar. Entonces,
si todos los cuerpos reunidos al principio
quedan atados por un nudo que atraviesa el tiempo
y es increíblemente firme, imposible de desatar,
¿cómo ser en la vida algo más que una especie
de fenómeno natural, un latigazo del cielo, un rayo, un tornado
que destroza sin razón y sin sentido, o al revés, una lluvia suave que reverdece
el campo seco y trae el alivio a los cultivos moribundos, pero actúa
sin voluntad de hacer el bien ni el mal,
por puro impulso desprendido del pasado, de los deseos, los terrores,
las pasiones de la especie? A veces creo, pero es una cuestión de fe,
no sé si es cierto, que se puede construir una familia
a partir de cosas ínfimas
que no forman parte de la historia que nos fue contada
a través de las palabras
o del cuerpo de los que amamos. Que podríamos descender en el tiempo
hasta el instante en que aún no habían empezado ni la fealdad
ni el miedo, a través de una memoria física que nos devuelva la humilde
y pura gracia de respirar. Hablo de atarnos a detalles tan insignificantes
que no serían jamás parte del drama
y por eso mismo no podrían convertirse en el hueso de tu infelicidad.
Sería tan distinto, claro, si tu familia fuera el día en que conociste el verano,
la primera experiencia de alegría bajo un chorro de agua en el sopor
pesado de la siesta, el olor de la tierra mojada y el contacto
del pasto en los pies descalzos. La risa, levantándose
como la bruma del calor hacia lo alto. Si fuera tu destino ese punto
del pasado, ese resplandor que quedó grabado a fuego,
clavado en tu carne como la herradura en la pata de un caballo joven,
de un potrillo que en el momento de entrar al establo se retoba y corre
y es capaz de fugarse de la vida que le espera.
Sol
Es de eso que estamos enfermos: noches donde el aire debió ser
como de cristal, así de delicado y evanescente para todos,
pero para algunos fue un humo negro, traído desde el fondo de los basurales,
desde esa órbita del dolor que gira alrededor de un cuerpo
cuando está malnutrido y tiene miedo de lo que puede venir a lastimarlo,
porque hasta la hoja seca que trae el viento
es filosa como la cuchilla del matadero para quien no tiene
manera de defenderse. Es de eso: de los males que se depositaron
como granos de arena a lo largo de los días,
hasta que desataron por acumulación una catástrofe
que pareció espontánea, caída por sorpresa.
No hay desastre que no nos haya rozado antes
en forma de tristeza, pero si no es nuestra tristeza seguimos adelante,
como si no nos hubiera pasado así de cerca. Ay de la ingenuidad
con que a veces pensamos que la indiferencia protege:
es un techo lleno de goteras que va a quedar deshecho
cuando caiga un temporal lo suficientemente fuerte sobre nuestra casa,
que no es un rancho abandonado a su suerte
allá donde no alcanza la vista, pero que tiene las raíces carcomidas
aunque aparente ser un árbol robusto. A la hora en que algo se desploma,
da igual si parecía hermoso y fuerte. Es de eso
que estamos enfermos: de los días felices,
resplandecientes de verano donde no faltaba nada, y crecíamos
mezquinos y soberbios hacia el sol, sin preocuparnos
por la sombra que dábamos,
sobre quiénes caía, de qué luz los privaba.
Lagarto
Pero estoy a punto de volver a los días donde me quemaba
al sol, un lagarto comiéndose el calor, con la boca dirigida al cielo
y los ojos cerrados, el cuerpo rugoso y pesado
plácidamente sostenido en la rompiente del verano, justo en el punto
donde alcanza su máximo poder para después empezar
a declinar. Es ahí donde estoy llegando: al tiempo en que nada
había empezado todavía a marchitarse, cuando entre los yuyos
del fondo crecía una flor salvaje, y verla daba miedo y alegría,
porque era espléndida, de una belleza que no se parecía en nada
a la de las flores nacidas y criadas en el jardín, que apuntaban
altaneras hacia la lejanía pero eran domésticas,
no sabían de los montes desmesuradamente
fértiles en que los árboles de troncos deformes, los animales
hoscos vivían por el sólo placer de seguir vivos, de respirar
el aire que quedaba a salvo de la polvareda y la sequía. Estoy
empezando a sentir lo que sentí entonces, el trueno que sacude
a las criaturas amansadas a la fuerza, el silbido en el aire
que precede a la caída de la fusta sobre el lomo, el segundo
en que empieza a cultivarse la posibilidad de la revuelta
que va a ir filtrándose en la médula y en los huesos
como un líquido parecido a una savia espesa esparciéndose
desde el corazón implacable de un árbol cuya madera es tan fuerte
que resiste sin daño el ataque de los hacheros. Estoy llegando al día
anterior a que empezara el desorden y se diseminara el dolor
hasta cubrirlo todo, una ráfaga de humo fétido capaz de entrar
en el alma hasta confundirse con ella para siempre. Entonces,
justo entonces, ahí me quedo, en el momento en que supe
que llevará toda la vida encontrar la forma de existir sin someterse
ni hacer daño, pero que vale la pena:
ni la mansedumbre ni la violencia pueden
contra ese peso que cae sobre la espalda de todos desde que se termina
el ínfimo tiempo en que está permitido vivir fuera de la ley
según la cual lo enfermo habrá de ser salud y viceversa.
Estoy, por fin, entrando al torrente de la siesta donde me dormí
sin conocer todavía el soplo de ese mal en la frente, sin temerlo.
La niñez es un temporal que pasa rápido, y rápido hay que seguir
la estela que dejó para no perderla. Si hay algo que está intacto
tendrá que haber quedado ahí y hay que encontrarlo: el animal
feliz que al llegar la crudeza del invierno se sintió acosado y solitario,
y se metió en la sombra después de haber absorbido toda la luz,
esa es la bestia castigada a la que hay que dejar suelta,
para que se cure las heridas sola, y sola salga a correr
hasta que pueda abandonar su ferocidad y su miedo monte adentro.

2.- Adriana Zapparoli

– una vida en preñez de posibilidades. una espera áspera que acecha. una arena árida de guijarros demasiadamente humana, de sensibilidad nómada. en protección diaria : el amor no nace o sobrevive. es una sombra sórdida que se colla a las entrelineas de las emociones y de los asombros naturales. una oscuridad metamorfoseándose en larva y pupa, lavando magmas de odio, para mariposas. sus capullos en cedros, espesos de hernias, sus mitades. sus contratiempos…y el cielo continúa en los tonos de los adulterios en una fosa de flora fósil en tiempos de lluvia y lindas mariposas.

– uma vida em prenhez de possibilidades. uma espera áspera que espreita. uma arena árida de seixos demasiadamente humana, de sensibilidade nômada, em proteção diária: o amor não nasce ou sobrevive. é uma sombra sórdida que cola nas entrelinhas das emoções e dos assombros naturais. um escuro metamorfoseando em larva e pupa, lavando magmas de ódio, para borboletas. seus casulos em cedros, espessos de hérnias, suas metades. seus contratempos … e o céu continua nos tons dos adultérios em uma fossa de flora fóssil em tempos de chuva e lindas borboletas.
(orquídea e vasilisa, inédito)

– las piedras de los demonios envueltos en azúcar/ moldean su piel en pasado-remoto-oscuro, verde-gris./ entonces, venga mi amor,/ no tenga miedo./ lastimará sólo, y un poco, las crostas-escaras y las úlceras por decúbito… /… porque el amor tiene ojos verdes, es tatuado con flores y tiene una cicatriz en la fissura occipital del cráneo …
– as pedras dos demônios envoltos em açúcar/ moldeiam sua pele em passado-remoto-escuro, verde-gris./ então, venha meu amor,/ não tenha medo./ lastimará só, e um pouco, as crostas-escaras e as úlceras por decúbito… /… porque o amor tem olhos verdes, é tatuado com flores e tem uma cicatriz na fissura occipital do crânio …
(tulipanes negros, inédito)


animales comen el umbral situado en eco, en jardin, en axilas. hacen señal en triángulo o en pentagrama [en círculo son tan agrários de un verde bituminoso y monótono]; son rotos en escleróticas en ojos gris-tamarindos; son ojos de lémures de un ser ajeno; son patas y carne en tránsito, en carne [cúpula-limo] en su sentencia abisal: 


por el amor, ahora,
traducido en sus ojos
castaños …
animais comem o umbral situado em eco, em jardim, em axilas. fazem sinal em triângulo ou em pentagrama [em círculo são tão agrários de um verde betuminoso e monótono]; são rotos em escleróticas em olhos gris-tamarindos; são olhos lêmures de um ser alienígena; são patas e carne em transito, em carne [cúpula-limo] em sua sentença abissal:
pelo amor, agora,

traduzido em seus olhos

castanhos … 


(tulipanes negros, inédito)

— les temía. los verdes – entre tanto – de los leones que estaban así desfrazados en peces-
vulgares… sus pequeños rostros rosados – desdichados – en los ojos sin párpados, tan poco incapaces de expresíon, asfálticos : 
y alejo… es un hombre y una imagen, ahora de piedra rosa, 


sin comunicacíon.



— lhes temia. os verdes – entretanto – dos leões que estavam assim disfarçados em peixes-vulgares… seus rostos pequenos rosados – desgraçados – em olhos sem pálpebras, tão pouco incapazes de expressão, asfálticas: 
e alheio …  é um homem, agora de pedra rosa, 

sem comunicação .
(tulipanes negros, inédito)

– mientras beso el león de nemea: 
leonella – conservada en el formol del vacío, bajo la mirada progámica de regiones tectónicas que lloran … llora donde orquídeas blancas levitan… en aguas topacias, los truenos distantes son apenas las señales, en un piar triste, de un ave nocturna. sus monstruos, ramadijos pasivos, de Triphyophyllum, contenidas en las formas depresivas de los colores, alrededor de un vientre de melancolía en flor, del destino, pues ambiguo es luchar, por ahora, hablar con el dolor advenido del fondo de una víscera encogida. y siendo ella, cualquier víscera, acoplando lo oculto de las cosas, entre otras cosas, en otras dimensiones. es tarántula el dolor justa de las gambas y de las mamas de la leona amarrada por fibras de yute y guita, acompañando su gaita que grita en circunstancia …
***

– enquanto beijo o leão de neméia:

leonella- conservada no formol do vazio, sob o olhar progâmico de regiões tectônicas que choram… chora onde orquídeas brancas levitam… em águas topázias, os trovões longínquos são a(s)penas os sinais, num piar triste, de uma ave noturna.os seus monstros, são armadilhas passivas, de triphyophyllum, contidas nas formas depressivas das cores, ao redor dum ventre de melancolia em flor, do destino, pois ambíguo é lutar, por ora, falar com a dor advinda do fundo duma víscera encolhida. e sendo ela, qualquer víscera, acoplando o oculto das coisas, entre outras coisas, em outras dimensões. é taranta a dor justa das coxas e das mamas da leoa amarrada por fibras de juta e guita, acompanhando a sua gaita que grita em circunstância…

(o leão de neméia, lumme editor, 2011)
avallon
de las espumas del cuerpo. de los cuentos. la mordida de govinda. del. desnuda, describiera lo junto a la biografia de la pierna. en la ranura que divide el desbordar de la pupila.una fécula excesivamente adornada por la excitación, por el entendimiento que disimula, adentro…
avallon  
das espumas do corpo. dos contos. a mordida de g
ovinda. dele.desnuda, descrevera-o junto à biografia da perna. na ranhura que limita o transbordar da pupila.
uma fécula excessivamente ornada pelo excitamento, pelo entendimento que dissimula, dentro…
(a flor da abissínia, lumme editor, 2007)
en un fin de la tarde, para tulio son tulipanes
deduzco pájaros jilgueros de almendras chilenas, que sobrevuelan espacios, de canoros rubios (sì, ellos son otros pájaros). el cacahuate colorido sobre comida china que carga el libre-arbitrio en la movilidad de las cosas buenas y nuestro mivimientos peristálticos de otras…poesías, zurdos de libros, hilos a los pedazosen un circuito fechado dentro de esas conversaciones,en tubos galvanizados y dentro de las células, más allá de la ciudad de nieve.
em um fim de tarde, para túlio são tulipas
deduzo pássaros pintassilgados de amêndoa chilena, que sobrevoam espaços, de canoros rubiáceos [sim, eles são outros pássaros]. ou amendoim colorido sobre comida chinesa que carrega o livre-arbítrio na mobilidade das coisas boas, e nos movimentos peristálticos de outras… poesias, canhotos de livros, fios aos pedaços e um circuito fechado dentro dessas conversas, em tubos galvanizados e dentro das células, além da cidade de neve.
(tílias e tulipas , lumme editor, 2010)
el ornitorrinco naranja y el varanus komodoensis– dragón de kómodo
estado de conservación vulnerable el varanus sauropsida – hombre
hembra que miraba el ornitorrinco naranja con recelo-macho: una bestia y sus cariños.
dragones son dóciles … hombres. el dragón endémico de la isla de floresy tan lagarto y tan emboscada y tan estado salvaje. la puesta de huevoshembras-machos-hombres – son 60 dientes serrados, que cambian a menudo hasta centímetros de largo. su saliva manchada de sangre y una lenguaamarilla-bifurcada. se les ha observado asustando ciervas-hombres embarazadas con la intención de que aborten los restos del feto-macho… hombres-hembras-machos… y de pie sobre sus patas traseras tienden emboscadas-hembras, arrancando grandes trozos de carne de sus presas-hembras-hombres-machos y tragándoselos enteros mientras sujetan el cadáver …hombres-hembras… la saliva roja lubrica la comida, embistiendo el cadáver contra un árbol para forzarlo a bajar por la garganta, hembras, y regurgita una masa de cuernos-machos-hombres, cabello-hembra y dientes cubiertos de una mucosidad maloliente: hembras-machos en una pelota gástrica …y con recelo se frota la cara en la extraña apariencia el hombre-hembra de este mamífero macho-ovíparo, venenoso-hombre, con hocico en forma de pico de pato-hembra, cola de castor-hombre y patas-machos anaranjadas … hembra-hombreque las emplea para propulsarse, para maniobrar en el água-hombre, en un área biogeográfica-hembra y hábitatsy climas-machos … cismas-miedo-machos a las cosas simples. miedo-cisma rarito-hombre-hembra … porque el temor tiene los ojos negros y patas anaranjadas y el amor es macho-hembra-hombre… hecho una bestia de cariño y amor hombre-hembra.macho.
o ornitorrinco laranja e o varanus komodoensis – dragão de kômodo
estado de conservação vunerável o varanus sauropsida – homem
fêmea que olhava o ornitorrinco laranja com receio-macho: uma besta e seus carinhos.
dragões são dóceis … homens. o dragão endêmico da ilha de flores e tão lagarto e tão emboscada e tão estado selvagem. a postura de ovos fêmas-machos-homens – são 60 dentes serrilhados, que mudam para miúdos até centímetros de comprimento. sua saliva manchada de sangue e  uma língua amarela-bifurcada. se há observado assustando cervas-homens grávidas com a intenção de que abortem os restos do feto-macho… homens-fêmeas-machos… e em pé sobre suas patas traseiras tendem emboscadas-fêmeas, arrancando grandes pedaços de carne de sus presas-fêmeas-homens-machos e tragando-lhes enteiros enquanto seguram o cadáver …homens-fêmeas… a saliva vermelha lubrifica a comida, batendo o cadáver contra uma arvore para forçá-lo a baixar pela garganta, fêmeas, e regurgita uma massa de cornos-machos-homens, cabelo-fêmea e dentes cobertos de uma mucosidade mal cheirosa: fêmeas-machos em uma bola gástrica …  e com receio roça a cara na estranha aparência o homem-fêmeas desse mamífero macho-ovíparo, venenoso-homem, com focinho em forma de bico de pato-fêmea, cauda de castor-homem e patas-machos alaranjadas … fêmea-homem que as usa para propulsar-se, para manobrar na água-homem, em uma área biogeográfica-fêmea e habitats e climas-machos … cismas-medo-machos às coisas simples. medo-cisma esquisito-homem-fêmea … porque o temor tem os olhos negros e patas alaranjadas y o amor é macho-fêmea-homem… feito uma besta de carinho e amor homem-fêmea. macho.
( el ornitorrinco naranja, lumme editor, 2014)
Adriana Zapparoli(Campinas – São Paulo – Brasil) es escritora, poeta y traductora. Ha realizado estudios de post-doctorado en la Universidad Estadual de Campinas (SP). Sus poemas han sido publicados en revistas de arte y literatura en diversos países. Es autora de los libros A FLOR DA ABISSÍNIA (versión bilingüe) en 2007; COCATRIZ en 2008; VIOLETA DE SOFIA en 2009; TÍLIAS E TULIPAS (versión bilingüe) en 2010, O LEÃO DE NEMÉIA en 2011; FLOR DE LÍRIO (versión bilingüe) en 2012, FLOR DE LÓTUS (versión bilingüe) en el año 2013, EL ORNITORRINCO NARANJA (2014), FLOR-CADÁVER, 2015 todos han sido editados por Lumme Editor (Bauru – SP). COMPOTA EM MANGABA por Edições Debalde (Portugal).

3.- Valeria Pariso

Valeria Pariso. 

Nace en la provincia de Buenos Aires (Argentina) en 1970. Vive en Muñiz. Es abogada. Publicó\”Cero sobre el nivel del mar\” (2012), \”Paula levanta la persiana\” (2013) ambos de Ediciones AqL., “Donde termina esta casa” (2015), Ediciones de La Eterna -colección El carterista de Bressonde poesía contemporánea- y \”Del otro lado de la noche\”, Editorial El Mono Armado.

Participó de las antologías colectivas\”II Colección de Autores contemporáneos -II Certamen de poesías, cuentos y cartas de amor\”, \”Poesía encontrada\” (2006), \”Vuelo íntimo\” (2008) y \”Lunario\” (2008).

Participó de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (ediciones 2013 y 2014), del Primer festival de poesía del Atlántico en la Feria del Libro de Mar del Plata (edición 2013) y del VI Festival de Poesía en la Escuela (edición 2014).

Durante el 2014 coordinó el ciclo de poesía La Estación, para la promoción y difusión de poesía contemporánea.
20 poemas
III
No sé en qué idioma me hablan.
Qué significa: si te parece paso.
Qué quiere decir: hay un café muy cerca.
En casos así,
tengo la pereza de un hipopótamo,
no me interesa averiguar y
entro en el silencio
como en un vestido.
Mi obsesión son las cosas por su nombre.
(Del libro “Paula levanta la persiana”, Ediciones AqL)
V
Igual que la semilla
llevada por el viento
siento que me tiraron
en la ciudad en que vivo.
Tengo la completa sensación
de estar en el lugar errado.
Soy el desvío.
(Del libro “Paula levanta la persiana”, Ediciones AqL)
XXXIV
Habría que poner acá
y acá, algo,
algo como naranjas: acá y acá,
y en mis manos (y aquí dentro)
y en las tuyas, claro, (y aquí también)
acá y aquí y ahí, algo,
cocos, o piedras, también podrían ser bollos
de papel de diario como ponen las vendedoras
adentro de las carteras para que no se deformen,
algo, no sé qué,
pero algo,
algo que ocupe el espacio
que llenábamos los dos.
(De “Paula levanta la persiana”, Ediciones AqL)
XVIII
¿Fuiste hoja alguna vez? ¿Apuntaste
la lupa sobre las nervaduras de tu mano?
¿Y de otra mano? ¿Qué sabés
del suplicio de quemarse para siempre
con un rayito de sol?
(Del libro Paula levanta la persiana, Ediciones AqL)
XXVIII
En el galpón que está enfrente de su casa
hay un depósito de papas.
Los hombres cargan sobre sus espaldas
bolsas de arpillera de cuarenta kilos.
En las siestas de calor,
salen a la vereda, se quitan las remeras,
y se tiran agua fresca con una manguera azul.
De noviembre a marzo,
a esa hora,
Paula levanta la persiana.
(Del libro Paula levanta la persiana, Ediciones AqL)
De todas las soledades
tengo una
que no quiere
bajo ningún pretexto
estar a solas conmigo.
(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)
Puede parecer
que ella está evitando
la vereda del sol
o que escoge
vidrieras limpias donde mirarse
pero no
lo cierto es que va
sorteando baldosas
con el corazón en la boca
no sea cosa que
ese amor otra vez
la encuentre
y la desordene.
(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)
Te soy.
Involuntariamente
como todas las cosas naturales.
Como un sol de frente.
(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)
Al sur del sur
o más abajo
donde termina esta casa
en la que duermo,
en la última baldosa
debajo del cimiento
de la fosa negra
que hicieron albañiles
en los años cincuenta,
corre un río caliente
cuyo cauce
desemboca
en el sur del sur
donde termina tu casa
debajo de tu cama
en tu última baldosa.
(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)
Voy y vengo
una y otra vez,
como si hiciera algo.
Algo más,
además de romperme.
(Del libro Cero sobre el nivel del mar, Ediciones AqL)
1
No para soñar/sino
para hacer memoria/
para tender al sol
como trapitos/los días y las noches/
yo/ que no sabía escribir/
te besaba los dedos.
(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de La Eterna)
18
La diferencia entre la espera
y el olvido/ la saben los pájaros/
al entrar en el viento.
Ellos giran su vuelo/ para no llorar
contracorriente.
Yo no./
yo sigo acá/ en aire/
clavada/
vaciándome.
(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna)
22
Como si hubiese juntado mucha lluvia/
baldes y/ baldes y/ baldes de agua sana/
reconstructora líquida
del cuerpo/ sales de olvido/
ella se lava el pelo mientras llora.
(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna)
23
No debería tomarse como fuga
el no volver jamás
al lugar donde la dicha / ahora/
es una huella que se cura al sol.
Los perros hechizados por las sombras
nunca caminan hacia atrás. /Andamos/
malheridos de memoria/ comidos por la luz y la alegría/
como niños que con un palito/ se marcaron
en el brazo una cruz/ un dominio/ un
juego de abandonados/
la letra A/ la imposibilidad del olvido.
(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna)
26
Donde termina esta casa
hay un poema/ que limita
con otra casa/ otro poema/
a veces/ a las casas/ les crecen alas/
y salen volando como las mariposas.
En esos casos/ el mundo/
tiembla.
(Del libro “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna)
2
Si yo olvido,
si definitivamente
pasa que me olvido,
si te olvidás,
como si hubiesen muerto entre las manos
el viento, el agua, el cielo, lo que dura,
si juntos olvidamos para siempre
como debieran ser todos los olvidos,
si eso pasa,
si de una vez por todas
eso pasa,
qué nos hará temblar.
(Del libro “Del otro lado de la noche”, Ediciones El Mono Armado)
7
Yo soy
la responsable
del desorden.
Yo escuché
la palabra
amor.
(Del libro “Del otro lado de la noche”, Ediciones El Mono Armado)
14
Deseé un mundo con todas las ganas.
¿Qué hacer, siglos después de
que nos fue concedido
el pavor de un amor
que aprendió a decirse?
Yo no sé. No sé.
Como parte de mi ofrenda
te entrego este aturdimiento mudo.
Estoy callando con todo
lo que se grita en mí.
Ya ves,
no es más trabajoso que hacer un barco
o desplumar un pájaro.
Finjo la quietud de la sangre.
Mi silencio no te reconoce.
Con ternura de abrigo
te devuelvo al misterio.
(Del libro “Del otro lado de la noche” Ediciones El Mono Armado)
33
Tanto cuidado, tanto ensayo,
tanto planear los bordes de la huida,
tanto escondite gris de refugiada,
no hicieron más que enfurecer la forma
en que me fue lanzado.
Sin piedad, como una jabalina,
el universo me arrojó el amor.
Y yo estaba,
ay Dios mío,
ahí.
(Del libro “Del otro lado de la noche” Ediciones El Mono Armado)
39
Si es posible calmar
el temblor de la ausencia,
no llorar, resistir,
si es posible llamar al invierno
y secarse de frío entre flores azules,
si es posible volverse paciencia,
y dudar o dudarse,
y esperar
sin que se rompa nada,
si es posible algo de esto,
tranquila,
no es amor.

(Del libro “Del otro lado de la noche”, Ediciones El Mono Armado)

ÁCIDO ALMÍBAR. RAFAEL SOLER por JOSÉ ANTONIO SANTANO

 José Antonio Santano

ÁCIDO ALMÍBAR
N o son muchas las ocasiones, lamentablemente, en las que uno encuentra una voz poética diferente, singular, alejada de las modas y los círculos del poder mediático y la oficialidad imperante, y que tan repetidamente se nos presenta como la imagen de la poesía española por excelencia, pero al mismo tiempo tan plana, fría y mimética. Basta un poco de maquillaje aquí y allá, y, preparada la máscara solo hay que dejarse llevar por las exigencias del mercado y presentar el producto con la aquiescencia ineludible del padrino o patriarca de turno. Pero a veces, en la aridez del camino, se nos muestra una lengua de agua que nos calma la sed y nos reconforta hasta sentir de nuevo la vida, la esperanza de volver a la luz entre tanta oscuridad. Cada vez es menos habitual hallar textos de creación, esos que conmueven, que turban y hacen que algo dentro de nosotros nos sacuda como si de una descarga eléctrica se tratara, los que indagan y bucean en lo desconocido para revelarnos una realidad distinta. Son pocos, pero afortunadamente, hay quien todavía se adentra en la oscuridad para desvelar la luz, para mostrar lo creado, lo creado de la nada. Algo de esto ocurre cuando nos adentramos en la lectura del poemario publicado por el sello editorial madrileño “Vitruvio” en el año 2014, “Ácido almíbar”, con el cual el poeta Rafael Soler (Valencia, 1947), obtuvo el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2015. Si bien es verdad que la obra poética de Soler no es muy extensa (“Los sitios interiores”, “Maneras de volver”, “Las cartas que debía”), por haberse ocupado de otros géneros (novela, ensayo), sí hay que decir que en todas hallamos una voz particularísima y de gran calado literario. Con el oxímoron “Ácido almíbar” Soler vuelve a centrarse en esa dicotomía de los contrarios u opuestos, en un juego de espejos que nos acerca a una misma realidad vista desde todos los ángulos posibles. Soler interioriza todo lo que le rodea, ya sean objetos o pensamientos, de tal manera que una vez dentro nos revela lo hallado, es decir, lo trascendido. En esa interiorización de la verdad –su verdad- el poeta se abstrae hasta el límite, creando un universo propio donde la palabra se hace luz y vida. Es Rafael Soler un poeta hondo y profuso en el uso del lenguaje, unas veces irónico, otras sus versos son sonrisas, incluso surrealista y aforístico en ocasiones, pero siempre elegante, que cuida las formas pero también el fondo, en su sentido de revelación de lo invisible, de lo misterioso. Seis partes y una posdata final componen este poemario. En ellas el poeta nos habla desde dentro, sea el mismo nacimiento, el origen, en “Parto a término”: «Y qué salvar entonces / qué origen qué fulgor qué trabalenguas / epifanía de lo amargo por venir y lo nacido», sean los desvelamientos, el despertar de la sexualidad: «allí nos recibía / y de a uno pasábamos visita / urgentes primerizos asustados / en su lengua paciente una cuchara», sea la vuelta siempre al amor: «una pausa / que el poeta llamaría circunstancial dubitativa / para tenerte toda / descalza tú / vestido yo / volver es lo que importa». En esa búsqueda de lo invisible, de lo que está dentro, en su soledad de cuerpo o alma, está presente siempre el poeta, viviendo la oscuridad para trascenderla luego, todo es vida: «y nada espanta más / que el ambiguo desdén de una pistola / cuando pides que más lento que tu muerte / avance el desencanto», también cercanía a la muerte en “Un tanatorio que se precie vive siempre en las afueras”, con esa irónica mirada del poeta y de final sorpresivo: «dentro / recogido en su tristeza / transitorio elemental y ventilado / el que a todos convoca inoportuno / y a la distancia de una esquina / una barra con voces y aceitunas / para aquellos que brindan en voz baja / por la vida», pero también la muerte desde dentro, en su invisible corporeidad: «Fingir dormir / finge que finges dormir / finge si quieres que fingiendo dormir / pospones el tiempo que no queda […] después vendrán los carroñeros / diligentes y sabios / a su pico de estaño encaramados / y la muerte dejará de molestarte». Poesía de y para la reflexión, donde las imágenes y metáforas forman parte de un lenguaje depurado, de difícil estructura a veces, pero lleno de vida, de temblor interno. Voz singular y particularísima la de Rafael Soler, que nos devuelve la esperanza en la creación poética, esa que nade de la nada para serlo todo.
Título: Ácido almíbar
Autor: Rafael Soler
Edita: Vitruvio (Madrid, 2014)

ÁNGEL SIMÓN COLLADO. NUEVA LITERATURA ALMERÍA

Nueva Literatura Almería



INTRODUCCIÓN.-

                                                         “Y entonces comprendí”

Entonces comprendí. Comprendí que todos y cada uno de los hilos que tejían mis aventuras se manifestaban como la visualización de un haz de líneas que, desde su origen, se bifurcaban por el Tiempo hasta converger en mi corazón. Allí se dirigían y allí tomaban su sentido. Llegaban desde arriba, juntas atravesaban el caparazón que lo escondía y , cultivándolo, dejaron palpitando la llama demiúrgica de la existencia.

Mi corazón era una una cebolla de jugosa pulta que las palabras del maestro separaban una a una, con dedos delicados, las capas de la superficie, amargas y excitantes. Era el cogollo que encerraba un sencillo capullo que, al desvelarlo, fue desplegándosedesde su centro hacia lo alto para formar con el palacio de su cáliz una fabulosa y mística rosa roja. El intenso púrpura glorificaba al Sol el oro de sus rayos.

Mi corazón era un espejo de rigurosa composición y afiligranada artesanía que las palabras del maestro despojaba poco a poco de toscas veladuras. Reflejaba la luz y la expandía por todo el horizonte de la Tierra.

Era mi corazón un recipiente de frágil barro y macizo oro,cuyo interior llenaba de un vino delicioso y difícil: fermento de caldos madurados en la purificación dolorosa de la vida.-

Rosa, espejo y recipiente componían a su modo una melodía, cuyos ritmos, (ahora tan audibles que mueven a su paso todas las potencias de mi alma, la reconcilian con las cosas y propician la unidad), regalaban la promesa de un destino que en esas líneas se me daba por imagen; a cuyo don, a su vez, debía el enfrentarme a una perfectísima adecuación al límite en todas sus dimensiones sagradas y magníficas de espacio, tiempo, persona y circunstancia. La música que se me ofrece no tiene más nombre que Amor, y su instrumento, la Inocencia.

….

….

por lo demás se que cuando se abran las grandes puertas de plata sabre atravesar los umbrales sin espanto y entonces, ¡ah, entonces!, me haré de los mil ojos del león, adoptare su forma, y con el suave manotazo de la podera zarpa derrumbare los siete muros sin estrépito. Un rugido de triunfo habrá anunciado al mundo mi ventura.



1

LAS HORAS CAÓTICAS 1

en círculos concéntricos subiendo por la vida recogiendo las gomas de sus suelas y postrado en arañas tangibles de odio en los caminos en los montes en la escena de la cama esta recogido por sueños desprovistos de ventanas sólo con sus marcos parecen ojos de lo consciente de lo polvoriento que es la podredumbre de sí mismos sin comprender a fuerza de pensar está en eso pero como son cabezas de insectos con sus bocas y sus cuerpos estan vacíos

LAS HORAS CAÓTICAS 2

los sarmientos de la vida asemejan los sarmientos de los dioses sin comprender su calidad de esclavos de lo humano de lo planetarios de su existencia de su carácter autóctono me siento sumergido en un mundo de vinícolas encepadas y lagrimosas sin dioses terrestres cual yo mismo. Mi dios se encuentra en Mayo sin mí por mí tras mí sólo yo como las pieles de los cántaros sin agua con tormento sin frenesí de ansias escondidas entre los muros de mi choza entreteniendo mis bufones para olvidarme de sí mismo de ti

LAS HORAS CAOTICAS 3

Bella como los cimientos de las flores,

una sed vastísima purgada en extensísimos desiertos

eres, la rutilante voces de los locos

y el bramido del volcánque los vomita.

Y levanto a cada paso y los devoro

cataratas de luz y crónicas ardiendo.

Los deseo, sí, y los sueño y los devoro

y alzo miradas exultantes

a los altos fuegos de mis noches. Imploro.

Imploro un perdón no deseado;

imploro tus deseos que yo quisiera;

imploro, sí, la insinuación de una mirada

o de un gesto hermoso, también, y desolado.

Ando por recodos inquietantes

de ensoñaciones nocturnas mantenidas

en la vigilia alucinante de los locos.

Castigados, sí, concentro estos demonios

sin querer mantenerlo castigados;

y siempre en tremendos torbellinos

y siempre en círculos constantes

vuelven, enloquecen, me enloquecen

en mitos de espirales y retornos.

INTERLUDIO

Se encontraba suspendido en el aire

dando sus cadencias al mar

a la tierra

al aire.

Dejaba tras de sí sus notas

esperando sin sentir,

sin sentir pero sabiendo,

con frenesí de vida,

lo que es nada.

Y allí suspendido sonreía a todo.-

Un vestigio de estrella su ventana

al mar y al Sol en un solo cuerpo.-

Se encontraba dormido en el aire,

dando sus cadencias al mar,

a la tierra,

al aire,

esperando sin sentir, con frenesí de vida,

lo que es la nada.

LAS HORAS SENTIDAS 1

Sufrir el tiempo siempre. Lo perdido.

Un presente continuo hacia la nada.

El futuro: un ayer en el mañana.

Y siempre batallar siempre en lo efímero

Morir es su destino y lo presiente

midiendo a cada instante su distancia.

Un deseo de vivir en la ignorancia,

y un irse consumiendo mansamente.

Temblor callado es que se eterniza

sin un posible anhelo de esperanza,

y todo gozo es gozo que se alcanza

en un sabor a polvo y a ceniza.

Morir es mi destino y mi tormento.

Y siempre ocultamente, (y siempre en vano

escondido en la vida), hay un acento

a quien me ofrecería aquí en mi mano

una luz que aliviara el pensamiento

de la tierra, del fuego, del gusano

LAS HORAS SENTIDAS 2

No quisiera entender lo que murmura

esta fiera de boca carcomida

renovando sus garras decidida

por la sola altivez de su hermosura.

Ni quisiera que el viento recordara

lo que olvidé, con susurro insinuante;

ni los bosques se inclinaran jadeantes

a observar los recuerdos que olvidara.

Ni los gritos histéricos de vida,

ni las voces coléricas de muerte,

me arrancaran de mí mismo para ellos.

La flecha prontamente dirigida;

sólo yo, hiriéndome sin suerte,

resumiré conmigo mis destellos.

LAS HORAS SENTIDAS 3

“Ars vivendi, ars scribendi”

El centro de mil alma es una ausencia

que no pienso escribir en estos versos.

Es ausencia y dolor y estan inmersos

en un cordial rincón de mi conciencia.

Territorios visito con frecuencia

ahuyentandome de ojos tan adversos

que, en mirando, desaten los dispersos

manantiales que alumbren mi dolencia

Me sentaré tranquilo en mis telonios

en un cielo sereno de mesura

y no daré de mí mas testimonios.

Destierro de por vida la aventura,

pues no he de alimentar yo mis demonios

para hacerlos después literatura.

INTERLUDIO

Paleografiando el cielo

con de la su boca lágrima

de la su penumbra alcoba

y un algo más de luz

en cristalera ardiendo

en sobremesa, en llama.

¿Hay cuerpo? Todo convoca.

LAS HORAS INTELECTIVAS 1


“Yo se que amanece”

(Homenaje a Jorge Guillen)

I

Yo sé que amanece.

El cielo se acerca.

¡Qué blancos, qué puros

los colores llegan!

El recinto aloja

la luz que alborea.

(El mar, tan concreto,

de azules blanquea)

El día me sostiene

un dios que se asienta

en color, en formas,

en mar, en marea

que de afirmaciones

constantes recrea

el mundo en el alma.

El Sol y la Tierra.

Albor: esperanza

de un firme planeta

que al abrir los ojos

tan firme me espera.

Y hay plenitud.

La luz me lo enseña

moldeando un mundo

que siempre se entrega.

Y al mirar: mañana,

absoluta y entera.

Y un ser que mirando…

¡Oh, dicha perfecta!

II

¡Qué fuertes los robles!

¡Qué vaga la Idea!

Pero reafirmando

su fuente primera,

esta y es más nuestra

resuelta en materia:

ofrece ella sóla

rotunda sorpresa.

Asombro de un alma

en un mundo impresa

completo de objetos

que no desintegran

sus formas, sus masas,

en un caos. Certeza

en esa gran música

que adensa materia

que viene a mis ojos

gloriosa y repleta

de ser en su origen,

¡pues es más que ella!

LAS HORAS INTELECTIVAS 2

Verdes son los verdes.

Sustancial la vida.

Se adentran las frondas

por el monte arriba

¿QUÉ BUSCA EN EL MONTE

ESE BOSQUECILLO?

¿NO SERA LA BRISA

DE UN VUELO DIVINO?

Rumores anuncian

corrientes y arrollos;

cristalinas aguas

para verdes sotos.

Se esparcen fragancias

por el aire entero

encelando seres

al herirles dentro.

Por entre las ramas

hojas interpuestas

tamizan las luces

en columnas tersas.

Revuelo de pájaros

asaetando curvas:

un misterio vela

en cada criatura.

Florece en el bosque,

allá, en la espesura,

otros cien colores

en ofrenda pura.

El calor de Julio

es dulce respuesta:

¿acaso los cielos

no saben de ofrendas?

Se adensa la selva

por quiebras y cerros,

alumbrando encubre

más vida en su seno.-

El Sol en lo alto

lo apacigua todo:

¡tantos amarillos

derramando en torno!

El alma comprende

que arriba el principio

de todo este bosque

construye su nido.

Y lo más secreto

se cumple en la cima.

Verdes son los verdes.

Esencial la vida.

LAS HORAS INTELECTIVAS 3

Entonces comprendí.

NOCTURNO DE LOS DOS EROS. TENSIONES

Palacios,

sinfonías en carne moduladas

en la alquimia confusa de mis noches

(cuando advienen, ardientes como espadas,

una escala de formas sin reproches),

me llevan,

por camino tan tenso y tan exacto

a descarnar de formas la belleza

que una doble y mejor naturaleza

revelan estos cuerpos en el acto.

¿Sentiré,

tras las gracias que invoco y que suscito,

retablos prodigiosos de la mente,

con la esencia que anida en el deseo?

No sé, pues

sin dejar en lo bello el accidente,

sustrayéndole amor de lo infinito,

también con la imagen me recreo.-

INTERLUDIO

En las tardes de calmas y delicias,

cuando quieras dar cima a la jornada

y busques la alegría de la taberna,

el trato cordial de los amigos,

los amables placeres de la vida,

no olvides jamás este consejo,

que, al menos, gratis te lo doy:

no lleves junto a tí y con vosotros

al hombre del rencor y la amargura;

dejara en tu alma el espesor del plomo

y en tu boca, el triste y frío sabor de los metales.

Aléjalo de tí, no des asiento

a quien busca la ocasión de la venganza.

Escupirá su sufrimiento en vuestra mesa

y no se oirá más voz que la del cieno.

Desde el mar de su rabia y su tormento

en oleadas de odio incomparables,

no habra en su palabra nobleza ni descanso,

no habra sonrisa que no hiera

ni paz en otros ojos que soporte.

Este es su delirio:

exponer su dolor en impúdico desnudo,

exhibir las repugnantes llagas en espectáculo,

como un escarnio para el hombre,

como una infamia a vuestro tiempo;

conmover el mundo

con tanta desolación y desconsuelo,

o incendiarlo con el fuego de su incendio.-

Aléjalo de tí; pues ya os fué dicho:

no deis cabida a la serpiente,

guardaos de su veneno,

ni alimentes la hiel con esta esencia

que para gloria de tus tardes se te ofrece,

como un regalo precioso de los cielos.

Apártalo de tí,

hiel que buscara tu hiel,

cieno que buscara tu cieno

serpiente que buscara en ti a la serpiente

torbellino que buscara en tí el torbellino.

Apártalo,

pues hombres como ése

nunca sabra de vuestro pacto con la copa

ni compartira nunca con vosotros

la hora dichosa de la embriaguez gratísima.

LAS HORAS PURPUREAS 1

Llevadme,

llevadme a la taberna, amigos míos

que esta esperando el vino en las tinajas.

Llevadme, pues quisiera en esta hora

colmar el corazón y se embriague

del dulce y fiel sopor de los sentidos.

Dejadme en mi lugar, junto a la copa,

bebiendo hasta saciar la gran promesa,

el rostro hacia la luz atardecida.

Dejadme en mi lugar, no llegue tarde

y deje de beber al que consuela,

pues ya la negra noche se avecina.-

Venid,

Venid, amigos míos, y al unísono

elevemos el vaso de la vida.

Llegad, amigos todos, apresuraos:

el tiempo nos reclama su tributo

y ya la negra noche se aventura.-

Bebed,

bebed todos conmigo, no temais:

aquel que bebe el vino sabiamente

se alumbra con la luz que nos habita.

Bebed conmigo todos, no temais

el más amargo trago de la noche:

la sangre de la vid sera el sustento.

Cuando extienda su manto tenebroso,

augurio de una eterna pesadumbre,

la sangre de la vid sera el sustento

y un cáliz se alzara contra la muerte.-

LAS HORAS PURPUREAS 2

La tarde se aleja.

Colma de reflejos

esos horizontes

más vastos y bellos.-

También anochece

el alma en silencio;

sola entre el pasado

y un futuro incierto.-

¿A dónde la tarde

y el día en que me asiento,

las horas ganadas

a un obscuro infierno?

Voy hacia la copa;

que sea mi alimento

el más dulce vino

que donen los cielos.-

El vino es firmeza,

olvido y recuerdo,

agua,sal y trigo,

mensaje en el tiempo.

El vino y la copa.

Lo que yo más quiero

vaga por los mundos

buscando un secreto.-

Será lo más próximo,

lejano y eterno:

siempre se presenta

cuando estoy despierto.

Vino, cáliz, alma,

símbolos y viento.

Alma, cáliz, vino:

celajes perfectos.

En esta gran tarde

espero en silencio

la mano, el amigo,

y un destino cierto

que borre en mis noches

terrores y miedos.

Alzo aquí mi copa,

pues sé lo que bebo.

La tarde ya muerta,

los ojos serenos,

yacen para siempre

todos mis desvelos.

El alma se aquieta,

si la llama el centro.

Perderé la vida,

ganaré…

LAS HORAS PURPUREAS 3

En la copa te he visto traspasado

por las luces doradas de la tarde;

reposo en equilibrio, rojo alarde,

en el cristal de Sèvres diseñado.

El rincón de la estancia. En ese lado,

envuelto en la penumbra que lo guarde,

sobre el blanco mantel se incendia y arde

de la rosa el color más delicado.

El rayo que del Sol se desgajara,

con sagrada liturgia del presente,

se hace dueño de una hora placentera.

Así quisiera yo que traspasara

la más amable luz, más esplendente,

por este corazón que tanto espera.

EPÍLOGO

Señor, en esta noche, en que abruma el peso de los tiempos.

En esta noche. Tan imposible el hablar; tan imposible, Señor, el pensamiento.-

En esta noche, que asemeja la noche de los tiempos.

Soñar la Vida, Señor , soñar la Vida –

Pero esta vida, Señor, vida y tormento.-

Tormento y llanto, Señor, llanto y tormento,

que se elevan a Ti, hacia los Cielos.-

(Reflejo y llanto, Mi Dios, llanto y reflejo).-

¡Señor, Señor! ¡Cuánto el Misterio!, ¡Cuánto esperar, Señor, ante los muros

de Tu silencio!

No Te comprendo.-

¡Y sin embargo, Señor!; ¡ Oh, sin embargo! ;¡ Cuánto esperar en Ti, mi Dios!

¡ Cuánto el anhelo!

¡Soñar la Vida, Señor!. ¡Pero el silencio …!

¡Y cuanto anhelar, mi Dios!

Y cuánto el silencio

ÁNGEL SIMÓN COLLADO. NUEVA LITERATURA ALMERÍA. nº 15 abril 2004



INTRODUCCIÓN.-

                                          

LAS HORAS CAÓTICAS 1

en círculos concéntricos subiendo por la vida recogiendo las gomas de sus suelas y postrado en arañas tangibles de odio en los caminos en los montes en la escena de la cama esta recogido por sueños desprovistos de ventanas solo con sus marcos parecen ojos de lo consciente de lo polvoriento que es la podredumbre de sí mismos sin comprender a fuerza de pensar está en eso pero como son cabezas de insectos con sus bocas y sus cuerpos están vacíos


LAS HORAS CAÓTICAS 2

los sarmientos de la vida asemejan los sarmientos de los dioses sin comprender su calidad de esclavos de lo humano de lo planetarios de su existencia de su carácter autóctono me siento sumergido en un mundo de vinícolas encepadas y lagrimosas sin dioses terrestres cual yo mismo. Mi dios se encuentra en Mayo sin mí por mí tras mí solo yo como las pieles de los cántaros sin agua con tormento sin frenesí de ansias escondidas entre los muros de mi choza entreteniendo mis bufones para olvidarme de sí mismo de ti


LAS HORAS CAÓTICAS 3


Bella como los cimientos de las flores,
una sed vastísima purgada en extensísimos desiertos
eres, la rutilante voces de los locos
y el bramido del volcán que los vomita.
Y levanto a cada paso y los devoro
cataratas de luz y crónicas ardiendo.
Los deseo, sí, y los sueño y los devoro
y alzo miradas exultantes
a los altos fuegos de mis noches. Imploro.
Imploro un perdón no deseado;
imploro tus deseos que yo quisiera;
imploro, sí, la insinuación de una mirada
o de un gesto hermoso, también, y desolado.
Ando por recodos inquietantes
de ensoñaciones nocturnas mantenidas
en la vigilia alucinante de los locos.
Castigados, sí, concentro estos demonios
sin querer mantenerlo castigados;
y siempre en tremendos torbellinos
y siempre en círculos constantes
vuelven, enloquecen, me enloquecen
en mitos de espirales y retornos.


INTERLUDIO


Se encontraba suspendido en el aire
dando sus cadencias al mar
a la tierra
al aire.
Dejaba tras de sí sus notas
esperando sin sentir,
sin sentir pero sabiendo,
con frenesí de vida,
lo que es nada.
Y allí suspendido sonreía a todo.-
Un vestigio de estrella su ventana
al mar y al Sol en un solo cuerpo.-
Se encontraba dormido en el aire,
dando sus cadencias al mar,
a la tierra,
al aire,
esperando sin sentir, con frenesí de vida,
lo que es la nada.


LAS HORAS SENTIDAS 1


Sufrir el tiempo siempre. Lo perdido.

Un presente continuo hacia la nada.
El futuro: un ayer en el mañana.
Y siempre batallar siempre en lo efímero

Morir es su destino y lo presiente

midiendo a cada instante su distancia.
Un deseo de vivir en la ignorancia,
y un irse consumiendo mansamente.

Temblor callado es que se eterniza

sin un posible anhelo de esperanza,
y todo gozo es gozo que se alcanza
en un sabor a polvo y a ceniza.

Morir es mi destino y mi tormento.

Y siempre ocultamente, (y siempre en vano
escondido en la vida), hay un acento

a quien me ofrecería aquí en mi mano

una luz que aliviara el pensamiento
de la tierra, del fuego, del gusano


LAS HORAS SENTIDAS 2


No quisiera entender lo que murmura
esta fiera de boca carcomida
renovando sus garras decidida
por la sola altivez de su hermosura.

Ni quisiera que el viento recordara

lo que olvidé, con susurro insinuante;
ni los bosques se inclinaran jadeantes
a observar los recuerdos que olvidara.

Ni los gritos histéricos de vida,

ni las voces coléricas de muerte,
me arrancaran de mí mismo para ellos.

La flecha prontamente dirigida;

solo yo, hiriéndome sin suerte,
resumiré conmigo mis destellos.


LAS HORAS SENTIDAS 3


“Ars vivendi, ars scribendi”

El centro de mil alma es una ausencia

que no pienso escribir en estos versos.
Es ausencia y dolor y están inmersos
en un cordial rincón de mi conciencia.

Territorios visito con frecuencia

ahuyentandome de ojos tan adversos
que, en mirando, desaten los dispersos
manantiales que alumbren mi dolencia

Me sentaré tranquilo en mis telonios

en un cielo sereno de mesura
y no daré de mí mas testimonios.

Destierro de por vida la aventura,

pues no he de alimentar yo mis demonios
para hacerlos después literatura.


INTERLUDIO


Paleografiando el cielo
con de la su boca lágrima
de la su penumbra alcoba
y un algo más de luz
en cristalera ardiendo
en sobremesa, en llama.
¿Hay cuerpo? Todo convoca.


LAS HORAS INTELECTIVAS 1

“Yo se que amanece”
(Homenaje a Jorge Guillen)

     I

Yo sé que amanece.
El cielo se acerca.
¡Qué blancos, qué puros
los colores llegan!
El recinto aloja
la luz que alborea.
(El mar, tan concreto,
de azules blanquea)
El día me sostiene
un dios que se asienta
en color, en formas,
en mar, en marea
que de afirmaciones
constantes recrea
el mundo en el alma.
El Sol y la Tierra.
Albor: esperanza
de un firme planeta
que al abrir los ojos
tan firme me espera.
Y hay plenitud.
La luz me lo enseña
moldeando un mundo
que siempre se entrega.
Y al mirar: mañana,
absoluta y entera.
Y un ser que mirando…
¡Oh, dicha perfecta!
       II
¡Qué fuertes los robles!
¡Qué vaga la Idea!
Pero reafirmando
su fuente primera,
esta y es más nuestra
resuelta en materia:
ofrece ella sóla
rotunda sorpresa.
Asombro de un alma
en un mundo impresa
completo de objetos
que no desintegran
sus formas, sus masas,
en un caos. Certeza
en esa gran música
que adensa materia
que viene a mis ojos
gloriosa y repleta
de ser en su origen,
¡pues es más que ella!


LAS HORAS INTELECTIVAS 2


Verdes son los verdes.
Sustancial la vida.
Se adentran las frondas
por el monte arriba

¿QUÉ BUSCA EN EL MONTE

ESE BOSQUECILLO?
¿NO SERÁ LA BRISA
DE UN VUELO DIVINO?

Rumores anuncian

corrientes y arrollos;
cristalinas aguas
para verdes sotos.

Se esparcen fragancias

por el aire entero
encelando seres
al herirles dentro.

Por entre las ramas

hojas interpuestas
tamizan las luces
en columnas tersas.

Revuelo de pájaros

asaetando curvas:
un misterio vela
en cada criatura.
Florece en el bosque,
allá, en la espesura,
otros cien colores
en ofrenda pura.

El calor de Julio

es dulce respuesta:
¿acaso los cielos
no saben de ofrendas?

Se adensa la selva

por quiebras y cerros,
alumbrando encubre
más vida en su seno.-

El Sol en lo alto

lo apacigua todo:
¡tantos amarillos
derramando en torno!

El alma comprende

que arriba el principio
de todo este bosque
construye su nido.

Y lo más secreto

se cumple en la cima.
Verdes son los verdes.
Esencial la vida.


LAS HORAS INTELECTIVAS 3



Entonces comprendí.

NOCTURNO DE LOS DOS EROS.TENSIONES

Palacios,

sinfonías en carne moduladas
en la alquimia confusa de mis noches
(cuando advienen, ardientes como espadas,
una escala de formas sin reproches),

me llevan,

por camino tan tenso y tan exacto
a descarnar de formas la belleza
que una doble y mejor naturaleza
revelan estos cuerpos en el acto.

¿Sentiré,

tras las gracias que invoco y que suscito,
retablos prodigiosos de la mente,
con la esencia que anida en el deseo?

No sé, pues

sin dejar en lo bello el accidente,
sustrayéndole amor de lo infinito,
también con la imagen me recreo.-


INTERLUDIO


En las tardes de calmas y delicias,
cuando quieras dar cima a la jornada
y busques la alegría de la taberna,
el trato cordial de los amigos,
los amables placeres de la vida,
no olvides jamás este consejo,
que, al menos, gratis te lo doy:
no lleves junto a tí y con vosotros
al hombre del rencor y la amargura;
dejara en tu alma el espesor del plomo
y en tu boca, el triste y frío sabor de los metales.
Aléjalo de tí, no des asiento
a quien busca la ocasión de la venganza.
Escupirá su sufrimiento en vuestra mesa
y no se oirá más voz que la del cieno.
Desde el mar de su rabia y su tormento
en oleadas de odio incomparables,
no habra en su palabra nobleza ni descanso,
no habra sonrisa que no hiera
ni paz en otros ojos que soporte.
Este es su delirio:
exponer su dolor en impúdico desnudo,
exhibir las repugnantes llagas en espectáculo,
como un escarnio para el hombre,
como una infamia a vuestro tiempo;
conmover el mundo
con tanta desolación y desconsuelo,
o incendiarlo con el fuego de su incendio.-
Aléjalo de tí; pues ya os fué dicho:
no deis cabida a la serpiente,
guardaos de su veneno,
ni alimentes la hiel con esta esencia
que para gloria de tus tardes se te ofrece,
como un regalo precioso de los cielos.
Apártalo de tí,
hiel que buscara tu hiel,
cieno que buscara tu cieno
serpiente que buscara en ti a la serpiente
torbellino que buscara en tí el torbellino.
Apártalo,
pues hombres como ése
nunca sabra de vuestro pacto con la copa
ni compartira nunca con vosotros
la hora dichosa de la embriaguez gratísima.


LAS HORAS PURPUREAS 1


Llevadme,
llevadme a la taberna, amigos mios
que esta esperando el vino en las tinajas.
Llevadme, pues quisiera en esta hora
colmar el corazón y se embriague
del dulce y fiel sopor de los sentidos.
Dejadme en mi lugar, junto a la copa,
bebiendo hasta saciar la gran promesa,
el rostro hacia la luz atardecida.
Dejadme en mi lugar, no llegue tarde
y deje de beber al que consuela,
pues ya la negra noche se avecina.-
Venid,
Venid, amigos míos, y al unísono
elevemos el vaso de la vida.
Llegad, amigos todos, apresuraos:
el tiempo nos reclama su tributo
y ya la negra noche se aventura.-
Bebed,
bebed todos conmigo, no temais:
aquel que bebe el vino sabiamente
se alumbra con la luz que nos habita.
Bebed conmigo todos, no temais
el más amargo trago de la noche:
la sangre de la vid sera el sustento.

Cuando extienda su manto tenebroso,

augurio de una eterna pesadumbre,
la sangre de la vid sera el sustento
y un cáliz se alzara contra la muerte.-


LAS HORAS PURPUREAS 2


La tarde se aleja.
Colma de reflejos
esos horizontes
más vastos y bellos.-

También anochece

el alma en silencio;
sola entre el pasado
y un futuro incierto.-

¿A dónde la tarde

y el día en que me asiento,
las horas ganadas
a un obscuro infierno?

Voy hacia la copa;

que sea mi alimento
el más dulce vino
que donen los cielos.-

El vino es firmeza,

olvido y recuerdo,
agua,sal y trigo,
mensaje en el tiempo.

El vino y la copa.

Lo que yo más quiero
vaga por los mundos
buscando un secreto.-

Será lo más próximo,

lejano y eterno:
siempre se presenta
cuando estoy despierto.

Vino, cáliz, alma,

símbolos y viento.
Alma, cáliz, vino:
celajes perfectos.

En esta gran tarde

espero en silencio
la mano, el amigo,
y un destino cierto

que borre en mis noches

terrores y miedos.
Alzo aquí mi copa,
pues sé lo que bebo.

La tarde ya muerta,

los ojos serenos,
yacen para siempre
todos mis desvelos.

El alma se aquieta,

si la llama el centro.
Perderé la vida,
ganaré…


LAS HORAS PURPUREAS 3

En la copa te he visto traspasado
por las luces doradas de la tarde;
reposo en equilibrio, rojo alarde,
en el cristal de Sèvres diseñado.

El rincón de la estancia. En ese lado,

envuelto en la penumbre que lo guarde,
sobre el blanco mantel se incendia y arde
de la rosa el color más delicado.

El rayo que del Sol se desgajara,

con sagrada liturgia del presente,
se hace dueño de una hora placentera.

Así quisiera yo que traspasara

la más amable luz, más esplendente,
por este corazón que tanto espera.


EPÍLOGO


Señor, en esta noche, en que abruma el peso de los tiempos.

En esta noche. Tan imposible el hablar; tan imposible, Señor, el pensamiento.-
En esta noche, que asemeja la noche de los tiempos.
Soñar la Vida, Señor , soñar la Vida –
Pero esta vida, Señor, vida y tormento.-
Tormento y llanto, Señor, llanto y tormento,
que se elevan a Ti, hacia los Cielos.-
(Reflejo y llanto, Mi Dios, llanto y reflejo).-
¡Señor, Señor! 
¡Cuánto el Misterio!,
¡Cuánto esperar, Señor, ante los muros de Tu silencio!
No Te comprendo.-
¡Y sin embargo, Señor!; 
¡ Oh, sin embargo! ;
¡ Cuánto esperar en Ti, mi Dios!
¡Cuánto el anhelo!
¡Soñar la Vida, Señor!. ¡Pero el silencio …!
¡Y cuanto anhelar, mi Dios!
Y cuánto el silencio


“Y entonces comprendi”

    Entonces comprendi. Comprendi que todos y cada uno de los hilos que tejían mis aventuras se manifestaban como la visualización de un haz de líneas que, desde su origen, se bifurcaban por el Tiempo hasta converger en mi corazón. Allí se dirigian y allí tomaban su sentido. Llegaban desde arriba, juntas atravesaban el caparazón que lo escondía y , cultivandolo, dejaron palpitando la llama demiúrgica de la existencia.

    Mi corazón era una una cebolla de jugosa pulta que las palabras del maestro separaban una a una, con dedos delicados, las capas de la superficie, amargas y excitantes. Era el cogollo que encerraba un sencillo capullo que, al desvelarlo, fue desplegandose desde su centro hacia lo alto para formar con el palacio de su cáliz una fabulosa y mística rosa roja. El intenso púrpura glorificaba al Sol el oro de sus rayos.
    Mi corazón era un espejo de rigurosa composición y afiligranada artesanía que las palabras del maestro despojaba poco a poco de toscas veladuras. Reflejaba la luz y la expandía por todo el horizonte de la Tierra.
    Era mi corazón un recipiente de frágil barro y macizo oro,cuyo interior llenaba de un vino delicioso y difícil: fermento de caldos madurados en la purificación dolorosa de la vida.-
    Rosa, espejo y recipiente componían a su modo una melodía, cuyos ritmos, (ahora tan audibles que mueven a su paso todas las potencias de mi alma, la reconcilian con las cosas y propician la unidad), regalaban la promesa de un destino que en esas líneas se me daba por imagen; a cuyo don, a su vez, debía el enfrentarme a una perfectísima adecuación al límite en todas sus dimensiones sagradas y magníficas de espacio, tiempo, persona y circunstancia. La música que se me ofrece no tiene más nombre que Amor, y su instrumento, la Inocencia.
….
….
por lo demás se que cuando se abran las grandes puertas de plata sabre atravesar los umbrales sin espanto y entonces, ¡ah, entonces!, me hare de los mil ojos del león, adoptare su forma, y con el suave manotazo de la podera zarpa derrumbare los siente muros sin estrépito. Un rugido de triunfo habra anunciado al mundo mi ventura.

JOSÉ DE HARO MARTÍNEZ. NUEVA LITERATURA ALMERÍA

Selección de poemas publicados en

 NUEVA LITERATURA ALMERÍA

N. 14 ABRIL DE 2004.

autor:

 JOSÉ HARO MARTÍNEZ

Nace el 26 de octubre de 1972 en Pulpí (Almería) donde vive en la actualidad. Realizó estudios de E.G.B. en el C.P. Emilio Zurano Muñoz. Estudia Bachiller  y COU en el Instituto Cura Valera de Huércal Overa. 
En el 1990, en la romería en honor a Nuestra Señora de la Fuensanta, en La Fuente de Pulpí, se da a conocer y comienza su andadura poética. En ese mismo año recibe el primer premio de pregoneros en las fiestas patronales de La Fuente.
  1. Suspiro
  2. A Almería
  3. Aires del Sur
  4. En el Jardín de la Constancia
  5. Gloria de Andalucía
  6. Latente
  7. Reflexión
  8. Oratoria

MARÍA DE LOS ÁNGELES LONARDI. NUEVA LITERATURA ALMERÍA

Selección de poemas publicados en

 NUEVA LITERATURA ALMERÍA

N. 14 ABRIL DE 2004.

  1. ¿Qué es?
  2. Lluvia
  3. Nocturno
  4. Palabra regia
  5. Escrito el lunes
  6. Pacto
  7. Reloj
  8. Sedición
                                    Quiero lograr la modesta y secreta
                                     complejidad al hablar de lo sencillo
                                                        Jorge Luis Borjes

¿Qué es?

Es la lluvia…
¿Dónde quedó el amor? ¿En qué ayer
de mis calles larroqueras…?
Cae la lluvia.
Es la inspiración…
Laberinto.
Afuera hay silencio.
En mí se enredan los sueños
con las noches y los días.
¿Qué puede faltarme?
Aún no cae la tarde
en que pesan los huesos
y las canas…
…Anochece.
Es la poesía…
Escribo: “Llegar es partir”.
He llegado y he partido.
¿El horizonte es la meta?
Escribir, un Utopía.

Noviembre/97

Lluvia

Es la lluvia disgregante
y violadora
quien hiere,
azuza y pulveriza
mis apacibles sueños.
Esa lluvia cansina, palpita…
Es nutriente
que se rompe en gotas
de mesurada paz…
Savia nueva, rizo de sal.
Atrevida como de mis silencios
y en la penumbra,
sin oponer resistencia,
pinta todo de verde
con sus lágrimas de vidrio
y me subleva,
me estremece,
me sosiega…
Se lleva la música brutal
de la calma previa
a mi tormenta
y me trae las frases no dichas
ante el eco clandestino
de las horas muertas.
Se abre un abismo
que, al borde de sí mismo muta,
golpea y salpica…
Salpica en el piso,
en el patio,
en mi costado
y se mojan mis versos alterados
como las palabras en un papel,
por la sed abatido
y por un llanto de lluvia
mojado.
                                                                              Mayo /98

Pasos nocturnos…





La noche enigmática
no ha dejado huellas.
No se ve ninguna luz…
Se ha dormido el resplandor
de tus ojos claros,
en la desnuda reja.
Nadie camina en las calles
cubiertas de baches inmorales.
Verdes somnolencias despiertan
en mis noches circulares
y las vaguedades se suman
atrevidas y extenuadas.
Mis pasos fríos se suceden
y las dudas,
me asaltan.
A veces quiero despertar…
Otras veces,
espero encontrarte dibujada
en un improvisado charco
o leerte en una letra escarlata.
Y estremecerme una noche
para habitarte definitivamente,
para sustantivarme
con tus iniciales…
y dormirme en tu retina azul,
cargada de imágenes
amantes
y perseguidas.


Diciembre/98
María de los Angeles Lonardi

                                                                

 Palabra regia

Se desplaza alocada la luna
por el sitial correcto
y se vislumbra
un espacio hueco
que ocupan mi calavera
y mi esqueleto.


Me atraen las angulosas formas
de una baldosa floja…

Me inquieta esa grieta abismal
de pared casi muerta
y por ahí se escapan
mis sueños y las quimeras.
Se filtra el frío sordo
por esa herida de sanguijuela.


Se escabulle frenética
mi penúltima hora
y la esperanza,
me abandona quebradiza…
quizás va a buscar
el último sustento
en tu guardiana sonrisa.


Las nocturnales sombras
chorrean decrépitas
y cae mi pluma ligera
sin que mi letra tiemble…


Alguien espera que el milagro
se produzca
y cuajen mis letras
en sabia palabra,
en palabra regia.

Enero/99

María de los Angeles Lonardi

 

  Escrito el lunes

Descalza me encontró la tarde
y pude recordar
cuánto me gusta la lluvia del domingo.
Ese destello evanescente
bañó el paisaje dormido
dueño de una quietud infinita
siervo de su propio destino…
Silente mapa que se dejó poseer
por arcos de euforia y erotismo.
Un sutil temblor gobernó desde adentro
y estremeció la piel callada
hasta reír, cargada de ironía.
Y fue serena poesía, dulce mueca
irreverente y despreocupada
la pausa merecida.
Pude salir y disiparme
y en difusa ceremonia, armonizar
con su algarabía.
Mis huesos exhalaron nostalgia,
pude estar conmigo misma…
mi ser se dejó besar
hasta el cansancio
y fui feliz
cuando su acróbata tesitura
humedeció el páramo
y fue el alivio…
cuando crispados de emoción
mis sentidos fueron llanto,
en el remanso azul
que trajo ayer,
a las dieciocho y veinticinco.

1MAL
Marzo/2001

Reloj

Allí están sin ojos todas las horas
guardando el perfecto equilibrio. 
Mientras van hacia el fuego 
danzan desquiciadas
 y desflecan mi retrato. 
Pasan fugaces por mis bordes
transfigurando las formas y más. 
Se derriten los sueños
se hacen vuelo, se hacen aire
mientras late que late un respiro y van…
Quieta la piel con sus marcas indelebles.
Quieta la memoria con su sabor a menta.
Y me dejo llevar
porque la levedad me somete 
cuando impensadas expresiones me invaden
 y la quietud se hace mueca. 
Allí está todoy aquí, ya nada me es conocido. 
Aquí está mi soledad sin nombre ni apellido
 con toda la vida prestada… 
Un temblor de durazno marca el instante preciso 
                                                                y es infinito.
Todo el universo se detiene
 y entonces flota el misterio y pregunta 
¿Has dispuesto la puñalada con el rito de tu silencio aterido?
 Tal vez no puedas cambiar lo que
nos asemejalo que nos hace distintos… 
Mientras un reloj impensado
hace trizas serviles minutos huérfanos
 de recuerdos se resquebraja
la oblicua humorada de nuestros destinos.


SEDICIÓN

Me quema la sequía de palabras
que se agiganta en mi boca
cuando las respuestas se dispersan
y no me asisten…
cuando las dudas se instalan
dueñas de mis desaciertos
y viciosas,
todo lo absorben.
Cuando la tristeza se subleva
y marchita todos los intentos
sobrevivientes
de cada travesía.
Me duele la intemperie de las cosas…
la plomiza relevancia
a la que sometemos
nuestras pequeñeces.
Y me moja una salobre angustia,
subyugante,
que me ahoga.
Me quema la sequía de palabras
y sucumbo
a los embates del olvido
pero una parte de mí
se rebela
se resiste
aflora implacable
y se hace única
esa veta de poeta sensible.


Mayo/99

    Mi trayectoria






   María de los Ángeles Lonardi nació  en   Larroque, Provincia de Entre Ríos,  Argentina en 1970.

Es Profesora y escritora. Desde 2002 se radicó en Almería España y continúa relacionada con las Letras.

  • Realizó varios Talleres Literarios en Entre Ríos y Buenos Aires.
  • Participó en Varios Encuentros de Escritores Nacionales e Internacionales y obtuvo sendos premios Literarios: \”Por Una Memoria Viva de Madres de Plaza de Mayo, Certamen Internacional\” 20 de Junio ​​\”en Rosario, la Bienal de Poesía\” Horacio Rega Molina \”de La Plata, Concurso Nacional \”Ayacucho 2001\” en Buenos Aires, 1er Premio Poesía Asociación \”Juan de Uceda\”, 2003 y 3er. Premio Concurso Creativo 2004 en Almería.
  • Fué Socia Fundadora de la Sección Gualeguaychú de la Sociedad Argentina de Escritores 
  • (SADE) en la Provincia de Entre Ríos.
  • En 1997 publicó su primer Libro de poemas \”Amores\” y en 2005 El Poemario \”Entre  Calamidades y milagros\” de la Colección Poeta Joaquín Gianuzzi / 10, Argentina.
  • Comparte varias Antologías publicadas en Argentina y en España, entre ellas: Antología de Cuento y Poesía del Grupo Literario Gente de Letras, Entre Ríos, Florilegio de S.A.D.E. Rosario, la Bienal de Poesía Horacio Rega Molina de La Plata y Antología Nuevas Voces Publicado por la Junta de Andalucía en España.
  • Integra El Cuaderno Nº 5 Nueva Literatura de Almería Editado por la Junta de Andalucía en 2003 junto a Paco Luis García Cuenca. 
  • Invitada Por El Centro Andaluz de las Letras formó parte del Ciclo \”Tardes Con las Letras\” 
  • enero 2004. La Presentación a cargo de la Delegada de Cultura Ma. Isabel Salinas y la escritora Pilar Quirosa Cheyrouze. Tuvo lugar en la Biblioteca Francisco Villaespesa de Almería.
  • Además ha Publicado en varios Diarios Revistas Literarias entre ellas: Transparencias, El candil, Tqplusart, Agora,etc. 
  • Ha participado en Recitales Poéticos, Encuentros y Jornadas LITERARIAS y ha colaborado en Presentaciones de Otros Autores.
  • Participó en las Jornadas Literarias organizadas por la Diputación de Almería. Colaboró ​​con La Asociación Levantisca en Carboneras presentando otros autores. Almería.  2005-2009. 
  • Es MIEMBRO del Instituto de Estudios Almerienses y COLABORA Activamente con el 
  • Departamento de Arte y Literatura.
  • Participó del I Encuentro Nacional de Escritores del Mediterráneo. Almería mayo de 2012.
  • Es miembro de la Asociación Cultural Celia Viñas de Almería y participa en sus Tertulias Literarias.
  • Participó en la Exposición de arte contemporáneo ARS VISIBILIS I y II enmarcadas en el Festival Internacional Miradas de Mujeres 2013 y 2014 a cargo de MECA (Mediterráneo 
  • Centro de Arte) representando a las mujeres poetas con la lectura de poemas de su autoría en el Museo Arqueológico de Almería.
  • Desarrolló un Taller Literario en el Instituto de Secundaria Cardenal Cisneros de Albox Abril de  2013.
  • Desarrolló un Taller Literario en el Colegio Público Virgen del Saliente de Albox Abril 2013.
  • Comparte con otros 183 autores, nacionales e internacionales, la edición del Libro homenaje a los Faros: de Mesa Roldán, de Cabo de Gata y de Roquetas de Mar; titulado “Lo demás es oscuridad” por sus 150 años y leyó su poema en la Presentación del libro el 24 de abril de 2013 en el Castillo de Santa Ana junto al Faro de Roquetas de Mar.
  • Fue Jurado del VII y del VIII Concurso de Cuentos Interculturales de Almería, promovido por el Área de Bienestar Social, Igualdad y Familia, editado por el Instituto de Estudios Almerienses y la Diputación de Almería.
  • Participó del III Encuentro Nacional de Escritores en el Homenaje a la escritora Pilar Quirosa- Cheyrouze y Muñoz.
  • Su libro “El jardín azul” forma parte del libro \”Cuatro poetas\” publicado en Noviembre de 2014 por el Instituto de Estudios Almerienses y la Diputación de Almería.
  • Libros inéditos: “Soles de nostalgia” y “Letras sobre papel”.
  • Libro de relatos cortos titulado \”La cuadratura del círculo\” en proceso. 
  • Gestiona y administra una página en facebock llamada “Letras sobre papel”  y posee un blog personal: letras-sobre-papel.blogspot.com.es
Nueva Literatura Almería N. 14-bis abril /2004
DL. AL-190/2003; ISSN: 1696-8638
Edita: Junta de Andalucía- Consejería de Cultura- Delegación Provincial de Almería
Director: Antonio Torres Tripiana
Coordinadores:  Maribel Cerezuela Bueno, Yolanda Serrano Fernández, Rodrigo de Haro Ibañez 
Maquetación: Antonio Torres Tripiana
Patrocinan: CAJA GRANADA; LA VOZ DE ALMERÍA; LOCALIA; JUNTA DE ANDALUCÍA. CULTURA.

GUILLERMO DE JORGE. NUEVA LITERATURA ALMERÍA, N. 14-bis abril 2004

                

Guillermo de Jorge.  
Nace el día 19/01/1976 en  Santa Cruz de Tenerife
-Accesit de Poesía Concurso XIII Centro de Estudios Teológicos y Universidad de la Laguna 2002
– Finalista Premio Nacional Poesía Guitiérrez Mellado. 2002
– Semifinalista Premio Internacional Poesía Centro de Estudios Poéticos 2003               

                Fuerza para morir

Fuerza para morir
                    y desperar luego,
girar amargo alrededor del mundo,
                    tiritarme tu sed
                    con estrellas
palpitándome sobre los labios,
precipitárseme una palabra al vacío
                     buscándote.

Rodear mi cielo con tus ojos
es retratar mi muerte a la caída del ocaso.

Soy mortal bajo tu clipse,
soy inmortal bajo tus brazos.

                                        Latiendo

 Latiendo el cielo azul bajo su declive
con la muerte rasante de una gaviota
sobre el pecho de la ola,
un cinturón de fuego hacía bramar mi pecho
con impulsos de amor en mi cuerpo…
y dejarme desplamar en el suelo.

Un abrazo ahogaba mis latidos a base de silencios
y dejarme silente, como una estatua,
dejándome su silueta grabada en mis manos.

Oh, amada mía, ven ahora
y unge tus labios con los míos,
y haz del día la noche,
oculta tus ojos entre la quietud ardiente
y haz de mi voz fruta del viento.

Enredaré mi amor en tu pelo.

Elogiaré tus muslos,
haciendo estallar un beso
que haga desenfrenar la noche
entre tus dos columnas indomables.

Quiero ser furtivo, carne de fuego,
y besar tu viente de silencio
y convertirte en una figura de un cisne,
que, en llamas, se despliega ante su ocaso.



                                   A golpe de viento

A golpe de viento, 
             ante tu infinita cabellera,
estallan las olas,
             a lo lejos, a solas.

Sueltas las amarras,
            con un triste llanto
                  a melancolía vacía,
dejan a mi alama
             sola, perdida…

Silencia mi partida
              el puerto con su despedida.

Poco a poco, distante,
              desaparece en un adiós
                                   la amada mía.

Me quedo sin tierra
                en este mar agónico.

Me quedo sin mar
             en esta tierra 
                   sin nadie, y ni de nadie…

                       Presente,
         un corazón que aún late en silencio…
que reparte palabras mudas…
                           que te buscan y no dudan…
                que recuerda
                    a tu cintura de fuego
                                   reducida con un beso…
a tus labios ardiendo
                   ante un infinito cerezo…
a tus ojos negros
                   que como toritos
          salen desnudos
                        a morir al ruedo.

 

                                   La más inmensa soledad del ser

Giraba su ser en una noche oscura
que atracaba en un pecho
y le arrancaba el aire.
Famélica fue la voz
que cruzó el silencio.
Blancos los ojos
que volaron al cielo.
Ya no nos queda nada más.
Ya no tenemos nada más.
Así es como os relato yo
la más inmensa soledad del ser,
cuando la muerte se ciñe
sobre nuestros párpados
y ya no nos queda nada más…
y ya no tenemos nada más…



                                    Te acariciaré, Indomable.


Te acariciaré, Indomable,

hasta que se me gasten las manos.

…y aún bajo el cuerpo celeste,

…y ya aún ciegas mis palabras en el vacío…

Oh, piel dorada, fruta del fuego,

enciende la llama del ocaso

para que evoque tu nombre

como si de un preso del amor fuese,

al que la locura ya le puede

y tan solo le queda,

como aquel hombre,

la espera de aquel que muere.

                                                                 Inmortal

Inmortal tu nombre entre el sonido
y en la boca de este corazón
la palabra “amor “ palpitándome entre sus labios.
Entre el vacío del mundo,
un latido bramando olas de fuego,
que buscan la onda
arrebatada por el viento.
Inmortal tu nombre entre el silencio,
mientras dibujo tu cuerpo
en la oscuridad de mi ser
y le clamo a la vida
que hemos nacido
para morir juntos.
Arde el cielo
ante un cinturón de fuego
desatado por un beso tuyo,
que estalla mudo entre el universo.
Inmortal tu nombre entre el viento,
mientras declino la tarde
con una muerte segura entre tus brazos.
Por ti, y por siempre,
inmortal tu nombre en el tiempo.


Desde ahí
Desde cerros cabalgando
entre mojado,
desde amaneceres
que duermen entre sus lomos.
Desde ahí, amor,
abrasante tu perfil
que sobre la tierra se dibujaba,
perpendicular tu beso
que definía a tu forma
irreductible
cuando nocturno su nombre
arrancaba de mi pecho el aire.
Vida mía, seré pugnaz por lo que creo,
combativo por lo que amo,
aunque en ello
se me vaya la vida.
Y por hacer volcánico tus besos,
y por coronar tus ojos de fuego,
dejo en mis labios
mi última voluntad.
A brazo partido amar
y nada más.

                                                    Ahí quedaré

Apagado ya el cielo curvado
en una glorieta blanca,
galoparé por tu piel ardiente
hasta marcar de fuego tu cintura,
forjaré tu cuerpo de bronce, Morena,
hasta destrozarme el pecho por un beso,
y ahí quedaré, muerto
y con el pecho partido.


23 de abril de 2004

LIBRO DE POEMAS “EL VIAJERO DE ÆNEAS”, GUILLERMO DE JORGE. EDITORIAL COLECTIVO D. TEBEOS, 2002.

Nueva Literatura Almería N. 14-bis abril /2004
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Coordinadores:  Maribel Cerezuela Bueno, Yolanda Serrano Fernández, Rodrigo de Haro Ibañez 
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SIN PALABRAS. CELSO ORTIZ.

@page { size: 21.59cm 27.94cm; margin: 2cm } p { margin-bottom: 0.25cm; direction: ltr; color: #252525; line-height: 120%; orphans: 2; widows: 2 } p.western { font-family: \”Times New Roman\”, serif; font-size: 12pt; so-language: es-ES } p.cjk { font-family: \”Times New Roman\”, serif; font-size: 12pt; so-language: zh-CN } p.ctl { font-family: \”Arial\”, sans-serif; font-size: 12pt; so-language: ar-SA } A legra saber que el relato, como género literario propiamente dicho, y presa del olvido en los últimos años, poco a poco vuelve a ocupar el lugar que nunca debió abandonar, es decir, vuelve a recuperar prestancia. La habilidad para contar historias se puede adquirir con la práctica y el estudio, pero hay algo que se oculta, un cierto misterio, tal vez un don que nos acerca al verdadero narrador, ese que, además de saber contar historias, es capaz de conmovernos, de contagiarnos su capacidad creadora desde el más mínimo detalle cotidiano.

 No es solo construcción, estructura, argumentación, también ha de dotar al relato algo de si mismo, de una voz personal que pueda distinguirse del resto de autores. En el libro de relatos “Sin palabras”, de Celso Ortiz (Alhama de Almería, 1946), podrán comprobar que algo de lo dicho late en sus páginas. Componen este libro un total de trece relatos, de extensión y temática variadas y sin nexo de unión entre ellos. Abre el relato que da título al libro, “Sin palabras”, que narra la historia de las muditas y mellizas Leonor y Aurora y el Zancudo, de quien ambas se enamoran y son amantes durante la Guerra Civil, periodo muy presente aún en la narrativa española. Literatura y vida, y viceversa se entremezclan en esta serie de relatos, manteniendo un pulso narrativo ascendente y sorpresivo en la mayoría de ellos. De fácil lectura, con un lenguaje sencillo, Celso Ortiz nos propone un viaje a lo cotidiano, capaz de inferir diferentes estados emotivos según lo que suceda en cualquier momento y que puede ser determinante, como es el caso del relato “Fernández”. Otras veces nos veremos inmersos en la narración y desde el punto de vista formal a través de diálogos, poco frecuentes en este género (en los relatos “Acusado por despecho”, “El premio”, “El sabio”, “Lazos de sangre” y “Traspaso de negocio”). Gusta también Celso Ortiz del uso de la narración breve, concisa (más propia del relato) frente a otros más extensas, relajando así la tensión discursiva. En cualquier caso, fragua bien las historias y resuelve con destreza la mayoría de los relatos contenidos en “Sin palabras”. En algunos de ellos, la crítica o la denuncia se muestra abiertamente, como es el caso del relato titulado “Fitur”: «don Indalecio ha ordenado al concejal de turismo que no repare en gastos para montar el stand de Luminosa. El día de la inauguración oficial allí aparecen todos los componentes de la corporación municipal, los concejales que gobiernan y los concejales de la oposición, “que no quiero líos ni críticas” –palabras textuales del alcalde-. 
El reportero del periódico local, que ha sido invitado por el ayuntamiento con todos los gastos pagados, también está ese día en FITUR y hace su trabajo», o el del relato “El premio”, que narra la corrupción existente en los premios literarios: «Amarrando cabos me queréis decir que Abdón Cabanillas, el Nobel, va a ganar el premio SAWA de este año con “Caminos de barro”. ¿No es eso? Bien, está bien, de acuerdo –balbucea Baltasar sin salir de la perplejidad». Celso Ortiz escribe historias, es un narrador que disfruta de su oficio, que goza con la escritura. Como el mismo ha declarado: «Yo escribo por placer, porque me lo paso bien. No entiendo a los escritores que aseguran que sufren cuando escriben, si yo sufriera escribiendo no lo haría». 
No podemos olvidar ese tono de humor que acompaña a algunos de los relatos, como es el caso del relato titulado “El fiambre”, que narra lo sucedido en un hospital ante la erección que sufre un mendigo moribundo después del manoseo de la enfermera al lavarlo y en presencia de una monja: «Y ocurrió lo que yo me temía, que la monja ganó aquella guerra de gatas en celo. La excusaque puso fue que había que llamar al médico pero yo comprendí que el objetivo era deshacerse de la enfermera y quedarse a solas conmigo». Como conclusión última y coincidiendo básicamente con el profesor y catedrático de Lengua y Literatura, Alfonso Berlanga, de “Sin palabras” destacaría lo cotidiano, cuestión en la que su autor, Celso Ortiz, viene insistiendo en sus últimas entregas.

Título: Sin palabras
Autor: Celso Ortíz
Edita: Alhulia (Granada, 2015)

ENTREVISTAS EN CANDIL RADIO- ALMERÍA

ENRIQUE URREA. POEMAS ERÓTICOS

DEL CORO AL CAÑO
 (Versos Fesceninos)
 REMEDO A VENTURA DE LA VEGA
 Numquam naturam mos visceret (Ciceron)  
 Lo que antes fueron vicios, ahora son costumbres
 …Y el verso se hizo carne y habitó entre nosotros (E. Urrea)

 \”La mujer de culo en pompa
 dos agujeros presenta
 para que el zipote elija
 el que mejor le parezca\”.
 En ellos nadie se fija
 una vez metido en juerga,
 ni de sus güevos se cuelga
 candil, farol o carburo
 por lo que es lógico errar
 y cuando piensas follar,
 resulta que das por culo.
 El fragor de la \”pelea\”
 crea euforia y alegría,
 impiden el destino ver,
 pues si miras, se te sale,
 yerras tú la puntería,
 y la moza se cabrea
por lo que acabas de hacer,
 que ambos agujeros valen,
 que el objetivo es joder.
 Así que, sin disimulo,
 como no eres bisoño,
– mídete bien tu herramienta:
– si calzas poco, ve al culo,
– si calzas mucho, ve al coño,
– y si no los ves, los tientas.
 ¿Has medianas dimensiones?,
– ¡conserva el pito bien duro!,
 – ¡echa al asunto cojones!,
 – ¡agárrala por el moño!,
 – ¡alterna ambas estaciones!,
– del coño te vas al culo,
 – y del culo vete al coño.

  El Juglar del Río Almanzora

  Festividad de San Eugenio y San Alberto Magno,.
 Patrono universitario Annus Domini MCMXCVII


Escucha, amigo lector:
  Si estos versos tan procaces    
  te causaran estupor                
o te han de escandalizar,
   piensa bien lo que te haces
  antes que puedas pecar;
abre otro  libro cualquiera
échame a la papeler
  y santas pascuas y en paz

   El solípedo ungulado   
 convenientemente armado
   +   +   +   +   +   +
Macarena
 está muy buena
Toda comparación resulta odiosa (Popular) 
 
AGRAVIO COMPARATIVO 
 
En provincia de Almería
está el pueblo de Cantoria,
pequeño y bello lugar,
al que le cupo la gloria
de ser  cuna del Juglar.
Su paisana Macarena
es una chica excelente,
muy recatada y buena.
El  padre es terrateniente,
muy rico y acomodado,
respetado por la gente,
y por su hija adorado,
(sin atrasar lo presente)
¡Anda él tan preocupado
por encontrarle marido
a la dulce Macarena!
Ha de ser un buen partido
para entregarle a su nena,
así que con tal premisa,
sin pausa pero sin prisa,
se fijó en Pedro García,
chico apuesto y educado,
culto, guapo, y refinado,
que estudiaba abogacía.
Celebraron una cena
para hacer el compromiso,
entre Pedro y Magdalena,
en el momento preciso.
A la sazón prometidos
desde aquel preciso instante,
dió el regalo preferido.:
era un hermoso brillante.
Ella, devolvió el cumplido
regalándole un colgante
con el reloj consabido.
Enamorados perdidos,
Macarena y su Pedrito,
se fueron muy despacito,
al campo a dar un paseo.
De la mano caminaban,
por una angosta vereda
— ¡Pedro! -dijo la núbil efeba-
¿Que será aquello que veo,
enfrente a tí, en lontananza,
en aquella alameda?
¡Lo negro bajo la panza
de aquel borrico tan feo!
¡Esa especie de badajo
que le cuelga por debajo!
¡Que lo mueve cual balanza
desde el suelo hasta su panza!?    
¡¡¡Santo Dios, que trayectoria!!!
¡¡¡Que bien trazado cuadrante!!!
¡¡¡Qué pluma tan elegante!!!
— Veras, mi querida novia.
— Lo veo, Pedro y no se que es.
— Macarena, yo no creo
que no sepas conocer
el nombre de tal colgajo,
los burros suelen tener,
como todos los mortales,
unos atributos tales,
que son llamados carajos,
Aparatos genitales
que ostentosamente cuelgan,
tan hermosos y  enlutados,
que suelen ser nominados
con este nombre: La verga.
— Pedro, yo no conocía
esa tal taxonomía.
— Otros nombres se le dan
al miembro reproductor
según cual sea su nación
o el sitio por donde van.
— ¡¡Ay, Señor, que feliz soy
con lo que aprendido hoy!!
¡¡No salgo de mi estupor!!
Esas megadimensiones
me sugieren una idea:
tener un consolador
de óptimas proporciones,
pues cualquiera que lo vea
tan negro, tan largo y duro
puede atreverse a pensar
que le saque de un apuro.
Y puesta ya a cavilar,
porqué no he de suponer:
— Si el burro, siendo animal,
tiene ese aparato tal,
que tanto puede crecer,
tú, mi Pedrito amado,
que estudias para abogado
y tienes tanto saber,
¡¡como lo debes tener!!.
Imagino lo tendrás
mucho más desarrollado,
¡¡ no me puedo equivocar!!
Por simple regla de tres,
se puede determinar
el tamaño de tus partes,
que en función de tu saber,
debe ser descomunal
cual un moco de elefante.
¡¡cómo lo debes tener!!
— Lamento decepcionarte.
Tengo que hacerte saber,
mi adorada Macarena,
tu concepto es delirante,
tu solución no es la buena;
te lo explicaré al instante:
— Tu ya estabas predispuesta
a regla de tres directa
¡mas no es así, so perversa!,
la proporción es inversa.
Por tanto, en serio te digo
que cuando quieras saber
el tamaño de mis partes,
agravio comparativo
es lo que hay que hacer.
Debes saber de antemano
que nuestro genoma humano
tiene leyes inflexibles.
Y existe jurisprudencia
que de forma indiscutible
sancionan con contundencia
el tenor de esta sentencia,
de forma clara y tangible
 \”Cuanta más ciencia acumulas
más delgado es el calibre,
y más pequeña  es la pirula
y más amplia su cultura\”.
Y el artículo siguiente
sanciona a “sensu contrario”
muy contundente y palmario:
 \”El que la tenga tan gorda
que al abarcarla desborda,
al comprobar se deduce
que de cultura carece
y al legislador le induce,
a pensar que se parece,
mucho a la mente del  asno”
— Esto, parece  un sarcasmo,
pero no temas, mi amor,
yo te juro, ¡¡vive Dios!!
que ya no seré abogado,
pues no vaya a suceder
que yo, de tanto saber,
me pueda quedar capado
— ¿Pues sabes lo que te digo,
Pedrito de mis amores?
Que si me peleo contigo,
dicho con todo respeto,
me echaré un analfabeto.
Macarena contrariada
por las cortas dimensiones
de las partes ya citadas
de su culto prometido,
que ella hubiera preferido
de mayores proporciones,
lamentó que la cultura
de su apuesto pretendiente
suponga, precisamente,
que tenga esa miniatura.
Y se lo pensó muy bien
aquella dulce criatura
y le dijo adiós y amén.
Decidida Macarena,
púsole a la ‘i’, su punto.
tan modosita y tan buena
prefirió darle un disgusto
poniéndole en cuarentena
y en ese mismo momento
volvió su vista al jumento.
Viendo a Macarena, el burro,
elevando su cabeza,
lanzó un sonoro rebuzno;
con elegancia y presteza,
su belfo esbozó una risa
y enseñó su dentadura
a esta cándida criatura;
y con cadencia precisa,
medida y acompasada,
su verga alzó muy tensada
de la ordenada a la abscisa.
recorriendo aquel cuadrante,
en su zona negativa,
(El eje de coordenadas
se sitúa en los cojones. (0)
si al ver el burro, lo pones
de lado precisamente.,
y mirando hacia la izquierda,
menos equis es su abscisa
tangente con la barriga. (-x)
Y menos y, la ordenada (-y)
que aquí ha sido contemplada.
permíteme que lo diga.
De menos “-y” a menos “-x”,
Con trazo determinante,
de  cascos a la barriga.
Macarena vigilante
al solípedo miraba.
Con enérgica violencia,
al tiempo que rebuznaba,
el burro aquel le mostraba,
la cantidad de potencia
que su zipote albergaba.
Con tal fuerza y contundencia
el burro se flagelaba,
que a cada golpe que daba
con esa verga tan tensa,
Macarena se quedaba
boquiabierta y circunspecta,
con sus partes encharcadas,
y muy debil de defensas.
La pobre, se mareaba
de pensar qué pasaría
si, por azar, algún día
el burro la penetraba.
¡¡Santo Dios, qué lotería!!
Y de pensarlo, mascaba
cual burra posesa en celo;
extravió su mirada
cual borrego degollado,
cayole en su cara el pelo
en un gesto desmayado,
su corazón se agitó;
entre estertor y estertor,
eclánsica y epiléctica,
mandó a la mierda el pudor,
le echó al asunto valor,
y en una postura ecléctica,
en medio de aquel marasmo,
se le presentó un orgasmo.
¿Qué harías tu en su lugar
si lo sintieras llegar?
Macarena, ‘se corrió’
y con gran placer ‘se vino’
a la orilla del camino
por el que antes llegó.
Y luego, más sosegada,
lánguida ya su mirada,
calmado su corazón,
secas sus partes mojadas,
sacó fuerzas de flaqueza,
peinó el pelo en su cabeza,
dió un suspiro muy profundo
al tiempo que bostezó,
el burro correspondió
con conato de rebuzno,
cosa lógica y normal,
que el solípedo ungulado,
ese lascivo animal.
se hubiera debilitado
 y el rocín se resintiera
por mor de aquel sucedido,
del mucho gasto que hiciera.
Más el burro, complacido
ofreciósele encantado
para otra nueva sesión
¡¡¡Macarena, que pasión
en el burro has despertado!!!
— Pues francamente os digo
que el burro me ha encantado,
que su amor me ha declarado
y yo le he correspondido.
El Juglar del Río Almanzora
Porto Magno in Mare Ibericus in festivitatis Santorum  Cayetano (Copatrono de Cantoria), Sixto II, papa
y Fausto Ob.   Annus Domini M M I I I.
Luna Creciente en ESCORPION
Sol en LEO
Del libro “VERSOS MARRANOS del JUGLAR”®
 
 
 





Autores entrevistados en la Cafetera – Candil Radio, FM 87.6


MANU MUÑOZ EN GALERÍA ACANTO. JUEVES 16 A LAS 21h





La Galería Acanto se complace en invitarle a la Inauguración de la Exposición: INTO NOWHERE de Manu Muñoz que tendrá lugar el próximo jueves 16 de junio a las 21 horas en nuestra sala y que se extenderá hasta el 10 de septiembre de 2016 
 
Manu Muñoz, LATVIAN SPRING, 2016, óleo sobre lienzo, 150 x220 cm
Exposición que alberga los últimos trabajos de Manu Muñoz (Cabo de Gata, Almería, 1977), 11 óleos sobre lienzo y 4 dibujos a grafito, los primeros que presenta públicamente en su dilatada carrera artística de 25 años, en un guiño a nuestra galería, eminentemente gráfica. INTO NOWHERE (hacia ninguna parte) será un proyecto vivo y en constante crecimiento tomando como punto de partida estas 15 últimas obras del autor, realizadas en los 3-4 últimos meses, pero al que se irán sumando las nuevas creaciones que vaya produciendo durante los tres meses que dura la muestra.
 
Un conjunto heterogéneo de obras que refleja la poliédrica visión del creador, en las que observamos un cierto hilo conductor, pero de muy diferente factura: unas en vivos colores, otras llenas de sombras, de claroscuros. Reminiscencias románticas y neoclásicas convivirán en la sala con planteamientos cercanos al pop apoyados en vivos colores y rotundas figuras. La temática de las aves, paradigma de la armonía y la belleza para el autor, tiene una importante presencia.
Hacia ninguna parte es lo mismo que decir hacia todas partes a la vez y hacia ninguna en concreto; hacia todos los lugares donde el artista encuentra la belleza, en un intento de sublimarla mediante nuevas composiciones, en el sentido más universal y clásico, objetivo que le impulsa a componer y crear nuevas imágenes, a explorar nuevos mundos, al margen de modas y tendencias, quehacer que brota de él de un modo natural. La pintura para Manu no es tanto un modo de expresarse, como un divertimento, un deleite, un juego, y al mismo tiempo una vía de aprendizaje constante, nutriéndose absolutamente de todo aquello que ve . La misma pulsión que estuvo presente en sus primeras pinturas de adolescencia, y en las de sus posteriores etapas, a pesar de los cambios estilísticos, es la que hoy sigue empujando a Manu a crear. El autor siente la pintura como el medio de expresión artística más puro que existe, en tanto que refleja la energía de la persona en el momento de ejecutarla, sin trampa ni engaño, como un termómetro emocional y energético. \”Into Nowhere\” es también una metáfora de que el camino es lo importante, el trayecto que recorres, en la vida y en el arte. \”Into Nowhere\” es el modo en que cada uno distrae, también Manu, la ineludible línea cronológica nacimiento-muerte. No haber llegado a ninguna parte es la mayor prueba de que estamos vivos, es la única opción de evadirse del inexorable final que supone la muerte.
Manu Muñoz. Cabo de Gata. Almería. 1977.
Inició su labor creativa en el mundo del graffiti en 1991. Dos años más tarde, tras participar en una exposición colectiva junto con otros artistas locales, decidió dedicarse por completo al arte. Desde entonces ha realizado numerosas exposiciones, colectivas e individuales, dentro y fuera de España. Japón, Bélgica, Estados Unidos, Alemania o Inglaterra son los países dónde se ha podido ver su obra. Ha sido galardonado con algunos premios locales y nacionales tales como Certamen de Jóvenes Creadores de los Países Mediterráneos, Premio Andalucía Joven de Artes Plásticas o el Certamen Pedro Gilabert. Su lugar de trabajo, exceptuando su estancia en Londres durante los años 2009/2010 siempre ha sido Cabo de Gata. El diseño gráfico y puntuales colaboraciones para moda complementan su trabajo.



MANU MUÑOZ EN GALERÍA ACANTO.

MANU MUÑOZ EN GALERÍA ACANTO.
MANU MUÑOZ EN GALERÍA ACANTO. 




La Galería Acanto se complace en invitarle a la Inauguración de la Exposición: INTO NOWHERE de Manu Muñoz que tendrá lugar el próximo jueves 16 de junio a las 21 horas en nuestra sala y que se extenderá hasta el 10 de septiembre de 2016 
 
Manu Muñoz, LATVIAN SPRING, 2016, óleo sobre lienzo, 150 x220 cm
Exposición que alberga los últimos trabajos de Manu Muñoz (Cabo de Gata, Almería, 1977), 11 óleos sobre lienzo y 4 dibujos a grafito, los primeros que presenta públicamente en su dilatada carrera artística de 25 años, en un guiño a nuestra galería, eminentemente gráfica. INTO NOWHERE (hacia ninguna parte) será un proyecto vivo y en constante crecimiento tomando como punto de partida estas 15 últimas obras del autor, realizadas en los 3-4 últimos meses, pero al que se irán sumando las nuevas creaciones que vaya produciendo durante los tres meses que dura la muestra.
MANU MUÑOZ EN GALERÍA ACANTO.  
Un conjunto heterogéneo de obras que refleja la poliédrica visión del creador, en las que observamos un cierto hilo conductor, pero de muy diferente factura: unas en vivos colores, otras llenas de sombras, de claroscuros. Reminiscencias románticas y neoclásicas convivirán en la sala con planteamientos cercanos al pop apoyados en vivos colores y rotundas figuras. La temática de las aves, paradigma de la armonía y la belleza para el autor, tiene una importante presencia.
MANU MUÑOZ EN GALERÍA ACANTO.
MANU MUÑOZ EN GALERÍA ACANTO. Hacia ninguna parte es lo mismo que decir hacia todas partes a la vez y hacia ninguna en concreto; hacia todos los lugares donde el artista encuentra la belleza, en un intento de sublimarla mediante nuevas composiciones, en el sentido más universal y clásico, objetivo que le impulsa a componer y crear nuevas imágenes, a explorar nuevos mundos, al margen de modas y tendencias, quehacer que brota de él de un modo natural. La pintura para Manu no es tanto un modo de expresarse, como un divertimento, un deleite, un juego, y al mismo tiempo una vía de aprendizaje constante, nutriéndose absolutamente de todo aquello que ve . La misma pulsión que estuvo presente en sus primeras pinturas de adolescencia, y en las de sus posteriores etapas, a pesar de los cambios estilísticos, es la que hoy sigue empujando a Manu a crear. El autor siente la pintura como el medio de expresión artística más puro que existe, en tanto que refleja la energía de la persona en el momento de ejecutarla, sin trampa ni engaño, como un termómetro emocional y energético. \”Into Nowhere\” es también una metáfora de que el camino es lo importante, el trayecto que recorres, en la vida y en el arte. \”Into Nowhere\” es el modo en que cada uno distrae, también Manu, la ineludible línea cronológica nacimiento-muerte. No haber llegado a ninguna parte es la mayor prueba de que estamos vivos, es la única opción de evadirse del inexorable final que supone la muerte.
Manu Muñoz. Cabo de Gata. Almería. 1977.
MANU MUÑOZ EN GALERÍA ACANTO.
Inició su labor creativa en el mundo del graffiti en 1991. Dos años más tarde, tras participar en una exposición colectiva junto con otros artistas locales, decidió dedicarse por completo al arte. Desde entonces ha realizado numerosas exposiciones, colectivas e individuales, dentro y fuera de España. Japón, Bélgica, Estados Unidos, Alemania o Inglaterra son los países dónde se ha podido ver su obra. Ha sido galardonado con algunos premios locales y nacionales tales como Certamen de Jóvenes Creadores de los Países Mediterráneos, Premio Andalucía Joven de Artes Plásticas o el Certamen Pedro Gilabert. Su lugar de trabajo, exceptuando su estancia en Londres durante los años 2009/2010 siempre ha sido Cabo de Gata. El diseño gráfico y puntuales colaboraciones para moda complementan su trabajo.



La otra mirada. Literatura española, ¿Crimen o suicidio?


LA OTRA MIRADA. LITERATURA ESPAÑOLA, ¿CRIMEN O SUICIDIO?
E scribo esta reseña con verdadera delectación. He de confesar abiertamente que desde la lectura de “Canon heterodoxo. Manual de literatura española para el lector irreverente”, del escritor granadino Antonio Enrique, no me había entusiasmado de forma tan extraordinaria con una obra de ensayo literario, sobre todo por el rigor del estudio y el arrojo para plantear un debate abierto referido al estado actual de la literatura española. 
Llama la atención que sea este un estudio crítico, es decir que, con independencia de las lógicas discrepancias de opinión, consecuencia del posicionamiento de cada uno de los actores en el análisis del tema en cuestión, se presenten aquí las bases por las cuales la literatura española ha sufrido un gran parón, incluso retroceso, además de exponer cuáles son las causas que lo han motivado. La capacidad analítica del autor de “La otra mirada”, Pedro Rodríguez Pacheco (Sevilla, 1941), junto a la experiencia como profesor, crítico y poeta, son aval suficiente para valorar en su exacta medida el trabajo contenido en este libro. Un texto de introducción, catorce capítulos (con títulos de marcado carácter cervantino) y un epílogo conforman este ensayo que sobrepasa las cuatrocientas páginas.
Parte Rodríguez Pacheco de una hipótesis clara: «Facultad imaginativa, capacidad fabuladora… ¿Qué otra cosa es si no la literatura?», es decir, no se puede entender la literatura si no hay un proceso real de creación («la creación es un don, una facultad. Saber escribir bien es otra cosa, es una habilidad que potencia al acto de la creación»), pero sin caer en el error de creer que toda transgresión es creación. Este es y no otro el tema central del debate: la literatura de creación frente a la mimesis que por inercia deriva en lo superficial, lo mediático o la moda, tan efímera e intrascendente. La tradición literaria, su conocimiento frente a su descrédito inducido por las nuevas generaciones («no encuentro en nuestros llamados “jóvenes valores” originalidad, sino correctas y habilidosas transformaciones que conforman un literatura para andar por casa»), el fenómeno de la intertextualidad («se empieza por escribir imitando formas, temas, ideas y posturas, se termina por copiar descaradamente los textos de los grandes creadores bajo enunciados de la culturización y el trasiego de ideas») y la complicidad de los medios de comunicación y las editoriales, los premios literarios y sus corruptelas, la relación de la intelectualidad con el poder y la atonía de la crítica circunscrita a los años posteriores de la posguerra hasta finales del pasado siglo son elementos de análisis en este ensayo. Rodríguez Pacheco es consciente de que será tachado de utópico, y a sabiendas nos dice: «estoy apostando por un hombre que siga siendo dueño y señor de su mañana… Que los hombres sueñen en la abstracción de la belleza, en la perfección de la belleza, es la única subversión que aterra al Poder». 
Todos los géneros literarios son objeto de estudio, pero fundamentalmente, Rodríguez Pacheco se detiene algo más en la poesía para argumentar la crisis de la literatura actual. Centrándose en la poesía analiza con especial atención a “la otra sentimentalidad” o la “poesía de la experiencia” -poesía clónica y oficial- («entre sus preceptos, inscribe y establece unas formas sencillas, léxicas, morfosintácticas y denotativas, una escritura “normal” (?), fácil, informal y sin complicaciones retóricas, más próxima al prosaísmo denotativo que a la función connotativa del lenguaje, es decir, lejos de lo inefable que intuía San Juan de la Cruz») y lo que vino en determinarse “Movimiento de la Diferencia” que «defendió como tema inexcusable una poesía independiente, ajena a toda preceptiva apriorística que no fuera la intrínseca del acto personalísimo de la creación y el carácter distintivo de las obras». En este orden de cosas el autor de este ensayo se pregunta: ¿adónde va la literatura? ¿Hacia dónde camina la poesía?, y en esa consideración no puede menos que pensar que al crimen o al suicidio. 
La preocupación de Rodríguez Pacheco radica, por su trascendencia, en enfrentar dialécticamente creación mimesis. La creación por cuanto «significa el momento cenital en el que el lenguaje pasa a ser de mero vehículo de comunicación a delicado mecanismo de la inteligencia y sensibilidad humanas», la mimesis por lo que significa de «homogeneidad, la escuela, las fórmulas, y la poesía se convierte en un repertorio de lugares comunes con el sello uniformador de la corrección de su escritura». Esta es la cuestión y este el debate abierto desde la libertad y la independencia crítica. Un ensayo de imprescindible lectura para todos aquellos interesados en el presente y el futuro de la literatura española.
Título:La otra mirada. Literatura española, ¿crimen o suicidio?
Autor: Pedro Rodríguez Pacheco
Edita:Carena (Barcelona, 2015)

ERNESTO CARRIÓN.


                                                                               de Fundación de la niebla



SUS CABEZAS YACEN VENDADAS SOBRE ESTAS PLAYAS





1.

te he llamado tantas veces –cabeza- trepando por los ríos para saber de mí. Cabeza doblada como un plano detrás de las palabras. Respirando sin voz. Logrando un golpe. Cabeza temblando sobre valles y entre ramas ocultas de alhelíes. Rodando hacia la niebla en cripta. Bolsa de boxeo. Cabeza detrás de mi mirada como una cabra. Huyendo para saber de ti. Durmiendo para saber de ti. Buscando sobre las estrellas tu mano flotando como un caucho de pronto enrojecido. El caucho que nos vuelve óxido e invernadero. En fin: cabeza que no duerme en su cabeza para sentirse viva.





2.

tantas veces -cabeza- te encontré buscando en las estrellas tus dominios. En los cajones de arena. En las semanas que se estrechan sobre los caballos. Pero aún tú y yo no conocemos nada de este mundo: esa pata vegetal que desespera en ríos más largos que nuestro cuerpo. Ni nosotros nos conocemos. Compañeros de túnel. No hemos oído el propio llanto, visto el propio llanto o llorado como los mastodontes que vuelven sobre otras tierras y tocan con sus hocicos los marfiles muertos. Debajo de mi edad sólo hay metal en llamas desplomando una selva virgen. Encima, por supuesto, un cielo cromado donde te arrojo –cabeza- para saber de mí. Para encontrarme un nombre.





3.

¿es un cabello un río?, ¿un río es un rasgo interminable como un hombre?, ¿un hombre es acaso este aire que se agita levemente en tu hueco como en una quena?

¿somos un hombre -cabeza?
¿qué es un hombre?


4.

ya no recuerdo el día en que empezamos a volvernos este pellejo. Lo que quiere decir un jardín. Lo que quiere decir desmesura, echándose a dormir, desconsoladamente. Una estación, dos estaciones, tres estaciones, cuatro estaciones te he apretado –cabeza- para saber de mí. He tratado de exprimir toda esa suma de luz: imágenes y ruidos que logran empujarse hasta mis pesadillas. Más tú no quieres que te hable. ¿Qué es lo que te detiene? ¿Lo que me deja aquí esperando con tu rostro sumergido en mis propias manos? ¿Aprendes acaso a leer nuestros errores? ¿A leer a los muertos? ¿Aprendes acaso algo? ¿Qué aprendes? Y si es así, ¿por qué no lo compartes -cabeza?

yo aún no soy nadie detrás de cada flota de preguntas por las que viajo al vacío.

un río oscuro que va dejando un sopor de aves quemadas bajo sus moliendas.



5.

y tú no quieres oírme y yo no quiero escucharte respirando. Pero esta es nuestra tierra: Calandria en coma. Avanzamos a tientas sin comprender lo que hacemos. Arden nuestros pasos. Caen nuestros ojos como cometas deshilachadas entre caña brillante. Dame un poema negro. Nadie nos toma la mano. Los perros se retratan por sus orificios geométricos. Se forjan en la gula. Mira cómo se dirigen hacia la corriente. Nosotros no. Nadie toma esta mano. Dame un poema negro. No quiero levantarme, día tras día, pensando por nosotros. Dame un poema negro. He visto sobre una pantalla una mujer de cabellos tostados como pelaje de zorro. Ella ha de ser mi amor. Quien detenga algún día está forma de buscarme en ti. De hablarnos tanto. Decoloración de la piedra. Ella vive en un tiempo distinto: laguna donde la perdiz cruje despacio. Calandria en coma. Dame un poema negro. Dame un poema negro y no midas el paso.



6.

odio despertar junto a ti y odio tus sueños –cabeza-.

Soy solo feliz cuando has bebido tanto y tanto que no recuerdas mi nombre: un ataúd, que cargas en silencio, lleno de fantasmas.


7.

¿quién velará por nosotros cabeza empujada al mar para sentirse pedazo de este universo? ¿Quién dirá qué no fuimos, o lo que fuiste tú y jamás comprendí? Esqueletos de pequeños peces liman nuestras uñas sobre la arena entera. Aquí no habrá silencio (al menos entrenosotros nunca). Tamiz natal. No quieres soltar este excesivo equipaje de culpas que soy yo. Cuando la luz levanta sus redes con las manos del viento, y el pescador no existe, pero seguimos. Como tu bufido que se borra cuando lo pienso. Como mi voz que se borra cuando tú bufas. Dialecto marsupial. Te acuesto sobre la arena -cabeza mojada en aceites erizados-. Te aplasto sobre la arena sin saber qué soy.



8.

la nube que pasa debe ser una enfermedad porque dura una mañana completa. Me abrazo a mí mismo por largas horas. En las axilas hay un espacio para morir. En mi pecho no habita ningún mono, ningún alacrán. En mi pecho: un pilo de hojas secas, un hambre, un callejón chueco-oscuro, una floresta de mármol de una pecerita abandonada. Llegamos al día -cabeza que simulas tu entusiasmo- en que los insectos luminosos se tornan nuestros mejores letreros. Disfrútalo. Tu bufido debe durar toda una vida. Nuestro talento ha sido soltar la orina sobre cualquier cordillera. Cruzar los dedos. Yo me quiero largar. Yo no comprendo nada de lo que dices, de lo que haces. Mas no me asegura tu muerte mi piel sellada. Yo me quiero largar. Dejar de correr un día contra mí mismo.



9.

tengo miedo en las noches, en las mañanas, y me aferro al poema. Pero el poema no existe -como yo-. Pienso entonces en el rostro, confitado de cadáver, de la mujer que miré sobre una pantalla. Ella se desnuda y desaparece, provechosamente. Nuestra armonía reposa en la distancia que acumulemos como retratos. Torno a mi cabeza. A su crimen futuro encerrado en las fórmulas del piano. Un árbol busca otro árbol y corren a incrustarse, por última vez, en mis palmas abiertas. Ya nada brota de ellas, o casi nada. Un espejismo sonámbulo: el poema. Un arañazo en la piedra. Otra muerte incompleta: el poema. Se abre la posibilidad de cerrar mis palmas. Ya no pregunto nada. Ya no me interesa -cabeza- me cuentes a dónde vamos, ni por qué estamos aquí, ni lo que haremos con esta boca llena de grillos. Te sigo. Acepto el deterioro. Permito entonces tu entrada en esta escena:



10.

(voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para encontrar mi cuerpo Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para ubicar el territorio desde el que escribo (a medias) Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para saber a dónde dirigirme Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para acordarme de todo lo que una vez amé Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para alumbrar mi nombre Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para palpar las montañas donde olvidé a mis dioses Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para escarbar el sitio donde elevé mi casa Voy a trazar un círculo sobre mi cuerpo para saber de qué color es la tristeza) [1]



11.

en los nidos flota el crimen completo. Hago sombra ahora donde me da la gana. Juego con este peso de la muerte, si es que existe. Maciza soledad la de entregar unas palabras lisiadas para el placer de otros. Ya no enmaraña esta cabeza; la dejo más bien correr hacia una edad diferente donde, paraje tras paraje, su destino sea el repaso verdadero. Soplo sobre mis manos. Trepo una cuesta que brilla. Todo lo que parece reflejo creemos nuestro. ¿Es esta la vanidad o es esta la única forma de sentirnos vivos? Avanzo. Muevo el triángulo del talón. Agito la tela del cielo. Las flores parecen llamas que hunden sus narices contra los tallos. En sus raíces también anida el crimen completo. Lo sé muy bien. Pero no me detiene nada. Mi cabeza está en su puesto haciendo sombra. Girando suavemente como en una estaca. Llego hasta un arroyo a mirarme por primera vez:



12.

soy lo que queda escrito sobre papel mojado no des la vuelta






[1]bajo los jeroglíficos que pinta un indio sobre los cuerpos vuelve la jungla:

nadie soy yo/ nadie soy yo/ Nadie/

(esta escritura deforme no puede ser el mundo)

de Novela de dios





TALLER EN LAS ESTRELLAS

a José Kozer





En el Principio era el Barroco:

Las estrellas arremolinadas haciendo migas de pan sobre la mesa interminable del Universo. Negro el cuerpo de la mesa, pues nadie comía allí, nadie vivía allí, más que el barroco y las vías lácteas y los planetas desordenados como ostras de mármol entre fango y agua.

Imágenes en libertad absoluta a las que había que ponerles una soga al cuello, hacerlas trizas, humanizarlas. La raja de la mierda de los asteroides. El deseo de la pulpa por romperse. Boas incineradas en tinajas de olas cósmicas. Acuarelas y mantecas dentro del brazo. Todo nuestro presente un trapo en llamas. Un cañerío desde el antemomento. Un chorro de metal con una tripa de flores ondeando los gemidos del abismo como una bandera.





En el Principio era el Barroco:

Sudaban sangre los márgenes de las palabras, los filos del pensamiento tenían prisa, ardían los colores dentro del casco absoluto de un vacío demoledor hecho de hueso y números. Asimismo ríos y tropezones sexuales había en la tibieza del maíz. Semen en las lunas y en los arcoíris abiertos a su transexualidad y pureza. Cáscaras de nueces eran los soles, ratones los agujeros negros, altos papagallos el plástico de los desiertos; y el papel era el contraste entre el vacío y el agua. La danza de las piedras en un rebote de luces. Las plantas y los animales eran cristales morados en el ojo del delfín que era de aceite. Vuelco de legañas en una lluvia eterna.





En el Principio era el Barroco:

La vacada: más de 200 planetas bailando enloquecidamente alrededor de un sol pezón como una bola de espejos. El desprendimiento de una retina roja color hormiga roja color de llama roja color de cielo. Caían no del cielo ni hacia la tierra, simplemente caían desde ninguna parte y hacia ninguna parte: uñas, momentos, disfraces, corsés (¿flotaban?) y fotos de unos tomates ahorcados en la aurora sin recrear aún. Todo lo que caía era en su fuego un sesgo paralítico del paramecio.





En el Principio era el Barroco:

La vacada: miles de estrellas inseminándose como algodón de pera. Chispas en los márgenes de la Nada. Indagación filosófica de un dedo en una vagina. Caída de mulos en un templo seseado por la fibra eléctrica que avanza a pistoletazos por la mitad del Vacío. Cortezas de cabezas en pilares imaginarios, con planos imaginarios, con sumas imaginarias y el rojo que no es la alfombra sino el tropiezo.

Una galleta haciéndose añicos contra la tapa de un frasco: avena, arena y oxígeno coagulado cacareando una implosión fuera de juicios. Cacareando una explosión enriquecida.





En el Principio era el Barroco:

Una tela arrugada por tender. Una tela tendida por arrugar. La puñalada, la sangre y la raíz. Astillas en el páramo de la muerte dibujando un caballo. Aglomeración de burbujas en los témpanos oscuros detenidos ante los sistemas solares como gas, gasa nuclear, cámara de ruidos, hoyo de los mil sueños de un paralelismo migratorio. Puro movimiento sin reventar. Vocales y minerales en efervescencia dentro de volcanes y volcanes en fiesta prendida. Un semillero de órganos clavado en la costilla de la noche mirada en rayos equis.





En el Principio era el Barroco:

Nuestra casa. Cortinas aleonadas, disfraz de rey, fauna del manjar en los polos de los árticos siderales. 600 millones de lenguas, tétricas lenguas, en un residuo de luz. Municiones de viajes espirales en una bandeja de peces fritos. Máscara de lo neutral en arritmia fosforescente. Nieve de las religiones en cara de búho. Tornados de algoritmos y obesas manchas de agua en estado embrionario. Presentimiento e Intuición en son de fornicación rayándose las caras. Colores y matas podadas en la penetración de una melena que tartamudeaba su tic tac allí frente a la gran ave. La noche.





En el Principio era el Barroco:

Un secreto mayor. Hilachas de pensamiento enredando la campana del mensaje tatuado como argumento alquímico oyendo, pero no, la división de los seres en millones de reses, en millones de confusiones, en centenares de paladares, en miles y miles de corrientes de aire remarcadas en la palma retorciendo el contenido de una metáfora.

Era el vacío al Principio:

el caos y el barroco irreductibles.






de La bestia vencida




BILLY THE KID SE HA EMPECINADO EN ENVEJECER




………………….

WANTED

………………….

Silver city: el cielo de Nuevo Méjico es una ballena sangrando sobre una playa de cactus mientras avanzo fardo tras colina árbol sobre frontera entre prados enteros con árboles y prados dentro • en chozas donde no vuelve ni la derrota ni el café hirviendo ni el hijo arrebatado llorando por su madre enferma • en ríos y pedregales y huertos blancos de peras brincando sobre la cresta de una iglesia donde vi una vez un gallo de madera una escalera deforme y a la muerte fumar largo en su caballo





Lunas ha

mi ropa se guindaba suavemente como una joya arrancada a esa nuca peligrosa de los cielos • Yo era un sueño muy joven como para verme acabar de rodillas estrangulado bajo un marco de madera… custodiado de aves peligrosas de bandidos empecinados en reír a tripa suelta de astros construidos por colillas • de botellas que aplaudían vacías alzadas en estantes





Y a veces -por la tarde- tocar la pena en vitrinas llenas de humo ver los vagones de las casas que jamás partieron • buscar la infancia en mujeres de mandíbulas flexibles que aligeraban el ácido de mis copulaciones • cuidaban bien los burdeles adormeciendo caballos desmelenados y exhaustos sobre canchas de polvo • mesas ocres de teca donde jinetes vidriosos raspaban el whisky amargo atentos por la usura • estos son mis hermanos –me decía- animales agachados en montes de piedra • halcones encendidos en la hoguera de sus pillerías • homicidas hermosos que –acaso sin la ayuda de sus cuerpos- mantenían latiendo al niño en el adulto





Entonces acabarse era importante • saber que Uno era Uno y no los otros saboreándose la pulpa en los excesos • errando desde cero como un animal destrozado que no logra justificar cómo ha vivido pero que ha vivido. (Billy reapareciendo en el ojo enemigo • William H. Bonney limpiando su puñal sobre la curvatura crespa de su lengua)





Y desde Lincoln City/ desde Tascosa, Texas/ desde Clifton, Arizona donde acampé montado al siseo de la serpiente hasta que oí una noche el siseo de la serpiente: afuera está el trabajo la casa por hacerse las deudas pendientes • y el Futuro triturándolo todo -que se paseaba también con un cuchillo en la mano- subió rápidamente desde las ramas en sombra que dejaban los coyotes sobre las colinas





Subió como visiones donde lograba por fin dormir comer hablar apropiadamente sin sentir como la carne se hinchaba en la raíz de su furia • masticar el tabaco • afeitarme rumiando el tiempo de los hombres sobre canteras fulminadas y campos de trigo





Esperando el cuerpo que acabe con este cuerpo o el nombre que suplante mis nombres pendientes • que oculte al niño indigente -nacido en Nueva York- que aún me toma de las manos huyendo de las cloacas donde estrellas sepultaron sus huevecillos • donde las cucarachas lamieron el planeta cansadas de migajas y peldaños





Pero tornarse la criatura era difícil: cargar las manos crispadas -de aquí para allá- abrazando las sombras del mundo las sogas del mundo • celebrando en alto la muerte en el cráneo del pescado y la púa del agua • colgado de este lenguaje que espolea en cualquier camino disfrazado de hombre • mientras mis muertos siguen centrados en sus rodeos esperando únicamente mi agotamiento • o que diga otra tarde –Adiós a todo esto- apoyado sobre un hombro que no siente • o vuelva otra vez el polvo a mi sombrero: las aguas arremetiendo contra los potros y los potros arremetiendo contra el horizonte • la manzana disputándole al sol su brillo las enaguas de las hembras y el idioma de mi revólver que sólo ha hablado en presente…





Y aún así me preguntan si aboliré la tristeza

Si buscaré entre dibujos la caída del árbol


La emigración de las nubes

perezosas en su terso

contrabando


El apetito del sueño

que hormigueaba en la noche


claveteado a la espina


Yo he de decir aquí aparece el cielo


Yo he de decir aquí araré el principio


Yo he de fundar mi casa


y no volver a partir

sobre terreno extraño.






de Novela de dios



EL CORAZÓN DEL TIEMPO

[IV]

Sexo, preso, asesto, meto, incendio, ofrezco, violo, acaparo, reparo, tomo, destruyo y devuelvo, escupo todo mi miembro dentro del hueso de la vida muerta. Húmeda la vida muerta. ¿Vas a decir que esto no soy yo gritando? ¿Que escribes tú mis palabras? ¿Que organizas mi diálogo con todo el reciclado de un pésimo documental y mi diario privado? Frida, risa, tiza, brisa, ceniza y remodelación. Frida, friso, rizo, atisbo, pérdida y fascinación. Vuelo de un cavernario que sin valor vuelve a la tierra atando mis caderas. Mi Dios es la majadería ante el colmillo del niño. Mi Dios son estos celos; y mi Dios es celoso.




A cada quien su porción de fantasma con sus manitos gordas como dos elefantes esperando bajo una tormenta. ¿Y esto soy yo gritando? Y esto soy yo gritando. Y esto soy yo gritando: lápiz, papel, tijera, goma, cerro, canción, montón, oración, botón, muerte, muerte, muerte, mencióname como si una terrible oscuridad cayera sobre mí al decir tu nombre: muerte. Quítame este dolor: oveja del sexo opuesto ábrete entera, magulla mi pensamiento, mi pedazo de mejilla en tu rojo mango. Yo tengo la piel caliente y los orificios abotonados para que nadie me penetre y se robe mi cuerpo. La gran cicatriz que soy como una enorme vagina echada sobre la cama sin cortarme el pelo.

“Frida” –me dice el viento pero yo no respondo.

Soy una cicatriz echada sobre la cama. El mundo en llamas.

“Frida” –me dice el coro de los ángeles que son los tallos desnudos de los montes vacíos, pero yo no respondo.

Soy una cicatriz echada sobre la cama. El mundo en llamas.

“Frida” –me dice el agujero negro del tiempo, su cuerpo elástico encima de las ondas magnéticas, pero yo no respondo.

Soy una cicatriz echada sobre la cama. El mundo en llamas.

“Diego” –me dicen- como llamándome a mí misma a través de mi muerte y entonces sí respondo. Digo: “mándenme lo que sea que aquí habita el suicidio y el amor arcano”. “Diego” –me gritan más fuerte- y la cicatriz que soy se tuerce en miles de flores.

Tengo su verga en mi mano

(ápoles

salvajes)

manzanas de cualquier lado,

y chilla como un pez el narrador de este libro que escondía su sonido entre los orificios de las luces como una flauta de palo. Diego si pinta a Dios se pinta a él mismo. Y esa virilidad es carnicera. Y esa totalidad es apostólica.

Y más allá el futuro abre su pico hermoso.

Cuenta el narrador –Dios y Diego fundidos- que el mundo es siempre joven:

La Galaxia es una extensión de la pretensión del amor de hacernos uno. Verde que te quiero Lorca. Y esa virilidad espacial (abrigo de todas las razas, cielo de todas las hembras, fanal de todos los machos) raja los tiempos. Sin embargo el mundo es siempre joven. El mundo siempre será joven mientras gente joven esté asumiendo los roles participativos de la vida. El control de la sociedad. Las plazas de trabajo. Arrastrando consigo mismo la cabeza de la tiranía hasta los labios rojos de la pubertad hiriente. El mundo no envejece, solo sacude su cabello perverso sobre el hombro de los que pasamos sin sentirlo. El mundo no envejece: se arrastra, salva vidas, hiere en lo más hondo, asalta enormes bancos de conciencias. El mundo no envejece:

soy húmeda vela en llamas contra su osadía.

de Monsieur Monstruo





(fragmento)

*

haber vivido en el mundo fue una pequeña bolsa de fatigas un simulacro de cierto día caluroso ser mi padre atrapado por la excitación de ser él mismo polvo y anonimato en la construcción sólida de un hombre un pequeño sobresalto en el corazón con todos al final de este viaje un corazón (en largas vacaciones) una gran fiesta en las fogatas de la mentira ser mi madre desprevenida y llorando como un animal ablandado por su pudrición coágulo del árbol música persiguiendo su ortografía pero también a veces haber vivido en el mundo fue toser entre las páginas de un libro devorar las orillas sin subirse a un barco ser dueño del agusanamiento de estos muebles saber pintarle al insomnio una ventana desnudarse ante un cortejo fúnebre de mujeres psicópatas espiar sin la palabra llorar sin la palabra ser mi hija viendo desmoronarse a la inocencia como sello de fidelidad de nuestra especie una puerta enterrada bajo cuatro llaves o una cabeza tendida en el cordel de los sueños para purificar el olvido





de Verbo [bordado original]





K.O.





Round I

Esto en nosotros: amarillo vidrio sobre la cara, no encima sino debajo de las cosas.

Qué miedo a la costura a las costumbres pero en la mano el frío.

Una o dos veces este hombre en medio de sus modales una migaja:

la locomotora del pie, la soledad, el tedio, la exageración, el pensamiento dentro de la manga, entre los pantalones. Ahí sí un búho negro con piedras por collar en esos ojos. El embuste.

Manera de mis cosas mis oídos mis ojos mis dientes mi sonrisa mi labio y nada más.

Canciones, años, miles a la velocidad de la noche. ¡Exacto! Esto en mi cráneo, en las cumbres de marte, en su galaxia única pajarera. Cortina en líneas, lápices, manchas, la mayor frase azul; madera quizás un escarabajo, no en las uñas pero en la lengua nada de cultura.

La vida: gota de miel, gota de metal, gota de petróleo, gota de carne, hueso en jaula de niños.

Jaula de niños: la verdad, la religión, el corazón, lo espiritual, el árbol, la casa, los volúmenes del cielo, el cielo.

El cielo: tu esperanza y la mía en pleno fandango y la canción de nuestro sol nuevo y cuadrado, pis y pistón entre las oraciones.

Agua los colores. No más coraje ni tristeza: la vida en la ola scorpii y sin el verbo: purísima levedad. El teatro primitivo en las carteleras.





Round II

¿Sin el verbo nosotros y el poema?

Huellas de avestruces, pilas de peticiones, franjas de cemento, colillas dentro de los ojos, no recluso con número, tanta gente en los dedos. Esos pulgares y estos pedales.





Rojo no, nuestro diario un almanaque y estos pedales: timbre.

Mi cabeza y muchas: cine de todos los días, sombras, recados en cinta transparente, párpados y más párpados contra el caucho.





Una alfombra cebra, protuberancias, ellos y yo, tú y nosotros pista para el camino: blanco y retazos.





¿Me meme, sin nosotros?

La protuberancia: el tramo del viejo al niño, del animal al germen, del cielo al piso en paraguas. El río interno. La muerte: borrón y nuevo plan. Semen de la hoja. Cuerpo las palabras sin palabras: la única versión y traducción en el espejo. Junto al infinito.





Round III

No en los overoles ni en las pinzas. No en las páginas rojas de la santísima memoria. No en la podredumbre ni en el vicio. No en las piernas ateas ni en los brazos romanos. No en la casa de Dios ni en el cuarto de su hijo: árboles redondos y una pera sin cáscara, una luna en su quijada, una botita.





Sí en la taza en la mano, en la leche en mi carne, en su corte de calidad ahí lo blanco y lo negro, lo gris y los aviones de guerra en la última trama: hijo, hija y yo el pelaje puro, el repechaje, lo tibio con la flor, el sueño intergaláctico, la espora maternal, esa materia, mis pies en otros pies: el aguacero.





Sí en la grasa en la lengua, otra especial ventana para los remolinos de la mente: fragmentos, agujas, colmenas, tiempo en el fondo a caballo o en la punta de las orejas siempre de puntas.





Sí en el abrazo a mi otro, ese nosotros: anillo, pájaro, más, piel aristotélica, pedazo diverso. Mancha finalmente olímpica. Chispa de lo anterior. Algo tan grande en ritmo.

Sí en el ritmo.





Round IV

Placer efectivamente. Territorios internos. Un recetario: maíz con vino en encías de trama imposible y una sábana pantera por cortina.





Voces y voces a diario. Lino en uñas profundas. Un mundo con olor a tabla, a sol en las dos mejillas, a ternura en ascensor, a escoba en todas las nubes.





Mi voz por esas colinas, mi voz en este disfraz: el no abecedario. El sitio de la carne al temple de un millón de clavos, luego como la noche: lata de sombras.





Yo,

el secreto de la carretera NN,

tronco de Nochebuena a carcajadas y en su biblioteca.

Libro tras libro el musgo y el apartheid. El animal de metro y medio, luego de medio metro, luego el animal solo. Mi historia libro tras libro: un sordomudo.





Señales de paz, ahora, y cabinas de hielo el viento. Un telescopio el sol y toda la raza humana una flor en mí mismo.





Verbo gestual: adiós. Un romance de la imaginación estos molinos. Mis hijos y yo sobre el calor, en esas sienes, desde otra orilla.





Round V

Lo anterior al cuerpo: un cubo de agua con un relámpago dentro. La cecina en cables de luz, encima de los muebles, en el abanico. Todo en cuatro segundos hacia un rojo marmóreo. El monumento de Dios, su gancho a la memoria. El horizonte en la estampilla de los perros, abierto allí en tirones de basura. La gorda fantasía de lo breve o lo anterior al cuerpo: partes de otras partes de uno mismo como complicidad antigua. Cuerpo contra cuerpo: antes y ahora. Lo anterior al lenguaje: zanja para los huevos de la vieja neblina. Lo expansivo en sintonía del ritual de la mancha. Esto de sustancia del Infierno en la novela virtual del Paraíso. Exactitud alegórica contra la voluntad inexacta. Una palomita sobre el pelo de la ciencia ficción. Alba entre metales. Lluvia blanca de cuellos para la estampida.





Round VI

El fin de nuestra casa: frase sobre una pierna de palabras, agua del salar, la coordenada absurda en el poema.





El fin en la interrogación constante. Ese final real de este vacío. Negra Nada después de otra pregunta. Tiempo de lagartijas en completas paredes. Caries de nuestro sueño sobre su propio blanco.





Chispas por adentro: un mundo en resortes con banderas de otro mundo como un chirrido. Un mundo en la arteria contra lo irresuelto. Su cólico en su toga hacia la célula impar.





Al fin en nuestra casa el fin contra todos los verbos. Yo con ella y tú, juntos por el tallo de la imagen hacia lo infinito sin ningún presente. Qué, hacia lo probable sin contexto.





Round VII

Uno ante el final. El Verbo sin pasado ni presente ni futuro. El Verbo sin nosotros. El Verbo infinitesimal en estado de indefensión con árboles de la mano, y lluvia al por mayor en un compendio de bocas y días de medio sorbo. Puro sermón de oro. Paradigma del bienestar por una semejanza real entre la palabra sin piel y su paréntesis humano. Gran paréntesis dentro y detrás de la palabra. Luego el Mundo: El Verbo: Yo: El Paradigma con piel. Lo humano. Y el mundo de la mente: rosa en la nieve como una gota de sangre.





[pero se ubica el Verbo:

Y el mundo de la mente, roza la nieve como una gota de sangre.


de Viaje de Gorilas





[Giro 3: Si el Escritor pierde la ética todo queda en rabieta]

Uno se da por vencido hasta volverse humano. Aplasta a un elefante: toca el poema. Blanquea la metafísica de un pulmón parqueado en un hollín de letras. Así he debido calentarme todo este entierro. Como las garras de una roja cebolla envuelta en los pañuelos de mi gran abuela. Así se cierra esta cadena de favores: un libro escrito por un gusano camina a ser carcomido, como una balsa de párpados disfrazados de rosas capilares, por centenares de gusanos forzados a respirar bajo una tierra asfixiante. Esto es Geometría, Circularidad peligrosa, y una Canción de amor soleada como la cabellera de un viejo rompeolas. Este es mi sitio: entre la vida privada y la vida privada de mi vida. Los años iban y venían, aún vienen y van los años, y fue imposible desaparecer nuestro nacimiento simulando un asalto sexual forjado por el polvo como una obra maestra. Yo enamorado de mi polvo, polvo me iba haciendo entre un escombro exótico de tráqueas saboreadas. Apenas me conocí tenía tantas ganas de escribir un libro sobre la vida, tantas ganas de narrar la vida artificial de mi inteligencia, que terminé escribiendo un libro sobre la muerte. Dios es transversal y transexual y el horror de mi escritura es la circularidad de su palabra que ya no puede mentirme, porque a mí me han descargado su leche los cientos de hombres que me habitan, y llevo la cara cortada como un piano floreciendo hacia la hoguera. Yo fui una canícula partida como una margarita sudando su tabaco y besando pronto. Madre, ¿no te dio pena habernos partido cuando apenas teníamos lengua para defendernos? Madre, ¿no te dio pena habernos partido cuando apenas teníamos lengua para defendernos? Uno se da por vencido hasta volverse humano. Aplasta a un elefante: toca el poema. Disculpa al Cromañón que lo arrincona. Envuelve con adornos su palabra. Escribe desde el cerco.






de Los diarios sumergidos de Calibán




LA GUERRA DE LOS MUNDOS




Destapo el corazón y hay un salvaje que ruge,

defeca margaritas, pateando sus tambores africanos.

Mi madre de otro mundo -Joven NanúBurukú-

palos cuelga de espaldas sobre los terremotos modernos

y las casas enmarcadas que aún en los espacios mejorados

relámpagos contienen de sorpresa en sus blancos helechos,

en sus repentinas ganas de amoblar la cobardía:

aquí vivimos cagando en recipientes redondos

mientras la luna restalla al fondo

como un simio de piedra.





Somos una jauría que sueña un portaviones

atrincherada en los comercios donde los obreros

preparan su codicia: La Presidencia de la República/

La Tesorería Nacional/ El Viaje al Extranjero/ La Lúdica

Noticia de que estamos vivos/ El cuerpo y el carnet

vienen a ser lo mismo: algo que se llena de registros. Algo

que debe ser agujereado hasta que se torne largamente

inútil, moralmente inservible.





La muerte es a Calibán lo que la vida es a Goliat por dos cuarenta. El asco nos recorre como una lengua extranjera el filo de las patrias lleno de corazones aburridos de esa tripa que gimotea hasta el exilio. Nadie quiere ser Yo y describir su cargo y su responsabilidad en esta Patria Impuesta pero con Bandera y Escudo y Sol bien soñado de arenas donde flamea no sé cuál rama vestida de soberbia. Yo no quiere ser Nadie escupiendo hacia el silencio una bola de codornices llameando en balbuceos.





La vida es a Calibán lo que la muerte a Tutankamón: un jarrón de oro. Un jardín de oro que no podrá disfrutar por el resto de sus siglos, donde el humo se acomode solo a oír noticias. Camada de sentidos tan dispersos entre calaveras que florecen a mi parentela.





Mas, ¿cómo obtengo una voz si mi rostro es sólo un pago a estos ademanes?





Qué mujeres más locas y divertidas que son las viejas estrellas sobre este pedazo de continente tan asustado. Hablo pero corro a callarme. Amo pero corro a callarme. Sueño pero corro a callarme. Siento pero corro a callarme. Río pero corro a callarme. Hay un guardián además de los imperios estropeados en los siglos consultados con navaja:





América confía en nuestro Dios

IN GOD WE TRUST

América confía en nuestro Dios

IN GOD WE TRUST

América confía en nuestro Dios

IN GOD WE TRUST

América confía en nuestro Dios

SALVA TU TRATO





Tempera tras tempera voy a pintarme el racimo de similitudes que hay entre nosotros antes de regalarle mi vida a estos Caídos. Ruge mi salvaje mi destapado corazón aquí ante las orillas de lo que asemeja ser construido por nosotros pero ha sido construido por la sanguinaria musiquilla de una raza metálica.





La simetría de nuestros dolores debe tener la forma exacta del amor que Dios hoy piensa viene a limpiar esta odisea toda inflada de espinosos riñones y comidas populacheras y refrenados instintos: Nadie venga a arropar con demasiadas sonrisas a estos gringos pendejos y controladores. Un águila montada sobre un cóndor bajo la rama de un arrayán no concebirá hijo alguno. Cuaja como esperma nuestra tierra bajo las axilas moreteadas una sola luna. Un águila mordiendo un cóndor sobre un arrayán debe ser lo que observo mientras sangran las montañas a raudales. Un águila chupando nuestros tiernos meñiques, hundiéndonos las púas de sus policías debe ser lo que observo mientras caigo de bruces todo vestido al mundo con mi ropa de condiciones de poliéster. Un águila devorando mi canción debe ser lo que escucho cortado aquí en la plaza de los centros y metrópolis gordos de muertas nubes y alumnos de mil escuelas y universidades. Muertas nubes cargadas como búfalos dormidos cubren tu casa y la mía y nadie dice nada. Un águila se afelpa demasiado y amenaza con dormir sobre nosotros como una garúa de tuercas entre emancipadas ciudades y sueños contratados hasta que alguien dice de nosotros que no tuvimos la culpa. Que aquí estuvimos corriendo perdiéndolo todo. Que siempre estuvimos largándonos a la inconsciencia. Arriba crecen los bares y atrás los cementerios: la fiebre programada desde un tanque de guerra. Alguien se animará y también dirá de nosotros que no ganamos nunca. Las manos comprimidas como un capullo de rezos: ovillo de la nada. Una mordedura a paso lento sobre el perro atormentado de nuestras canciones. Muerta la tormenta sobre un suelo de vallas, bien penetrado. Alguien dirá además que huimos y que todo lo que huye merece su respeto, merece su colonia de etiquetas. Todos sienten cómo se empapa de rizomas este cuerpo cancelado hace ya siglos.





Pero la vida debe ser la vida libre de tratos

(IN GOD WE TRUST)

Un desmayado de mulas contra el hueso alucinante de una madrugada.





Luz contrariada calzándose de un tirón un cinturón de cuerpos.





Hecha solo para correr entre nosotros.







de Demonia Factory





LA MÁSCARA DEL EMPALADOR





AQUÍ ME TIENES ENTONCES ANTE TI

CON LOS MUÑONES COMPLETOS/ CON LA SONRISA AVANZANDO VERGONZOSAMENTE COMO UNA TORTUGA/ CON ESTOS MIEMBROS DESHECHOS COLGANDO INÚTILMENTE HACIA NINGÚN HORIZONTE HACIA NINGÚN MISTERIO

SIN BRÚJULA

SIN ROSA DE LOS VIENTOS





pero hay que levantar la careta ponerse una cabeza por debajo y salir a la calle Prepararse como el poema desde la indecencia o el incendio a la formalidad A la estructura





hay que levantar la careta rellenarla de besos por la mañana Abrazar a la esposa: esta mujer que escogí para sentirme vivo para saber que sigo tibio Echando espuma





hay que levantar la careta reconocer los modales traficar con la fantasía Resignarse: vivir ese suicidio cotidiano





repetirse: EL AMOR EXISTE EL AMOR EXISTE EL AMOR EXISTE EL AMOR EXISTE





morderse el dedo índice con ganas cuando pretende rasgar a ratos el panel de la duda Preguntarse acaso si somos tan humanos Si ha valido la pena este viaje hacia nosotros mismos: esa mujer o madre degollada con un espejo de bronce sobre sus rodillas mientras se pinta el labio





ahora el espectro de mi verdad acecha como un jaguar en cualquier desnudez roncando tras un cerebro





ahora el espectro de mi verdad escapa de los armarios de los cencerros y dura a la intemperie de la luz y de la sombra





ahora el espectro de mi verdad agita compulsa quiebra cada pequeña mariposa cada pequeña escalera donde mi corazón pueda dormirse donde mi corazón pretenda clavarse como un mapa





ahora el espectro de mi verdad grieta las risas audaces tumba todas las casas y pone en trono al Señor más castigado:





ese niño que soñando otro destino ha probado todos los venenos de los cuerpos Ha roído todas las palomas en un rincón de aire Ha masticado





porque el azul sólo es azul cuando llovizna y se derrama la materia y entonces sí podemos vernos Como un cuadro de Munch podemos vernos Hasta los árboles entonces prefieren incendiarse a cobijarnos





mi madre me había dicho: el mundo es bello Mi padre me había dicho: la tierra se trabaja el fruto es bello Mi hijo me había dicho: yo seré bello

Pura irrealidad





pero hay que levantar la careta ponerse una cabeza por debajo colgarse un cuello Salir a sacudir la longitud del cuerpo por todas las esquinas de este mundo Leer bien los letreros Abrir bien las carteras los corazones Pegarse un Sí sobre la frente como un Jesús de ceniza Desvelado





evitar la caída o explicarla:

a) yo soy un hombre que no es un hombre

buscando la verdad en sus cajones de

infancia En los primeros dibujos de

horizontes En sus primeros juegos de

baseball con los niños que cuidaban una

araña en la mano como si fuese un sol








b) yo soy un hombre que no es un hombre

suelto bajo las prendas como un cuchillo

Dispuesto a herir a los otros que se que

mienten Dispuesto a asesinar para

tranquilizar el ritmo tan limpio tan

inhumano de nuestras cenizas

que se mueven en círculos hasta palidecer

la página Hasta escaparse





PERO LA MATANZA ES MÁS HUMANA EN MI CABEZA

repito: TODA MATANZA ES MÁS HUMANA EN LA CABEZA





cuando hay fornicación hay casa limpia y plato servido en la más completa oscuridad Cuando hay fornicación hay amistad rencorosa y mis niños se pegan a mí se pegan a mí y no saben comportarse Cuando hay fornicación huyen de mí reflejadas en el semen todas las mujeres que amé festivamente hasta la caverna misma de la esencia Huye de mí la humildad sus tetas estrujadas sus tetas moreteadas como ciruelas Cuando hay fornicación huye de mí la desnudez de mi cuerpo y se posa un cadáver valiente un cadáver sublime que se ríe de tanta boca apresurada (entre un bosque de lápices y botellas vacías donde mi generación vuelve a orientarse Vuelve a rastrear su nervio)





entonces ella gimiendo contra ella misma Muriendo contra ella misma Muriendo por su costado logra dormirse* Y yo torno a esta guarida a este recinto cuarteado como una vaca enferma donde la lluvia se filtra y hay poca luz de luna y poca tinta





regreso a la escritura A ese útero empeñado en disminuirse Regreso a casa pero a esta casa donde mi padre soy yo y mi madre yo Y nos parece insuficiente el presentimiento Regreso como una vaca enferma a los establos más blancos que el hospital más negro Regreso y no soy yo el que vuelve Al mismo tiempo que nunca he sido yo el que se marcha

______________________________________________________________________

*Se sabe -por ejemplo- que mi esposa reposa porque como una locomotora oyes su bufido.

de Los diarios sumergidos de Calibán





[Pieza # 1. Prueba irrefutable de la existencia de Calibán. Sueño neo-narrado al autor en el Infierno, Lugar Desconocido.]





CÍRCULO I

(santa maría madre de dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte amén)

piensa en un enramado de tejido sideral donde la materia se castiga a la redonda en una cabeza sumergida en un cerco de catedrales torcidas de color vino en la suma de todas nuestras dudas gordas como un elefante en la meditación de un árbol que se despierta sudando sin violencia en las ráfagas de cobra y muro que nunca se detienen cuando nos miramos en el dibujo chillón que hacen tus glóbulos rojos cuando te disparas en la niebla como un poema en la soledad final de ser todos los hombres y ninguno bajo la piel montada desde el feto hasta su tómbola-muerte tirando a voluntad de los tobillos y sus tuercas oxidadas por tu playa de sangre





CIRCULO III

(santa maría madre de dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte amén)

“Házme el amor de una vez

y deja ya de violarme”

aparecía escrito en los registros

de 1772

como una frase redondeada (o cubierta de perdices)

llena de asombro





Más lo importante aquí

(como en cualquier mediano análisis de frases)

es que cohabitan diálogo y tormenta





Como las grandes piernas de la Ilustración

(frotándose a sí mismas)

siempre será negra la selva del porvenir

para que no pierda su vuelo

el espectáculo perfecto de la vida





Una mujer que gime

(o un hombre que necesita de muy pocas palabras

para enfrentar a su muerte)

es como decir: Buenas noches aquí. Adiós al caos.

Pero lo que aparecerá escrito en los registros

de 1772

mas que hablar de la resistencia (toxina generosa)

surge como una complicidad gramatical

que soltará un gatillo.





CIRCULO IV

(santa maría madre de dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte amén)

De todas las galaxias que prefiero

de todo ese polvero convertido en Cervantes Cristos y Billones de turcas naves

/que no llegaron a ser la grasa de las estrellas

deseo aquella donde la muerte no desentone





(aquella donde la muerte despeje con su existencia -y muy cañoneramente-

a la muerte misma)





De todas las religiones que prefiero

fósiles mármoles y martillos para seguir reproduciéndonos como conejos

a la par de María: la madre de todos los monos

deseo aquella que no me obligue a esconder mi sífilis





(aquella donde la resolana del hambre o de la culpa no se inyecte como un gusano

sobre mi espalda de niña)





De todas las identidades que prefiero

raja de todas las rajas/ alimento carroñero para el buitre universal de la mentira/

prisma embetunado para el incesto del hombre

deseo aquella que no me aleje de este paisaje





(aquella donde la identidad nos arrastre hacia la especie con la esperanza común

de una muerte en la carne)





De todos los paraísos que prefiero

me quedo con la palabra encostrándose en su llanto como una araña dormida

en la metálica redondez de su propio planeta

(ese acto de generosidad que nadie estimará jamás/ que carga sobre su lomo

a las incomprensiones)





De todos los silencios que prefiero

me quedo con el del muerto convertido en Billones de héroes perdidos en Billones de Cervantes en Billones de cachiporras medallas restos de barcos épicas traiciones y pueblos devastados





Habrá que estudiarse entonces los huesos del gusano

para saber la verdadera historia de los hombres





CIRCULO VI

(santa maría madre de dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte amén)

Yo te voy a contar

que no es verdad que estuvimos alguna vez aquí para taparnos la cara

O que subidos a las piernas de los monaguillos

volvimos a constituirnos como la física experiencia de una familia





Ahora que dios va por el mundo

nadie nos ve ponernos tristes como un pedazo de puerto

(la sed captura a la obediencia

y se ha tomado las pieles sin importar su forma)





Ahora que viaja el diablo por el mundo

la raíz cuadrada de su semen: coma de todos los lugares

en que parpadeamos (en que tenemos dudas)

yo te voy a contar

que todo fluye hacia el poderoso regimiento

del instante

que nada nos destruye (que en embriaguez de ausencia

al fin la vida es vasta)





Ahora que el nuevo hombre marcha por el mundo

el hacha de su ansia asolándolo todo (la alfombra de sus voces:

el alambre multiplicado de su grumo extranjero)

yo te voy a contar

que ha desaparecido de nosotros el amor

hacia nosotros mismos





//cuando hayas cerrado este libro

ya te habrás olvidado de mi mano buscando

una frase de amor para este libro

(un manicomio abierto

donde la prosperidad es anunciada -como todo lo demás-

entre las moscas)//





pero que igual los valles encendidos y los acantilados de fábula

así como los pastos las cumbres y los ríos

nos entrarán fondeando los ojos a borbotones





allí donde Platón señala un mundo

y lo imposible o lo posible siempre será el mañana





esta capacidad de saber que dentro de este hueco habita un pecho

donde ha habitado un mono

donde ha habitado un cielo imputrescible





con un hombre colgando





CÍRCULO VII

estos son mis 650 músculos de acción involuntaria mis 250.000 plaquetas que taponan las heridas que evitan que sangre este es mi fanatismo equivocado con el que se descomponen los peces debajo de los muelles como perra materia mi monstruo helado arrastrándose en medio de la gente ovulando una ternura primitiva una señal de nacimiento en algún lado olvidado por los hombres este es mi señor mestizo: mi negro mi indio mi judío mi perfil como sable azotando el barro: su prótesis de maldad esto yo soy ahora: un escritor mediocre que ha debido suicidarse si le queda decencia cayo reventado por cadáveres que van adelgazando trago inevitable sembrado de cuchillos a las dos de la tarde ascensos y descensos de una bragueta para no observar cómo se me va escurriendo la vida bajo el pantalón miles de violentos chillidos de un violín multiplicándose en mis oídos cuando humeo en el cemento como un fantasma pierna artificial cautiva el agua sucia arrumbada o nacida de un hombre y una mujer latinoamericanos















LO QUE HE VIVIDO Y LO QUE NO HE VIVIDO

ES LO MEJOR QUE HE VIVIDO








HÁZME EL AMOR DE UNA VEZ

[PARA VOLTEAR EL FUTURO]

Y DEJA YA DE VIOLARME








de Novela de dios





LAS CARTAS DEL ÁTOMO

[fragmentos]





\’s-Hertogenbosch, 19 de septiembre de 1502








Querido Hyeronimus Bosch:

Esta es la expresión más planetaria: El Verbo. Detrás del Verbo el Mundo. Detrás del mundo dos orejas atravesadas por un cuchillo. Esto quiere decir: miles de planetas enardeciendo al contacto del hombre con su propio embalaje. Corteza por caer a ras de hielo. Líneas arruinadas donde la llama es el brazo de un cuerpo siguiente. Danza de la ropa de dormir detrás de un búho cubierto de manzanas masticadas. Allí hay una madera llena de tenazas y anos que van a recibir esta noche una porción de infierno. Rajas que serán abiertas para que broten hadas eléctricas en lagos cósmicos. Celebren la gallina al fuego, vuelen los peñascos como verrugas del sol. Todo es un tumulto de cadáveres artesanales cubiertos de porcelana. La esperanza sepultando su cabeza en la mitad de las piernas. Pigmentación en el cisne. Un holocausto prehistórico arribando por los techos como pescado mecánico. Este es el Verbo construido. La imaginería salvaje desnudando la ficticia observación del Mundo. El Mundo asesinado por el Verbo huyendo al paraíso.





Siempre tuyo,

El Átomo de Cesio





*

St. ElizabethsPsychiatric Hospital, 21 de abril de 1954








Querido Tío Ez:

Multitudes se asoman a tu cama como quienes se asoman al balcón de un suburbio después de una bomba atómica. Desde ésta, nuestra cama, ordenas tus asuntos espaciales. Cantos y cantatas de un planeta metido en bisturí que no merece por momentos ni el sonido. Kilómetros de historia donde guiña su corrección la Nada, Ningún lugar, el Vacío puro.





Hemos sido siempre el Génesis y el Apocalipsis en esta historia de altas democracias. El arco fugaz de la katana rebanando las esferas sucesivas de las trampas del mundo. La idea y la materia como un sólo testículo viajando hacia el sollozo de lo inextinguible. Cuadernos traducidos: palo, agua, arroz, serpiente, hoja de leche, perro sin mascar, árbol más alto. Lo intraducible de la humanidad: su desamparo. La fijeza indescifrable del reflejo interior.





Querido Ezra, además fuimos

amigo de todos los poetas, colaboramos con el sueño de una sola escritura, tendimos nuestra mano colectiva a esa malsana raza, a ese gremio de acuchilladores desdentados, a esos hijos de puta que no saben decir las gracias sino quejarse, urdir el anonimato de los significados reales. Condenar al significante en la jaula de los peores poemas. Pura contemplación de la máscara arañada por la lengua en su harina amarilla de cotorras.





Hoy estamos en esta habitación:

Tú, yo y el mundo sentados en esta habitación. La historia de nuestra civilización encerrada por la usura arde en el haikú de tu mirada. El sol si vuelve a entrar lo hace como un cazador en el hombro del cielo. Ves cómo se descascaran los monos ancestrales en estas cuatro paredes. El río de la mente contra toda corriente lucha sobre el fango de la abulia, ama aquellas ramas sin testimonio.





Penetras en la hoja en blanco, aun cuando multitudes desenfrenadas siguen asomadas sobre ti, ahora como quienes divisan a la distancia un templo en llamas antes del diluvio. Oyes la lagartija moviéndose rabiosa en las teclas que le llueven encima como gotas de plomo. Abres tu camisa con los dedos manchados. Escribes:





Siempre tuyo,

El Átomo de Cesio










de Novela de dios





EL DIOS DE TU NOMBRE





Nadie escribió tu nombre al verte.

Ninguna enfermera lo puso sobre tu cinto

el día de tu nacimiento.

Nadie escribió tu nombre por completo en algún registro.

Tu madre no mencionó tu nombre apoyándote sobre su pecho

(pues aún no vaciaba tu padre su borrachera para escoger tu nombre).

No llegaron abogados a firmar un contrato con tu nombre.

No visitó el pariente más lejano y le explicaron tu nombre.

Nadie puso tu nombre en ninguna hoja en el hospital donde naciste,

solo el nombre de tu madre sobre tu cinto (a ella le pertenecías desde entonces).

Nadie mandó a llamar a nadie para saber tu nombre.





No tenías nombre entonces, cuando naciste, y por qué habrías

de tenerlo ahora mientras viajas hacia el campo de otro planeta.





Cuando algo es nombrado es creado con el acuerdo de ambas partes,

por absoluta necesidad. Así el animal que merece su definición,

la cosa que busca asirse a nuestra mano, y las estrellas que deambulan

sin porvenir, que fugan sus necesidades.





Nadie escribió tu nombre entonces cuando eras Nadie.

Nadie lo hará después de aquel sepelio cuando seas Nadie por siempre.





Se perderá tu nombre, Ernesto, por millones de años.

Se perderá dentro de una obra en la que decidiste fundirte, oscurecerte, hacerte parte de su título: un vacío en la noche de una película larga.

Nadie sabrá cómo se hace eso: perder un nombre.

Todos aman sus nombres: sus posesiones cargadas de años como palomas muertas.





Te habrás perdido de mí. Habrás escrito la obra ¿cuál obra?

Esta: un silencio pasajero/ un día muerto en la montaña de visiones de todos los hombres de un mundo que se mató a sí mismo/ el mago ensangrentado desapareciendo en el sombrero del conejo del tiempo.





Te fuiste antes y después con un amago demente:

La víctima que revisa su excremento, el salado porvenir apilado en poemas de cuarenta cabezas, el amor engominado en la casa de la autobiografía un sábado por la noche.





Se perderá tu nombre tan Guevariano, como quiso tu padre,

tan juvenil por Javier como tu madre impuso. Avalanchas de animales vendrán por ellos. Fiestas y tristezas se harán con ellos. Asesinatos y reproducciones de la felicidad por millones de años se harán en nombre de estos nombres. Esta gente sabe de verdad como honrar la palabra. La doblan hasta arrancarle una gota de sangre. Una lágrima de pus. Una sonrisa. Ellos sabrán hacer con tus nombres la buena literatura: la vida misma.





Entonces se perderán tus apellidos: Carrión Castro.

¿A quién le importa un apellido tan repetido que ya no significa absolutamente nada?

¿A quién sino a la estúpida cabeza que rebusca nobleza y alharaca histórica detrás de ese proyecto de nombre?

Cuando llegaste a la vida, tu apellido ya estaba haciendo cosas (como meándose a toda una familia reconociendo la dimensión de su cultura). Cuando no habías llegado al mundo tu apellido ya estaba haciendo cosas como biblias y poemas y dinero.





Serás libre entonces.

¿Libre de tu nombre?

Fundirás tu nombre dentro del vacío de tu obra: flotarás allí enredado en la hermosa marcha de los cadáveres que siempre comienza. El vacío desde tu apellido será una construcción hacia atrás: se irá tragando lentamente lo asfaltado.





Se perderá tu nombre dentro de tu obra. Igual tú no escribiste esta obra.

Esta obra la escribió la realidad que viviste, y fue hecha gracias a todas las obras que te prestó la realidad para leer, a toda la gente que te prestó la realidad para vivir, a toda la cabrona inmadurez que te prestó la realidad para experimentar la vida, a toda la tristeza que te prestó la realidad para escribir la obra.





Nadie escribirá en su cuaderno tu nombre. Nadie lo hará mañana. Nadie sabrá que tú estuviste involucrado en este nado de espaldas contra ti mismo. Alguien más escribirá su nombre a partir de tu obra. Alguien más detallará el maravilloso amanecer, su hierro humedecido vigilando nuestro disfraz impenetrable. Alguien más escribirá su nombre detrás de estos poemas muriéndose de angustia por una respuesta. Alguien más que logrará perderse.

Y no sabrá que un nombre no es un templo.





de Novela de dios





SER

(Diagnóstico del Verbo)





1.

En un principio el Verbo. Era. Es. Fue y estuvo el Ser.

Todo lo que era el Verbo jubiloso, insatisfecho, desde la oscuridad viniendo a meter mensajes en manos llenas.

Conociendo los soportes de la navegación. Hecho una serpiente el Verbo, desatando los sueños. Olfateando a los hombres en su material desierto.

El venía, iba a salvarnos a todos.

Sin ninguna complicidad. Solo su amor por las construcciones y el cabello.





2.

Luego de caer de la noche y Dios y Yo se hizo un escudo el Verbo.

No quiso atender a todos. Quiso atender, ante la química de mi desnudez, solamente al parto de mi terrible amor por mí mismo.

Mi Yo mismo, mi propio y verbal universo, yéndose de gira por otros cuerpos, entró a todas las casas menos a la suya.

Allí vivió por años, dio de comer al Verbo frutas y poemas como tormentas estacionadas ante una gran pantalla.

Siempre que alguien lloraba, perros colorados murmuraban al Verbo que lo extraordinario del reflejo era precisamente no usar detergente, tener los ojos abiertos.

Engordado el Verbo, desorientado en la sangre, se hizo polvo del tiempo sin oírse. Esas cosas que iría a contar inéditamente, carentes de guante.





Por suerte,

después de un Verbo siempre hay una estaca perniciosa y un pez que se escurre.





Iba Yo también desapareciendo en los cuentos de ese Verbo.





3.

Ahora el Verbo:

No estar en ninguna parte. Ser y estar quebrado incluso en la música y en la espalda y la cintura y en la idea cruel. Andar en bicicleta con la sangre sin ningún esfuerzo. Estar en todas las amenazas de las vacas y en el lado más inacabado de una piel que menea libre sus pelotas de cuero.





Allí el Verbo esta vez Ser estableciendo irracionalidades como puentes a nuevos músculos nuevas lenguas nuevas concepciones inaugurando ninguna cosa pero bajo la lluvia. Mordiendo lo que reverdece pero sin entendimiento cabal. Sin definición esclava.





Siendo y no siendo en todo el esplendor del poema

un tembloroso polvo colectivo [1]





________________________

[1]

En el Principio era. No palabras. Nunca más un verbo un sustantivo haciendo algo correcto, conectando un lugar ordinario en signo convencional tramando repeticiones por los siglos de los. Nuestro horizonte es lírico. Demente mente humano. No corregible dislocado algo tan real como este desorden: rímel, espejo estrellado, conejo hundido en un torneo flamboyant, toda la preparación de la compota, toda la garra estelar, el taco del primer sonido, Dios en el horizonte como matemática solar, polvo en los ojos mirando un nuevo mundo: té volteado sobre un cielo papel tisú, millones de licuaciones no piedras ni fósiles sino interrogantes y números haciendo cuerpos con cara. Creando vida en las manchas de una tortuga. Algo todavía de nuestro barro silba en los pilares de ese montaje.

de Verbo [bordado original]





TERCER CIELO




Lo escindido es poder en mí. Jauría donde todos están nadando en sus propias macetas y nuestros índices apuntan hacia la negra carpa del cielo con árboles y pájaros aderezados con robusto porvenir y arte.




Cualquiera puede venir intervenir hacer suyo el progreso de este tigre, porque los habitantes alteran el significado de todo lo que rayan con palabras, tocan con sus lenguas lo creído, luego es y no tramoya y salto a lo nocturno.




Cuantía de lo querido: es más fácil avanzar sin escribirse, así des-escribir lo por andar, lo andado contratado, rumiar contra el cerebro. Oler la carne.




Literalmente reunión entre lo perdido y un cuerpo perdido. Retrato en el living del fraude de esa electricidad. Cerrado el verbo por reparaciones. Y eso es para siempre.




Arboles amigo, un largo enigma. Arboles dentro de campos, debajo de los ataúdes, alrededor de las nubes, en bosques y en playas lejanas, encima de los naipes y sobre el comedor. Arboles y más árboles. Saliendo de las duchas, en los corredores de los hospitales, detrás de bancas en templos universitarios, adentro de los libros, en una oreja cerrada: árboles en su luto para iluminar el tropiezo de esta memoria. Arboles y árboles cuestionándonos.




No negaré que las visiones que tuve fueron por amor. El odio no construye nada. La Inmensidad en ese instante, porque lo era.










de Manual de Ruido (inédito)





La palabra esencial, para entenderse y hacerse posesión más común de todos, debe hacerse común.





Hacerme casa en otro. Con otro, junto a él menos huérfano,

cubrirme de chorreantes estrellas sobre un cuerpo inmenso

que, de tramo a tramo, ve cadáveres. Un verso sobrevivirá a

esta ilusión mía de respirar de memoria, relinchando en la

yema de los dedos.





Hacerme casa en otro, armarme de valor, domesticar el tajo

en un tramo de papel. Repetir en otro mis gestos humanos,

mi horizonte quemado por las frases que no existen, mi con-

fusión amarilla de arañar el espacio en cualquier lengua.





Hacerme casa en otro. Vivir en otro. Ser Yo en Otro. Y ser

otros conmigo. Hacerme lugar común, al pie de la letra.






Ernesto Carriøn

(Guayaquil, 1977)





Ha escrito «ø»,compuesto por trece libros reunidos en tres volúmenes. «La muerte de Caín» que incluye los poemarios: El Libro de la Desobediencia, Carni vale, Labor del Extraviado y La Bestia vencida (Casa de la Cultura Ecuatoriana, 2007); «Los duelos de una cabeza sin mundo» formado por: Fundación de la niebla, Demoniafactory, Monsieur Monstruo, Los diarios sumergidos de Calibán y Viaje de gorilas (Tribal, Perú – Fondo de Animal, Ecuador, 2012) y «18 Scorpii: Abiogénesis» que contiene los poemarios: El cielo primitivo, Novela de dios, Verbo [bordado original] y Manual de Ruido (inédito).

Entre sus reconocimientos están: Premio Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2002), Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín (2007), Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade (2008), Beca para Creadores de Iberoamérica Y Haití en México FONCA – AECID (2009), Mención del Festival Hispanoamericano de la Lira (2011), Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade (2013), Finalista del Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma (2014) y Premio de Poesía Gobierno de Pichincha (2014).

El corazón de la gacela. Salón de lectura por José Antonio Santano

EL CORAZÓN DE LA GACELA S e afirma que la patria del poeta es la palabra, pero no la única, me atrevería a añadir, porque verdaderamente, el poeta posee, al menos, dos: la palabra y la infancia, en ambas encuentra su universo propio, aunque también hay que decir que no siempre se dan las dos en todos los poetas, tampoco coexisten al mismo tiempo o una más que otra se amplifica según los poetas. Sin embargo, en la poesía de Mariluz Escribano (Granada, 1935) sí nos encontramos con un universo poético en el cual tanto la palabra como la infancia son elementos determinantes en toda su trayectoria. Pero, además, la poesía de Escribano se reviste de una especial sensibilidad para el recuerdo, la memoria juega un papel preponderante, la emoción y el sentimiento se amalgaman con la palabra hasta crear un mundo poético personalísimo. Mariluz Escribano traza en “El corazón de la gacela” un camino que nos lleva, desde la experiencia y el conocimiento de lo vivido, hasta el sentimiento y la emoción trascendida, de manera que el lector vive y siente el temblor de la creación poética de su autora. “El corazón de la gacela” nos muestra un mundo pleno, donde la sencillez del lenguaje –la palabra- se mezcla con el recuerdo del pasado, las vivencias, lo existencial –la infancia-, en un juego de sombras y luces propias de la condición humana. El poemario contiene cinco partes: “El temblor de la gacela”, “La gacela desolada”, “La gacela en el jardín”, “La incertidumbre de la gacela” y “La gacela pensativa”, precedidas todas por un proemio titulado “El tiempo”, pilar fundamental del discurso poético, y que podría concretarse en estos versos heptasílabos: «Después de tantas lluvias / y atardeceres lentos, / ahora es tiempo de paz, / de paz y de memoria». Es el inicio del viaje, de un viaje retrospectivo, de pura evocación de lo vivido, en un canto estremecedor cuando se trata de la muerte, así en el poema “12 de septiembre de 1936”: «No hay árbol que cobije la ignominia / de una muerte con fierros y fusiles, / con descargas de balas asesinas / y un doce de septiembre ya en la historia». El recuerdo de aquel tiempo incivil pesa en la conciencia, el fusilamiento del padre, la madre y el destierro, el abuelo fluyen todavía por su sangre de gacela, como un temblor. Presente en su esencia la infancia permanece viva, aunque a veces sienta la soledad y la desolación: «Desnudadme de sueños y de alondras. / Dejadme al aire… / Devolvedme / la infancia que he perdido / porque quiero marcharme», pero otras vuelve a la luz, a los colores de la primavera, al jardín: «Cada estrella un recuerdo, / un desconsuelo triste. / De mi padre conservo / un brillo planetario. / Y así voy por la vida, / rememorando abriles / con noches de planetas, / y esa paz infinita / de la flor y la fruta». Persevera en el tiempo que todo lo domina, que clava su cuchillo en los días y en las noches y hace del vivir una suerte extraña, mezcla de dolor, de realidad e incertidumbre: «Vivo en el tercer piso / de una desolada tristeza. […] Mis piernas, tan dormidas, / sueñan un mundo antiguo: / pasear por los verdes / caminos de la vida». Mariluz Escribano escribe desde el conocimiento de lo vivido y sentido, y por eso vuelve continuamente a la infancia:«Hoy, cuando es junio en la rosa, / me gustaría habitar / los años de mi infancia», y son los niños objeto de su amor, unas veces: «Los niños han dejado / silenciosa la casa», también de rebeldía y denuncia cuando se trata de su maltrato: «Son los niños soldados, pequeños como almendras, / que duermen con un fierro debajo de la almohada, / hasta que albea el día, vuelven a las trincheras, / y al escombro que deja la guerra en las calles». Versos estos que dan contenido a la última parte del libro, “La gacela pensativa”, y que cierra con otros poemas que evocan a Granada: «La ciudad de Granada ha perdido la guerra. / Los especuladores guardarán de por vida / una negra conciencia de destrucción y muerte», que piden la paz: «Pido el perdón del mundo para los asesinos / aquellos que mancharon sus manos con la sangre / de muchos de los nuestros dejándonos sin padres, / dejándonos sin hijos y sin pan para el hambre. / Pido la paz del mundo para todos», y los que hablan del cansancio, del envejecimiento de las cosas: «Envejecen las cosas y también las palabras: / ahora me cuesta mucho escribir estos versos». Lúcida poesía, evocadora, testimonial. Voz honda y destacada la de Mariluz Escribano en el panorama de las letras españolas.

Título: El corazón de la gacela Autor/a: Mariluz Escribano Edita: Valparaíso (Granada, 2015)

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