LA FLOR DE LA TORTURA. RAÚL QUINTO.

 

I PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA FRANCISCO VILLAESPESA

 

CIRUGÍA

Existe un puente entre el dolor

y la belleza, una flor de óxido

que entierra sus raíces

en las agujas hipodérmicas.

 

Las correas que atan.

El brillo en sus hebillas.

 

La inyección.

 

Y tú. Y la crisálida ya rota.

 

Escucha la canción del colapso

naciendo como un pétalo de sangre,

siente tu corazón

desfigurandose latido abajo,

 

abre las manos para asis el grito,

atraviesa tu cuerpo,

cruza el umbral que te separa

del abismo, decide de qué parte

de la alambrada estás.

 

 

 

RENACIMIENTO
ISBN: 978-84-8472-378-3
DEPÓSITO LEGAL: S.394-2008

Organizado por el EXCMO. AYUNTAMIENTO DE LAUJAR DE ANDARAX

MIEMBROS DEL JURADO
FERNANDO GARCÍA LARA (Presidente)
CARLOS MARZAL
LORENZO OLIVÁN
JUAN MANUEL GIL
JOSÉ ANDÚJAR ALMANSA
ANTONIO LAFARQUE (secretario)

Salón de lectura por José Antonio Santano.


El pie en el estribo. 

Alfredo Pérez Alencart (22/05/2016)

El cuarto centenario de la muerte del más grande escritor de todos los tiempos, el más universal Miguel de Cervantes, junto a William Shakespeare, pasa casi desapercibido en España, todo lo contrario de lo que sucede en Inglaterra. La dejadez de las instituciones españolas por este hecho es tal que no se llega a entender si no es porque esta circunstancia reiterada es ya un mal endémico en la sociedad española, tan alejada de todo lo que sea cultura, no se diga de todo lo que sea libros. Sin embargo, nace con voluntad de celebración y como homenaje a Cervantes, desde tierras salmantinas, donde aún se cree y se trabaja por la cultura como puente de unión entre los pueblos, “El pie en el estribo”, un poemario del poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart (Puerto Maldonado, Perú, 1962). Acompañan y dan luz a este bello y alimenticio libro las ilustraciones de Miguel Elías, y toma el título de la carta que Cervantes envió en vida a su benefactor y mecenas don Pedro Fernández de Castro, VII Conde de Lemos, preliminar del Persiles y Segismunda, cuando dice: «Puesto ya el pie en el estribo,/con las ansias de la muerte, / gran señor, ésta te escribo». Aunque en circunstancias distintas y más saludables, cuatrocientos años después, el autor de este poemario, el poeta Alfredo Pérez Alencart, se adentra en un viaje por la extensa obra cervantina para, en un ejercicio de meditación inusual, presentarnos un universo poético en el cual resplandece el amor, fruto de un profundo sentimiento cristiano, solidario y fraternal hacia el género humano. Es tal la generosidad del poeta, que no queda lugar o situación que se escape a su siempre atenta y bondadosa mirada. El poeta habla del mundo y sus miserias, ahonda en la condición humana y denuncia los abusos de los poderosos, lucha contra ellos como si se tratara de un David contra Goliat. Para esto , en esa búsqueda de su propia identidad, de la verdad que sostiene el pensamiento –su pensamiento-, el poeta bucea en el interior del yo poético hasta convertirlo en otredad y preocupado, a veces angustiado por la presencia de un mundo incomprensible y violento, cada vez más alejado de la humanidad, se rebela como un quijote más, un valeroso quijote que no teme ni al dolor ni a la soledad si así puede conformar otra realidad distinta, más solidaria, equitativa y justa, y así lo manifiesta en la “Inscripción”: «Nunca hay hartazgo cuando persiste el saboreo. Así los nutrientes que he ido succionando de los múltiples reservorios que se acopian en El Quijote, bien por el don o ingenio de Cervantes, bien porque el hidalgo tiene algo de todos los que nos aferramos más a los ideales que a lo inmediato material; a la utópica justicia con libertad, sí, pero sin desdeñar la experiencia que cercena dignidades; a la prodigiosa imaginación, sí, pero también a la realísima crónica social que nos toca vivir…». Curiosamente, integran el libro cuarenta poemas, a su vez divididos en números y letras, lo que me hace pensar que el poeta viene a resumir así a manera de inscripción votiva lo que el mundo debe saber de nosotros, concretado en un nombre y unos números, testamento sobre el mármol de una lápida cualquiera, y como epílogo el poema “Mordisco para una resurrección”, dedicado a Jacqueline, y en ella al Amor, humano y divino: «Somos una sola carne tomando altura en lo sagrado». Cervantes y El Quijote como hilo argumental en pasión de poeta abarcador de todas las patrias, en la locura del decir, de no acallar la voz nunca: «Loco sólo es quien ocupa altas magistraturas / zumbando como abejorro sobre heces malherido / de codicia por enchapar de oro el adobe de su casa de su / cuerpo de su mente lisiada desangrándose / de lunes a lunes balbuceando guarismos o manoseando / monedas huecas…». En ese discurrir del viaje el poeta es unas veces Sancho y otras Quijote: Heme aquí sancho a veces quijote siempre / con todos sus sinónimos a cuestas crucificado/ … / Quijote a veces sancho siempre velando los sueños del mañana especificando las creencias». Pero, sobre todo, Pérez Alencart se siente muchos, se sabe muchos en uno: el poeta que sangra por la palabra, el idioma común de la humanidad, y así lo manifiesta: «Arrastro quijotes unamunos cristos que son mis vecinos / sin luces de neón ni avermarías […] A contracorriente pienso anotar la permanencia / del trío pintarlos con el óleo de mis labios crédulo / de sus heredades en aluvión por tierras y cielos». Lo dicho: he aquí al poeta Alfredo Pérez Alencart en toda su esencia.
Título:El pie en el estribo
Autor/a: Alfredo Pérez Alencart
Edita:Edifsa (Salamanca, 2016)

Funciones principales en la actividad diaria.

¿Recuerdas el gráfico donde se explican los 5 tipos de funciones principales (estrategia, coordinación, gestión, innovación, operación) y su peso en la actividad diaria según perfiles?


Pues bien, te pedimos en esta tarea que analices qué tanto por ciento de tu tiempo dedicas a cada función, según el rol que desempeñas en tu organización. El resultado 

  1. ¿Es comparable al que se propone en el gráfico?
  2.  ¿A qué funciones deberías dedicar más tiempo? ¿Qué necesitarías para poder hacerlo?
Traslada esta reflexión a un nuevo artículo de tu blog y compártelo en los espacios sociales del curso (en Twitter con el hashtag #IAAPinnova, en el grupo de Facebook y en el espacio de debate).

En este curso no queremos simplemente que leas, debatas o reflexiones sobre innovación, queremos que hagas innovación. Por ello te planteamos que, a partir del trabajo realizado en la unidad anterior (identificar y analizar una buena práctica de gobierno abierto), diseñes e intentes implementar en tu puesto de trabajo, en tu área, departamento, equipo de trabajo,… una práctica que pueda ser considerada innovadora. Además queremos que nos cuentes el proceso, evalúes la experiencia y compartas las conclusiones con toda la comunidad de #IAAPinnova.

Puedes basarte en la buena práctica que tú identificaste y compartiste en tu blog, o bien en la de alguno de tus compañeros o compañeras. No tiene porqué ser una réplica, puede ser suficiente que te haya servido de inspiración para diseñar la tuya. Ni tan siquiera tiene por qué limitarse a una práctica de gobierno abierto, puede ser cualquier práctica que pueda ser innovadora y que ayude a tu organización a prestar un mejor servicio u ofrecer mejores productos.
Ten en cuenta que desde el inicio de este segundo módulo tienes cuatro semanas para desarrollar el reto, así es que esta práctica innovadora que tienes que diseñar e implementar no puede ser muy compleja. En realidad son las micro-innovaciones las que, sumadas entre sí, tienen más impacto en el cambio de una organización que las grandes iniciativas, las cuales, por otra parte, encuentran muchas más barreras para su implementación. 

Este reto puedes llevarlo a cabo en solitario o formar equipo con otros/as participantes que estén interesados/as en trabajar sobre la misma propuesta. Si trabajas en equipo cada miembro del mismo debe trasladar el plan diseñado por el equipo a su ámbito personal, con las modificaciones pertinentes según su tipo de organización y su propio rol en la misma (no es lo mismo ser un mando intermedio que personal técnico). Ten en cuenta que trabajar en equipo te garantizará contar con un entorno favorable durante el proceso de implementación y evaluación, en el que compartir ideas, propuestas, obtener apoyo emocional,…
Para ir documentando tu trabajo te proponemos que abras tu personal ‘Diario de Innovación’ en el que deberás dejar evidencias de cada decisión, documento, propuesta, acción llevada a cabo, etc. así como de la correspondientes reflexiones (¿por qué he hecho esto?, ¿qué he conseguido?, ¿cómo podría haber tenido más éxito?, ¿qué he aprendido?,…). 

Este ‘Diario de Innovación’ puede ser una página estática en tu portfolio de aprendizaje (es decir, en tu blog) y este documento vivo, que irás completando a lo largo de todo el curso, será el producto final sobre el que se llevará a cabo la evaluación entre pares que conducirá a la obtención de la insignia final.

Si no trabajas en la administración o en una empresa te proponemos que plantees el reto desde una perspectiva comunitaria, como miembro de una asociación, peña, comunidad, etc.

GRAN GRANADA. JUSTO NAVARRO

 
En palabras del jurado que tuvo a bien conceder el premio Andalucía de la Crítica a la obra “Gran Granada”, de Justo Navarro, se trata de «una novelade género policiaco ambientada en la Granada de los años sesenta construyendo, desde una lucidez rotunda, una atmósfera oprimente en la que se retrata la podredumbre y la corrupción con una estructura de metarrelato circular de corte fragmentario. Todo ello con un lenguaje imaginativo, limpio y lleno de matices expresivos». No obstante, “Gran Granada” es todo lo dicho y algo más. Es una novela que deja huella en el lector, que analizados todos los recursos narrativos que la contienen va más allá aún, al descubrirnos esa voz personalísima de su autor, Justo Navarro, que nos lleva como la corriente de un río al conocimiento de la Granada gris, turbia y turbadora de la década de los sesenta. Una novela difícil de olvidar porque la proyección de los personajes (analizados al detalle y construidos con exactitud matemática), el espacio y el tiempo narrativo, los argumentos convertidos en la trama misma, amén de la excelente ambientación, depositadas en la mente del lector no cesarán en su continuo fluir. “Gran Granada es una novela que atrapa desde la primera página, introduciendo el elemento enigmático y posteriormente, conforme se desarrolla, laberíntico de la sospecha, tras el hallazgo de un cadáver en la habitación del Hotel Nevada: «Una remota ciudad de tres ríos, en el sur del hemisferio norte, sufrió una inundación el 16 de febrero de 1963. Era sábado. La ciudad se llamaba Granada. El domingo, a mediodía, las limpiadoras de un hotel encontraron muerto en la cama al huésped de la habitación 201». En la mirada de su creador hallamos todos los silencios que hicieron de la ciudad luminosa un túnel oscuro y sin salida, y de existir alguna siempre fue la misma: la podredumbre en todos sus sentidos. 
El comisario Polo y el oculista Fernando Saura son los actores principales de la narración, y alrededor de ellos y de forma circular se desarrollan los acontecimientos más importantes, el núcleo de la acción narrativa, incluso podría decirse que Justo Navarro nos hace olvidar por momentos que se trata de una novela policiaca, en la que los crímenes y los culpables de ellos, no son la clave, sino la (re)presentación de una sociedad caduca y decadente, opresora en todos sus órdenes, hipócrita y corrupta hasta la saciedad (en un juego futurista que nos lleva al hoy), incapaz de reaccionar ante la continua tiranía de los poderosos, pero al mismo tiempo, conciliadora con el género humano en los aspectos más cotidianos. Justo Navarro ha sabido retratar de forma magistral todos esos elementos que hacen de “Gran Granada” una gran novela. Una novela necesaria, recuperadora de la memoria y la historia de nuestro pasado más reciente, y la acción policial y todas las derivaciones de ésta, tal vez sea sólo la excusa, el pretexto para construir una estructura cerrada en la cual circulen en torbellino los personajes que habitan esa ciudad de provincias, en la que todos están controlados, espiados, cautivos. Cautivos del miedo también, como desestabilizador, capaz de inocular su veneno en toda la sociedad, sin distinción alguna. Ya nadie se fía de nadie: «En aquel tiempo resultaba difícil la convivencia, la amistad. Quien no era policía se preguntaba si su vecino no sería policía, o algo de la policía, familiar, conocido, confidente, colaborador o funcionario», miedo hasta de que las incólumes paredes pudieran oír. Con todo, quizá la clave sea la rebelión contra lo establecido, como un grito anunciador del cambio ineludible de las estructuras del férreo sistema de la dictadura, valiéndose de unos crímenes para adentrarnos sutilmente en esa sociedad podrida y que hace aguas por todos lados, que todo lo anega e inunda, provocando desolación y muerte. No cabe duda que Justo Navarro ha sabido construir con el rigor que le caracteriza este sólido universo narrativo, que hoy viene a confirmar su excelencia creadora. “Gran Granada” es una novela grandiosa, literatura viva, temblor de la palabra, merecedora de serlo y así ha sido, premio Andalucía de la Crítica 2016.
Título:Gran Granada
Autor/a: Justo Navarro
E dita:Anagrama (Barcelona, 2015)

CIUDAD VIOLETA. JUAN GAITÁN


CIUDAD VIOLETA
Realidad y ficción son dos caras de una misma moneda cuando de lo que se trata es de relacionarlas con el hecho literario. Antagónica una de la otra y, sin embargo, también complementarias, esenciales en sí mismas para llevar a cabo uno de los actos más sobresalientes en la vida del escritor: crear. Ese mundo que se abre a la mirada atenta del escritor y que puede ser transformado en otro bien distinto, pero que de igual manera es también realidad, solo que construido con los aportes de elementos puramente ficcionales. Así el narrador vuelve su mirada a lo desconocido o parte de una realidad concreta para transformarla, este es el juego literario. A partir de un objeto, una lectura, una película o un simple acto cotidiano el escritor puede fabular, imaginar otra realidad, construir un mundo de sensaciones y emociones ajenas a la experiencia vivida como tal realidad. El libro que traemos hoy a este “Salón de lectura”, tiene mucho de todo esto, diría que es todo esto. “Ciudad violeta” bebe de la experiencia, de los mitos, leyendas, textos de otros autores, y nos muestra un universo donde una ciudad y un color juegan un papel definidor y esencial. “Ciudad violeta”, de Juan Gaitán (Málaga, 1966) contiene cuarenta y cuatro microrrelatos en total y tres partes o bloques que lo ensamblan, más un epílogo: Ciudad violeta, que da título al libro y en la cual las leyendas son el sustento narrativo con el que Gaitán fabula: «En el jardín del príncipe persa, justo en el recodo donde una vez habló con la muerte, crece una extraña flor que tiene el poder de embelesar con su canto. No en vano la llaman la flor sirena», y lo hace con ese regusto de los cuentos orientales. En la segunda parte, Teogonía, el narrador nos avisa de “su descubrimiento por un autor anónimo que recogía el culto a los dioses paganos que se adoraban en los montes de la ciudad violeta hace tres milenios”: el dios del aroma, del asombro, de las caricias, bien cabe reproducir de entre todos el dedicado a la “Diosa de la alegría”: «Esta diosa reparte sus dones caprichosamente. Se la percibe más entre quienes tienen poco, pues huye de la abundancia y sus preocupaciones. Quienes vienen al mundo benditos por ella no necesitan más que la generosidad de dar»; la tercera y última de las partes de este libro la titula su autor “Genealogía fantástica”, también precedida por un prólogo. Trata Gaitán, de forma breve, el acercamiento del lector a la heredad del linaje en sus protagonistas (Tía Margarita, Tío Gregorio, el abuelo Leopoldo, Papá, la bisabuela Olalla y la tía abuela Casilda, de este último microrrelato transcribimos su contenido: «La tía abuela Casilda juraba que solo soñó una vez en toda su vida. Fue a los catorce años. El dios Apolo se le presentó en sueños y le entregó una extraña nuez de un delicado color violeta. Cuando despertó la encontró en su mano y, al romper la cáscara, liberó a un diminuto grifo de eléctrico vuelo que tenía la facultad de hacer el silencio, atemperar la luz y traducir, solo para ella, el sonoro lenguaje del agua». Concluye “Ciudad violeta”, con un epílogo titulado “Destrucción”, con el cual el autor llama nuestra atención con un texto tan bello como desconcertante, si bien queda patente el oficio de Gaitán como buen narrador en la corta distancia, como así puede comprobarlo el lector: «En los primeros años del tercer milenio la ciudad de los montes violeta quedó destruida. Fue algo inesperado, pero no casual. Era media mañana cuando el hombre escribió el verso que desató el incendio». Ha sido muy placentero adentrarse en la lectura de este libro. El color violeta es la clave discursiva de estos brevísimos textos, que no por serlo, menoscaban la calidad de los mismos, todo lo contrario, los distingue hasta el punto de crear una armoniosa musicalidad, un plácido ritmo, con una prosa a veces más cercana a la poesía pero que tampoco desmerece la intencionalidad narrativa. Gaitán ha conseguido, con su personalísima prosa, un libro sólido y bello a la vez, reflexivo, donde el rumor de la palabra propicia un viaje extraordinario y luminoso, que no deja indiferente al lector. Una ciudad y un color difícil de olvidar: su ciudad violeta, y, desde ahora, de todos nosotros, de todos los afortunados lectores que se acerquen a ella.
Título:Ciudad violeta
Autor/a: Juan Gaitán
Ilustraciones:Juan Carlos Hidalgo
Edita:Adeshoras (Madrid, 2016)

MORIR POR MI DEMANDA. FERNANDO DE VILLENA


No es habitual encontrar en el panorama de las letras españolas un autor tan fecundo como el granadino Fernando de Villena. No hay disfraz ni careta que oculte su poética. De Villena se desnuda en cada libro, hasta alcanzar la cima de la esencialidad y hondura poética que desea, con independencia del tema elegido para expresarse, hecho que lo distancia de mediocridad existente en poesía última. Fernando de Villena (Granada, 1956) alterna, con una fuerza insuperable, la novela y la poesía, incluso de vez en cuando el ensayo o la crítica. Su capacidad creadora es ciclónica. Si el pasado mes de septiembre nacía “Morir por mi demanda”, libro que recomendamos en esta ocasión, a principios de este año 2016 veía la luz “Hiemal” (Ed. Alhulia), el cuarto volumen de sus memorias, y hace unos días se presentaba en Granada su última novela “Los conciertos” (Ed. Nazarí). Aun cuando de Villena sabe moverse en las procelosas aguas de la narración como verdadero pez, evidencio –y es mi opinión- que es el poeta siempre el que me conmueve, porque además del oficio, existe en él lo que llamo temblor, alquimia de conocimiento y emoción, cuestión esta última que algunos poetas actuales silencian o desprecian con exagerado descaro y atrevimiento. Pero esta es harina de otro costal.

 De Villena compagina, armoniza en su exacta medida el verso clásico (endecasílabos, heptasílabos, etc.) con el libre, y de ese mestizaje se nutre hasta componer poemas en los cuales forma y fondo se complementan, sin restar belleza alguna al conjunto. No es habitual, en los tiempos que corren, que la poesía se torne pura religiosidad, y sin embargo, esta circunstancia, unida a la sensibilidad del poeta y su particular concepción del mundo y de sus moradores, basada fundamentalmente en las enseñanzas cristianas, nos hacen reflexionar y pensar con total libertad, sin que en ningún momento sienta el lector atadura o imposición alguna. Como ya dijera Quevedo respecto a la palabra libre: «que es lengua la verdad de Dios severo, / y la lengua de Dios nunca fue muda». El sentimiento religioso del poeta no se circunscribe a la mera descripción, a la complacencia de la fe sin rebeldía alguna, sino todo lo contrario. No hay beatitud en el poeta, sino compromiso, denuncia y reproches, también aseveraciones y creencias cuando tocan. En el uso de su libertad exige libertad, solidaridad y justicia para los desposeídos. El hombre como ser en sí mismo está presente en todo el poemario, le preocupa al poeta las circunstancias en las cuales se desarrolla como tal, y por eso alza la voz y grita al mundo sus tristezas de hombre y poeta. De Villena nos propone un viaje al sentimiento más humano: la fraternidad y la igualdad. El libro que nos ocupa, “Morir por mi demanda”, se estructura en tres bloques o partes. Una primera, “Introito”, en la cual el soneto es el protagonista, como muestra los tercetos del poema “Por tantas cosas”: «por el don de la vida y su dulzura / y el de la libertad, clavel al viento, / y por tener con quien gozarla tanto; / por velar de mis hijos la andadura / y por ser la Razón donde me asiento, / te doy, Señor, las gracias y mi canto»; una segunda parte, “Celebración”, donde la voz del poeta, dolorida, se rebela contra la injusticia o la sinrazón del hombre contra el hombre, también contra la poesía y la duda, como así lo expresa en varias estrofas del poema “Vacilaciones de la fe”: «Me parece todo tan injusto esta noche, / tan injusto como escribir un poema / después de haber cenado, / mientras mueren de hambre, / mientras mueren de balas, / mientras mueren sin una sola oportunidad / miles de seres, de hombres como yo, / de niños, de ancianos, de mujeres…// No sé si de verdad existes, Señor, / pero a veces considero / que fue inútil enviar a tu Hijo, / pues nada, nada hemos aprendido / de sus limpias palabras / y sus hechos y su final terrible / que a la vez fue principio. / No sé si de verdad existes, / pero ahora quisiera / que de verdad existieses / para sanar tanta pena, / para colmar tanta esperanza»; por último, una tercera parte, “Acción de gracias”, compuesta por un solo poema, en la cual el poeta, ante el temor por la pérdida de la esposa, escribe un largo poema en liras, “Poema de un día”, del que reproducimos los versos finales: «Aquí, Teresa mía, / gracias demos a Dios por mar y cielo, / por la tierra bravía, / por descubrir su velo / y también por mirarnos con desvelo. // A este paisaje donde / tanto son nuestras huellas conocidas / y la dicha se esconde, / con las almas unidas, / hemos de retornar en nuevas vidas». Un hondo y acertado libro de quien es, sin duda alguna, uno de los autores más destacados de la poesía española actual: Fernando de Villena.

Título:Morir por mi demanda
Autor/a: Fernando de Villena
Edita:Port Royal (Granada, 2015)

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