Canción a una muchacha muerta. Vicente Aleixandre


Canción a una muchacha muerta

Dime, dime el secreto de tu corazón virgen,
dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra,
quiero saber por qué ahora eres un agua,
esas orillas frescas donde unos pies desnudos
se bañan con espuma.

Dime por qué sobre tu pelo suelto,
sobre tu dulce hierba acariciada,
cae, resbala, acaricia, se va
un sol ardiente o reposado que te toca
como un viento que lleva sólo un pájaro o mano.

Dime por qué tu corazón como una selva diminuta
espera bajo tierra los imposibles pájaros,
esa canción total que por encima de los ojos
hacen los sueños cuando pasan sin ruido.

Oh tú, canción que a un cuerpo muerto o vivo,
que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme,
cantas color de piedra, color de beso o labio,
cantas como si el nácar durmiera o respirara.

Esa cintura, ese débil volumen de un pecho triste,
ese rizo voluble que ignora el viento,
esos ojos por donde sólo boga el silencio,
esos dientes que son de marfil resguardado,
ese aire que no mueve unas hojas no verdes.

¡Oh tú, cielo riente que pasas como nube;
oh pájaro feliz que sobre un hombro ríes;
fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna;
césped blando que pisan unos pies adorados!

Valparaíso, el secreto del Sacromonte. José Antonio Santano

VALPARAÍSO, EL SECRETO DEL SACROMONTE



             La narrativa andaluza está de nuevo de enhorabuena, un autor y una novela que no dejará indiferente a quien tenga la oportunidad de acercarse a ambos. Fernando de Villena es un autor de reconocido prestigio, con una obra extensa y sólida tanto en narrativa, como en poesía. Valparaíso. El secreto del Sacromonte, es el título de esta novela que desde sus primeras páginas atrapa al lector y no le deja escapar hasta concluir su lectura. Un secreto se esconde en la abadía granadina del Sacromonte, del cual solo es conocedor su abad. Multitud de documentos serán necesarios para urdir este entramado narrativo que solo la experiencia y el oficio de su autor nos llevarán por sus páginas, deslumbradoras de la historia de la humanidad desde el año 70 a C. hasta nuestros días. Personajes reales y ficticios se dan cita en esta novela que ahonda en el conocimiento de las diferentes etapas históricas que se exponen o desarrollan a lo largo de sus 250 páginas. La novela cuenta con diez partes (curiosa similitud con los Diez Mandamientos): El archivo de las cuatro llaves (1969), Jerusalén, Epítome de la Chronica Caesaraugustana, Historia de Rodrigo, el último rey de los Godos, conforme a las crónicas antiguas y muy verdaderas, de Pedro del Corral, de Abulcàcim Tari Abentarique y de otros autores no menos digno de crédito, El preceptor del rey, El emplazamiento de la arqueta, Más sobre el archivo de las cuatro llaves (2010), El nuevo abad, Planes secretos y Despedida.

En cada una estas partes el narrador omnisciente nos va descubriendo alguna parte del todo, dejándonos en la interrogante que revolotea una vez y otra sin saber a ciencia cierta hasta donde quiere ir a parar con su baile de citas con la historia de España. Fernando de Villena no solo nos propone ese viaje histórico, sino otro más reconfortante al centro mismo del lenguaje, con la riqueza léxica que caracteriza a y la acertada ambientación y etopeya de la figura principal, del protagonista de esta narración, el cardenal Juan Martínez Silíceo, sin que esto signifique menosprecio alguno para el resto de personajes novelados. Fernando de Villena ha construido una novela coherente, amena, rica en la forma y el fondo, con la que se abordan algunos momentos de la historia de España necesarios para comprender mejor nuestro pasado, donde la aventura y el guiño a otros escritores actuales (“maestro de Dialéctica, Ricardo Bellveser”) en la trama, procuran al lector esa sensación de agrado, de serena placidez mientras aborda cada una de las páginas de esta novela que consolida a su autor, Fernando de Villena, como una de los escritores andaluces más fecundos y seguros de la narrativa española actual. Y así, en esta obra universaliza, también y una vez más, la ciudad de Granada, a la que tanto debe y ama. El mágico y misterioso Sacromonte es el lugar elegido, el inicio de este viaje que nos devuelve a la luz y esplendor de la narrativa andaluza de hoy. Su artífice, Fernando de Villena.

En cada una estas partes el narrador omnisciente nos va descubriendo alguna parte del todo, dejándonos en la interrogante que revolotea una vez y otra sin saber a ciencia cierta hasta donde quiere ir a parar con su baile de citas con la historia de España. Fernando de Villena no solo nos propone ese viaje histórico, sino otro más reconfortante al centro mismo del lenguaje, con la riqueza léxica que caracteriza a y la acertada ambientación y etopeya de la figura principal, del protagonista de esta narración, el cardenal Juan Martínez Silíceo, sin que esto signifique menosprecio alguno para el resto de personajes novelados. Fernando de Villena ha construido una novela coherente, amena, rica en la forma y el fondo, con la que se abordan algunos momentos de la historia de España necesarios para comprender mejor nuestro pasado, donde la aventura y el guiño a otros escritores actuales (“maestro de Dialéctica, Ricardo Bellveser”) en la trama, procuran al lector esa sensación de agrado, de serena placidez mientras aborda cada una de las páginas de esta novela que consolida a su autor, Fernando de Villena, como una de los escritores andaluces más fecundos y seguros de la narrativa española actual. Y así, en esta obra universaliza, también y una vez más, la ciudad de Granada, a la que tanto debe y ama. El mágico y misterioso Sacromonte es el lugar elegido, el inicio de este viaje que nos devuelve a la luz y esplendor de la narrativa andaluza de hoy. 

Su artífice, Fernando de Villena.

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