Tiempo gris de cosmos. Fernando de Villena.

Literatura y Ensayo. Wadi-as Información

por Fernando de Villena


Sacudido por una gran emoción, he finalizado ahora mismo la lectura del libro “Tiempo gris de cosmos”, de José Antonio Santano. Yo conocía toda su obra anterior y había escrito sobre algunos de sus títulos.
“La piedra escrita” me pareció un libro estremecedor presidido por el tema de la muerte; “Suerte de alquimia” fue un buen poemario de amor y pasión… Por aquellos días ya señalé que en la poesía de José Antonio Santano venían a confluir la mediterraneidad del litoral almeriense donde vive desde hace bastantes años con el telurismo y la estirpe senequista de los autores cordobeses, desde Cántico hasta Vicente Núñez. Y también afirmé que José Antonio era un poeta vitalista y que su mismo tono elegíaco empleado a veces nacía de ese fuertísimo amor a la vida y a sus dones.
“Tiempo gris de cosmos”, su poemario recién publicado en la granadina editorial “Nazarí”, es un libro marcado por el dolor, un gran lamento, pero, de igual modo que sus anteriores títulos, nacido del gran amor a la vida que siente el poeta y de su rabia y angustia ante este tiempo gris en el que la existencia de los seres humanos no merece ningún respeto y es mancillada cada día de muchas maneras.

Tras el ombliguismo y la frivolidad de gran parte de la poesía española de las últimas décadas (sobre todo de la poesía de la Experiencia), al presente se percibe una rehumanización, una vuelta del yo al nosotros. Y así, en “Tiempo gris de cosmos” leemos versos referidos a los mendigos y los desfavorecidos tan significativos como éstos: “Con ellos comparto hoy mi vida sino suya y entera para siempre” O como estos otros: “… nada me queda sino acopiar todo el llanto humano y hacerlo mío, sólo mío.” Encontramos, pues, aquí a José Antonio Santano tan dueño de ese ritmo, de esa musicalidad del verso, de esas grandes y continuas metáforas, como en sus entregas anteriores, pero su poesía ha ganado en hondura, en tensión emocional, en lo que él y otros autores nombran “humanismo solidario”. En la primera parte del libro existe ya como una premonición dolorosa y cierto tono existencial hasta el punto de llevarnos a preguntarnos qué lugar queda para la esperanza. Y entonces nos llega la segunda parte del poemario formada por un solo poema dividido en diez secuencias, un poema que constituye un monólogo del escritor que contesta a la pregunta que se nos hace al entrar en facebook: “¿Qué estás pensando?” Ese extenso poema donde el autor toma partido por los desfavorecidos, los enfermos, los miserables, los mendigos, los niños hambrientos…, representa un feroz alegato contra este tiempo de impostura e injusticia, un alegato escrito con una fuerza withmaniana. Aunque al final, José Antonio Santano nos viene a decir que sólo el Hombre que oficia de Hombre alcanza su sentido en este naufragio. Debo añadir que el libro incluye también un brillante estudio sobre la poética de Santano firmado por el también poeta José Cabrera Martos.

El Gremio de libreros de Almería.

El Gremio de Libreros de Almería eligen las mejores obras de 2014

Santano, Gema Sirvent, Alberto Cerezuela y Fernando Martínez, grandes triunfadores





El Gremio de Libreros de Almería, como cada año, quiere premiar la labor de escritores y editores almerienses y reconocer su esfuerzo, en un panorama desolador para un sector del libro que, de manera agudizada por la crisis económica, sufre el asedio de los grandes grupos editoriales y libreros, que se mueven con facilidad en el mundo de los mercados globales y las grandes cifras. 

A pesar de ello un nutrido y, se diría que aguerrido grupo de escritores almerienses, apoyado por las editoriales han hecho de 2014 un buen año para la cultura en la provincia. 

El Jurado del Gremio de Libreros de Almería, compuesto por Antonio Duarte (Nobel-Almería), Manuel García (Sintagma-El Ejido), Isidoro Salvador (Metáfora-Roquetas), Ana Amezcua (Picasso-Almería) y Rodolfo Criado (Espacio Lector Nobel-Vera) ha considerado las mejores publicaciones almerienses de 2014 en cuatro grupos genéricos. El premio Mejor Libro Almeriense 2014 en Narrativa ha sido para Mar de Irlanda de Carlos Maleno y el segundo premio también por su éxito de ventas es para Fresas amargas para siempre, de Fernando Martínez. En ensayo, historia y tradiciones almerienses el primer premio es para Almería, secretos y misterios de Alberto Cerezuela y el segundo Premio compartido por Enrique F. Bolea con Minas y Mineros, y Antonio Gil Albarracín con Almería, Plaza de Armas. 

En poesía, el primer premio es para Tiempo gris de Cosmos de José Antonio Santano y el segundo Premio para PequeñosDesnudos de Aníbal García Rodríguez. En infantil, el primer premio es para Hugo y el dragón de la noche de Gema Sirvent, con ilustraciones de Vicente Cruz Antón. El segundo premio para La mujer más alta del mundo, de Pablo Albo e lustrado por Iratxe López de Munían. 

El Gremio de Libreros destaca la publicación de la monumental Esencial, con la vida y obra de Carlos P. Siquier, editado por el IEA y el Museo Casa Ibáñez, con textos de Juan Manuel Martín Robles. También merecen mención en este 2014, el trabajo de las editoriales Arráez, Circulo Rojo, el Centro de Estudios Velezanos así como de la Editorial Libre Albedrío y de la Editorial Confluencias. Todas ellas han dado a luz espléndidos trabajos sobre la Historia y Tradiciones Almerienses, y publicaciones muy interesantes.

El Gremio de Libreros de Almería

El Gremio de Libreros de Almería eligen las mejores obras de…

El Gremio de Libreros de Almería, como cada año, quiere premiar la labor de escritores y editores almerienses y reconocer su esfuerzo, en un panorama desolador para un sector del libro que, de manera agudizada por la crisis económica, sufre el asedio de los grandes grupos editoriales y libreros, que se mueven con facilidad en el mundo de los mercados globales y las grandes cifras. 

A pesar de ello un nutrido y, se diría que aguerrido grupo de escritores almerienses, apoyado por las editoriales han hecho de 2014 un buen año para la cultura en la provincia. 

El Jurado del Gremio de Libreros de Almería, compuesto por Antonio Duarte (Nobel-Almería), Manuel García (Sintagma-El Ejido), Isidoro Salvador (Metáfora-Roquetas), Ana Amezcua (Picasso-Almería) y Rodolfo Criado (Espacio Lector Nobel-Vera) ha considerado las mejores publicaciones almerienses de 2014 en cuatro grupos genéricos. El premio Mejor Libro Almeriense 2014 en Narrativa ha sido para Mar de Irlanda de Carlos Maleno y el segundo premio también por su éxito de ventas es para Fresas amargas para siempre, de Fernando Martínez. En ensayo, historia y tradiciones almerienses el primer premio es para Almería, secretos y misterios de Alberto Cerezuela y el segundo Premio compartido por Enrique F. Bolea con Minas y Mineros, y Antonio Gil Albarracín con Almería, Plaza de Armas. 

En poesía, el primer premio es para Tiempo gris de Cosmos de José Antonio Santano y el segundo Premio para PequeñosDesnudos de Aníbal García Rodríguez. En infantil, el primer premio es para Hugo y el dragón de la noche de Gema Sirvent, con ilustraciones de Vicente Cruz Antón. El segundo premio para La mujer más alta del mundo, de Pablo Albo e lustrado por Iratxe López de Munían. 

El Gremio de Libreros destaca la publicación de la monumental Esencial, con la vida y obra de Carlos P. Siquier, editado por el IEA y el Museo Casa Ibáñez, con textos de Juan Manuel Martín Robles. También merecen mención en este 2014, el trabajo de las editoriales Arráez, Circulo Rojo, el Centro de Estudios Velezanos así como de la Editorial Libre Albedrío y de la Editorial Confluencias. Todas ellas han dado a luz espléndidos trabajos sobre la Historia y Tradiciones Almerienses, y publicaciones muy interesantes.

Ahora que amaneces. José Antonio Santano



SALÓN DE LECTURA_
Por José Antonio Santano


AHORA QUE AMANECES

Busca el hombre, el poeta, ese espacio colmado de ensoñaciones, donde la realidad y la ficción se mezclan y alteran en un baile de percepciones enfrentadas unas veces y armoniosas otras. En esa búsqueda por lo desconocido y el misterio, la palabra es lucerna que ilumina el universo, voz primigenia que habita la tierra y los mares, los ríos y las montañas en perfecta simbiosis. Desde sus inicios hasta este último poemario “Ahora que amaneces”, el poeta jienense, con residencia en Castelldefels, Felipe Sérvulo, propone una viaje hacia el verdadero cosmos de la poesía, esa que se incrusta en la piel primero para luego adentrarse en la sangre –embeleso de forma y fondo- hasta hallar el preciado amanecer del amor. De amor, sin más, trata este poemario, y desde su título nos lo anuncia ( Ahora que amaneces). Sí, el amor, pero entendido en su más excelso significado, ese que renuncia al “yo” para convertirse en “tú”. De amanecida el poeta renueva su deseo de conocer, de descubrir el amor en lo oculto, cuando despierta el día y está a solas con el aún somnoliento rostro de la amada: «Lo sé, no te gusta que escudriñe tu rostro / mientras duermes. Puedo explicarlo: / no es sensato perder la ocasión / de amarte un poco más, mirar calladamente, sí, / y ver la pequeña cicatriz que ocultas con maquillaje». Felipe Sérvulo conoce bien el sabor de la nostalgia, ese hálito de melancolía que fluye en sus versos como necesaria luz: «Hoy el vuelto a mi barrio. / No lo recuerdo con tanto silencio. / ¿Dónde están las rayuelas, / los balcones tallados de perfume? / Los terrados que eran horizonte, / las palabras de amor de Lucía, / o las risas de Juanito, / (se nos fue con casi nueve)». Y a pesar de todo, de lo vivido, del tiempo transcurrido el poeta sigue escribiendo cartas de amor, : «Porque, después de todo, me gusta escribirte / sólo cartas de amor». El amor como principio y fin, motor de vida, pues Sérvulo sabe bien de su existencia; su romanticismo bebe de la más profunda tradición literaria, esa que nace de un hondo sentimiento de idealización de la realidad misma, de cuanto rodea al poeta, pero sin renunciar a lo vivido, a la melancólica mirada de amante. Y por ello proclamará una vez y otra al otro, al “yo” trascendido en el “tú”, para escribir: «Amar, si duda. / Y mi lengua sin discurso. / Pero sé tus labios, / melodías que llegan lejanas […] Cuántos enigmas tiene tu cuerpo. / Cuántos solsticios, savia, pasión / y caribes alojas…/ Ocurre que esparces el día / y deslumbras. […] Cuando te nombro, / parece que está todo escrito.[…] Cuando no estás, / falta el sutil lenguaje de las flores, / los días sin horas, / la avidez indómita de la carne / que sólo sacias tú». Mas el poeta nos muestra la más cruda realidad, mira a su derredor y como un notario da fe de cuanto ve, y así nos dice: «Te hablo de trabajos basura, / de cuestiones perentorias, / asfixiantes y odiosas / que nos impone / el Banco Central Europeo». Es el día a día, la esencia de lo cotidiano, el pálpito de la ciudad y sus barrios, de las estaciones de metro, las calles, pero siempre consecuencia del reclamo amoroso: «Luego, me sumerjo / en Las Ramblas, los turistas / inventan letras para nombrarte / y casi siempre hace buen tiempo. […] Iré donde estés: / Horta, La Pau, San Adrià, Palau Reial o Gavarra; qué sería un metro sin tus hellas. […] Se adormece Barcelona / y la plaza ya es invierno, / hay un paisaje para un poema, / brisa que pasa y ya no vuelve. […] Pero buscaremos habitación / para pasar el destierro, / sincronizar latidos / y al amanecer, / cuando escampe la lluvia, / abriremos las calles / para volver a oír t’estimo / en las esquinas del Raval». La importancia del lenguaje poético en los nombres, simbolizados en Antonio y Ana, Federico, Salinas…: «Esta mañana, antes de la vuelta, / dejé flores y poemas con tu nombre, / en la tumba de Antonio y Ana. […] Qué consuelo sería, al menos, / escuchar la voz de Federico, que dicen está perdida. […] Y en la provincia más remota, volvería a llamarte Ángeles o Silvia o Llüisa. / Tal vez, Carmen, Elena, Montse…, / que es como llamarte y nombrar / a todas las mujeres del mundo»; también de los verbos: retorno, escudriño, descubro, laten en ese amoroso juego de la poesía de Sérvulo, que en el transcurrir de un día nos acerca al hecho amatorio con fruición. El amor al fin, como única verdad: «Cuando apagues la luz de la mesilla, / sabrás que no soy yo quien te vela, / sino la ciudad que guarda / tantos secretos. […] Cerré la puerta y olí tu madrugada».
Título: Ahora que amaneces
Autor: Felipe Sérvulo
Edita: La Playa de Ákaba (Madrid, 2013)

Evoqué un pálpito y floreció una rosa.



EVOQUÉ UN PÁLPITO Y FLORECIÓ UNA ROSA…
(A ti, que te entierro y desentierro).
Evoqué un pálpito y floreció una rosa
con la timidez que un niño manifiesta
cuando aún no ha volado del recinto maternal.
Cuando forjé mi evocación, estallaron pétalos desordenados,
prístilos luminosos, tallos feroces como el hierro.
Aquella era una rosa milenaria, no como las que el hombre
amamanta en las ubres de la tierra.
Aquella era una rosa encrespada,
un arroyo de fugaces cordilleras,
un manantial de inexpugnables fortalezas y párpados.
Quiso ser una rosa ordinaria,
pero mi evocación truncó, sustentada tal vez por las intrigas,
su hermosa ordinariez.
Las agujas que urdieron mis palabras
la condenaron siempre a la excepcionalidad,
a ser un monasterio ignoto entre las cumbres.
Creo aún, desconcertado,
que la he maldecido, sin quererlo,
que la he destinado al reino de las islas tenebrosas
donde la raíz de sus esplendores
permanecerá virgen bajo un celoso velo.
Sufro un injusto arrepentimiento;
la reduje, a pesar de su leyenda, al hábito solitario.
No gozaré de su misericordia;
su rencor engendrará camadas fratricidas e insaciables
que no se detendrán hasta averiguarme.
Por mi inocente invocación,
seré, desde este instante, presidiario
sin calabozo. Mi cárcel será el páramo insondable
de esas manos malditas, de esos pensamientos que evocaron
la rosa excepcional y que a su vez la aislaron.
Evoqué un pálpito y floreció una rosa…
Sólo aspiro al aroma que engendre su clemencia.
© Abraham Ferreira Khalil

I Open de Navidad CajaGranada 2014 sub 2200

I OPEN DE NAVIDAD CAJAGRANADA 2014 SUB 2200
 1460 €, premios en metálico  
 Válido para Elo FIDE, FEDA y FADA 
VIERNES (tarde) a DOMINGO (mañana)

​, 26 a 28 diciembre 2014​

Granada. Edif. \»Memor a de Andalucía\», Av de las Ciencias. Junto al Parque de las Ciencias. Fácil acceso desde la circunvalación (enlace a Google Maps).


Suizo a 7 rondas. Torneo adaptado a los aficionados:

  • Ritmo ligero FIDE: 60 minutos+30 segundos adicionales por jugada.
  • Hasta 2 byes de medio punto, aplicables en las 3 primeras rondas.
  • 16 premios en metálico. Total, 1460 €.
  • De viernes (tarde) a domingo (mañana); 26 al 28 diciembre 2014.
  • Rondas:
  • Día 26, 16:00 y 19:15 horas.
  • Día 27, 10:00; 15:30; 18:45.
  • Día 28, 09:00 y 12:15. Premios, al concluir.
  • Tolerancia comparecencia: 30 minutos.
  • Información: Julio Ferrer: juliof64@hotmail.com  Tf. 722 36 47 65, de 20 a 21 horas.
  • Plazo inscripción: hasta el 23.12.2014
  • Importe cuota: socios de Club CajaGranada, 0 €; Sub 16, 10 €; Sub 20, 15 €; resto, 20 €.
  • Ingreso de cuota: cta. 0487-3436-01-2000006030
  • Número limitado de plazas. Clubes: consultar la posibilidad de rondas zonales en sedes asociadas fuera de Granada (hasta dos primeras rondas), evitando el desplazamiento del viernes.
    Organiza: Club de Ajedrez CajaGranada.


    I Open de Navidad Caja Granada 2014 sub 2200

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    VIERNES (tarde) a DOMINGO (mañana)

    ​, 26 a 28 diciembre 2014​

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    Suizo a 7 rondas. Torneo adaptado a los aficionados:

    • Ritmo ligero FIDE: 60 minutos+30 segundos adicionales por jugada.
    • Hasta 2 byes de medio punto, aplicables en las 3 primeras rondas.
    • 16 premios en metálico. Total, 1460 €.
    • De viernes (tarde) a domingo (mañana); 26 al 28 diciembre 2014.
    • Rondas:
    • Día 26, 16:00 y 19:15 horas.
    • Día 27, 10:00; 15:30; 18:45.
    • Día 28, 09:00 y 12:15. Premios, al concluir.
  • Tolerancia comparecencia: 30 minutos.
  • Información: Julio Ferrer: juliof64@hotmail.com  Tf. 722 36 47 65, de 20 a 21 horas.
  • Plazo inscripción: hasta el 23.12.2014
  • Importe cuota: socios de Club CajaGranada, 0 €; Sub 16, 10 €; Sub 20, 15 €; resto, 20 €.
  • Ingreso de cuota: cta. 0487-3436-01-2000006030
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    Organiza: Club de Ajedrez CajaGranada.


    11.- A veces buscan las palabras. María Ángeles Lonardi

    A veces buscan las palabras
    A veces buscan las palabras
    traer a este mundo un poco de sol.
    Darle a las bocas la abertura justa
    para que no puedan silenciarlas.
    A veces buscan las palabras
    dibujar el universo en blancas páginas
    para abrazar a los niños, a los hombres
    a las mujeres, a los seres vivos…
    A veces buscan las palabras
    enhebrar la aguja de la esperanza
    arrancarle al silencio lo que celoso guarda
    y plasmar en el mapa de los incrédulos
    un grito que desgarra hasta la carne.
    A veces buscan las palabras
    un signo, un artificio entre las llamas.
    Entonces las voces se unen
    y aunque los destinos ardan
    y parezcan diferentes
    siempre habrá quien quiera oír
    o quien pueda comprender
    simplemente,
    lo que buscan las palabras.


    María Ángeles Lonardi           agosto 2012

    Arcadia desolada. José Antonio Santano

    Título: Arcadia desolada

    Autor: Pedro Juan Gomila Martorell
    Edita: La Lucerna (Palma de Mallorca, 2013)
    Me acerco por vez primera a la obra del poeta mallorquín Pedro Juan Gomila y he de decir que quedo gratamente sorprendido. No es frecuente hallar una concepción poética como la suya, tanto desde el punto de vista estético como ético. Gomila es un poeta que bebe de la más pura tradición cultural greco-latina, y por ello, en su poesía está muy presente la mitología, la épica y el simbolismo, además de la experiencia que viene a ser el eje central, el ser mismo como ente primigenio, lo vivido trascendido en emoción siempre, arrebato, asombro continuo. 
    El poeta es un buscador de palabras, un loco rebelde que se enfrenta al sistema, porque el sistema oprime y humilla, reduciendo al hombre a mercancía. El poeta nos hablará entonces de sus miedos, certezas y dudas, será su voz un grito contra una sociedad hipócrita y falaz. Mas Gomila se opone a todo tipo de privación, y busca su paraíso, el edén, la soñada Arcadia, tal vez un refugio donde solo habitan los libros, la palabra escrita como única salvación, fulgor entre tanta mediocridad y sombras. Arcadia desolada”, del poeta mallorquín Pedro Juan Gomila es todo eso y más. Dedica este poemario «A todos los que, tentados por la voz del miedo, no sucumben» -¿ha sido el poeta una víctima más de ese miedo que se adentra en las entrañas?-; preceden a los poemas tres citas esclarecedoras y premonitorias de lo que será el contenido, de autores tales como Javier Sologuren, Alberto Escobar y Rimbaud, y que nos hablan del dolor, el amor y el sexo. La palabra fluye y el poeta bucea en sus orígenes y siente al niño que respira sueños en «algunos cromos de parejas célebres / de la Historia Antigua y la Literatura; / masculino, femenino, azul y rosa, / dinosaurios de cartón o bien muñecas, / el patrón original para los niños, / desde aquel Adán primero y su Costilla», los libros como continuada referencia de lo vivido y amado en la fantasía de Julio Verne o el descubrimiento de una sexualidad distinta y oculta:«la beligerancia creciente y alarmante / de mis tensas relaciones escolares / está a punto de prender la de Verdún: / ¿tal vez porque intuyen mi placer oculto, / o acaso perciben de algún modo extraño / cómo el grano de mostaza va creciendo, / penetrando en la ternura de mi corazón, / aunque nunca me han llamado maricón / todavía como burla en plena cara?». El poeta se desnuda ante sí mismo y el mundo en el amor, la única verdad –su verdad-, y así escribe: «Ábreme las puertas, Amor, y no consientas / que usurpe esa calima la cálida morada, / potencia que se place en encarnarse / según la apariencia que invoca el deseo». 
    Llama la atención de este poemario su estructura, en la que el tiempo irrumpe a manera de interludio, en un juego de espejos que propician el recuerdo mostrado en las horas del día, dolorosas en el insulto y las vejaciones: «mediodía, la costumbre fija la hora / del paseo por el patio de la cárcel; / se acerca el momento de lapidaciones / con balones de cemento y el milagro / cotidiano, tanto que pierde su misterio, / de los salivazos en mi bocadillo / de jamón, tortilla, mas bien untado / con la miel amarga de las vejaciones».
     Luego, el poeta vuelve al hilo de su discurso poético, a su particular Arcadia, y siente el dolor de nuevo en las risas de sus verdugos, y el miedo vuelve como vuelven los fantasmas en la idea del suicidio: «ni las dagas afiladas contra el César, / ni tampoco la bañera de Petronio; / si no tienes las agallas, o las alas, / de quien salta con desprecio a los vacíos, / no mereces más castigo que el severo / cumplimiento de la dura penitencia / del seguir con esta vida…»; Gomila recupera la dolorosa experiencia de la milicia en los años tempranos: «¡Cien flexiones ininterrumpidas / por cargar, bulto sin nombre, / sobre el hombro equivocado tu fusil! […] ¿De qué te lamentas, pedazo de animal? / ¿Tal vez porque no encuentras en los patios / del Todo por la Patria, placenta de varones, / algún bardaje hambriento que comparta / contigo íntimamente la manta y el jergón?», ese nefasto lugar, casa de locos habitada por la crueldad humana: «me travisto con la piel de los civiles, / y cruzo las puertas de los bedlamitas». Mas el poeta, en su solitario camino, halla siempre esa luz resplandeciente aun a pesar de la desolación, la libertad al fin, la verdad de la existencia –su existencia-, la razón del ser. Sin duda, Pedro Juan Gomila, nos convoca en la verdadera poesía, la que nace del silencio y fluye viva por sus venas.

    Obra de Antonio García Vargas.

    ENEAS CON ANQUISES SOBRE SUS HOMBROS
    Todos los hombres nacemos, morimos, crecemos y amamos.
    ¿Somos esclavos del viejo big bang que impulsara el demiurgo?
    ¿No te rebela pensar que eres página en blanco de un libro
    desconocido, que escribe en tu vida con letras ya impresas?

    ¡Ah, mi albedrío!
    Doquiera que estés. ¡Necesito respuestas!
    Quiero sembrar mi palabra. Escribir con mis letras.
    ¡Saberme! Ser algo más que una prosa.
    ¡Ser verso de luz! ¡Ser poema!
    Mas no es posible escapar del estrecho confín de la Nada.
    Sobre los hombros llevamos la carga heredada de un padre,
    peso que impide la marcha normal en el cuerpo cansado.
    Pero después se constata que el peso se vuelve liviano
    hasta que apenas notamos al hombro presencia latente
    y comprendemos, con harto pesar, que cargamos un muerto.
    Nos despojamos del cuerpo, tiramos los restos inermes,
    fardo pesado, dejamos sus huesos pudriéndose al sol
    para trepar de inmediato a los hombros de nuestro retoño.
    ¿Pudo el hexámetro ser confluencia entre Homero y el mito?
    ¡Vengan a mí los anfíbracos, dáctilos, ven anapesto!
    ¡Dadme en los metros divinos respuesta! ¡Versadme con tiento!
    Sobre los hombros llevamos, Eneas, la cruz y el flagelo
    para después, en los hijos, posar la corona de espinas
    en un intento fallido de hallar la imposible respuesta.
    Siento que giro
    en la noria de un tiempo que ignora que existo.
    ¡Ah, existencia fallida!
    ¡Esclerosis de un alma inventada!
    ¿Soy consecuencia
    de un bucle carente de fin?
    ¿Sin principio?
    ¿Simple ecuación metafórica?
    ¿Una jovial pedorreta?

    (Reflexión en hexámetros dactílicos puros españoles de cintura quebrada.
    Representa un soliloquio imaginado de Eneas, huyendo de Troya
    con su anciano padre, Anquises, sobre sus hombros)

    Antonio García Vargas

    DE ÍCAROS Y POETÍES

    Cuando la letra se os caiga y en el tumulto aparezca
    el avatar maloliente de vuestra insignificancia,
    se revelará el Verbo.
    Recitaréis, malditos, el poema de la vida
    en los griegos moldes clásicos; mas sin usar impurezas.
    ¡Qué más da si en versos blancos de dulces pies anapésticos!
    Podéis usar la fuerza salvaje de los dáctilos. Mas…
    ¿por qué no el hermoso anfíbraco?
    ¿Quién no osó alguna vez simular en la penumbra
    la insensata filigrana de la que nacen los pájaros?
    Podréis morir, poetas. Fornicar y fenecer
    atados al suave cuerpo de las mozas. Una a una.
    A solas o en manada podréis medir los sables.
    Encontrar incluso el éxtasis en el virgo amodorrado
    del punto ge de Selene.
    Será vuestro santo y seña por los siglos de los siglos.
    Y tomaréis las carnes hasta llegar a los huesos
    del esqueleto sintáctico sobre el que encarnar los versos.
    Lanzaos hacia la luz de cálamo y pergaminos
    donde fecundan las Musas las Cantigas del Misterio.
    ¡Tomad! ¡Tomadlas desnudas!
    ¡A todas!
    … ¡Salvo a la rosa!
    *
    ORQUÍDEA PASIONATA

    ¿Qué puede hacer vibrar a una orquídea
    sino la sensación de ser tomada,
    elegida, cortada?
    ¿Qué más da si la cortan por el talle,
    por la estrecha cintura
    o por la pelvis?
    Lo que importa es el tacto de esa mano
    que al tomar su inocencia cosquillea
    la delicada cítara del pubis.
    ¡Ah, sublime contacto florhumano!
    Ya en lo oscuro, el tacto hecho poema.
    se inmola entre sus pétalos
    cual minúsculo estambre fitoamante
    … que en versos se suicida.
    AL-MERIYYA
    (Ghazel almeriensí)

    La alpujarra es apero de jarcha y morería,
    huele la serranía a jarapas y a cuero
    desde la noche al día.
    De tomillo y romero —hermosa tierra mía—
    es tu ser, Almería. Y es tu talle costero…
    ¡ghazel de Andalucía!

    PRIMERA LETRA
    Hice una pequeñísima,
    leve, presión letráctil sobre tu dúctil seno
    y brotaron mil versos en tu desnuda piel.
    El rosado pezón, enhiesto y arrogante,
    con singular presteza, se me ofreció inédito,
    exaltado, incólume, magnífico el alvéolo,
    modelando en el miembro la cuadratura cuántica
    de la materia oscura.
    El tacto inverosímil de la mano, la palma, uñas, dedos,
    con que abarcabas toda mi galaxia
    cedió a la pasajera confluencia de las sangres. Y al fin,
    —pronunciado el big bang originario de las carnes—
    se completó el orgasmo en un espacio repleto de moradas
    donde albergar el semen literocavernario
    de nuestra desmesura.

    Perseverancia. María Ángeles Lonardi

    Perseverancia

    Hay un abismo entre el paraíso prometido y el mundo que nos rodea y aniquila.
    Los hombres caminan asqueados y se hace eco el discurso repetido.
     Voces huecas que resuenan y no dicen nada.
    Reina la injusticia y el caos en la nueva Babel
     y nos sentimos perdidos…
    Un niño hambriento sin futuro, se refugia en los ojos de su madre
    que, a pesar de la impotencia, le infunden esperanza.
     Y vuelve a soñar con un feliz mañana cuando se pone el sol.
    Nos movemos entre lo cierto y lo desconocido.
    Entre lo que tomamos prestado y lo que tomamos sin permiso.
    Nos creemos dueños de todo y todo será nuestro por un ratito.
    Si lo único que queda son los huesos
    de qué sirven el Poder o el Nihilismo?
    ¿Es que nadie piensa en el dolor de una madre cuando pierde un hijo?
    ¿Es que nadie sabe dónde van los pájaros cuando se tala un árbol o se seca un río?
    Y entonces me pregunto:
    ¿En qué piensa el condenado en el “corredor de la muerte”?
    ¿En quién tiene puesto su último recuerdo?
    ¿Qué hay de cierto en eso de que los niños piden a la puerta
    de una iglesia envuelta en oro, que no abandona los despachos
    y vuelve la mirada ante el compromiso?
    ¿Importan esas almas que se desviven por salvar al moribundo
    y desde el anonimato luchan, sin medios ni medida?
    Nada cabe en un puño y todo cabe en una sonrisa.
    Va de prisa la vida y no perdona el vil descuido.
    ¿Por qué no todos pueden vivir en la tierra donde han nacido,
    donde están los olores conocidos?
    ¿Por qué es tan cruel el desarraigo cuando se vuela lejos del nido?
    ¿Por qué el cobarde, temeroso de saberse poca cosa,
    pretende imponerse a golpes,
    cuando impotente siente que los demás lo aplastan?
    Por no enfrentar su propia decadencia se hunde en su miseria de asesino.
    ¿Qué hay de cierto en eso de que el cigarrillo mata
    si suele convertirse en la mejor compañía en la espera?
    Hay tanta porquería en el mundo…
    ¿no es acaso más terrible el virus de la impunidad y la hipocresía
    que corroen los valores que alguna vez nos hicieron dignos?
    Nos han hecho más daño los falsos remedios de los necios
    que por dinero venden hasta su propia identidad.
    ¿Por qué se matan tantos inocentes en una guerra insensata
    producto del nefasto amiguismo?
    …Esa devastadora individualidad del juego globalista que resquebraja…
    Y se tiran las migajas del gran banquete:
    las sobras para alimentar al mendigo.
    El Nazareno se lleva las manos a la cabeza
    y enjuga sus ojos empapados a la derecha del Olvido.
    ¿Dónde está la libertad, el amor y la moral bien entendida?
    ¿el tesoro que heredamos?¿O sólo existe el día a día que nos inventamos?
    Y seguimos tirando del carro maltrecho sin mirar lo que hay que ver,
    sin arremangarnos, para cortar el mal de cuajo.
    Yo quise cambiar el mundo,
    y el niño hambriento y el pobre sin tierra y el exiliado,
    el que escapa en pateras, la mujer golpeada y el inocente de la guerra,
    el enfermo de sida, el desvalido, el marginado y la puta violada,
    el que no tiene trabajo, el postergado, el arrepentido y el otro…
    Y querer es poder…
    Entonces me levanto, me sacudo el polvo,
    y como todos ellos miro al cielo y pido otra oportunidad.
    Temo quedarme sola.
    Temo que el barco se hunda en el mar de la incomprensión.
    Temo el infierno que nos espera, el final del cuento,
    de final abierto que escogimos…
    Mientras tanto,
    Mis pies arrastran el peso de las mentiras,
    sobre mis hombros, el cansancio de quienes guardan silencio sin salida,
    la mirada puesta en un horizonte feliz que no llega,
    los dientes apretados conteniendo el grito,
    el corazón aletargado repitiendo de memoria el latido,
    los brazos quietos ya, faltos de heroísmo
    y en la palma de la mano,
    un crucifijo.

    Maria Angeles Lonardi del libro “Entre calamidades y milagros”

    Rafael de Cózar por José Antonio Santano

    EL FUEGO EN LA PALABRA 
    DE RAFAEL DE CÓZAR
    Cuando disponía este espacio para el comentario y la reflexión de una singular obra poética de un poeta mallorquín, me llega la triste y desoladora noticia de la inesperada muerte del amigo, profesor de literatura, pintor, escritor y poeta andaluz Rafael de Cózar, propicia, como no podía ser de otra manera que, “Salón de lectura”, venga a ser el lugar esencial para recordar su extensa obra.

     Rafael de Cózar (Tetuán, 1951), era doctor en Filología Hispánica y catedrático de Literatura Española en la Universidad de Sevilla. Fue Presidente de la Sección Andaluza  de  la   Asociación Colegial de Escritores y Predidente de Honor de ACE-Andalucía. Traducido al francés, portugués, inglés, polaco, ruso, alemán e italiano. Fue miembro asesor del Centro Andaluz de las letras (Junta de Andalucía), y lo fue de la Comisión de Ayudas a la Edición de la Consejería de Cultura desde su creación, y colaborador semanal del programa El Público de Canal Sur radio. Ha sido Premio Vargas Llosa de Novela en 1996 con “El Corazón de los trapos”. Entre otras obras destacan: “El Motín de la Residencia”,   (novela, l978), Bocetos de los sueños. (Relatos, en 2001) y los poemarios: “Entre Chinatown y River Side”:  (New York (1987), “Ojos de uva” (1988),  “Con-cierto visual sentido” (Antología, 2006), “Piel Iluminada” (2008), “Los huecos de la memoria” (2011) y “Cronopoética” (2013).

    No se me ocurre otra forma más emotiva y certera para recordar al hombre y al poeta comprometido siempre con el tiempo que le tocó vivir que acercarnos a su obra, al fuego –un incendio ha acabado con su vida- de la palabra, la que surge de los orígenes y va creciendo en el alma del poeta, la que ahonda en los silencios y pregona su luz por los confines del mundo, la que recorre las venas y es sangre en la voz del aire, la que cubre de amapolas los campos del mundo, esa que clama al Hombre que oficia de Hombre, nunca jamás acallada porque existirá por siempre impresa en el papel, en la memoria, en el tiempo, eternizada en las calles de todas las ciudades del planeta Tierra: «Entre Chinatown y River Side / los ángeles guardianes del subway / colectarán mis sueños esta noche / hasta el borde de la calle 42, / Theater district, / prostitutas iluminadas de neón / o el carro blindado de los turistas / en las húmedas sendas de Harlem, / salamandras de cartón ateridas / en la hoguera eléctrica de la ciudad sin fin, / aquel pequeño bar de Chinatown, / los vientres abiertos de las tiendas chinas / derramando las aceras,  Little Italy, / blancas corbatas de las familias / embutidas en extensas limousines, / un vino blanco vendido en español / con impuesto de inmigrante y la tristeza colgando de los labios…»; en los mares y ríos, los bosques y las montañas. El sueño es siempre un viaje hacia la Nada de la propia existencia y en él el poeta se aferra para seguir siendo: «Ya no espero esta noche que la nada / se reencuentre de nuevo con su dueño. / Si la vida, como dicen, es sueño, / tengo entonces perdida otra jornada. / En mi agenda me apunto las heridas / de las noches que llevo y que me quedan / aguardando las sombras del demonio. / Ya sabes que es inútil que lo pidas / pues los sueños que sueñas que te esperan / son los sueños de amor: este es tu insomnio».

    La palabra siempre sobrevolando el sol, la luna, la soledad de la noche, los nombres y las cosas que sus labios pronunciaron con la emoción de su ser entero. Hace unos meses me llegaba su palabra de seda y agua en un texto que expresamente elaborara para una antología sobre el yacimiento arqueológico de Torreparedones, inédito, del que ahora y para esta ocasión luctuosa, en su recuerdo, reproduzco unos fragmentos: «Los montes grises abotonados de olivos,  el  cielo entreverado de nubes en aquel día lluvioso en que fuimos camino de la historia:  La torre de la vírgenes Nunilo y Alodia en la Pompeya andaluza. […]Estaba yo ensimismado en estas reflexiones cuando un aguacero vino a sacarme de golpe al mundo real: Nuestro guía, arqueólogo y responsable del recinto, nos confirma que no podremos realizar la visita del yacimiento por la lluvia, y que intentaría explicarnos con fotos, planos  y videos lo que fue antiguamente Torreparedones. Al volver a Baena, en el autobús, pensé en el maestro autor del “Cancionero” la primera de nuestras grandes antología poéticas. Me curé la decepción de Torreparedones a base de cancionero, un gran vino de la zona». Quizá sean estas palabras de las últimas que escribiera, tal vez no, lo cierto es que todas ellas en su voz pervivirán en la memoria y la historia de la literatura española para siempre.

    13.- Dime Palabra. María Ángeles Lonardi

    Dime Palabra

    Dime palabra ¿de dónde vienes o a dónde vas?
    ¿Desde dónde reiteras vigilias y lunas?
    Eres como una querencia.
    De pronto se doblan las aventuras
    y se subyugan inquietas experiencias
     rendidas ante ti.
    ¿Tengo algo que ver contigo?
    ¿Tenemos algo pendiente?
    ¿Te has parado en mi ventana
    a preguntar por mí o te ha llamado la curiosidad?
    No disimules…
    Tengo la sensación de que tu locura
    no va conmigo y sin embargo, conmigo juegas.
    No me equivoco cuando evoco
    momentos de lucidez…
    Al menos, puedes quedarte esta tarde
    a tomar unos mates conmigo, en la cocina,
    desenhebrando juntas la madeja de la vida.
    Pero no te vayas, no huyas de mí tan de prisa.
    En la precariedad del silencio
    sólo me escucho a mi misma…
    Algún día podré retenerte
    y seré feliz
    y será el poema
    en el umbral de una sonrisa.

                                          Abril 2012

    POESÍA Y COMPROMISO. REMEDIOS SANCHEZ por JOSÉ ANTONIO SANTANO

    ESTACIÓN SUR_____________

    _________________José Antonio Santano

    POESÍA Y COMPROMISO

        Acaba de ver la luz pública la antología “Humanismo solidario. Poesía y compromiso en la sociedad contemporánea”, al cuidado de la prestigiosa editorial “Visor”, con estudio preliminar de la profesora de la Universidad de Granada (España), Remedios Sánchez y la selección de poemas de Marina Bianchi, de la Universidad de Bérgamo (Italia). Es ésta la primera antología que nos acerca al movimiento o corriente denominada “Humanismo Solidario”, que nace concretamente en Andalucía, allá por el mes de febrero de 2013, cuyo grupo fundacional está integrado por los poetas Manuel Gahete, Francisco Morales Lomas, José Antonio Santano, José Sarria y Alberto Torés, el narrador Fracisco Huelva y Remedios Sánchez, profesora e investigadora de la Universidad de Granada. Ya en el estudio preliminar es definido el “Humanismo Solidario” como «una corriente crítica e intelectual de personas libres que, desde la heterodoxia estética, asumen el uso de la palabra como obligación social bajo los irrenunciables principios del compromiso y el comportamiento ético, sin estar sometidos a ideología, filosofía, política o religión alguna». La clave, consecuentemente, de este movimiento o corriente, no es otra que la libertad de pensamiento tanto en su sentido estético como ético. Precisamente esta antología, primera publicación colectiva de esta corriente, es la muestra fehaciente de lo expresado con anterioridad. Un total de 49 poetas de reconocido prestigio en España (Raquel Lanseros, Luis García Montero, Juan Carlos Mestre, Benjamín Prado, Javier Salvago, Fernando Valverde, Isla Correyero o Julia Otxoa, entre otros), Hispanoamérica (Alí Calderón, Efraín Bartolomé, Jorge Galán, Eduardo Chirinos o Andrea Cote) y del Magreb (Mohammed Doggui, Abderramán el Fathi, Khédija Gadhoum  o Fátima Galia) constituyen ese aval necesario de toda publicación, hombres y mujeres que desde la estética más variada comprenden y hacen suyo el compromiso de desprenderse del “yo” para fundirse al “otro” para ser el “otro”, en toda su esencia. Cada una de esas voces nos invita a formar parte de esa gran familia que es el género humano, porque en los momentos actuales de crisis socioeconómica es cuando se hace más necesario, imprescindible un nuevo Renacimiento, donde el Hombre vuelva a ser el centro del universo. Esta antología poética refleja, precisamente, ese sentimiento de universalidad, de fraternidad y solidaridad humanas, donde la palabra es y pretende ser por y para  siempre la única arma capaz de cambiar el mundo.

    Antonio García Vargas. Epífora Metra

    EPÍFORA METRA

    (a Al-MAriyya)

    Quedarán solo doce de los antiguos versos
    cual pulsante residuo que prófugo se inmola.
    ¿Hubo acaso una noche donde escanciar las jarchas?
    ¡Hubo, sí, una noche, tal no habrá noche alguna!

    No vendrán nunca más las sangrantes espadas
    a fornicar vigilias ni corpóreos dones,
    ni a perforar las puertas o a violar alcazabas.

    ¿Hubo acaso un después?
    ¡No preguntes, zagala!

    ¿Una jarcha, un Bagdad, donde posar desnudos?
    ¡Cállate ya, mujer!

    La playa se hace espejo, el puerto caracola,
    el olor de la pólvora una hidra de escamas
    que asaetando el aire se zambulle en el alba.

    Lloran las axabebas. Sus lúgubres sonidos
    entierran las moaxajas en los zocos
    de mi arena quemada.

    Un cierto olor a piel desollaba la noche, gritándonos:
    ¡Rompeos ya, malditos!
    ¡Abrid de par en par las puertas de al-Mariyya!

    La runa muta en versos.
    Solo doce.
    ¡Ay!
    ¡Y apócrifos!

    7.- Invierno, María Ángeles Lonardi

    INVIERNO

    Ha venido
    corriendo detrás del soplo
    enfurecido del viento,
    que arrastró las hojas secas del otoño.
    Ha venido y se ha derramado
    como un manto de escarcha
    congelando las ganas
    y la ilusión.
    Ha venido hasta mí…
    Ha flirteado con el aire
    y se ha sentado a mi lado
    para hacerme compañía
    como quien pasa inadvertido
    sin nada que hacer en esta tarde
    pensé…
    Ha venido para quedarse.
    Ha venido
    casi sin presentarse, como
    un parpadeo repentino.
    De pronto, lo vi encogerse de hombros
    levantar el vuelo 
    y encaramarse furtivamente
    a una bufanda desprejuiciada
    que enredada en un extraño abrigo
    se deshilachaba, en una danza provocativa.
    Y lo vi alejarse,
    huir despavorido
    sin embargo, siento que dejó su alma conmigo
    en este helor de huesos
    de frío invierno…clandestino.

    1.- El amigo de la luna menguante. José Antonio Santano

    SALÓN DE LECTURA_
    _______Por José Antonio Santano
    EL AMIGO DE LA LUNA MENGUANTE
    Se sabe que la fase que cierra el ciclo lunar es el de la luna menguante. Si nos atuviéramos a otros significados podríamos hablar de decrecimiento o de madurez, esa que hace posible tratar asuntos de honda sabiduría. Por eso quizá, el título de este poemario: “El amigo de la luna menguante”, cuyo autor no es otro que el gran poeta granadino Antonio Enrique, una de las voces más sugestivas de la poesía española contemporánea. ¿Qué nos quiere decir con este título el poeta, hacia qué lugar del cosmos desea que nos aventuremos en su compañía? Sin duda alguna, “El amigo de la luna menguante” es un poemario concebido desde el conocimiento y la sabiduría que el paso del tiempo ha ido acopiando en el hombre y el poeta, indistintamente, que es Antonio Enrique. De alguna manera ese ciclo vital de la luna (nacimiento y muerte) acontece también en las páginas de este poemario, en los textos que lo contienen. Ya desde el proemio se aprecia la consecuencia del haber vivido todas las soledades y silencios, de ser la nada misma, cuando el poeta se sabe casi abatido por el paso del tiempo, incluso hasta ver a Dios en los ojos de una perra: «Dios, el Todopoderoso, / no puede librar al hombre / de su inútil sufrimiento. / Ni a una perra de la maldad / de los seres humanos hechos / a su imagen y semejanza. / Por eso estaba triste Dios / en los ojos de una perra». Conocimiento, asombro y emoción en la voz del poeta, la palabra trascendida es luz y aire que habita el cosmos. El poeta es ahora “el amigo de la luna menguante”, el único ser capaz de desmembrarse en el silencio de la noche, de abismarse. En “Arco de las ardillas” plantea un diálogo continuo con la Naturalaza: árboles, nubes, pájaros, agua, tal milagro y explosión de vida: «El milagro de la creación / es lo instantáneo. Se acerca sobre mí y pasa. / Palpita su carne caliente. / El tiempo nace de la ceniza. / La luz, de la nostalgia del fuego. / Piaba casi humana», dice el poeta en el poema “Luz de enero”. En “Delicias de estío”, será el mar, el juego de los niños, el agua, y la mirada del poeta que observa y capta ese instante mágico, el reencuentro con la infancia, la vida misma en lo aparentemente intrascendente: «El mar también respira, / inspira, espira. / Su pecho huele a sal, / como las algas huelen a leche / y los peces a pájaros. / Un olor no es más que un estado febril. / El mar a estas horas / despierta. Quién supiera su olor, / cuando sueña».

    En la tercera parte, “Viene gente”, las nubes, la nieve («Es un absoluto, el absoluto, la nieve. / Y es blanca, el absoluto de lo blanco»), diciembre («Qué quietud, diciembre. / El silencio es el de la tierra que duerme / y la luz perfila los árboles / con más suavidad»), el otoño en “madre naturaleza”, como único credo del poeta: «Gracias, Madre Naturaleza, […] Gracias por existir dentro y fuera de mí, / porque todo ser es de tu aliento / que está en los cielos y en la tierra / y en el agua, en la paz, en el silencio, / en el aire y en la sangre. / Gracias por morir y por vivir». Y en ese transcurrir del tiempo, el invierno en “Madre Tierra”, en el verde de clara resonancia lorquiana («Verde y el ruiseñor, / verde y las brisas, / verde el ópalo del cielo. / Huele a luz. / Y el caserío blanco / del pueblo a lo lejos», en la ciudad de Granada, cara y cruz, alborada y noche; lo existencial, el ser del ser: «Qué milagro yo / andando, respirando, mirando / en medio de tanta vida. / Qué vida tan buena ser, / solamente ser». En “El valle del Caracol” el poeta ahonda, interioriza, se pregunta y responde, filosofa, bucea en lo desconocido, es alma, puro misticismo en el poema “Mirando la salida del sol”: «Húndete en mí / y lléname de vida / cólmame de luz […] Húndete en mí, hiéndeme / mitad por mitad / para que aflore en mí el sol, / y sea como tú, incandescente», o cuando el “yo” se convierte en el “otro” y es entrega, alteridad al fin: «Amar es gravitar. Nunca estamos solos / porque un corazón y otro corazón / es un solo corazón / en el frío de la deriva sideral. […] Pero somos un solo corazón / esparcido por la galaxia. / Una sola constelación cada cuerpo / que se extiende por el infinito». Concluye el poeta Antonio Enrique con “Despedida en Isleta del Moro”. De vuelta al mar, al recuerdo de un tiempo pretérito, al fulgor de los blancos y azules de la paradisíaca Isleta del Moro: «La raíz del tiempo es el mar, / nosotros apenas uno de sus pálpitos. / Juega el niño-ola de Luis Rosales, / mientras Egea ríe y ríe sintiendo en la espuma / el vértigo que le queda por vivir. / Isleta del Moro, / donde el mar se ve llegar de lejos». Demuestra Antonio Enrique, una vez más, su sabiduría y madurez poética en este prodigioso poemario.

    Título: El amigo de la luna menguante
    Autor: Antonio Enrique
    Edita: Carena (Barcelona, 2014)

    2.- MARÍA ÁNGELES LONARDI. EL CAYUCO.

    MARÍA ÁNGELES LONARDI

    Mi trayectoria


    María de los Ángeles Lonardi nació en Larroque, Provincia de Entre Ríos, Argentina en 1970.

    • Es Profesora y escritora. Desde 2002 se radicó en Almería España y continúa relacionada con las Letras.

    • Realizó varios Talleres Literarios en Entre Ríos y Buenos Aires.
    • Participó en Varios Encuentros de Escritores Nacionales e Internacionales y obtuvo sendos premios Literarios: \»Por Una Memoria Viva de Madres de Plaza de Mayo, Certamen Internacional\» 20 de Junio ​​\»en Rosario, la Bienal de Poesía\» Horacio Rega Molina \»de La Plata, Concurso Nacional \»Ayacucho 2001\» en Buenos Aires, 1er Premio Poesía Asociación \»Juan de Uceda\», 2003 y 3er. Premio Concurso Creativo 2004 en Almería.
    • Fué Socia Fundadora de la Sección Gualeguaychú de la Sociedad Argentina de Escritores 
    • (SADE) en la Provincia de Entre Ríos.
    • En 1997 publicó su primer Libro de poemas \»Amores\» y en 2005 El Poemario \»Entre  Calamidades y milagros\» de la Colección Poeta Joaquín Gianuzzi / 10, Argentina.
    • Comparte varias Antologías publicadas en Argentina y en España, entre ellas: Antología de Cuento y Poesía del Grupo Literario Gente de Letras, Entre Ríos, Florilegio de S.A.D.E. Rosario, la Bienal de Poesía Horacio Rega Molina de La Plata y Antología Nuevas Voces Publicado por la Junta de Andalucía en España.
    • Integra El Cuaderno Nº 5 Nueva Literatura de Almería Editado por la Junta de Andalucía en 2003 junto a Paco Luis García Cuenca. 
    • Invitada Por El Centro Andaluz de las Letras formó parte del Ciclo \»Tardes Con las Letras\» 
    • enero 2004. La Presentación a cargo de la Delegada de Cultura Ma. Isabel Salinas y la escritora Pilar Quirosa Cheyrouze. Tuvo lugar en la Biblioteca Francisco Villaespesa de Almería.
    • Además ha Publicado en varios Diarios Revistas Literarias entre ellas: Transparencias, El candil, Tqplusart, Agora,etc. 
    • Ha participado en Recitales Poéticos, Encuentros y Jornadas LITERARIAS y ha colaborado en Presentaciones de Otros Autores.
    • Participó en las Jornadas Literarias organizadas por la Diputación de Almería. Colaboró ​​con La Asociación Levantisca en Carboneras presentando otros autores. Almería.  2005-2009. 
    • Es MIEMBRO del Instituto de Estudios Almerienses y COLABORA Activamente con el 
    • Departamento de Arte y Literatura.
    • Participó del I Encuentro Nacional de Escritores del Mediterráneo. Almería mayo de 2012.
    • Es miembro de la Asociación Cultural Celia Viñas de Almería y participa en sus Tertulias Literarias.
    • Participó en la Exposición de arte contemporáneo ARS VISIBILIS I y II enmarcadas en el Festival Internacional Miradas de Mujeres 2013 y 2014 a cargo de MECA (Mediterráneo 
    • Centro de Arte) representando a las mujeres poetas con la lectura de poemas de su autoría en el Museo Arqueológico de Almería.
    • Desarrolló un Taller Literario en el Instituto de Secundaria Cardenal Cisneros de Albox Abril de  2013.
    • Desarrolló un Taller Literario en el Colegio Público Virgen del Saliente de Albox Abril 2013.
    • Comparte con otros 183 autores, nacionales e internacionales, la edición del Libro homenaje a los Faros: de Mesa Roldán, de Cabo de Gata y de Roquetas de Mar; titulado “Lo demás es oscuridad” por sus 150 años y leyó su poema en la Presentación del libro el 24 de abril de 2013 en el Castillo de Santa Ana junto al Faro de Roquetas de Mar.
    • Fue Jurado del VII y del VIII Concurso de Cuentos Interculturales de Almería, promovido por el Área de Bienestar Social, Igualdad y Familia, editado por el Instituto de Estudios Almerienses y la Diputación de Almería.
    • Participó del III Encuentro Nacional de Escritores en el Homenaje a la escritora Pilar Quirosa- Cheyrouze y Muñoz.
    • Su libro “El jardín azul” forma parte del libro \»Cuatro poetas\» publicado en Noviembre de 2014 por el Instituto de Estudios Almerienses y la Diputación de Almería.
    • Libros inéditos: “Soles de nostalgia” y “Letras sobre papel”.
    • Libro de relatos cortos titulado \»La cuadratura del círculo\» en proceso. 
    • Gestiona y administra una página en facebock llamada “Letras sobre papel”  y posee un blog personal: letras-sobre-papel.blogspot.com.es

    EL CAYUCO

    La marea sube.


    La marea tiene un color.
    El cayuco me arrastra.
    La marea arrastra el cayuco.
    El cayuco es vida 
    y vida yo soy.


    El cayuco es huída
    y huída yo soy.
    Qué importa de dónde vengo
    o a dónde voy…
    El mar, la playa, las montañas
    y más allá, el sol.
    Primero la mano, después el abrazo,
    luego el pan, el agua
    y una pregunta obligada ¿Quién soy?
    Me tiendes una mano
    y  yo necesito las dos.
    Tengo la piel en llagas,
    el alma sedienta,
    la mirada triste,
    los sueños rotos,
    quebrada la ilusión.
    Me ves y te espantas.
    He llegado a tierra, me socorres,
    me espera un viaje
    quizás sin retorno…
    Qué importa de dónde vengo
    o a dónde voy.
    El cayuco me arrastra lejos.
    El mar arrastra el cayuco.
    El cayuco es vida
    y vida yo soy.
    La marea sube más de prisa.
    La marea tiene color.
    El cayuco me arrastra lejos.
    Es cayuco es muerte, es miedo, es dolor.
    Dejo todo en  la playa

    y salgo corriendo…
    Es alto el precio a pagar.
    El cayuco es odisea, es viento, es mar…
    Es la tabla balsa
    del último intento
    en la arena de los puntos suspensivos.

    María  Ángeles Lonardi

    3.- Poesía y deporte. José Antonio Santano









    POESÍA Y DEPORTE
    Es de justicia felicitar por partida doble a Pilar Quirosa-Cheyrouze. En primer lugar por ser una de las poetas más significativas del panorama literario almeriense, y por ende, andaluz, hecho que podemos comprobar si nos acercamos a su obra, y concretamente a su último poemario, “Valle de Lanz”, del que me ocuparé con más detalle en “Salón de Lectura”. Y en segundo lugar por ser la coordinadora del Aula de Literatura del Ayuntamiento de Roquetas. El último cuaderno publicado, número 33, ha correspondido al poeta malagueño José Sarria, con quien compartimos el pasado viernes poesía y amistad en el Castillo de Santa Ana, como viene siendo habitual. Al mismo tiempo, en la librería Metáfora se presentaba el poemario “Pequeños desnudos” de Aníbal García y en la Biblioteca Villaespesa de Almería el libro “Eros en el espejo”, de los poetas Antonio Carbonell y Pepe Criado. Es increíble con tantos viernes del calendario que coincidieran nada más y nada menos que tres actos poéticos. Pero, como suele decirse, “más vale que sobre que no que falte”. ¡Verlo para creerlo! Pero puedo asegurarles que estuve en los tres. Además, otro evento fue el centro de atención en Roquetas esa misma noche, la XIV Gala del Deporte, y como es de esperar a él asistieron lo más selecto de la sociedad roquetera: periodistas, reporteros, políticos y representantes de los clubes deportivos, amigos, allegados, etc., etc., que tuvo lugar, como no podía ser de otra forma, en el costoso Teatro Auditorio. Para la cita deportivo-social no escasearon recursos (cañones de luz a las puertas de Auditorio), infraestructura organizativa y de gestión (invitaciones, personal, azafatas, etc.), espacio escénico, catering y otras cuestiones no menores que se llevan a cabo para esta clase de ceremonias. Examinados por separado los actos descritos ni que decir tiene que la atención mediática favorece al último, de más vistosidad y boato, tal y como nos tiene acostumbrado su alcalde, Gabriel Amat. La poesía no vende, si acaso una simple fotografía de la concejal de cultura con el poeta invitado porque ha de asistir a la citada gala, mucho más importante y trascendental que una aburrida lectura poética. Pero, para más inri, y lo que asombra de esta cuestión es que el concejal de deportes, en un tono triunfalista, y diría que narcisista también, afirma: «Ha sido un año magnífico en cuanto a éxitos deportivos, gracias a los cuales se ratifica uno de nuestros lemas principales: Roquetas de Mar, ciudad del deporte base». Por supuesto que sí, Sr. Rubí, deporte base a costa de las familias que tienen que pagar cientos de euros al año para que sus hijos lo practiquen.

    4.- Fernando Martínez López. Concierto de año nuevo

    Concierto de año nuevo


    Primer Premio del XIII Certamen Literario
    de Relato Corto “Café Compás”, Valladolid






    El organero Klaus Grenzing sentía la incertidumbre disolviéndole el estómago. El lacayo de la Emperatriz irrumpió en su casa cuando, arrebujado entre mantas, transitaba por los intrincados laberintos del sueño. No hubo más explicación aparte de que Su Majestad deseaba verlo con urgencia, y ahora lo conducía en carroza amparado por la furtividad nocturna de las calles de Viena.

    El palacio de Schönbrunn apareció silueteado por el resplandor vaporoso de la ciudad que quedaba a sus espaldas, imponente aun en la oscuridad, mientras Grenzing no cesaba de preguntarse qué habría hecho mal para que la emperatriz María Luisa lo requiriese a horas tan intempestivas. La restauración del órgano había sido exitosa, le había devuelto el sobrecogedor sonido que conseguía estremecer los vetustos muros de la catedral de San Esteban y las almas de los feligreses, lo había destripado para revisar y remozar teclados, registros, fuelles, pedales y, sobre todo, había reinstalado con precisión milimétrica las correderas que permitían fabricar el sonido al expulsar el aire por los tubos. La Emperatriz no había malgastado su dinero con la reparación del hermoso instrumento musical, todo funcionaba perfectamente… ¿o acaso no?
    El lacayo, lacónico, embutido en su librea, o no sabía o no quería aclararle las dudas, se limitó a abrirle la portezuela de la carroza, adentrarlo en palacio con el sigilo de los gatos y conducirlo por un dédalo de pasillos hasta una suntuosa habitación donde la Emperatriz aguardaba. Grenzing notó las piernas trémulas y un redoble de corazón. Sin embargo, María Luisa sonreía, no debía de estar descontenta al parecer. Ella no se anduvo por las ramas; le hizo sentar y le explicó el motivo de su llamada con un brillo malicioso en las pupilas.
    -Pero Majestad, ¡eso no puedo hacerlo!
    Fue entonces cuando la Emperatriz agrió el semblante. No había nada que discutir, eran sus deseos, de modo que Grenzing se limitó a inclinar la cabeza, a apretar los dientes y a regresar a casa acompañado por el lacayo. Los baches del camino hacían tintinear los ducados de oro contenidos en la bolsa que le habían entregado: se sintió más sucio que Judas traicionando a Cristo.
    * * *
    Era normal que aquello sucediese en Viena, la ciudad donde la música se amalgamaba con el aire ondulándolo con blandura dulce, el lugar donde recalaban hechizados los grandes compositores e intérpretes de la época. Se había creado una gran expectación acerca de quién sería el privilegiado que reviviera el magnífico órgano de San Esteban después de años fenecido, pero la propia Emperatriz había instruido órdenes tajantes de que no se supiera hasta el mismo momento del concierto previsto para la mañana de año nuevo. Lo cierto era que en aquellos inicios del siglo XIX el órgano como instrumento musical había experimentado un notable declive en el orden de preferencias de los grandes maestros. Desde que Juan Sebastián Bach lo elevara a la cúspide de lo divino no había hecho sino emprender una espiral descendente que lo arrumbaba a la categoría de lo olvidado o lo caducado. Sólo Mozart le permitió un último hálito de grandeza con su Fantasías y sonatas, pero el genio ya estaba muerto, e, ignorado por los compositores, pocos eran los músicos que se entregaban al arduo aprendizaje del órgano, al complicado manejo simultáneo de teclado, pedales y registros.
    Entre la nobleza corrían, como un vacuo entretenimiento más, las apuestas de quién sería el intérprete que alumbraría nuevamente de música el interior de la catedral. La mayoría se decantaba por el español José Lidón, el más virtuoso organista del momento y maestro de la Capilla Real Alemana. Sería el candidato ideal, el que extrajera lo mejor de la restauración llevada a cabo por el organero Grenzing. Cuando lo comentaban a Su Majestad, María Luisa curvaba enigmáticamente sus labios en una media sonrisa, divertida de lo equivocadas de aquellas conjeturas. El candidato lo llevaba tatuado en su mente desde un par de años atrás, desde que el bastardo se permitiera tamaño desplante hacia ella cuando se encontraron frente a frente en el balneario de Teplice.
    * * *
    Ludwig van Beethoven estaba furioso, sentía una acidez zumbona en su vientre abultado que a duras penas contenía la faja. El maldito dinero otra vez. Después de conocer el desahogo, ahora de nuevo le rondaban como buitres las preocupaciones económicas tras la quiebra y el fallecimiento de los príncipes Lobkowitz y Kinsky respectivamente, sus mecenas. Y había tenido que aceptar, cómo no, la generosa oferta de la emperatriz María Luisa. ¿Por qué lo había elegido a él? Nunca lo habría imaginado después del incidente y, además, ¡él no se consideraba un organista! Era compositor, director de orquesta y pianista, aunque se veía perfectamente capacitado para interpretar un instrumento con el que entabló amistad en la niñez, de lanzar con él notas al aire como si fueran fuegos artificiales y encandilar al auditorio.
    Sí, estaba furioso a pesar de aliviar sus problemas financieros. Lo estaba con frecuencia desde que la sordera le privó del placer de escuchar la belleza de sus composiciones: la música tenía que imaginársela, traducirla de las vibraciones que transmitía el piano a través de su estructura y del suelo, aunque para un genio como él no era obstáculo interpretar marcando los tiempos con exactitud sin necesidad de oír. Pero ahora estaba especialmente irritado porque aceptar el ofrecimiento de la Emperatrizimplicaba tragarse su orgullo después del encontronazo con Su Majestad dos años atrás, en el balneario de Teplice, el desaire que fue la comidilla de la Corte. Beethoven comenzó a rememorarlo con la fidelidad con que se graban en la memoria los sucesos extraordinarios: él caminando junto a Goethe por la alameda, de frente aproximándose la Emperatriz con su familia y corte, Goethe haciéndose a un lado para saludar con una servil reverencia. Él se negó a semejante muestra de sumisión; le reventaban la altivez y la indiferencia de esa clase de parásitos que para él representaban casi todos los nobles. Se caló el sombrero y mantuvo altaneramente su paso por el sendero incrustándose en el séquito como un barco que separa las aguas al navegar, ante el gesto atónito e irritado de María Luisa y sus acompañantes que tuvieron que apartarse. Cuando Goethe le alcanzó de nuevo, Beethoven le recriminó su comportamiento lacayo. ¡Qué ironía! ¡Comportamiento lacayo el del pobre Goethe! ¿Y qué estaba haciendo él ahora si no plegarse a la voluntad de la Emperatriz, verse obligado a interpretar un instrumento que tenía postergado por completo?
    * * *
    El organero Klaus Grenzing contemplaba el perfil irregular de las últimas casas recortadas en el horizonte conforme abandonaba Viena. No podía seguir allí, no sin que la vergüenza y una reputación fulminada fuesen sus perpetuas vestimentas cada vez que salía a la calle. Rememoraba el día de año nuevo con escozor. Su conciencia le impelió a asistir a la catedral de San Esteban antes de que lo retorciera por dentro como una cuerda de reloj. Abarrotada, la nobleza no pudo reprimir un murmullo de asombro cuando Ludwig van Beethoven apareció en escena. ¡Un sordo! ¡Y además enemistado con la Emperatriz! ¿Cómo es posible? ¡Pero si no es organista! María Luisa suspiró aliviada después de que dudara mil veces que el compositor apareciera. Luego, dibujó una sonrisa pérfida: la venganza estaba servida.
    Beethoven, hierático, tomó asiento en las alturas sin saludar al auditorio, dándole la espalda. Sus dedos entrenados comenzaron a teclear con maestría, con ritmo estricto, los compases de la Tocata y fuga del genial Bach. Sin embargo, los tubos del órgano no emitían sonido alguno. La estupefacción inicial de la concurrencia se trastocó en risas tímidas y sonoras carcajadas después, dirigidas por una complacida Emperatriz que cumplía su deseo de mofarse en público del orgulloso músico. “El tonto no se da cuenta de que no se escucha nada”, dijo María Luisa como remate. Grenzing, abochornado en cuerpo ajeno, huyó de la catedral con un nudo en la nuez, arrepentido por haber manipulado la noche anterior, después del último ensayo clandestino del maestro, las correderas para que impidieran que el aire escapara por los tubos, Sin que nadie le advirtiese, Beethoven cumplió con la primera pieza. Al finalizar, se irguió con rigidez y, tras descender, se encaminó directamente hacia la Emperatriz, encarándola.
    -Majestad –le dijo con mirada acerada-, mis oídos son sordos, pero mi cuerpo aún puede vibrar con la música. Le aseguro que nunca he tocado el órgano mejor que hoy. Lástima que Su Majestad y la concurrencia no hayan podido apreciar mi magistral interpretación.
    Luego, frunció el ceño, se giró y abrió una brecha entre la marea humana sin doblegarse a reverencia alguna, dejando a la Emperatriz con los labios descolgados.


    El organero Grenzing miraba a través de la ventanilla de la carroza. Los árboles desnudos le devolvieron a la realidad. Se imaginó como Judas, arrepentido, colgándose de uno de ellos por haber contribuido al vilipendio del maestro, el rostro azulado, la lengua obscenamente fuera y el pene erecto, pero era demasiado cobarde para ello. Eso sí, cuentan algunos que aquella carroza fue dejando un rastro de ducados de oro por el camino, monedas que algún pasajero se entretuvo en dejar caer una a una como las cuentas de un rosario que sirviera para expiar los pecados.

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