El cólera y la gripe en Almería. Maribel Cerezuela

ÍNDICE

      1. INTRODUCCIÓN
      2. EL CÓLERA
      3. PERDURACIÓN DE LA CRISIS DE SUBSISTENCIAS
      4. EL CÓLERA EN ALMERÍA EN 1855
      5. EL CÓLERA EN ALMERÍA EN 1885. Datos Estadísticos para Almería y su provincia
      6. GRÁFICO ESTADÍSTICO Y SUMAS TOTALES DE CADA UNA DE LAS INVASIONES Y DEFUNCIONES HABIDAS EN ALMERIA Y SU PROVINCIA.
      7. CRÓNICA MERIDIONAL 1910. Datos estadísticos sobre el cólera de 1885.
      8. LA GRIPE EN ALMERIA Y SU PROVINCIA EN 1918
      9. MAPA DE ALMERIA CON LA SITUACIÓN DE TODAS LAS ZONAS AFECTADAS.
      10. BIBLIOGRAFÍA.

      INTRODUCCIÓN

      Ya en la primera mitad de esta centuria, los progresos de la Medicina y la Higiene se combinan con los de la Economía y la Política para sobreañadir, a la reducción de la mortalidad epidémica, que continúa, el descenso de la mortalidad no epidémica u ordinaria. 
      Por este conducto se asiste, en los años comprendidos entre 1800 y 1850, a una crecimiento demográfico elevado. De año en año, se acumulan los excedentes y la población aumenta con rapidez. La práctica vacunatoria contra la viruela, que salva una enorme cantidad de vidas infantiles, se anota, especialmente, los mejores tantos. Pero también juegan, en forma decisiva esta vez, lo que los ingleses llaman “environmental factores”, derivados de la industrialización y de la urbanización, amén, quizá de las posibilidades de cambios en la virulencia de determinadas enfermedades infecciosas, no conectados directamente con los progresos de la Medicina y de la Economía. 
      A partir de mediados de siglo, el crecimiento se reduce por efecto, sobre todo, del descenso de la fecundidad. La creciente conservación de los hijos empieza a inducir a los padres a reducir su número. Otra vez la fórmula que utilizo en exceso, aunque no deja de encerrar un gran fondo de verdad. La experiencia actual de los países en vías de desarrollo lo está demostrando en forma categórica: la baja de la fecundidad se produce en íntima relación con la de la mortalidad infantil.
      Una población sujeta al descenso de la natalidad es una población que envejece. Menos nacimientos significan mayor acumulación de elementos en los escalones elevados de la pirámide. El envejecimiento ha sido la característica de la mayor parte de las poblaciones europeas, cuya trayectoria es clara a partir de 1900. 
      En una fecha tan avanzada como la de 1900 España registraría una natalidad bruta del 33.8 por mil, una mortalidad del 288 y una esperanza de vida al nacer inferior a los 35 años, esto es, unos niveles rebasados por las poblaciones escandinavas ciento cincuenta años antes. Al terminar el siglo XIX, la mortalidad y la fecundidad españolas  no habían consumado aún aquella ruptura con los antiguos trends, característica del moderno régimen de población. 

      1. EL CÓLERA
      Durante el siglo XIX un nuevo factor epidémico viene a tomar el relevo de la viruela y, en España, de la fiebre amarilla. Se trata del cólera, enfermedad endémica de ciertos países asiáticos que, a partir de 1830, desborda sobre Europa. Las invasiones europeas del cólera se caracterizan por una irradiación extraordinaria. En cada ocasión el mal se extiende en forma de lento pero implacable rodillo. En 1854, fueron 4.983, de un total poco superior a 9.000, las localidades españolas atacadas.
      En 1854, la enfermedad penetró, desde Marsella, a Barcelona, corriéndose de aquí a todo el litoral mediterráneo. En el interior, las andanzas de O’Donnell contribuyeron, como las de Rodil en 1834, a divulgar el cólera, desde Andalucía a Madrid.
      Las cifras tocantes al cólera de 1853-1856 (noviembre, últimas víctimas en la provincia de Huelva), pecan por defecto. Según el Ministerio de la Gobernación, los invadidos habrían ascendido a 829.189 y los muertos a 236.744, lo que revelaría una letalidad del 28%, un poco superior a la de 1833-1835. En términos relativos las pérdidas habrían afectado al 15%o del potencial humana gravando con una mitad más las defunciones de un año normal. Sin embargo, un balance mejor ajustado de las víctimas debería tener en cuenta, además, los efectos de una sobre mortalidad femenina muy acusada y de una distribución por edades bastante irregular. Por otra parte, el impacto también fue muy distinto según se tratase de unas provincias o de otras.
      En el año 1859 fueron invadidas por el cólera algunas provincias de España, particularmente las de Jaén, Málaga y Valencia, cuya invasión se repitió con mayor fuerza en el de 1860, en que afligió a las de Alicante, Almería, Cádiz, Córdoba, Cuenca, Ciudad Real, Granada, Jaén, Málaga, Murcia, Sevilla, Toledo y Valencia. En el primero de estos años, sin duda por la poca extensión de los estragos producidos, no se hizo por la Dirección de Sanidad la estadística; y sólo en el segundo se registraron los resultados, que fueron 17.202 invadidos, de los que perecieron 6.832, o sea el 29 %.
      Las noticias de la epidemia de 1865 son escasas. Las estadísticas del movimiento natural de la población distinguen 59.612 muertes de enfermedades epidémicas o contagiosas que, atribuidas al cólera, representan una mortalidad media del 3 %o. Esta cifra, que está de acuerdo con la elevación de la tasa general de mortalidad sugiere una invasión peor que la precedente, ero menos extensa y mortífera que las dos primeras. 
      En cambio, la pandemia de 1885 marcó un nuevo retroceso. En esta fecha murieron del cólera 120.254 españoles, de un total de 340.000 invadidos.
      El boletín de Estadísticas demográfico-sanitario publicó, como apéndice al tomo IV, un espléndido volumen monográfico, con datos pormenorizados acerca de las edades, sexo, actividades y localización de las víctimas. Ellos nos informan de que, como siempre,  hubo una fuerte sobremortalidad femenina, así como una concentración de óbitos en el grupo infantil que repercutiría sobre la oferta de brazos y las tasas de natalidad de las provincias afectadas, al término de unos 15 o 20 años. En cuanto a las actividades, el volumen desglosa los fallecidos en “jornaleros”, “artesanos”, “labradores”, “empleados”, “propietarios”, “rentistas”, etc. y miembros de otras profesiones categorías de contenido equívoco, difíciles de referir a las del censo general de 1887. En cambio las referencias geográficas permiten la neta delimitación de dos zonas de gran mortalidad: una, la más afectada, a ambos lados del sistema ibérico (Navarra, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Cuenca); la segunda, unida por Alicante a la anterior, en el Sudeste del país (Murcia, Albacete y, sobre todo, Granada). En definitiva, pese a las excepciones de Gerona, Barcelona y Málaga, la última epidemia colérica fue un fenómeno claramente levantino.

      EPIDEMIA COLÉRICA DE 1885: algunos ejemplos.

      GRANADA
      488.183
      10.238
      20.96
      40.13
      5.25
      ALBACETE
      222.375
      3.190
      14.34
      38.91
      3.74
      ALMERIA
      358.005
      2.566
      7.16
      26.56
      2.69
      CORDOBA
      400.452
      1.318
      3.29
      34.80
      0.94


      FUENTE: BOLETÍN DE ESTADÍSTICAS DEMOGRÁFICO-SANITARIA,

       APÉNDICE AL TOMO IV .-1888


      PERDURACIÓN DE LAS CRISIS DE SUBSISTENCIAS
      Las causas que aumentan la mortalidad son el alto precio de los alimentos, los impuestos fuertes sobre las subsistencias, las epidemias, los pantanos y otros focos de infección; las industrias insalubres; la guerra; la acumulación excesiva de población en pueblos y habitaciones reducidas; las temperaturas extraordinarias; las inundaciones, etc.
      Las causas de disminución en los nacimientos son los altos precios de las subsistencias (más influyentes aún que en la mortalidad); la guerra, que aleja de sus hogares la parte de la población más apta y vigorosa para reproducirse; los matrimonios entre consanguíneos, las revoluciones, los votos religiosos, el excesivo número de mujeres solteras o de vida dudosa, el aumento de las necesidades sociales, la acumulación de grandes masas en pueblos relativamente pequeños, etc.
      En la segunda mitad del Siglo XIX se reconoce, de manera oficial, el peso decisivo de las crisis alimenticias, tan características del antiguo régimen de población. Incluso a principios de la era del ferrocarril, una mala cosecha sigue representando, en España, un plus de defunciones y un déficit de matrimonios, esto es, de nacimientos.
      Las grandes carestías anuncian, pues, unos períodos de hambre y de adversidad demográfica. En 1812, durante la guerra de la Independencia, pero también en 1817, en 1823-25, en 1837, 1847, en 1856-57, en 1868, en 1882 y en 1887, el país se ve condenado a la reducción de su potencial humano, como resultado de la falta de recursos alimenticios.

      CORRELACIÓN ENTRE MORALIDAD Y CARESTÍA: 1858
      Saldo crecimiento vegetativo %o
      CACERES
      9.00
      BADAJOZ
      4.7
      SEGOVIA
      3.3
      BURGOS
      2.2
      JAEN
      15.1
      ALMERIA
      15.8
      FUENTE: NICOLÁS SÁNCHEZ-ALBORNOZ


      EL CÓLERA EN ALMERÍA EN 1855

      Las únicas fuentes disponibles con las que he contado son, el libro de Jordi Nadal: “La población Española, (s.XVI a s. XX)”, Ed. Ariel 1984, que en el caso concreto de Almería no hay información para el año 1855 y sí, para el 1860.
      Los datos recogidos en el Archivo del Ayuntamiento de Almería, son tan escasos que no se han aportado información estadística alguna tanto en lo que se refiere a invasiones como a defunciones en esta capital.
      Pero, se puede deducir que alrededor del 20 de septiembre de 1855 desapareció el mal. Sin embargo no hay nada que nos informe sobre cuando comenzó esta epidemia ni su duración. Sabemos, por ejemplo, que hubo un Hospital de Coléricos lo cual nos muestra la importancia cuantitativa de afectado en esta capital, así como el dato de la donación de 70 camas para los enfermos
      En cuanto a la provincia, sólo conocemos el caso de la invasión del cólera morbo-asiático en la localidad de Berja.
      EL CÓLERA EN EL AÑO 1855
      Datos recogidos del Archivo del Excmo. Ayuntamiento de Almería, LEGAJO 608, n. 3 de 20 de Septiembre, Almería. Gabriel María de Gualda, expediente sobre la celebración de un TE DEUM, en acción de gracias, por haber desaparecido el cólera.
      LEGAJO 638, 27 de julio, Almería, Orozco, sobre entrega de 70 camas para los hospitales de coléricos de esta capital.
      INTRODUCCIÓN HIGIÉNICA GENERAL,  para la preservación del cólera-morbo asiático, dedicada a los habitantes de la villa de Berja por D. Cristóbal José Espinosa Díaz, subdelegado y colaborador de El Siglo Médico.

      EL CÓLERA EN ALMERIA: DATOS ESTADÍSTICOS PARA ALMERIA Y SU PROVINCIA.

      La elaboración estadística, de este año 1885, ha sido realizada a partir de la lectura de cada uno de los días de dicho año, en el periódico de la época: LA CRÓNICA MERIDIONAL.

      Los datos recogidos aparecían con el encabezamiento de: 

       PARTE SANITARIO DE LA PROVINCIA.

      Empiezo con el pueblo de HUERCAL OVERA, ZURGENA, etc, . y acabo con el pueblo de URRACAL, por ejemplo, para el mes de agosto; esto nos indica, no que lleve un orden alfabético, sino, el orden en que iban apareciendo en el periódico y, por tanto, ocupan los puestos de 1º al último en relación al ataque de la epidemia.
      Tampoco aparecen por mayoría cuantitativa de invasiones o de defunciones.
      Situados cada uno de estos pueblos en el mapa, (ver los mapas correspondientes de las páginas siguientes, vemos la distribución zonal), según está vigente hoy día, ocupa los partidos judiciales de Almería, Huercal Overa, Berja, Canjáyar, Cuevas de Almanzora, Gergal, Purchena, Sorbas, Vélez Rubio y Vera.Es decir, abarca casi la totalidad de los pueblos que lindan la Cuenca del Almanzora, así como  los de la Cuenca del Río Andarax, además del núcleo de María y Vélez Rubio en el Norte, y, Adra, Beninar y Dalias en el Sur-Oeste.

      por maribel cerezuela

      Estudio del cólera y la gripe en Almería. Años 1855, 1885 y 1918

      EL CÓLERA Y LA GRIPE EN ALMERÍA Y SU PROVINCIA. AÑOS 1855, 1885 Y 1918


      ÍNDICE


          1. INTRODUCCIÓN
          2. EL CÓLERA
          3. PERDURACIÓN DE LA CRISIS DE SUBSISTENCIAS
          4. EL CÓLERA EN ALMERÍA EN 1855
          5. EL CÓLERA EN ALMERÍA EN 1885. Datos Estadísticos para Almería y su provincia
          6. GRÁFICO ESTADÍSTICO Y SUMAS TOTALES DE CADA UNA DE LAS INVASIONES Y DEFUNCIONES HABIDAS EN ALMERÍA Y SU PROVINCIA.
          7. CRÓNICA MERIDIONAL 1910. Datos estadísticos sobre el cólera de 1885.
          8. LA GRIPE EN ALMERÍA Y SU PROVINCIA EN 1918
          9. MAPA DE ALMERÍA CON LA SITUACIÓN DE TODAS LAS ZONAS AFECTADAS.
          10. BIBLIOGRAFÍA.

          MARÍA ISABEL CEREZUELA BUENO
          1.- INTRODUCCIÓN

          Ya en la primera mitad de esta centuria, los progresos de la Medicina y la Higiene se combinan con los de la Economía y la Política para sobreañadir, a la reducción de la mortalidad epidémica, que continúa, el descenso de la mortalidad no epidémica u ordinaria. 

          Por este conducto se asiste, en los años comprendidos entre 1800 y 1850, a una crecimiento demográfico elevado. De año en año, se acumulan los excedentes y la población aumenta con rapidez. La práctica vacunatoria contra la viruela, que salva una enorme cantidad de vidas infantiles, se anota, especialmente, los mejores tantos. Pero también juegan, en forma decisiva esta vez, lo que los ingleses llaman “environmental factores”, derivados de la industrialización y de la urbanización, amén, quizá de las posibilidades de cambios en la virulencia de determinadas enfermedades infecciosas, no conectados directamente con los progresos de la Medicina y de la Economía. 

          A partir de mediados de siglo, el crecimiento se reduce por efecto, sobre todo, del descenso de la fecundidad. La creciente conservación de los hijos empieza a inducir a los padres a reducir su número. Otra vez la fórmula que utilizo en exceso, aunque no deja de encerrar un gran fondo de verdad. La experiencia actual de los países en vías de desarrollo lo está demostrando en forma categórica: la baja de la fecundidad se produce en íntima relación con la de la mortalidad infantil.
          Una población sujeta al descenso de la natalidad es una población que envejece. Menos nacimientos significan mayor acumulación de elementos en los escalones elevados de la pirámide. El envejecimiento ha sido la característica de la mayor parte de las poblaciones europeas, cuya trayectoria es clara a partir de 1900. 
          En una fecha tan avanzada como la de 1900 España registraría una natalidad bruta del 33.8 por mil, una mortalidad del 288 y una esperanza de vida al nacer inferior a los 35 años, esto es, unos niveles rebasados por las poblaciones escandinavas ciento cincuenta años antes. Al terminar el siglo XIX, la mortalidad y la fecundidad españolas  no habían consumado aún aquella ruptura con los antiguos trends, característica del moderno régimen de población. 



          2.- EL CÓLERA


          Durante el siglo XIX un nuevo factor epidémico viene a tomar el relevo de la viruela y, en España, de la fiebre amarilla. Se trata del cólera, enfermedad endémica de ciertos países asiáticos que, a partir de 1830, desborda sobre Europa. Las invasiones europeas del cólera se caracterizan por una irradiación extraordinaria. En cada ocasión el mal se extiende en forma de lento pero implacable rodillo. En 1854, fueron 4.983, de un total poco superior a 9.000, las localidades españolas atacadas.


          En 1854, la enfermedad penetró, desde Marsella, a Barcelona, corriéndose de aquí a todo el litoral mediterráneo. En el interior, las andanzas de O’Donnell contribuyeron, como las de Rodil en 1834, a divulgar el cólera, desde Andalucía a Madrid.

          Las cifras tocantes al cólera de 1853-1856 (noviembre, últimas víctimas en la provincia de Huelva), pecan por defecto. Según el Ministerio de la Gobernación, los invadidos habrían ascendido a 829.189 y los muertos a 236.744, lo que revelaría una letalidad del 28%, un poco superior a la de 1833-1835. En términos relativos las pérdidas habrían afectado al 15%o del potencial humana gravando con una mitad más las defunciones de un año normal. Sin embargo, un balance mejor ajustado de las víctimas debería tener en cuenta, además, los efectos de una sobre mortalidad femenina muy acusada y de una distribución por edades bastante irregular. Por otra parte, el impacto también fue muy distinto según se tratase de unas provincias o de otras.

          En el año 1859 fueron invadidas por el cólera algunas provincias de España, particularmente las de Jaén, Málaga y Valencia, cuya invasión se repitió con mayor fuerza en el de 1860, en que afligió a las de Alicante, Almería, Cádiz, Córdoba, Cuenca, Ciudad Real, Granada, Jaén, Málaga, Murcia, Sevilla, Toledo y Valencia. En el primero de estos años, sin duda por la poca extensión de los estragos producidos, no se hizo por la Dirección de Sanidad la estadística; y sólo en el segundo se registraron los resultados, que fueron 17.202 invadidos, de los que perecieron 6.832, o sea el 29 %.

          Las noticias de la epidemia de 1865 son escasas. Las estadísticas del movimiento natural de la población distinguen 59.612 muertes de enfermedades epidémicas o contagiosas que, atribuidas al cólera, representan una mortalidad media del 3 %o. Esta cifra, que está de acuerdo con la elevación de la tasa general de mortalidad sugiere una invasión peor que la precedente, ero menos extensa y mortífera que las dos primeras. 

          En cambio, la pandemia de 1885 marcó un nuevo retroceso. En esta fecha murieron del cólera 120.254 españoles, de un total de 340.000 invadidos.

          El boletín de Estadísticas demográfico-sanitario publicó, como apéndice al tomo IV, un espléndido volumen monográfico, con datos pormenorizados acerca de las edades, sexo, actividades y localización de las víctimas. Ellos nos informan de que, como siempre,  hubo una fuerte sobremortalidad femenina, así como una concentración de óbitos en el grupo infantil que repercutiría sobre la oferta de brazos y las tasas de natalidad de las provincias afectadas, al término de unos 15 o 20 años. 

          En cuanto a las actividades, el volumen desglosa los fallecidos en “jornaleros”, “artesanos”, “labradores”, “empleados”, “propietarios”, “rentistas”, etc. y miembros de otras profesiones categorías de contenido equívoco, difíciles de referir a las del censo general de 1887. 

          En cambio las referencias geográficas permiten la neta delimitación de dos zonas de gran mortalidad: una, la más afectada, a ambos lados del sistema ibérico (Navarra, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Cuenca); la segunda, unida por Alicante a la anterior, en el Sudeste del país (Murcia, Albacete y, sobre todo, Granada). En definitiva, pese a las excepciones de Gerona, Barcelona y Málaga, la última epidemia colérica fue un fenómeno claramente levantino.


          EPIDEMIA COLÉRICA DE 1885: algunos ejemplos.

          GRANADA
            488.183 
          10.238
          20.96
          40.13
          5.25
          ALBACETE
            222.375
          3.190
          14.34
          38.91
          3.74
          ALMERÍA
            358.005
          2.566
          7.16
          26.56
          2.69
          CÓRDOBA
            400.452
          1.318
          3.29
          34.80
          0.94


          FUENTE: BOLETÍN DE ESTADÍSTICAS DEMOGRÁFICO-SANITARIA,

           APÉNDICE AL TOMO IV .-1888



          3.- PERDURACIÓN DE LAS CRISIS DE SUBSISTENCIAS


          Las causas que aumentan la mortalidad son el alto precio de los alimentos, los impuestos fuertes sobre las subsistencias, las epidemias, los pantanos y otros focos de infección; las industrias insalubres; la guerra; la acumulación excesiva de población en pueblos y habitaciones reducidas; las temperaturas extraordinarias; las inundaciones, …

          Las causas de disminución en los nacimientos son los altos precios de las subsistencias (más influyentes aún que en la mortalidad); la guerra, que aleja de sus hogares la parte de la población más apta y vigorosa para reproducirse; los matrimonios entre consanguíneos, las revoluciones, los votos religiosos, el excesivo número de mujeres solteras o de vida dudosa, el aumento de las necesidades sociales, la acumulación de grandes masas en pueblos relativamente pequeños, ….

          En la segunda mitad del Siglo XIX se reconoce, de manera oficial, el peso decisivo de las crisis alimenticias, tan características del antiguo régimen de población. Incluso a principios de la era del ferrocarril, una mala cosecha sigue representando, en España, un plus de defunciones y un déficit de matrimonios, esto es, de nacimientos.

          Las grandes carestías anuncian, pues, unos períodos de hambre y de adversidad demográfica. En 1812, durante la guerra de la Independencia, pero también en 1817, en 1823-25, en 1837, 1847, en 1856-57, en 1868, en 1882 y en 1887, el país se ve condenado a la reducción de su potencial humano, como resultado de la falta de recursos alimenticios.

          CORRELACIÓN ENTRE MORALIDAD Y CARESTÍA: 1858

          Saldo crecimiento vegetativo %o

          CACERES
          9.00
          BADAJOZ
          4.7
          SEGOVIA
          3.3
          BURGOS
          2.2
          JAEN
          15.1
          ALMERIA
          15.8

          FUENTE: NICOLÁS SÁNCHEZ-ALBORNOZ, \”LAS CRISIS DE SUBSISTENCIAS EN ESPAÑA\”


          4.- EL CÓLERA EN ALMERÍA EN 1855

          Las únicas fuentes disponibles con las que he contado son, el libro de Jordi Nadal: “La población Española, (s.XVI a s. XX)”, Ed. Ariel 1984, que en el caso concreto de Almería no hay información para el año 1855 y sí, para el 1860.
          Los datos recogidos en el Archivo del Ayuntamiento de Almería, son tan escasos que no se han aportado información estadística alguna tanto en lo que se refiere a invasiones como a defunciones en esta capital.
          Pero, se puede deducir que alrededor del 20 de septiembre de 1855 desapareció el mal. Sin embargo no hay nada que nos informe sobre cuando comenzó esta epidemia ni su duración. Sabemos, por ejemplo, que hubo un Hospital de Coléricos lo cual nos muestra la importancia cuantitativa de afectado en esta capital, así como el dato de la donación de 70 camas para los enfermos
          En cuanto a la provincia, sólo conocemos el caso de la invasión del cólera morbo-asiático en la localidad de Berja.
          Y SU PROVINCIA

          5.- EL CÓLERA EN EL AÑO 1885

          Datos recogidos del Archivo del Excmo. Ayuntamiento de Almería,

          LEGAJO 608, n. 3 de 20 de Septiembre, Almería. Gabriel María de Gualda, expediente sobre la celebración de un TE DEUM, en acción de gracias, por haber desaparecido el cólera.

          LEGAJO 638, 27 de julio, Almería, Orozco, sobre entrega de 70 camas para los hospitales de coléricos de esta capital.



          INTRODUCCIÓN HIGIÉNICA GENERAL,  para la preservación del cólera-morbo asiático, dedicada a los habitantes de la villa de Berja por D. Cristóbal José Espinosa Díaz, subdelegado y colaborador de El Siglo Médico.




          5.- EL CÓLERA EN ALMERÍA: 
          DATOS ESTADÍSTICOS PARA ALMERÍA Y SU PROVINCIA.


          La elaboración estadística, de este año 1885, ha sido realizada a partir de la lectura de cada uno de los días de dicho año, en el periódico de la época: LA CRÓNICA MERIDIONAL.

          Los datos recogidos aparecían con el encabezamiento de: 

           PARTE SANITARIO DE LA PROVINCIA.

          Empiezo con el pueblo de HUÉRCAL OVERA, ZURGENA, etc, . y acabo con el pueblo de URRACAL, por ejemplo, para el mes de agosto; esto nos indica, no que lleve un orden alfabético, sino, el orden en que iban apareciendo en el periódico y, por tanto, ocupan los puestos de primero al último en relación al ataque de la epidemia.

          Tampoco aparecen por mayoría cuantitativa de invasiones o de defunciones.

          Situados cada uno de estos pueblos en el mapa, (ver los mapas correspondientes de las páginas siguientes, vemos la distribución zonal), según está vigente hoy día, ocupa los partidos judiciales de Almería, Huercal Overa, Berja, Canjáyar, Cuevas de Almanzora, Gergal, Purchena, Sorbas, Vélez Rubio y Vera.Es decir, abarca casi la totalidad de los pueblos que lindan la Cuenca del Almanzora, así como  los de la Cuenca del Río Andarax, además del núcleo de María y Vélez Rubio en el Norte, y, Adra, Beninar y Dalias en el Sur-Oeste.

          Maribel Cerezuela

          CURSO 3º, AÑO 1985.-  C.U.A. ALMÉRIA (Colegio Universitario de Almería, hoy UNIVERSIDAD DE ALMERÍA)




          Profesor: FERNANDO MARTÍNEZ LÓPEZ






          Estudio del cólera y la gripe en Almería. Años 1855, 1885 y 1918

          El Centauro. Leopoldo Alas "Clarín"

          EL CENTAURO
          Este cuento forma parte del libro El Señor y lo demás, son cuento.

          Leopoldo Alas “Clarin”  (1892)
          Violeta Pagés, hija de un librepensador catalán, opulento industrial, se educó, si aquello fue educarse, hasta los quince años, como el diablo quiso, y de los quince años en adelante como quiso ella. Anduvo por muchos colegios extranjeros, aprendió muchas lenguas vivas, en todas las cuales sabía expresar correctamente las herejías de su señor padre, dogmas en casa. Sabía más que un bachiller y menos que una joven recatada. Era hermosísima; su cabeza parecía destacarse en una medalla antigua, como aquellas sicilianas de que nos habla el poeta de los Trofeos; su indumentaria, su figura, sus posturas, hablaban de Grecia al menos versado en las delicadezas del arte helénico; en su tocador, de gusto arqueológico, sencillo, noble, poético, Violeta parecía una pintura mural clásica, recogida en alguna excavación de las que nos descubrieron la elegancia antigua. En el Manual de arqueología de Guhl y Koner, por ejemplo, podréis ver grabados que parecen retratos de Violeta componiendo su tocado.
          Era pagana, no con el corazón, que no lo tenía, sino con el instinto imitativo, que le hacía remedar en sus ensueños las locuras de sus poetas favoritos, los modernos, los franceses, que acidaban a vueltas con sus recuerdos de cátedra, para convertirlos en creencia poética y en inspiración de su musa plástica y afectadamente sensualista. A fuerza de creerse pagana y leer libros de esta clase de caballerías, llegó Violeta a sentir, y, sobre todo, a imaginar con cierta sinceridad y fuerza, su manía seudoclásica.

          Como, al fin, era catalana, no le faltaba el necesario buen sentido para ocultar sus caprichosas ideas, algunas demasiado extravagantes, ante la mayor parte de sus relaciones sociales, que no podían servirle de público adecuado, por lo poco bachilleras que son las señoritas en España, y lo poco eruditos que son la mayor parte de los bachilleres. A mí, no sé por qué, a los pocos días de tratarme creyome digno de oír las intimidades de su locura pagana. No fue porque yo hiciera ante ella alarde de conocimientos que no poseo; más bien debió de haber sido por haber notado la sincera y callada admiración con que yo
          contemplaba a hurtadillas, siempre que podía, su hermosura soberana, los divinos pliegues de su túnica, las graciosas líneas de su cuerpo, el resplandor tranquilo e ideal de sus ojos garzos. ¡Oh, en aquella cabecita peinada por Praxiteles, había el fósforo necesario para hacer un poeta parnasiano de tercer orden; pero, qué templo el que albergaba aquellos pobres dioses falsos, recalentados y  enfermizos! ¡Qué divino molde, qué elocuente estatuaria! Violeta, como todas las mujeres de su clase, creería que por gustarme tanto su cuerpo, yo admiraba su talento, su imaginación, sus caprichos, traducidos de sus imprudentes lecturas…


          Ello fue que una noche, en un baile, después de cenar, a la hora de la fatiga voluptuosa en que las vírgenes escotadas y excitadas parece que olfatean en el ambiente perfumado los misterios nupciales con que suena la insinuante vigilia, Violeta, a solas conmigo en un rincón de un jardín, transformado en estancia palatina, me contó su secreto, que empezaba como el de cualquier romántica despreciable, diciendo:
          «Yo estoy enamorada de un imposible». Pero seguía de esta suerte:
          «Yo estoy enamorada de un Centauro.

           Este sueño de la mitología clásica es el mío; para mí todo hombre es poco fuerte, poco rápido y tiene pocos pies. Antes de saber yo de la fábula del hombre-caballo, desde muy niña sentí vagas inclinaciones absurdas y una afición loca por las cuadras, las dehesas, las ferias de ganado caballar, las carreras y todo lo que tuviera relación con el caballo. Mi padre tenía muchos, de silla y de tiro, y cuadras como palacios, y a su servicio media docena de robustos mozos, buenos jinetes y excelentes cocheros. Muy de madrugada, yo bajaba, y no levantaría un metro del suelo, a perderme entre las patas de mis bestias queridas, bosque de columnas movibles de un templo vivo de mi adoración idolátrica. No sin miedo, pero con deleite, pasaba horas enteras entre los cascos de los nobles brutos, cuyos botes, relinchos, temblores de la piel, me
          imponían una especie de pavor religioso y cierta precoz humildad femenil voluptuosa, que conocen todas las mujeres que aman al que temen. Me embriagaba el extraño perfume picante de la cuadra, que me sacaba lágrimas de los ojos y me hacía soñar, como el mijo a los espectadores del teatro persa.

          »Soñaba con carreras locas por breñales y precipicios, saltando colinas y rompiendo vallas, tendida, como las amazonas de circo, sobre la reluciente espalda de mis héroes fogosos, fuertes y sin conciencia, como yo los quería. Fui creciendo y no menguó mi afición, ni yo traté de ocultarla; los primeros hombres que empezaron a ser para mí rivales de mis caballos fueron mis lacayos y mis cocheros, los hombres de mis cuadras. Bien lo conoció alguno de ellos, pero me libraron de su malicia mis desdenes, que al ver de cerca el amor
          humano lo encontraron ridículo por pobre, por débil, por hablador y sutil. El caballo no bastaba a mis ansias, pero el hombre tampoco.
          ¡Oh, qué dicha la mía, cuando mis estudios me hicieron conocer al Centauro! Como una mística se entrega al esposo ideal, y desprecia por mezquinos y deleznables los amores terrenos, yo me entregué a mis ensueños, desprecié a mis adoradores, y día y noche vi, y aún veo, ante mis ojos, la imagen del hombre bruto, que tiene cabeza humana y brazos que me abrazan con amor, pero tiene también la crin fuerte y negra, a que se agarran mis manos crispadas por la pasión salvaje; y tiene los robustos humeantes lomos, mezcla de luz y de
          sombra, de graciosa curva, de músculo amplio y férreo, lecho de mi amor en la carrera de nuestro frenesí, que nos lleva a través de montes y valles, bosques, desiertos y playas, por el ancho mundo. En el corazón me resuenan los golpes de los terribles cascos del animal, al azotar y dominar la tierra, de que su rapidez me da el imperio; y es dulce, con voluptuosidad infinita, el contraste de su vigor de bruto, de  su energía de macho feroz, fiel en su instinto, con la suavidad apasionada de las caricias de sus manos y de los halagos de sus ojos…»

          Calló un momento Violeta, entusiasmada de veras, y hermosísima en su exaltación; mirome en silencio, miró con sonrisa de lástima burlona a un grupo de muchachos elegantes que pasaban, y siguió diciendo: «¡Qué ridículos me parecen esos buenos mozos con su frac y sus pantalones!… Son para mí espectáculo cómico, y hasta repugnante, si insisto en mirarlos; les falta la mitad de lo que yo necesito en el hombre… en el macho a quien yo he de querer y he de entregarme…  Si me quieren robar, ¿cómo me roban? ¿Cómo me llevan a la soledad, lejos de todo peligro?… En ferrocarril o en brazos… ¡Absurdo! Mi Centauro, sin dejar de estrecharme contra su pecho, vuelto el tronco humano hacia mí, galoparía al arrebatarme, y el furor de su carrera encendería más y más la pasión de nuestro amor, con el ritmo de los cascos al batir el suelo… ¡Cuántos viajes de novios hizo así mi fantasía! ¡La de tierras desconocidas que yo crucé, tendida sobre la espalda de mi Centauro volador!… ¡Qué delicia respirar el aire que corta la piel en el vertiginoso escape!… ¡Qué delicia amar entre el torbellino de las cosas que pasan y se desvanecen mientras la caricia dura!… El mundo escapa, desaparece, y el beso queda, persiste…»

          Como aquello del beso me pareció un poco fuerte, aunque fuese dicho por una señorita pagana, Violeta, que conoció en mi gesto mi extrañeza, suspendió el relato de sus locuras, y cerrando los ojos se quedó sola con su Centauro, entregándome a mí al brazo secular de su desprecio.

          Un poco avergonzado, dejé mi asiento y salí del rincón de muestra confidencia, contento con que ella, per tener cerrados los ojos, como he dicho, no contemplara mi ridícula manera de andar como el bípedo menos mitológico, como un gallo; por ejemplo.

          Pasaron algunos años y he vuelto a ver a Violeta. Está hermosa, a la griega, como siempre, aunque más gruesa que antes. Hace días me presentó a su marido, el Conde de La Pita, capitán de caballería, hombrachón como un roble, hirsuto, de inteligencia de cerrojo, brutal, grosero, jinete insigne, enamorado exclusivamente del arma, como él dice, pero equivocándose, porque al decir el arma, alude a su caballo. También se equivoca cuando jura (¡y jura bien!), que para él no hay más creencia que el espíritu de cuerpo; porque también entonces
          alude al cuerpo de su tordo, que sería su Pílades, si hubiera Pílades de cuatro patas, y si hombres como el Conde de La Pita pudieran ser Orestes. El tiempo que no pasa a caballo lo da La Pita por perdido; y, en su misantropía de animal perdido en una forma cuasi humana, declama, suspirando o relinchando, que no tiene más amigo verdadero que su tordo.

          Violeta, al preguntarle si era feliz con su marido, me contestaba ayer, disimulando un suspiro: «Sí, soy feliz… en lo que cabe… Me quiere… le quiero… Pero… el ideal no se realiza jamás en este mundo. Basta con soñarlo y acercarse a él en lo posible. Entre el Conde y su tordo… ¡Ah! Pero el ideal jamás se cumple en la tierra».

          ¡Pobre Violeta; le parece poco Centauro su marido!

          Este cuento forma parte del libro El Señor y lo demás, son cuento

          Tryptichon. Alessandro Bavari.

          Revista El Tranco II. pág. 22-23 con más imágenes.

          TRYPTICHON
          Decostruzione di un Eroe e ricostruzione dell\’Uomo


          Quando ho realizzato TRYPTICHON , Decostruzione di un Eroe e Ricustruzione dell\’Uomo, ancora una volta ho ritratto un corpo umano senza volto, dove la sua assenza, surrogata dai frammenti della testa di una statua, questa volta non e\’ sinonimo di anonimia ma esaltazione di un ideale anti individualistico, teso a rappresentare l\’uomo in tutta la sua universalita\’.

          In TRYPTICHON il protagonista assoluto e\’ un corpo vitale, impulsivo e fremente, che come una scultura viene disassemblato e riassemblato, diventando l\’allegoria della storia dell\’intera umanita\’.

          Questo corpo andra\’ a placare la propria esuberanza trasfigurandosi in un oggetto sublime e trascendentale ma al contempo fragile e precario, dove l\’equilibrio dello spirito e del corpo e\’ mantenuto da una sottile corda legata ad un fuscello, e quello della ragione e del sapere contrappesato da una testa tenuta nel palmo di una mano, con la consapevolezza che sara\’ per sempre un equilibrio instabile ed altalenante, in bilico sull\’infinito abisso dell\’eternita\’.

          Alessandro Bavari, 2001 

          La cometa y la niña. Fernando Rebollo

          \”La niña jugaba con la cometa, allí junto al bosque, en aquella pequeña colina, un hilo de cáñamo unía la mano a ese cruce de pequeñas maderas y tela que era la cometa, o pandorga, así la llamaban en otros lugares de Andalucía, larga cola verde, de serpiente o mas bien culebra que juega con el aire. Las lavanderas pasaban por el camino al pie de la colina y se internaban entre los álamos, con sus canastas de mimbre en los costados, en los cuadriles como ellas solían decir. Las ropas golpearían las piedras entre las que discurría el Nacimiento, aguas frías que enrojecen las manos, aguas que irían quitando manchas de tierra, sudores del trabajo diario con la azada y con el arado. La cometa, dirigía sus alcahuetos ojos hacía el bosque. Maribel había pintado dos ojos y una boca sobre la tela blanca con unos tizones.

          Por entre los troncos de los árboles se colaba el canto de Pilar, que restriega que restriega, cantaba, 

          \”Cuando anochece en el mar
          soñando que eres la roca
          y yo no veo tu boca
          para poderla besar
          que miedo sienten las olas
          mas miedo paso yo sola
          cuando a mi lado no estás.
          Y esa luna marinera
          lo solita que ya está
          vigilando a las estrellas
          a la barca y a la vela
          y a los hombres en el mar\”

          Canta Pilar y las demás disminuyen su trajín, hasta la cometa se vuelve algo sosegada, hasta el aire, vamos a escuchá que diría alguien, solo el agua actúa acompañando a la voz…..\”

          Hacienda, IRPF y los necesitados.

          Había pensado en escribir un poema sobre Hacienda, el IRPF y los necesitados, pero me he ido por la tangente con este resumen aclaratorio de cómo están las cosas, que no estarán igual para la renta del 2013. Así que resumo la situación para los que no han hecho la declaración de la Renta de 2012.

          Deducción por compra de vivienda habitual

          Quienes compraron una casa en 2012, o la adquirieran antes,  podrán desgravar el 15% de las cantidades que hayan pagado sobre una base máxima de 9.040 €. Desaparece, en este año 2013,  para vivienda habitual.

          Deducción por alquiler de vivienda habitual

          En el caso de los inquilinos podrán desgravar el 10,05% de las cantidades aportadas en concepto de alquiler siempre que su base imponible (la suma del salario más las inversiones menos las deducciones del trabajo y otras deducciones que se puedan practicar) no supere los 24.020€. La base máxima sobre la que aplicar esta deducción será de 9.040€, aunque sólo tendrán acceso a ella los contribuyentes con una base imponible inferior a 12.000€. Esta cantidad irá disminuyendo de forma progresiva hasta desaparecer en los citados 24.000 euros. A estas deducciones hay que sumas las que establezca cada comunidad autónoma.

          Por su parte, el casero pagará en función de la ganancia que obtenga, entendida como el dinero que obtiene por el alquiler menos los gastos que este le ocasiona, donde pueden incluirse desde los gastos por formalizar el contrato hasta los intereses de la hipoteca. A esta cantidad se le aplicará una reducción del 100% si el inquilino tiene entre 18 y 30 años y unos rendimientos del trabajo superiores a 7.236,60 euros y del 60% con carácter general para el resto de los casos.


          Deducción por rehabilitación de vivienda habitual

          Todavía vigente, se limita a las obras que sirvan para mejorar la eficiencia energética, higiene, salud y protección del medio ambiente, la utilización de energías renovables y las que favorezcan la accesibilidad al edificio o vivienda. Está disponible para contribuyentes con una base imponible inferior a los 71.007.2 euros, aunque para beneficiarse del límite máximo de 6.750 euros anuales deberemos contar con una base inferior a 53.007.2€.
          Deducciones por donativos

          Permite deducir el 10%, 20% o 30% de las cantidades aportadas a entidades sin ánimo de lucro, actividades de mecenazgo y otras donaciones contempladas por entidades autorizadas por la ley. Cada tipo de institución permite aplicar un porcentaje en función de su actividad. La deducción no podrá superar en ningún caso el 10% de la base liquidable con carácter general y al 15% para determinadas actividades y programas prioritarios de mecenazgo.

          Deducción por nacimiento de hijos y madres trabajadoras

          Las madres trabajadoras con hijos menres de 3 años podrán cobrar 100 euros mensuales durante los primeros 36 meses de vida o aplicar la deducción completa de forma anual a través del IRPF.


          Deducción por actuaciones para la protección del Patrimonio Histórico Español y el Patrimonio Mundial

          Muy pocos pueden acceder a esta opción de rebajar la factura fiscal y que permite disfrutar de una deducción del 15% de los gastos para comprar bienes del Patrimonio Histórico de España que estuviesen fuera del país. En cualquier caso la deducción nunca podrá superar el 10% de la base liquidable.



          Deducción por planes de pensiones

          Las ventajas de los planes de pensiones en el IRPF empiezan por permitir una reducción de la base imponible general en función de las aportaciones realizadas. Las cantidades a restar dependerán de la edad del contribuyente de forma que los menores de 50 años podrán deducir la menor de las siguientes cantidades: 10.000 euros (aportación máxima que pueden realizar) o el 30% de sus ingresos; y los mayores de 50 años podrán deducir la menor de las siguientes cantidades: 12.500 euros o el 50% de sus ingresos. Dependiendo del lugar de residencia el ahorro puede oscilar entre un 24,75% y un 56% de lo aportado.


          Inversiones hasta 2014

          En términos generales desde un punto de vista fiscal conviene apostar por inversiones con más de 12 meses de duración y con vencimiento a partir de 2014 o que simplemente no tengan fecha de caducidad, como pueden ser las acciones o los fondos de inversiones. Y es que de forma transitoria durante 2012 y 2013 los impuestos sobre las rentas del ahorro son más altos, de forma que habrá que pagar en función de la siguiente escala:



          •Las ganancias hasta 6.000 tributan al 21%

          •A partir de 6.000 euros y hasta 24.000 habrá que pagar un 25%

          •A partir de 24.000 euros se pagará una retención de 27%

          En 2014 el rendimiento de capital tributará, si no media reforma fiscal, al19% hasta 6.000 euros y del 21% si la cuantía superaba ese monto.

          Exención de los dividendos

          Apostar por compañías que repartan dividendo también tiene premio, ya que no es necesario pagar ningún tipo de impuesto por los primeros 1.500 euros obtenidos vía dividendo.


          Otros aspectos a tener en cuenta

          Además, tampoco conviene perder de vista los siguientes trucos que pueden ayudar a rebajar todavía más la factura fiscal.

          Ventajas en el rescate del plan de pensiones

          Los planes de pensiones también presentan particularidades en el momento del rescate. Y es que pueden cobrarse en forma de renta vitalicia, de capital, es decir, todo de golpe, o con una mezcla entre ambas. Quienes opten por cobrarlo en forma de capital podrán beneficiarse deuna reducción del 40% sobre la parte de la prestación ligada a las aportaciones anteriores a 200. Eso sí, en este caso conviene echar mano de la calculadora, ya que el dinero recibido se integrará en la base imponible, lo que puede hacer subir el tipo final al que se tributa.


          Devolución de la cuenta vivienda

          Las deducciones por cuenta ahorro vivienda desaparecen en 2013. Quienes hayan contratado este producto siguen disfrutando de los 4 años preceptivos para comprar vivienda, pero en 2013 ya no podrán aplicar ninguna dedicción. Precisamente por eso y de forma excepcional en 2012 podrán renunciar a la inversión y devolver las cantidades deducidas en el IRPF sin tener que pagar intereses de demora.

          El paro en el IRPF

          Lo primero que debemos tener claro es que el paro cuenta como un pagador más a efectos de IRPF, como si fuese una empresa al uso, algo que influye a la hora de determinar el número de pagadores y por lo tanto la obligación de presentar la declaración. Sin embargo,quienes opten por capitalzar el paro o cobrar toda la prestación en un único pago para hacerse autónomo tendrán la ventaja de que la prestación estará exenta hasta un límite de 15.500 euros.

          Retribuciones en especie

          El capital percibido en especie en lugar de mediante retribuciones dinerarias también está sujeto a una fiscalidad especial. Algunas de ellas como el cheque-transporte, el cheque-restaurante o el seguro médico no tributan y otras lo hacen pero con una valoración más positiva que la de las retribuciones dinerarias.


          Rentas exentas

          Existen varias rentas que están exentas de tributar en el IRPF, como los ya mencionados dividendos de bolsa. A estos hay que añadir los premios de la lotería nacional o autonómica, quinielas, primitivas, bonoloto y loterías de la Cruz Roja o la ONCE, que dejarán de estarlo en 2012. Además, tampoco hay que declarar las indemnizaciones por despido, siempre que el motivo se encuentre registrado en el Real Decreto-Ley 3/2012.

          Algunas becas también están exentas de declararse como las concedidas por organismos públicos o entidades no lucrativas para investigación en el ámbito descrito por el Real Decreto 63/2006 o las otorgadas con fines de investigación a los funcionarios y demás personal al servicio de las Administraciones Públicas y al personal docente e investigador de las Universidades, lo que tiene que desprenderse claramente de la convocatoria. Esta exención también se aplica a las ganancias derivadas de la venta de una vivienda siempre que se destine a la compra de una nueva vivienda habitual o a determinadas pensiones de la seguridad social
          

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