Nueva Literatura Almería. – Ángel Simón Collado

Nueva Literatura Almería




Entonces comprendí. Comprendí que todos y cada uno de los hilos que tejían mis aventuras se manifestaban como la visualización de un haz de líneas que, desde su origen, se bifurcaban por el Tiempo hasta converger en mi corazón. Allí se dirigían y allí tomaban su sentido. 

Llegaban desde arriba, juntas atravesaban el caparazón que lo escondía y, cultivándolo, dejaron palpitando la llama demiúrgica de la existencia.
Mi corazón era una fruta de jugosa pulpa en que alguien separaba una a una, con dedos delicados, las capas de la superficie, amargas y excitantes.

 Era el cogollo que encerraba una sencilla cápsula que, al desvelarla, fue desplegándose desde su centro hacia lo alto para formar con el palacio de su cáliz una fabulosa y mística rosa roja. El intenso púrpura glorificaba al Sol el oro de sus rayos.


Mi corazón era un espejo de rigurosa composición y afiligranada artesanía que alguien despojaba poco a poco de toscas veladuras hasta quedar la superficie pulimentada hasta el delirio mirando hacia los cielos. Reflejaba la luz y la expandía por todo el horizonte de la Tierra.

Era mi corazón un recipiente de frágil barro y macizo oro, cuyo interior iban llenando de un vino delicioso y difícil: fermento de caldos madurados en la purificación dolorosa de la vida.-
Rosa, espejo

Primavera en Bagdad. Antonio A. Alvárez "ALBER"

ANTONIO A. ALVAREZ \” ALBER\”

PRIMAVERA EN BAGDAD


A PECHINA

Hoy la luz es metralla
incrustada en el alma y la piel.
En esta primavera enlutada
cualquiera , de misiles inteligentes
con un coeficiente extremo de horror.
De sirenas sin mar.
De arroyos tiznados
por la savia de Occidente,
mientras el fuego prende
todo el cielo.
Hoy las cámaras
de nuestras ventanas
apagan las miradas
de un Bagdad
sin cuenta cuentos.
Ni ladrones en sus zocos,
sin niños,
ni mil y una flores de azahar
por las que enamorarse.
En sus calles se instalaron,
y ahora se confunden, los tiranos.
Empeñados en rescindir sus vínculos
y negocios del pasado.
Aniquilando el presente
de un pueblo hecho ceniza
sobre el que amasar
la fortuna de mañana.
Hoy desde otra tierra lejana
puedo sentir a duras penas,
entre la propaganda de la victoria,
los ecos del llanto
que claman solamente
por la paz y la justicia,
amplificados con nuestro
grito espontáneo:
¡ no a la guerra!
Como musa que llega inesperada
cuando otro mayo florece en su esplendor.
Nuestra villa vuelve a ser tan alabada
como antaño, por su pueblo y su candor.
Su riqueza fue de miel en las jarras,
y la boca del Califato llenó.
La llave de todas las Alpujarras .
Puerta de la seda que lo engalanó.
En primavera renace, rememora
su pasado de oropel y su poder.
Porque Pechina es tan sabia y señora
que ha ponderado ser y no pretender.
Su historia no es solo una perla mora,
y la Historia así la enseñó a aprender.

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