Estoy pensando en volver a jugar al ajedrez. Maribel Cerezuela

Campeonato de Ajedrez Absoluto Femenino, agosto 1993
Campeona absoluta de ajedrez femenino andaluz. 1993. Placa recordatorio de la Federación Almeriense de Ajedrez

Hubo una época en que jugar al ajedrez era una pasión… casi como aquél que dijo \”El ajedrez es mi vida\”, sin subir mucho el tono, que hasta mí me resulta raro en esta época.

Lo pasaba muy bien, jugaba contra todos y representaba a la “Ciudad de Almería” por toda España en los torneos. Era reconfortante,  aunque se perdieran miles de partidas. Otras, igualmente las ganaba. Pero nunca me dí mucho pompo y platillo.. Total, lo hacía porque quería.

Mi logro máximos fue llegar a jugar el Campeonato Absoluto Femenino de Andalucía,  ganarlo, todo hay que decirlo, mi trabajo me costó,  y tengo que alardear porque me tocó a mí y que yo sepa, nadie de Almería lo ha conseguido aún. Al menos no en la categoría Absoluta femenina.

Me dieron un plato como recuerdo, de alpaca, pero es bello, el mejor. La Federación Almeriense me hizo un trofeo recordatorio que aún conservo. 

¿Y si vuelvo? Total, estoy en esa edad que nadie me quiere contratar en lo que sé hacer, esto es, administrativo, laboral oficios generales,  y no sé hacer otra cosa, salvo páginas web y escribir poemas con decoración fotográfica propia.. pero eso no da de comer. Al menos no en esta vida.. En la próxima.. como no he llegado aún.. pues tengo mis dudas.

Hasta la semana que viene.

 

 25 Ene 2006.  Estos artículos eran publicados en alojamientos del periódico “blogs.ideal.es” de El Ideal de Granada. Hoy día no están operativos.  

En el vértigo azul de una mirada

En el vértice azul de una mirada
María Ángeles Lonardi

 

 

La presentación será el próximo 20 de octubre en la Biblioteca Villaespesa a partir de las 19,30 h.   Habrá música para acompañar a la presentación.
El poema abre el libro y ganó el 1º Premio del Certamen Internacional de Cuento y Poesía “Luis B. Negreti”, S.A.D.E.  (Sociedad Argentina de Escritores) de Buenos Aires Argentina, octubre de 2020.

 

 

Contraportada

Diez miradas le hicieron falta a Huidobro para descubrir la belleza entre un sueño y una catástrofe; Sabines buscó el rastro de una mirada en la sombra del agua y el eco de un suspiro; Cernuda, una mirada fugaz entre las sombras; Storni la perdió distraídamente sin volverla a encontrar; y Bécquer… Bécquer la intercambió por un mundo. ¿Cuánto vale una mirada en la poesía? María Ángeles Lonardi lo sabe bien. Por eso, los versos que componen En el vértigo azul de una mirada retoman esta imagen en un tiempo como el nuestro que demanda una mirada activa.

En estos versos Lonardi nos regala su mirada, generosa y honesta. Al igual que la de los poetas románticos, se dirige hacia adentro, se sumerge en las aguas más profundas, como diría Shelley en su «Endymion», pero también mira punzantemente al exterior, a la realidad social, y la denuncia sin tapujos. En este viaje a través de la mirada, Lonardi mira sin miedo y nos hace mirar con ella. Sin miedo.

Mirar es un acto de elección, ya lo decía Berger.

Si elegimos mirar con Lonardi nos veremos a nosotros y a nosotras mismas en los espejos de sus palabras pero también, como Alicia, los cruzaremos para ver qué hay al otro lado. Tal vez encontremos el abrazo que tanto anhelamos.

 Gerardo Rodríguez Salas

 

 

Mira desde su razón existencial, la observancia ancestral y, el tiempo de pandemia en que nos ahogamos infinitamente, sin ver el final de esos túneles de miedos individuales. Todo de vuelta, hasta encontrarse reblandeciendo el alma en los recuerdos. Busca el mapa de los recuerdos, sin hallar la llave que abre ese espacio secreto, y como quien se sumerge en lo profundo de un mar, busca las horas para entender este lapso, latido convulso del mundo, en la espera de que amaine la tormenta.

Ansía despertar ante un tiempo de paz, sin miedo al abrazo, al encuentro, a todo aquello que se nos prohibió por imposición de un invasor invisible y tras la ventana, ella, en su mirada enjaulada como la de todos en estos azarosos tiempos de muerte, sentencia a sí misma una renovación para el futuro, una energía mágica que desde ella a todos abarque.

Ivonne Sánchez Barea

 

María Ángeles Lonardi

 

Poeta, María Ángeles Lonardi

 

El vértigo azul de tu mirada

Detenida, la vida permanece
en el vértigo azul de tu mirada.
Se me escapan las fuerzas,
las palabras me faltan.
Creo que no he conocido
más dolorosa y salvaje intemperie,
como aquella que suele visitarme
cuando cierras los ojos
en frugal parpadeo.
Los versos nuevos son como los pájaros
que vuelan libres, luego,
cruzan todos los puentes
derrotando misterios
y dibujan el mapa del derroche.
Lo sé, miedo me da
esta avaricia con que ahora mido
procaz cada rizada hora sin ti.
Puede mi cuerpo torpe, ensimismado,
marchito, ya de vuelta
de locas travesías,
subyugarse con tu esencia y caer
en este y a cada instante. Confieso,
me faltan las palabras
para decir qué siento piel adentro.
El silencio de la noche es testigo
de este fiero tormento.
Dentro, cada latido es demasía,
es algarabía este parpadeo,
es ternura la luz y es este beso
nuevo perfil del sueño
del que no quiero despertar jamás.
Un remolino desconsiderado
me absorbe, me desviste
y se hace el epicentro,
el ojo oscuro, insolente huracán
por donde raudas huyen,
acotadas mis pobres esperanzas.
Aun mermadas mis posibilidades
me atrevo, trato de encontrar la clave
que descubra el misterio
del que tus ojos supieron hablarme.
Luego, me domina la incertidumbre,
cuando torpemente voy a buscarte.
Entonces me descubro vulnerable.
A pesar de saber de tu existencia,
es apenas un parpadeo tuyo
el que me hace caer
por el precipicio definitivo
y me sobra el universo todo.

©María Ángeles Lonardi

Del libro: “En el vértigo azul de una mirada”,

Editorial: Círculo Rojo, 2021.

 

 

María Ángeles Lonardi

Profesora, Poeta y Escritora

E-mail: lonardimaria@hotmail.com
Web: http://letras-sobre-papel.blogspot.com
https://www.aceandalucia.es
https://www.juntadeandalucia.es/cultura/caletras/autores/maria-angeles-lonardi
https://www.facebook.com/mariaangeles.lonardi

Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I) y (II) y (III)

AUTOR:  JOSÉ ANTONIO SANTANO.

EL OLIVAR DE LA LUNA
 

..\” Bebe vino y besa a quien amas y deja reventar a los que te envidian\” ..   Ibn Quzman (Cancionero Andalusí)

 

Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I)
Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I)

 

Hoy, veintiocho de marzo de 2021, la poeta oriunda de Tetuán y almeriense de adopción Pilar Quirosa-Cheyrouze, cumpliría sesenta y cinco años. Hace ya dos de su muerte y hasta ahora no he podido escribir una sola línea sobre su vida y obra, aunque fueron muchos los días en los que algún detalle, un verso, un libro o un proyecto literario me la recordara. Después del tiempo transcurrido, una vez en calma y desde la quietud del duelo que siempre estará presente para quien la consideró una buena amiga y magnífica poeta, escribo este artículo. Con anterioridad hubo demasiados elementos extraños, circunstancias y conductas oportunistas que me alejaron del foco mismo de su temprana y sorpresiva muerte. Mi relación amistosa y literaria perduró más de veinte años, desde el mismo día y hora que decidí que mi residencia se estableciera en estas tierras, concretamente en Aguadulce (Roquetas de Mar) y compartiera mis libros de poesía con el público almeriense que así lo quiso y entre el que se halló siempre Pilar Quirosa-Cheyrouze, interesada y vigilante en todo cuanto sucedía culturalmente en su ciudad. No descubro nada si digo que Pilar Quirosa amaba la literatura en general y la poesía en particular, pero también cuidaba con esmero sus relaciones personales de amistad. Con ella el camino se hacía más llevadero, porque aunque sea difícil de aceptar, y siendo Almería una ciudad de provincias pequeña, los contubernios poéticos existían en aquellos años que le tocó vivir como presidenta del Ateneo, Jefa del Departamento de Literatura del Instituto de Estudios Almerienses (IEA) o como alma mater del Aula de Literatura del Ayuntamiento de Roquetas de Mar más tarde y que ahora, muy merecidamente, lleva su nombre a petición de las Asociaciones Andaluzas de Críticos Literarios y Colegial de Escritores. Se ha dicho hasta la saciedad que el principal pecado del español es la envidia, y mucho de ella hubo y hay todavía alrededor de los círculos literarios de la ciudad, cada uno por su lado y lejos de aunar esfuerzos, prevaleciendo así un egocentrismo incomprensible, decadente y empobrecedor a todas luces. Sin embargo, nunca vi en Pilar Quirosa atisbo de él, al contrario. A su personalidad y conocimientos literarios se acercaban tirios y troyanos, jóvenes y menos jóvenes, con la intención de medrar muchos y aprender pocos, aunque siempre estuvo predispuesta a ayudar a todos. Su abarcadora manera de entender el mundo fue parte de su excelencia personal y literaria, aunque algunos, casi siempre los mediocres, intentaran beneficiarse de su gran corazón, de su generosidad a raudales.

Pilar Quirosa
Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I)

 

Por aquellos primeros años de residencia en Almería destaco el hallazgo de un grupo de poetas que me acogió como si fuera uno más de ellos. Fue aquella una etapa literaria que nunca podré olvidar. Cómo podría hacerlo de Diego Granados, que visitaba en su casa de Albox y con quien conversé tanto de poesía; el más grande poeta almeriense que fuera y es pues nos legó su extensa y excelente obra, Julio Alfredo Egea, con quién tanto quise; Ana María Romero Yebra, por su cercanía y siempre ardiente ternura que tantas alegrías nos ha procurado con sus poemarios y cuentos infantiles; la poeta Pura López, quizá la más injustamente olvidada, con una obra de notoria calidad; mi buen amigo albojense José Antonio Sáez, al que siempre me unió su extraordinaria obra poética y del que siempre recordaré su prólogo a mi primer libro netamente almeriense Exilio en Caridemo y a la propia Pilar Quirosa con quien desde entonces y hasta el fatídico día de su muerte mantuve una sincera amistad y una complicidad literaria sin precedentes. Cómo olvidar tantos encuentros, conversaciones telefónicas sobre este o aquel proyecto, tal su inclusión en los Cuadernos de Caridemoque tuve el honor de dirigir y en los que participó con un estupendo trabajo titulado Palabras para Elisa y otros poemas, los viajes a la ciudad de Málaga durante siete años consecutivos como miembros del jurado del Premio Andalucía de la Crítica de novela y relato, las lecturas de su Aula de Literatura en Roquetas, las presentaciones de libros, sus magníficas reseñas críticas y tantos momentos vividos desde la más irreductible amistad.

Pilar Quirosa
Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I)



Es imposible olvidar lo que el corazón siente en cada latido, más aún cuando la meta es la misma a compartir desde la más generosa de las actitudes humanas: la amistad. Nunca hubo lugar para la desconfianza, para el desencuentro sino en nimias cuestiones siempre salvables. Pilar Quirosa ha dejado en la sociedad almeriense y en todos aquellos que tuvimos el placer de conocerla un gran vacío, una huella imborrable, que solo puede allanarse con la lectura de su obra, porque en ella está y estará siempre con nosotros lo mejor de la amiga, la poeta, la novelista, ensayista, cuentista y crítica Pilar Quirosa.

Pilar Quirosa
Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I)

 

Pilar Quirosa
Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I)



Hoy, 28 de marzo, nuestra querida amiga y excelsa escritora Pilar Quirosa cumpliría sesenta y cinco años, y aunque persista este duelo, no puedo sino recordar su limpia mirada, su voz enredándose a la vida en cada verso, en casa sílaba o palabra, como si en ellas una luz indescriptible se apoderara del mundo, su mundo que aún hoy late en cada ser, en cada paisaje, en todas los objetos, en cada sueño. Su voz en las aguas del mar en Tetuán, su amado Mediterráneo, en el desierto de Tabernas, en la Puerta de Purchena, en las calles y plazas de la ciudad de Almería, en la Avenida de Madrid, en el Castillo de Santa Ana en Roquetas, en las noches lluviosas de otoño, en la Biblioteca Villaespesa, en el silencio de cada aurora, como si todo siguiera igual y nunca hubiese muerto, porque nunca fallece quien con tanta intensidad amó y vivió la vida:

 

Pilar Quirosa
Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I)

 

 
 
 

Cuando decida el alba

prender la llama,

la noche se habrá colado

por esa abertura

que permanece intacta.

 

Por ese pasadizo inagotable

que frecuenta latidos de sal,

de bosques y templados horizontes

de mares y otros sueños.

 

Por esta única ventana, huésped

y desafío que la tarde te regala,

la tarde que se libera y te acompaña,

anuncio de otros días

que ya es cercana noche,

tacto y presencia,

el deseo de estar vivo.

 

Pilar Quirosa
Pilar Quirosa o la celebración de la vida (I)
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11 de abril de 2021
Pilar Quirosa o la celebración de la vida  (II)
José Antonio Santano


Concluía mi primera aproximación a la mujer y poeta Pilar Quirosa con los versos finales del poema “Moonligt”, perteneciente a su libro “Estela sur”, que en su día tuviera a bien dedicarme del literal siguiente: “A vosotros, José Antonio y María Isabel, mis amigos en este Sur, a vuestros hijos, Macarena y Javier y, especialmente a vuestro nieto, Juan, con las ramas abiertas hacia lo mejor del futuro, lleno de sensibilidad y esperanza. Un abrazo grande. Firma y fecha: Almería, 14/9/10”. De esto hace ahora once años. Pero la luz de su palabra sigue guiando a quien esto escribe, desde el amor por la poesía y la literatura como forma de vida y compromiso con la otredad, que siempre vivió en Pilar, en carne y alma, porque ella siempre me acompaña, nos acompaña en humano y solidario sentir. Cada día y cada noche que su recuerdo fluye por la estancia donde sigo componiendo versos y sueño, es más dolorosa su ausencia. Saber que ya no está entre nosotros es un duelo permanente que solo logro calmar con la lectura de sus libros, con la presencia de su palabra que ahora reposa sobre mi mesa en forma de tratados de verdadera amistad y compañerismo, por mucho que en ocasiones hubiera las discrepancias propias de seres diferentes, pero respetuosos con el pensamiento individual de cada uno.

 

 

Estela Sur
Pilar Quirosa y el amor a la literatura

 

Ya en el prólogo de este libro, “Estela sur”, realizado por el gran poeta y escritor granadino Fernando de Villena, se reivindica la personalidad poética de Pilar Quirosa, su estética y su estilística, al escribirse: “Estremece la lectura de estos poemas tan llenos de dolor y tan sinceros que son como quejas susurradas al aire o como tímidos alegatos contra el olvido. Para Pilar Quirosa el amor lo llena todo de sentido y su ausencia le hace andar vacilante como desterrada de las delicias de este mundo”. Fernando de Villena dice bien porque mucho es su conocimiento sobre la realidad poética española, sabe de lo bueno y lo malo, como pueden ser ciertas conductas reprochables en los saraos poéticos, pero también de la autenticidad y calidad de la poesía que se escribe no sólo en Andalucía, sino en toda España. De ahí que escriba, con toda sinceridad e imparcialidad que en “Estela sur” existe “un vitalismo, una captación sensorial de la realidad y una profunda emoción de la naturaleza: del mar y de los campos, pero todo ello siempre puesto en relación con el amor y la nostalgia”. Es evidente que conoce bien la poesía de Pilar Quirosa, los elementos esenciales que la constituyen y que hacen de ella una poeta cabal, de un humanismo cierto y una manera de entender el universo con tal clarividencia, que acercarse a sus textos poéticos nos depara una extraordinaria sensación de plenitud, de goce absoluto. Esta es la diferencia que marca a unos poetas de otros. La esencialidad estriba en la comprensión del mundo que te rodea y la expresión de ese mundo con la herramienta precisa que es el lenguaje, y ambas cosas, por fortuna, pertenecían al campo creativo de nuestra poeta Pilar Quirosa.

Hay quienes piensan y así lo han demostrado que con una simple compilación de sus poemas la deuda queda zanjada. Pero esto no es así. Hay que adentrarse en cada uno de sus libros con tal pasión que todos, sin exclusión, se han de reproducir en los volúmenes que sean necesarios, y con el estudio crítico o preliminar de todos y cada uno de ellos y de los géneros literarios tratados, para general conocimiento no solo de la sociedad almeriense, sino de la andaluza y española. Es un deber y una responsabilidad ineludible conquistar el espacio de la esencialidad de su universo literario desde todas las perspectivas posibles. Esta, lógicamente es una tarea ardua, y quizá por ese mismo hecho, se haya rechazado haber hecho realidad la edición de toda su obra literaria, pero solo estaremos parcheando si no somos capaces de concentrar todo el esfuerzo y trabajo necesario en pro de este proyecto, a todas luces, abarcador. En parte, este es mi propósito con estas reseñas puntuales, por entender que toda su vida Pilar Quirosa se consagró a la difusión de la cultura en general y de la literatura en particular. No podemos dejar que su excelente legado quede compensado con unas breves notas biobibliográficas, ajenas a la reflexión profunda sobre su extensa y magnífica obra literaria, interrumpida por su temprana muerte. Pilar Quirosa, como persona y como escritora versátil nos dio mucho más de lo que posiblemente le dimos, y aún hoy, tras su repentina muerte todavía nos ofrece el legado de su obra. Entiendo, pues, que es de justicia propagar y difundir su literatura, que es como decir, su manera de entender la vida. La cita de Plutarco que abre el poemario “Estela sur”, podría definir todo su contenido: “Tienes que vivir y no sólo existir”. Y así lo demostró nuestra poeta a cuantos tuvimos la suerte de conocerla. Para Pilar Quirosa escribir lo era todo: “Escribo de nuevo, / a golpe de lluvia / y de silencios”, de tal manera que en estos versos los símbolos que representan “la lluvia” y “los silencios” son pura esencia existencial que nos permiten conocer no solo a la poeta sino al ser humano que la alienta.

 

 

Julio Alfredo Egea
Pilar Quirosa con el amigo poeta Julio Alfredo Egea

 

 

Celebremos, pues, la vida 

al abrigo de la piel,

con el temblor de una hoja.

 

son versos que ya desde el título de estas reseñas por entregas se justifican: “Pilar Quirosa o la celebración de la vida”. Y es que en nuestra poeta no había mayor ni mejor celebración que “vivir” (carpe diem) a tope cada segundo, con la esperanza puesta en el siguiente, y así sucesivamente hasta el fin de los días.

La poesía de Pilar Quirosa goza de una mediterraneidad absoluta. Nacida en Tetuán y residente en Almería hasta su fallecimiento, el mar es su casa y su refugio, en sus olas se adormece y transporta hasta alcanzar la cima de la luz y la palabra, y en ella encontramos por momentos:

 

La misma calle, 

el mismo mar,

y, a dos pasos,

nuestra intensa geografía,

azul llanto

en el lenguaje de los sueños.

 

Los sueños que desde su Avenida de Madrid alcanza a ver en el firmamento cubierto de estrellas esplendentes. Así la vida se impone a todo y en esa realidad su voz se alza y se aposenta en los misterios del cosmos, porque siempre una luz delata el horizonte al que nunca puede renunciar quien tanto ama, aún gritando por el dolor que acrece en su mirada hacia el pasado, sea “Auschwitz”:

 

Caen las hojas de un calendario cruel,

sonidos de besos marchitados, sombras

de tantas noches de insomnio, tantos

ecos desatados en la Historia, abrazados

a la vergüenza humana.

¡Madre!, aún escucho tu llanto. ¡Madre!

 

o sea “Guernica”:

 

Duele el corazón al acecho

de las sombras inclementes. Duele

la ausencia de cordura en la piel

de los hombres.

Duele el recuerdo de ese árbol

imposible, de sabia abierta a la luz.

 

El lamento, sí, el grito picassiano

y el llanto.

 

Y la sangre derramada.

Y el coraje, todavía,

de sentirse vivo”.

 

Es el dolor humano después de haber sentido la desolación y el miedo a la oscuridad, al odio acrecentado en los corazones, la tiranía y el oprobio como formas indignas de vivir, y por ello, la poeta se rebela y se duele, porque el dolor también es una manera de saberse vivo, lo suficientemente vivo como para censurarlo en un único y aterrador grito, que no es sino la palabra poética en todo su esplendor.

 

 

Pilar Quirosa
Pilar Quirosa

 

 

Claro que sí, la vida, su celebración sin condiciones. Y de eso sabía mucho Pilar Quirosa. Y el amor como pilar fundamental de la existencia. Nada más emocionante y bello que sentir el corazón abrirse de par en par a la otredad, a la entrega libre y desnuda de cuanto adentro se ha cultivado para ser compartido. Y sin embargo, qué poco ha recibido por su creciente y generosa renuncia del “yo” en pro del “nosotros”, si acaso un librito conformado por las prisas y el oportunismo incomprensible de una institución, de la que, para más inri, llegó a ser Jefa de Departamento de Literatura. Toda una vida dedicada a los demás pagada con unas migajas si nos atenemos a su amplia obra. Pero tal vez, no convenga detenerse en cuestión tan baladí, y sí, continuar con lo verdaderamente importante: su legado poético, objeto de estas líneas.

Podríamos preguntarnos por qué este aparente comienzo anacrónico, y la verdad es que no sabría decir su verdadero motivo. Tampoco considero que sea ilustrativo dilucidar en este momento los por qués de esta aventura literaria respecto a la obra poética, en principio, de una de las voces femeninas más interesantes de la poesía contemporánea española, porque, y de eso estoy convencido, de no haber sido por muerte tan repentina, Pilar Quirosa-Cheyrouze hubiese ocupado un lugar destacado en el panorama de la poesía del nuevo siglo.

Su libro “Estela sur” es un ejemplo de lo dicho. En él confluyen los elementos esenciales y los recursos estilísticos propios de una voz que, a medida que crecía y creaba su propio universo, más brillaba por su lenguaje y su permanente dedicación a expresar lingüística y semánticamente la autenticidad poética de sus textos: “Esta noche, de nuevo / se abren las puertas del mar”. El mar como paraíso existencial, el paisaje por excelencia de su poesía y la soledad como cómplice de una rutina que no impide, todo lo contrario, agrandar el acto mismo de la creación:

 

De su mano, el mar

—¿recuerdas— era sonido y paz,

lecho de algas y aliento.

El mar y el oleaje,

intenso atisbo de luz

para los ojos del niño

que contaba las estrellas.

(…)

Azul intenso, en el nombre

de la vida, pequeñas manos

agarradas al mayor de los universos.

 

Y en la arena, aquellas huellas,

aquellos primeros pasos,

recorridos junto al vuelo de su falda,

abriendo ventanas al mundo.

 

La poesía como esencia misma de la cotidianidad, el júbilo de la existencia en los detalles más nimios, en las cosas sencillas, en la descarnada realidad de la materia y la secreta luminosidad de lo invisible, de lo espiritual o de la mística de los días que nos conforman, en perfecta comunión con la naturaleza, con amorosa pasión y ternura, donde de nuevo el corazón abre sus ventanas de par en par:

 

Hay horas que parecen las últimas,

llenas de momentos insomnes,

donde se intuye el azul de las riberas

y el verde ardiente de los pinos

que descienden, plácidamente,

hasta la orilla.

 

Y hay muros insondables,

montes de cristal que injertan

parcelas de cielo aristadas,

que moldean la mañana

con tempestades de besos,

que peinan la distancia

varando una caricia.

 

Y, sin descanso, costea mi frente el mar.

 

 

Pilar Quirosa
Pilar Quirosa o la celebración de la vida  (II)
 

 

Es la mar vértigo y temblor de la mirada que observa el horizonte siempre en la esperanza de alcanzar la otra orilla, sus arenas y sus gentes, como un continuo eco que se adentra en las entrañas y la carne, en el alma y el sueño de la poeta, que no deja de bregar con la palabra y su último sentido y configurar así una verdad —su verdad—, que siempre cuidó con sabio y denodado esmero. En la luz mediterránea se conformó toda su poética y a ese mar de azules infinitos se debe y se entrega sin ningún tipo de condiciones, desnuda y libre, ligera de equipaje, como diría Machado. Todo en él, el Mediterráneo, los colores, la luz, los sonidos, los aromas y, sobre todo, sus silencios marcan la aventura creativa de Pilar Quirosa, y con ella, una nueva forma de expresión poética, una manera de ser, en la diferencia y la pluralidad, más poeta si cabe, más humana:

 

Conservo el recuerdo de un mar antiguo

que desciende hasta la orilla

y es clamor de algas y de arena.

(…)

Desde tiempos ancestrales,

donde caben los días

y se aposentan todos los instantes

que nos hablan de otras noches

henchidas de juegos y plenilunios.

 

De siluetas y de olor a salitre

en aquellos muelles que acompañaban

al fulgor de las estrellas.

(…)

Tras la ventana, hay constancia,

esta noche se precipitan las cenizas del tiempo.

 

El tiempo fluye por doquier y apresa los instantes para luego recordarlo en su fiera intensidad, esa que la palabra provoca a la luz de la estrellada noche o en el silencio que tras el ventanal recorre la alcoba y el alma de la poeta. Ahí está, siempre atenta a las señales, a los símbolos y a la historia humana que proclama en sus versos de arte mayor unas veces y de menor otras, a la gramática o la sintaxis según considere el tono o el matiz a resaltar en su escritura, en un juego de espejos metapoéticos que nos acercan al verdadero valor de su poética:

 

Cómo escribir un poema

que se deslinde de la nostalgia,

que desconvoque, para siempre,

la plasmación de la herida

y se haga fuerte, y raudo y vital

para la supervivencia.

 

Cómo gritar a los imperativos

que se desglose en pretéritos

imperfectos pero humanos,

que no tiemblen ante la mansa caída

de las hojas del castaño,

que sean lava y, al mismo tiempo,

compás de espera, página abierta,

ternura y remanso.

 

Cómo barajar el efímero tiempo,

el reloj derrotado por el paso de las horas,

el dolor que crece y se retuerce

en meandros, cómo escribir un poema.

(…)

Cómo escribir un poema

esperando el regreso de la luz,

la única estancia habitada.

 

Así en su estancia, paisaje interior y en los otros donde la vida se reactiva con cada primavera, Pilar Quirosa supo ser luz y perfume del día a pesar de tanta oscuridad, de tanto infierno enmascarado y tanto agravio consentido por la mediocridad reinante. Pero su mayor virtud fue siempre su amorosa entrega a la vida, que no es sino decir a la literatura, y a su entorno tanto familiar como amical. Nada se interpuso en ese camino elegido libremente y libremente frecuentado a lo largo de los años:

 

No he conocido

más instantes

que el placer de la palabra,

ese puente levadizo

tendido hacia el abrazo.

 

Es el tiempo y la memoria en la poesía de Pilar Quirosa inseparable de la realidad. En ella siempre el aliento de un renacer constante y permanente, capaz de eternizarse en el rumor del mar que vive tan cercano.

 

Por razones obvias

hoy renazco al ritmo de las olas,

donde se balancean los días,

y la tarde es un vuelo

de infinitos signos, reclamados

por la inercia del mar,

donde la soledad

es espejo y es quietud,

y, también, lo es,

poso de nostalgia.

 

Hibernar la noche
Pilar Quirosa o la celebración de la vida  (II)

La vida es tránsito, soledad abarcadora de silencios y emociones, espíritu y latido. Por eso la poeta quería “Hibernar otra noche / para rescatar los sueños”. Y mi deseo no es otro que Pilar Quirosa viva para siempre en la luz de la palabra, nunca en el olvido.

 
 
 
Pilar Quirosa o la celebración de la vida  (III)
 
 

Retomo la lectura de la obra poética de Pilar Quirosa con el libro “Et signa erunt”, que en su traducción viene a decir algo así como “Y las señales son”, publicado por el Ayuntamiento de Málaga en su, desgraciadamente desaparecida, colección “Ancha del Carmen”, título tomado en recuerdo de uno de los lugares más castizos o emblemáticos de dicha ciudad. El poemario vio la luz en el año 2008, siendo director de la colección el también poeta y presidente, por aquellos días, de la Asociación Colegial de Escritores, Sección Autónoma de Andalucía José García Pérez. En este poemario la poeta atiende o interioriza, podríamos decir, desde la continua observación de todo cuanto a su derredor existe y se manifiesta, las señales, las huellas o signos que se muestran en su desnudez absoluta y en el marco de lo cotidiano. Pilar Quirosa bebe de la tradición lírica española más sustanciosa para crear su propio universo poético, por ello, ahonda en la nada para alcanzar lo absoluto. Su capacidad para la creación es relevante, de ahí que el legado que nos ha dejado sea extraordinariamente valioso. Nada ni nadie podrá impedir que después de su inesperada muerte, su obra sea divulgada como se merece, por derecho propio, por haber conquistado con su verso limpio y cristalino un lugar destacado en el panorama de la poesía española contemporánea, como también andaluza. Sabía bien Pilar de los muchos obstáculos que se cruzan en el camino, tanto por ser poeta como mujer, pero todos los salvó con la serenidad que la caracterizaba. En “Et signa erunt” nuestra poeta se nos muestra así. La madurez adquirida a través de los años va calando hondo y permite a Pilar trascender la realidad que vive para transformarla en otra bien distinta, o, cuando menos, más acorde con su mirada. Es esa mirada abarcadora de todo cuanto vive y se desvive en el interior del sujeto poético lo que muta o varía, lo que le hace proceder de un modo u otro, con el convencimiento de que el resultado final será una nueva forma, un nuevo ser, un nuevo espacio o un nuevo universo, y que podría resumirse en este verso: “En la mística del silencio”.

En la presente obra, “Et signa erunt”, son muchos los silencios sugeridos, aquellos que mantienen firme sus convicciones de mujer y de poeta, tanto por su manera de amar y sentir, como por su ética y estética, de quien actúa sin limitaciones, enteramente libre. De ahí que la simbología y sus incursiones a las diferentes realidades existentes en su mundo interior nos guíen por lugares misteriosos y mágicos, segura de que solo así, los lectores hallarán matices y sensaciones nunca antes vividas. Es como un viaje sin destino preciso, pero a sabiendas que será un viaje apasionante.

“Et signa erunt” es una prueba más del buen hacer de Pilar Quirosa-Cheyrouze. El libro está constituido por tres partes que ya en sí mismas definen o aproximan al lector a la verdad poética de su autora. Precede a dichas partes constitutivas del contenido una dedicatoria expresa a Estela Carles, amiga de la infancia en Tetuán, hecho que nos aporta la consideración que para la poeta tiene la amistad y la infancia, ese inolvidable tiempo vivido en su ciudad natal: primeras relaciones y juegos, sentires y miradas junto al mar Mediterráneo y su inabarcable azul. Por ello, y en este sentido, la primera parte del libro llevará por título “Alfa” (Los días oscuros), que iniciará con una cita de nuestro olvidado Nobel Vicente Aleixandre:

“He nacido una noche de verano /

entre dos pausas. Háblame: te escucho”.

Nacer a la vida, que no es sino celebración, como siempre lo fue para Pilar Quirosa. Vivir desde principio a fin, sin importar el tiempo, sino en la armonía del cosmos; mirar a las estrellas, en todo lo creado allí a lo lejos, en la oscuridad del firmamento o una noche de verano; y escuchar lo que se habla, lo que se cuenta a la luz de esas noches estrelladas y de luna. Todo en un único universo, creado y recreado una vez y otra en la fantasía infantil, en la serena paz del silencio que brama tras la hora del sueño. Navegar por del mundo a la búsqueda siempre del amor, que nos contiene y es ofrenda siempre, porque su verdad es una. Porque para Pilar Quirosa el amor es lo que mueve el mundo:

Lo que mueve el mundo

viene dado mucho antes

de la cuenta atrás,

en juego último y necesario.

No lo dudes, amor:

lo que mueve el mundo

es el amplio espacio de tu nombre.

El mundo está en todos y cada uno de nosotros, en aquellos árboles del camino, en las aguas verdosas de un río, en las formas misteriosas de las montañas, en la mirada que descubre el horizonte al límite, en el vuelo de las aves. La noche y el silencio que habita al silencio permite a la poeta contener los asombros en la mirada siempre limpia del universo, del cielo que nunca decepciona, el juego de los gestos y los signos que descubre a medida que vive, que siente el agradable temblor de la palabra anidando la memoria. Mirar para dejar la justa señal de lo vivido, la luz del cuerpo amado ofreciéndose en su esencia:

Las miradas marcan

el territorio de la noche

y atraviesa el cielo de agosto

una lluvia de Perseidas.

El tiempo fluye por el solar de la memoria, es un tiempo necesario por soñado y vivido en aquellas noches de verano, y conformación luego de los años en esa especie de limbo que nos avisa y nos reclama la vida en soledad que la lejanía impone:

Amanece hoy

y tanta vida

se diluye ante mis ojos.

Este sol que no se apaga,

la marea oculta

y tus brazos en equilibrio.

Tanta soledad impresa.

Quirosa se recrea en la noche y el amor que la soledad recuerda si miras al instante el estrellado cielo del estío que nos deslumbra y ciega, como si solo existiera la luciérnaga viva del amor en todas las cosas del mundo. No se puede vivir de espaldas a la vida, a lo que nos alegra como a lo que nos entristece, porque lo uno y lo otro forma parte de ella, y Pilar Quirosa, la poeta y la mujer bien lo sabe, por conocimiento y por vivido. En esa diatriba el tiempo se rebela y actúa como señal de destino:

En estas horas, hoy,

sólo quería el roce de tu mano

y olvidar la perenne amenaza

del destino.

¿Es una amenaza, realmente, el destino? Piensa la poeta que en ese laberinto que se supone es el mundo, corre peligro, porque el tiempo es pura soledad, el vacío que muestra sus fauces cada noche. ¿Y el sueño, el deseo de ser y conquistar otros espacios, otro tiempo de luz y armonía, dónde encontrarlo? La respuesta no puede ser sino el amor, y hasta ese amor vuela en las alas del verso, en la ardentía de la palabra creando mundos distintos y armoniosos. Es el amor la única salida en la oscura y calma noche, cercana a los lugares que ama, a la mar de su infancia, de su vida:

Abrazas, amor,

pequeñas estelas de tiempo.

La noche en Aguadulce

y este espacio de noviembre,

despertando a la mirada.

Aquellas luces primeras

—relájate y confía en la sabiduría

del mar— allá a lo lejos,

hoy tan cerca, hora breve,

largos días,

intuyendo el horizonte.

El mar de Aguadulce, tan cercana a su ciudad de Almería, su Avda. Madrid donde los días transcurren en candente soledad, amasando sueños en su salón de siempre, allí donde recibe a los amigos o enseña a los adolescentes, allí, tan cerca y tan lejos de las pasiones; observadora tras la cristalera de cuanto acontece y sueña. En su cotidiana existencia se aferra a los símbolos, a las señales o signos que la vida pone en su camino, esperando hallar la luz en cada esquina, en calles y plazas, en la mar que aroma de algas y salitre la vida:

Somete la sinrazón a la duda.

Y regresa luego, despacio,

sin detenerte.

Es el juego de la existencia.

Et signa erunt.

Las señales que son, todas en una misma voz. Voz del tiempo y la memoria en la luminosa palabra, amorosa, solidaria y humana, por no ser ajena al dolor y las penurias del mundo. Una voz alarmada por los acontecimientos:

Ahí van los Señores de la Guerra.

Van bebiendo de sus acres sabores

en chamuscadas derrotas.

Y se lavan el honor y la honra

desde su condición ofídica.

tu abrazo inesperado.

Acontecimientos que pueden concretarse en uno, tal fue el 11-M, cuando dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York, con el resultado terrible de cientos y cientos de muertos, unos presos del fuego y otros de la desesperación al saltar desde las ventanas de los rascacielos al vacío. De nuevo la sangre y los cipreses como símbolos de la muerte, como verdaderos Jinetes del Apocalipsis. Todo parecía sucumbir, el mundo entero estaba en inminente peligro a causa de los fundamentalismos existentes, del terror sin más. Por ello la poeta se siente perdida en su soledad cotidiana, e impotente, no puede sino dolerse de todo cuanto sucede en el mundo, al pueblo americano, que es ahora también su pueblo y sus moradores sus hermanos. Ese amor fraternal anida en su corazón y en su pensamiento, no es ajena al dolor del “otro”, y de ahí que quiera reflejarlo en versos tales como:

Me está doliendo la herida

abierta del corazón

de la tierra,

la memoria brutalmente

detenida, el dolor

del silencio.

Me duele la sinrazón

de este tiempo inclemente,

las horas amputadas a la vida,

la angustia, el desamparo.

Y sentencia la poeta:

“Me duele este once de marzo, /

nacido desde el temblor de la Historia,

/ en los andenes de la cercana primavera”.

Así su mirada que es un abrazo fraterno al “otro”, al que muere y al que sufre, al que nunca más volverá a ser el mismo. Es la emoción trascendida, el corazón abierto para refugio del dolor lo que cuenta, por muchos que sean los cuerpos sepultados entre los escombros para mirar los cuerpos fantasmales, bañados de ceniza, alquitranados…Es esa mirada de poeta sabedor de su lugar en el mundo, de su canto y los silencios. En ese estar también acoge el verdadero significado de la amistad, tan enriquecedora, como legado del saber en el otro, aun distinto pero cercano en la propia concepción de un mundo afable. Por ello recuerda al poeta cordobés Vicente Núñez, seguramente asido a una copa de vino en su taberna de siempre, “El Tuta”, en la plaza Octogonal de la cordobesa Aguilar de la Frontera, y así lo cita como “voz alada en sentimiento”, y escribe estos versos correspondientes a “Poema último”:

Y al contacto

del lenguaje y de sus signos

navegamos —fieles, siempre—

por nuestra intensa memoria.

Acercados al misterio,

prolongamos el discurso

definitivo del ser último

que se atrevió a redimirnos,

inundado de atardeceres,

más allá de la partida.

No pierde ocasión Pilar Quirosa para mostrar su mediterraneidad como incansable navegante, sea por los múltiples vericuetos de la vida (“Navegábamos / por el sendero de la Historia”), porque en ese trance la Historia siempre “plena de signos y de infinitas sombras”, vislumbra el solar de la memoria y todo lo pretérito es trascendido a una realidad presente, y, a veces, también futura.

La segunda parte del libro se acoge al título Épsilon (Los ritos olvidados), precedida por una cita del poeta Jorge Guillén:

“Noche mucho más noche:

el amor ya es un hecho”.

De nuevo la noche como íntimo paisaje para el amor, en el que los silencios y las sombras, señalan la dirección del misterio y los asombros. Amor y Naturaleza en perfecta simbiosis (hojarasca de otoño, acantilado, altas copas de pinos, monte Athos…):

“Sólo las aguas, amor,

tratando de borrar el espejismo”.

El paisaje de lo vivido en amorosa entrega, desde la altura de una torre tal es el poema dedicado a Neus Bonet y titulado “Tour Eiffel”:

“En este espacio

último, París, en clave /

de hierro y de nostalgia. //

París es una urgencia

que nos convoca al deseo”.

Justamente épsilon es la quinta letra de las 24 que componen el alfabeto griego, y si nos atenemos a la numerología el 5 simboliza la libertad, siendo en la estructura del libro la parte central. En ella la melancolía o la nostalgia de la ausencia del padre:

Padre, sé que no estás,

pero te presiento,

en cada contraluz,

en el vuelo de los pájaros.

Y sé que vendrás

una noche, para siempre.

Quizá ahora, en no se sabe qué lugar, pero seguro la poeta se halle junto a él, liberada en ese espacio cósmico que tanto amaba. Los lugares amados están muy presentes, de ahí su rescate como en los poemas “En Formentor”, “Camino de Aurillac”, “Zona Cero”, “Amanecer en Valldemossa, pero también y como parte del paisaje las sombras, el ocaso, el horizonte que no es sino la palabra, esa luz que nos acoge y nos alimenta los días, como recoge el poema “Horizonte”, dedicado a su amiga bibliotecaria María José Rufete:

Jamás perece la luz

si navega la esperanza.

Nos llueve el silencio

y nos colma, voz de vida,

cuando nos abraza la palabra.

Ya en la tercera y última parte del libro, correspondiente a “Omega (Tempus fugit)”, representada por la última palabra del alfabeto griego, nos alumbra con en lo que pudiera ser su significado con una cita de Virgilio “Caelum hoc et conscia sidera testor”. La poeta viene a querer decirnos que el cielo y las estrellas son los testigos cómplices de un tiempo que nos pasará, de ahí su preocupación por el tiempo, la conciencia de su fugacidad, como lo es la propia vida. Por ello vuelve al viaje, a navegar por todos los mares posibles, a sabiendas que en ellos hallará naufragios y derrotas, pero en la esperanza que alcanzará el horizonte, y con ello, la tierra prometida, su propio universo. Ahonda en los significados y signos de la tradición clásica del mundo antiguo y es una guerrera más, una Ulises dispuesta a conquistar sus sueños:

Llueve intensamente,

y soy testigo

de una estirpe por llegar,

una leyenda negra

de mortandad y de oprobios,

cerca de los pueblos del mar.

El enemigo, su enemigo ahora es el tiempo:

“Enemigo mío, cruel tiempo,

pesadilla inmensa

generada por los lustros.

Jabalina letal

atravesando músculos y arena”.

Y piensa en regresar, pero ¿a qué mágico lugar, a qué ciudad, a qué playa o mar?; sí, el horizonte soñado todavía refulge en su memoria:

Amante y seductor de las estrellas

que todavía brillan en el horizonte,

cálido regreso a Medina Habu,

posible paraíso iluminado.

Más allá de la última playa,

más allá del Egeo,

la única salida posible.

El viaje, la partida hacia lugares desconocidos, no es sino sinónimo de sueño, de quimeras en la poesía de Pilar Quirosa, de tal manera que esa vital necesidad hace que piense y reflexione sobre la fugacidad del tiempo, por más que la esperanza de amar y ser amada sea el deseo que silencia ese tiempo de espera, ese cruel tiempo que se nos escapa presuroso. Alfa y omega, principio y fin, y un “Postrer gesto” que define la verdad poética de Pilar Quirosa cuando escribe, como colofón a este poemario los siguientes versos:

                                                        Beso mi única bandera:

las sábanas que ocultan tu cuerpo.

Pilar Quirosa

Antonio Orejudo

ENTREVISTA A ANTONIO OREJUDO


Pasan los días y, a veces, siento un vacío inmenso si no me leo, al menos, un libro al mes. Tocar el papel. Pasar páginas. Ver su formato, tipografía.. color.. olor ¿Será el olor a papel? Mirar lo que he escrito: “leer” ¿Cómo hago para insistir en “leer en papel” a diferencia de “leer en pantalla de ordenador”? En absoluto estoy en contra de las nuevas tecnologías. Sería una contradicción, yo que soy una viciosa de juegos on line, pero leer en papel sigue siendo un placer que no me quitará la ciberciencia por mucho que avance cada día.

Hablando de libros, lo último que me he leído ha sido “Un momento de descanso” de Antonio Orejudo. Como muchos seguidores de su obra ya estábamos deseando leerle de nuevo. La Colección Andanzas de Tusquets nos ofrece el placer de una obra estructurada en 241 páginas que se leen en un día festivo, o en tres si quieres rumiar e investigar nombres propios de los que narra anécdotas o lugares geográficos para visitar si nos toca la lotería. Risas. Se lo dedicas a Helena
Maribel Cerezuela: ¿Quién eres Helena con H? No pones para mi esposa o mis hijos, el mundo o una dedicatoria con frase sentenciada por un autor que murió hace años cubierto por la fama… sólo a Helena. Es curiosidad.
Antonio Orejudo: Helena es mi mujer.
Después de la dedicatoria
1.- Aparece un fantasma desde la página 11 
2.- Cómo me hice escritor desde la página 97 y por último
3.- La felicidad del hombre descansado desde la página 147
M.C.- En la primera parte- Aparece un fantasma- me peleo con la palabra escrita con tanto “Digo”, “Dice”, que a sabiendas que es Antonio Orejudo sigo leyendo cuestionándome qué habría hecho el profesor Orejudo en una clase o taller literario si un alumno osara semejante proeza…, ¿Qué habrías dicho?
A.O.- Me habría parecido un hallazgo y hubiera negociado con él para que me vendiera la idea
M.C.- Todo texto, no hay ni una foto de la portada de la universidad donde impartía clases Cifuentes ¿Será porque era un fantasma? Por cierto, lo de Ci- Fuentes, es en honor a Di Fuentes? Sería simpático y a destacar ese guiño geográfico. ¿Lo es?
A.O.- No. Cifuentes es un apellido que me parece que tiene una cierta comicidad implícita, nada estridente.
M.C.- Otro detalle para situarnos en la escena de las Américas, “Cuando llegaba a casa la temperatura no superaba los 62º Fahrenheit…  unos 17ºC, con un 70 por ciento de humedad “. 
A.O.- Me entretuve en buscar la equivalencia.
M.C.- Llegamos a la segunda parte -En como me hice escritor- Hay fotografías en la Pág. 109. Aquí pensé que la habías puesto porque te añoras con pelo largo, cuando todo se ve posible, y creemos que podremos cambiar las cosas que tenemos cercanas. Pág. 116, la más inquietante porque a la gente nos gusta el morbo a rabiar. Eso de que sea verdad y encima de la \”alegre doña Ximena\” es de lo más perverso…
A.O.- Suelo decir que esa parte es lo único real de todo el texto 😉
M.C.- Seguimos leyendo y \”La felicidad del hombre descansado\” vuelves a la carga con dos frases que resumen todo el libro… ¿Cuándo fue consciente de lo que estaba sucediendo? y ¿No le parece que ha pasado demasiado tiempo para mantener tan vivo ese odio?, con una fotografía en la Pág. 156, donde se puede leer \”Una norma permite licenciarse sin aprobar la última asignatura…\”… (¿fue esta noticia la causa que provocó el libro? nunca lo sabré.. Más fotografías en la Págs. 167, 168, 169, 170 y 231.
A.O.- No, esa noticia no provocó la escritura del libro. Cosas como esas suceden todos los días en la universidad.
M.C.- Seguiría poniendo frases que me han llamado la atención, como ¿Quién soy yo para rechazar la mediocridad? – En este tramo da la sensación, una vez más, de que te estás azotando la espalda hasta sangrar… esa imagen que tenemos de los curas que describe Martín Vigil en “Cierto olor ha podrido”, donde la sangre no llega al río, pero casi….
A.O.- No soy nada masoquista. El personaje solo se llama como yo. Pero no estoy seguro de que sea yo.
Queremos saber mucho más del autor, – aunque ya han hablado y escrito muchísimo-, así que pregunto:
M.C.- ¿Estás dolido por los estragos que consideras está haciendo o hará en un futuro próximo el famoso \”Plan Bolonia\”? 
A.O.- Sí, creo que el Plan Bolonia convierte la universidad en un centro al servicio de las empresas, y abandona los saberes que no son rentables a corto plazo.
M.C.- Cada país tiene una manera de ser…. como dirían los chinos, somos árbol, o animal o cosa… y esto también va por los comportamientos respuesta de las universidades y sus clientes los estudiantes…. ¿tiene remedio nuestra particular idiosincrasia de ver la vida? 
A.O.-La universidad sólo cambiará si hay una gran crisis social. No estoy seguro que de desearlo.
M.C.- Siempre hemos dicho que el que viajaba era más progre, más intelectual, más snob, más de todo… con respecto a los que se quedaban en su ciudad natal, estudiaban para profesor de EGB y se jubilaban a los 65 con depresión… ¿Sigue siendo importante que las nuevas generaciones de estudiantes vayan a otros países? 
A.O.-Creo que salir de tu casa es muy saludable, porque te permite ver las cosas con perspectiva, apreciar en su justa medida lo que tienes y ser consciente de lo que te falta.
M.C.- ¿Cómo se sobrelleva la decepción? ¿Crees que la literatura se hace eco de la desidia del pensamiento humano? 
A.O.-La decepción con la vida tiene muchas respuestas: respuestas farmacológicas, lucha armada o cinismo. Incluso la escritura puede ayudar a sobrellevarla.
M.C.- ¿La crisis económica ha llegado a comerse nuestras neuronas? 
A.O.-Esas que Eduardo Punset en su libro “Excusas para no pensar” dice que no desaparecen. No, la crisis económica ha sido utilizada para llevar a cabo una contrarreforma del estado del bienestar, que se ha llevado por delante en pocos meses conquistas que habían costado lustros.
M.C.- ¿Qué fue de aquél profesor que se juntaba con sus alumnos en un bar  y nos hablaba del mundo y cómo mejorarlo?
A.O.-Nunca he tenido un profesor semejante. Lo único que querían arreglar mis profesores era su apartamento.
M.C.- Hablas de un suicidio… ¿es un guiño a un profesor de Historia como fue Agustín Díaz de Toledo o hay alguien más?
A.O.-No conocí a Agustín Díaz de Toledo. No es una referencia velada a nadie. Es simplemente un personaje.
M.C.- ¿La humanidad se está suicidando un poco cada día? 
A.O.-No sé si tanto, pero no parece en efecto que vayamos por buen camino.
M.C.- El sistema educativo que pasa por tutores, directores, decanos, rectores, ¿crees que debería cambiar? 
A.O.-De arriba abajo. Empezando por los parvulitos, siguiendo por la primaria, por el bachillerato y terminando por la universidad.
M.C.- Hablas de humor, pero no eres cómico ni humorista. En literatura como en el cine, ¿es obligatorio poner escenas de sexo para que la gente no se aburra? 
A.O.-No, el sexo no es obligatorio. Mi lucha contra el aburrimiento es a base de ritmo narrativo.
M.C.- Chinchar al otro, ponerle la zancadilla, la envidia progresiva, ¿Es patrimonio de los hispano hablantes? o quizás una “actividad” monopolio de la humanidad… ¿Qué opinas? 
A.O.-Aquí la envidia es un vicio muy extendido, pero la he visto en otros países. Me parece más hispánica la resistencia a reconocer el talento del vecino.
M.C.- Ser Catedrático de una Universidad, ¿sigue siendo el objetivo máximo de un futuro profesor? 
A.O.- En muchos casos sí.
M.C.- Hace tiempo leía en el periódico “Público” a Rafael Reig hablar de la “necesidad” o “el placer” de “trabajar de persona objeto” por la economía de la subsistencia… En tu libro también hablas de distintos trabajos esporádicos por “necesidad económica” ¿Tan mal está la vida de estudiante en Norteamérica? 
A.O.-No pasábamos hambre, pero no nadábamos en la abundancia. Había que hacer trabajitos para poder tomarse alguna cerveza, sí.
M.C.- Después de leerte me fui a Google para informarme de la enfermedad o la falta de psicomotricidad, destreza manual… ¿Es obligación de los profesores que están en contacto diario con nuestros hijos estar atentos a esa falta de “destreza manual”? Si les hacemos participes de esa responsabilidad… ¿no sería darle al profesor un carácter más profesional que el que tiene hoy en día? 
A.O.-En efecto, creo que a los profesores, sobre todo en el instituto, se les sobrecarga con obligaciones, que a veces solo tocan tangencialmente su profesión
Maribel Cerezuela (05/05/2011) Para literaturas.com

Eran cuarenta y algo más

ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS
ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS
ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS
ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS.
  1. La voz de la cometa
  2. Linares digital
  3. La Crónica de Almería (Colectivo Octubre)
  4. Diariovoz
  5. El siglo de Almería
  6. La voz de Almería
  7. Nueva Literatura Almería
  8. Entrecharcos
  9. Transparencias
  10. El tranco
  11. Barril de tinta
  12. Tumbaita
  13. Tinta de Barril
  14. Tartesia
  15. Pasadizos oscuros
  16. Solar en construcción
 
 

PUBLICACIONES HASTA LA FECHA.

 
 
Revistas literarias que he creado o ayudé en su difusión, diseño, maquetación y publicación: \”La voz de la cometa, Nueva literatura Almería, Transparencias, Acehual, El tranco, Diariovoz\”.
 
Periódicos donde he trabajado o he publicado: El Siglo De Almería, La Voz De Almería, El Linares Digital, La Crónica de Almería (colectivo Octubre).
 
Mi primer dominio en Internet: \”chispita\” en el grupo Goya; más tarde en madresol.net\”myck\” en el servidor de Arrakis; \”alma y el ajedrez\” en Xoom; \”alma\” en Ctv ; \”alpujarra\” en europa.net; Amigos del Ajedrez en Melodysoft; Aldia en arrakis; diariovoz en Terra; diariovoz en Yahoo.es; diariovoz en hotmail; diariovoz en sogecable, diariovoz en Auna; diariovoz en wodafone;
 
Dominios en los que me gasté una fortuna en internet porque quería tener dominio propio: lavozdelacometa.org; *.COM; *.NET; diariovoz.com; 7dimensión.net; diariovoz.org; diariovoz.es
 
Revistas o periódicos donde han hablado de mis partidas de ajedrez; mi trabajo en la red o publicado mis entrevistas a grandes de la literatura: Revista de ajedrez PIPA; Jaque, El Ideal, La Voz De Almería; literaturas.com, marqueze.net; cuentacuentos.org; relatos.com; e-Listas.net; mundolibro.com; pasosfronterizos.org; Aered.net;
 
(pido perdón por todas aquellas que he publicado y han colaborado conmigo y no las he nombrado) 
 
Amigos que me han ayudado en internet: Aered. Andalucía en la red, entre otras cosas porque no sabía inglés y sin ellos no sé como  me las habría apañado. Nuevamente quiero dejar constancia de su ayuda y darles las gracias. 
 
 
Gracias a todos los que han ayudado a divulgar la cultura.
Seguimos trabajando por y para ustedes.
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\”ERAN CUARENTA Y ALGO MÁS\”

DEPÓSITO LEGAL:  AL 1022-2013

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Maribel Cerezuela Bueno
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Dedicatoria
Algunos son especiales.
                                                                       Ellos saben quienes son.
 
A mi familia por dejarme hacer.
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Índice
 
    1. EL CUADRO Y EL CAMINO
    2. ARRASTRANDO LAS PALABRAS
    3. MI SOMBRA
    4. EN EL ASFALTO
    5. LOS GATOS
    6. POR EL DÍA DE LOS ENAMORADOS
    7. ALGUIEN ME INFORMA
    8. DESPEREZA
    9. IN MEMORIAM
    10. UNA TARDE EN EL PUERTO
    11. A UN BOJ SECO
    12. SUBIENDO LA CUESTA
    13. LA VIEJA
    14. LE IGNORABAN
    15. COMER SIN GANAS
    16. LOS ZAPATOS
    17. PUENTES IMAGINARIOS
    18. UN TÉ CON HIERBABUENA
    19. LA FÁBRICA
    20. QUE SE VAYA YA
    21. SIN ESFUERZO
    22. DUDAS
    23. SENTIRES
    24. UNA ESTRELLA
    25. EN LA ARENA
    26. HE GRABADO EN MI MEMORIA
    27. EMERGE DE MI TU SOMBRA
    28. EN UN DÍA DE TORMENTA
    29. ARCO IRIS DE AÑORANZA
    30. VIENTO EN MOVIMIENTO
    31. GOLPES SECOS
    32. PROYECTOS
    33. ANTES TE QUEJABAS, AHORA TAMBIÉN ¿MAÑANA?
    34. MIRADA DE HOMBRE
    35. TE ESCUCHO
    36. EN EL PATIO DE LA ESCUELA
    37. EL SOMBRERO
    38. EL LECTOR DE MALDITOS
    39. SI LLEGARA A LA JUBILACIÓN
    40. UNA RECETA
    41. UNA CERVEZA, POR FAVOR
    42. TENGO EL SUEÑO DESNUDO
 
 
 
 

(UNO) EL CUADRO Y EL CAMINO

Yo pinté los surcos de tu memoria,

en este cuadro que el cielo desafía,

trazando caminos que el paso guía,

entre lápices que tejo cada día.

En otros tiempos fueron pinceladas,

firmes trazos, segura la mirada,

mar y tierra que, de madrugada,

mecía entre abrazos a las hadas.

Yo tracé con fuerza encadenada,

los sueños a esta alambrada,

como cincel en piedra tallada,

que luchó hasta ser liberada.

Ahora son sueños que grito al alba,

buscando el momento más cálido,

donde pintar el amor cuan camino

de la vida que nace en el cuadro.

– ONE-PICTURE AND PATH

 

I painted the grooves of your memory,

in this table that heaven defies,

tracing paths that guide step

between yew pencils every day.

In other times were brushstrokes

firm strokes, safely away,

land and sea at dawn

swung between hugging fairies.

I traced with chained force

dreams to this fence,

as carved stone chisel,

he fought to be released.

Now they are dreams that cry at dawn

looking for the hottest time

where love how road paint

of life that comes in the box.

 

 

 

 

(DOS) ARRASTRANDO LAS PALABRAS

Has pasado arrastrando las palabras.

Arañando el vocablo. Soñaste despierto.

Golpes de mar a contracorriente.

Timón en mano: ¡A poniente!

Silenciaste tu alma insurgente

con palabras apesadumbradas

como pensar que estás ausente.

Sedujiste el terror del abismo

que ponía freno a tu deseo.

Aprendiste a fundir tu espacio

sin tiempo; ni pasado ni presente.

Vives el futuro. Valiente

(DOS) Slurred as thinking you are away.

 

Hits counter sea.

Rudder hand: To the west!

Scratching the word. Daydreamed.

Seduced terror of the abyss

Silenciaste your soul rebel

that put the brakes on your desire.

timeless; neither past nor present.

Vives future. brave

words you grieving.

You learned to melt your space

You\’ve been slurred.

(TRES) MI SOMBRA

Paso a paso, mi sombra me acompaña,
unas veces se alarga,
otras se acorta.

Rodeo una farola, se agiganta,
choca contra la pared
que ya no es blanca.

¡Un momento!, algo pasa,
de la cabeza negra
sale una espada,
lucha, se retuerce,
forcejea, no se ablanda.

Otra vez se agranda,
se refleja, gigante en la pared
que ya no es blanca.

Me acerco a observarla
se burla de mí y se aparta
¿Con quién luchaba mi sombra
de esa forma tan aforada?
Sigo andando, paso a paso,
oigo otra pisada extraña.
En un cruce de caminos,
me paro intrigada.

Mi sombra se altera,
forcejea, ¡ah! me digo,
ya sé lo que le pasa.
La machaca, la atosiga,
la sombra extraña.

 

(THREE) MY SHADOW

Again enlarges,

At a crossroads

blackhead

flounders, is not softened.

goes a sword,

hear another strange ride.

hits the wall

I approach observe

I continue to walk, step by step

I know what happens.

I stand intrigued.

it is no longer white.

it is no longer white.

My shadow is altered,

One moment, something happens,

other shortens.

reflected giant wall

Rodeo a streetlight, is enlarged,

sometimes lengthens,

Step by step, my shadow with me,

struggle, twists,

struggles, ah! I say,

teases me and away

The crushes, the haunts,

the strange shadow.

thus as metered?

Who was fighting my shadow

 

 

 

 

 

(CUATRO) EN EL ASFALTO

Llegas al circuito, llueve despacio.

Nos abrazamos. No hace ningún frío.

Me hablas de tu viaje de noches cálidas

charlamos, sonreímos, estás alucinado.

Has encontrado, en esta época de crisis,

un nuevo patrocinador para tu pasión.

Los motores, a lo lejos, se dejan oír.

Sin tocarnos, me dices adiós con la mano.

Apresurado, seguro de tu éxito,

¡participar en este circuito cerrado!

No te asustan los retos, ni la lluvia.

La bandera se ha alzado.

Cientos de participantes se miran

sin mover los labios, tensos,

saben qué tienen que hacer..

Uno, dos, tres… tiembla el asfalto.

Dos vueltas faltan para la meta.

Un compañero amigo derrapa,

y cae sobre el mojado asfalto.

Grita el público. Grita. Hay pánico.

Te has quedado parado, inerte.

A tu lado rugen motores, pasan de largo.

No ves nada. Sin abrir la boca,

lloras, como la lluvia en el asfalto.

Despacio.

(CINCO) LOS GATOS

Las sibilas y los temidos brujos,

en su profesión aman a sus gatos,

por ser portadores de su ciencia, …

misterios pasados, futuros inciertos,

que sólo ellos parecen conocer.

Les atrae lo desconocido,

su capacidad de conocimiento,

se mueven en silencio en noches

donde la parca les respeta

con orgullo reconocido

como divinos entre humanos

que parecen domesticados

en la soledad de muchos

en efigies esculpidos..

(SEIS) POR EL DÍA DE LOS ENAMORADOS

“Te he visto un instante,

eras ese pétalo que vuela, …

ha sido fugaz, pero te he pensado,

… no volverá a pasar..

Cumplí los setenta por navidad,…

Te tenía como el mar y la arena.

Me traicionó tu musa,

te abrazó sin preguntar…

Muchos amigos te despedimos..

Ha sido un instante…

olí a pétalo que vuela.

Ábreme la puerta cuando llegue.

¿Quién me abrazará por carnaval? “

(SIETE) ALGUIEN ME INFORMA

Alguien me dijo un día:

“la demora no es para siempre”

Así quedó tan conforme

de su idiotez comunicada y aprendida.

Acaso no demasiado asumida

sabedora de infortunios presentes.

Hay un dicho refranero

idiotez del todo asumida

jamás la verdad del todo será creída

andando la vida a trozos

sumando esperanzas concebidas.

Deber inexcusable del todo

en método tan fuerte en derecho

por un acierto consumido y discreto

un veredicto tan secreto

también es fuente en derecho

arbitraje consumista de los eterno.

(OCHO) DESPEREZA

A Emilio Barón Palma

Cambias de postura

sabe tu cuerpo que la mañana

idéntica

te espera.

El engranaje encaja

pero hoy te llama la atención

la luz que se filtra

por la ventana.

Asomas despacio

un poco la cabeza

Hay un cielo que te alarma

de negros nubarrones

que juegan

con el rayo

que te penetra.

Adormilado,

el último sueño

que aún baila por tu cabeza,

se despereza.

(NUEVE) IN MEMORIAM

A mi primo Rafael Cerezuela Yebra

Te pienso en fotografía en blanco y negro,

de los abuelos con el rostro de tu padre y el mío.

Actores de teatro visto en la plaza del pueblo

que luego representábamos en tu casa.

Jugar al escondite. Subir a la terraza de launa,

saltar entre los balates de la vecina

o colaborar en la matanza.

Tocabas notas musicales en una flauta mágica

Manuel de Falla para ponérmelo difícil, o

todo el repertorio de pasodoble español

que tu primo Rafael también acertaba.

Vacaciones de San Roque. Música de orquesta

viajes de discoteca a Almócita o Padules

Fumar por las veredas camino de la plaza,

sentados en el tranco, nos daban la madrugada.

Fuente del Nacimiento, agua a cubazos por el cuerpo

cansados, de vuelta a casa con la resaca.

(DIEZ) UNA TARDE EN EL PUERTO

Hay pintura de manga por las ramblas del puerto

y un montón de pinceles rotos en cada esquina.

Rueda bajo los adoquines un aire de marina

como oleoso e intenso se anuncia el desconcierto.

La gente impaciente, espera el nombre del primero,

y tú, bajo esa mirada inquieta, te sientes caballero

observando los restos que en la pared han muerto

Llega la noche. Recogen aprisa el material clasificado,

restos de dibujos, bocetos, montones de parafina,

donde la prensa y la radio, anuncian como primero,

lo que de todos es conocida como la obra del lisiado

(ONCE) A UN BOJ SECO

Tristeza

Agachas la cabeza

entornas los ojos

¡Ay, tristeza!

Mustia palabra

ánimo fallido

es mi estado (de)

Inusual eres tú

¡Ay tristeza!!

(DOCE) SUBIENDO LA CUESTA

Subiendo la cuesta a pleno sol

el gato acecha agazapado

huidizo y desconfiado

ha visto pasar al perro

del vecino recién llegado

midiendo terreno pasa el rato

su huella está dejando

a cada gota de meada

a cada paso midiendo

lo que era su posada.

Es el nuevo elemento,

de un paisaje ya urbano

que pasea su rabo

por el pueblo amuermado.

(TRECE) LA VIEJA

La vieja anda encorvada

altiva la cabeza, fija la mirada.

Sabe de otra etapa en las Américas.

Ahora está feliz en la rutina diaria.

Los niños se burlan.

Ella con su garrote les amenaza airada

Corren raudos los chicos,

“la vieja”, “la vieja”, ¡que nos alcanza!

No se imaginaron la fuerza de su cuerpo,

el tesón de sus palabras.

Ha andado muchos caminos

vivido muchas penurias.

Ahora está orgullosa. Ha vuelto a casa.

(CATORCE) LE IGNORABAN

Ignoraban todo de él.

Su voz, sus facciones, semblante.

Aquellas zonas que la naturaleza le otorgó

y que le eran desconocidas totalmente.

Toqué con mis dedos la fría pantalla
y sentí su aliento…

(QUINCE) COMER SIN GANAS

Tu madre te ha pedido

que abras la boca

y te comas todo

lo que te ha puesto en el plato.

Coges el cubierto, y

lo miras como si fuese la primera vez

que ves una cuchara.

Uno, dos, tres,

te enseñaron a cerrar la boca,

no hablar mientras masticas,

la carne descongelada.

Masticas con desgana

no tienes hambre

de “cadáveres” aliñados

con vino de la tierra

Huele ¿A qué huele?

Te dicen, te preguntan,

¿Estás enferma?

– No. Dices sin convencimiento..

Come, come, come…

(DIECISÉIS) LOS ZAPATOS

La sandalia le ha hecho daño

a esa niña que nunca ha llevado zapatos.

Una marca le ha dejado,

del sufrimiento llamado social.

Playa de arena ocre,

inmenso mar bravo,

de la costa del atlántico.

Juegos inocentes

para nunca olvidar

y, parece que no ha pasado nada.

Me miro en el espejo,

sin reconocerme,

sin sentirme,

me hace daño…

Sin ningún esfuerzo,

de hacer sin dejar de hacer,

madejas en el tiempo.

Todo parece confuso,

sin fecha, sin membrete.

Sin ti que un día me dijiste ¡Te quiero!

Ilusión pasajera,

del para siempre, recuerdo.

(DIECISIETE) PUENTES IMAGINARIOS

Así que me conociste,

en un mundo de ensueño y fantasía

trazando palabras, firmes, poderosas

llena de costumbres, recuerdos…

poseídas de verdades absolutas

que llenaban mis oídos

de ese aroma que embriaga

para siempre la esperanza.

Firme. Segura.

En eterna consonancia con el hacer diario,

amabas los crepúsculos,

los ocasos de las estrellas de la noche.

Soñabas al alba el camino,

trazabas puentes imaginarios

de cuerpos hermosos inventados.

Construías casas portátiles,

confortablemente instaladas

con abrigos de palabras.

Suave fuego de chimenea ardiendo

en madeja que une la vida

manejada, desenredada, vigorosa.

Se caen las hojas

y no haré nada

por recuperarlas

(DIECIOCHO) UN TÉ CON HIERBABUENA

Un té con hierbabuena,

un aroma en el recuerdo,

y nada de gusto en el paladar.

Andares que investigaron

otros mundos de este universo,

pasos aprendidos

que nunca se olvidarán.

Pero no todo lo investigado (conocido)

derivó en placeres encontrados

aunque si, quedó para siempre,

una imagen, una voz sonora,

unos ojos que brillaban,

vivos, expresivos,

gritando: -¡basta ya!

(DIECINUEVE) LA FÁBRICA

Letras de canciones (con temas críticos)

la fábrica, el trabajo,..

la rueda hace tiempo

que dejó de girar.

Palabras y más palabras,

frases encontradas, nerviosas,

impregnaron nuestro recuerdo,

sólo eso que no es mucho,

y poco más.

Han pasado muchas lunas,

mareas bajas,

peces en los ríos,

sueños que despertaron

y todo sigue igual.

La hoja amarilla

 cae del álamo de otoño,

la nuez del invierno,

el chasquido del agua en la roca,

el canto del jilguero,

parece que nada ha cambiado,

permanezco en paz…

(VEINTE) QUE SE VAYA YA

Que se vaya ya

ese aroma que no quiere quedarse

ese sentir que acongoja

ese dolor que atrapa

Grito……

ya basta….

me ahogo……

me asfixio…..

bien…

¡¡ Idiota!!… ¡¡idiota!!

¿No ves que es sólo un sentimiento?

¿No ves que siempre hay un despertar?

¿No ves que siempre se consigues nadar?

¡¡¡ Flota una vez más!!!

(VEINTIUNO) SIN ESFUERZO

Sin ningún esfuerzo, de hacer

sin dejar de hacer madejas en el tiempo

todo parece confuso

sin fecha, sin membrete,

sin ti, que un día me dijiste: \’Te quiero\’

Ilusión pasajera del para siempre recuerdo

(VEINTIDÓS) DUDAS

¿Porqué miedo a la realidad?

¿Porqué ese miedo que ahoga, que no deja respirar?.

Ese dolor que aprieta,

esa sensación de recorrer siempre el mismo camino y nunca llegar…

Vértigo a lo desconocido, a no poder ser, a…

Mi sombra siempre va conmigo, me hace caminar

Mi sombra aquí está, se ríe de mí, me hace llorar

Es tan débil mi sombra que con ella no quiero estar.

SER (bis)

¿Porqué ese dolor que te ahoga?

¿Porqué no puedo gozar?

¿Porqué el camino es movedizo

y no senderos en la mar?

(VEINTITRÉS) SENTIRES

LIBERTAD

cada vez que me siento yo…..

cada vez que me llega mi humanidad

cada vez que oigo ese rumor del viento

ese aroma tan especial

CERCANÍA

porqué siempre pedimos más

porqué, porqué, porqué

no nos dejamos en paz

APROXIMATIVO

dejamos correr la bilis

dejamos correr la pus

dejamos correr el tiempo.

(VEINTICUATRO) UNA ESTRELLA

Esto era una vez,

una estrella en el pétalo de una flor.

Cuando la noche llegaba,

la estrella brillaba,

como si de la luna se tratara.

El pequeño acercó su mano,

quiso cogerla.

Más cuando se iba acercando

la estrella dejaba su luz

y se cubría de un manto rosa.

(VEINTICINCO) EN LA ARENA

Ha venido hasta la playa

busca un sitio donde aparcar
la mirada de antaño,
el recuerdo de lo que otrora
le apasionaba 
La tiene, la ha visto.
Su mano contonea
del hombro a la cintura
de la mujer quieta, callada.
Perfila su pecho,
dibuja su prominencia
Juega un rato. Sigue.
Siente en su ropa el agua,
del cielo gris que choca
contra la arena de la playa
Moja el agua.
Del espigón la piedra callada
a golpe de mar acompaña
La pone más dura, dibuja.
El agua borra toda huella
Aprieta. Toca. Palpa.
La lluvia moldea. 
Ha pasado una hora
un año desde aquella en la arena
Mira su figura
satisfecho la abraza, la besa
Le dice muy quedo.. ¡guapa!
El año que viene
de madera

 

 

 

 

 

 

(VEINTISÉIS) HE GRABADO EN MI MEMORIA

He grabado en mi memoria

los olores de las cosas

que he ido abandonando.

Perdí el tacto del óleo en la yema de los dedos.

Dejé el sonido de la nota rebelde.

Saqué de un cajón el bloc que hizo de diario.

Hoy soy consciente del olvido desconsiderado
el aprecio apático de un tiempo que no va hacia atrás

(VEINTISIETE) EMERGE DE MI TU SOMBRA

Emerge de mí tu sombra,

tu lengua en mi piel,
reptil azul sin pronunciar nombre. 
Tumbado me hiciste prisionero
de rejas que no quiero ver.
Arde tu silueta en cada esquina,
recodo, atisbo, donde mi sangre,
sin ti se convierte hielo.
Contigo ardo, busco
la huella de tu cuerpo en mi cuerpo
Estrella de la noche, te has ido.
Con mis manos te construyo
el camino de vuelta.

Te espero

 
 
 

 

(VEINTIOCHO) EN UN DÍA DE TORMENTA

En un día de tormenta,
el azar te hizo presente

Dientes blancos, perfectos…
ojos para no dejar de mirar,

boca para besar.
La lluvia en los cristales.

Tu cuerpo, sin prisas,
se aproxima a mi cuerpo.
Rompe el aire que nos separa,

me acaricia la mirada.

Tu boca es mi boca,
tus brazos en mis brazos,

tus manos me envuelven,
al compás de mi ritmo cardiaco.

Déjame que vaya necesitando

que mi cuerpo reclame tu piel,

tu calor, tu olor, tu sabor,
para formar un sólo cuerpo,
una sola persona.

Como un acordeón
me despliego a tus encantos.

Abro para ti, de par en par,
las piernas que sujetan la vida,

que vive en otras vidas.

La tierra que habité
la arranco con uñas y dientes,

con toda la lujuria de

los perfectos amantes.

Con el deseo desbocado
que sólo tú sabes calmar.

Anda, no te demores.
Cierra la ventana.

(VEINTINUEVE) ARCO IRIS DE AÑORANZA

Si mirar no se puede,

con tan exceso rayo de luz.

Hojas verdes de la hierba

flores del rosal, caramelo y miel.

Tierra húmeda de la noche

¿Qué hace ese excremento entre tus hojas?

Manto cubierto de flores

todas iguales…

las rosas.

Bien pudiera cantar amores

como bailan las mariposas.

Arco iris de añoranza,

palabras huecas que nunca sonaron,

granates de la tierra,

en el cálido otoño

blanco como la plata.

(TREINTA) VIENTO EN MOVIMIENTO

dedicada a Carlos Barrantes

Viento del Este que llama,

a mi corazón,

en una noche sin estrellas.

Viento que me lleva

a tu pensamiento

sin ningún esfuerzo.

Viento que atrae

viejos recuerdos

y tú no ya no estás.

¿Cómo poder olvidar,

las sensaciones que embriagan,

sin remedio,

el pensamiento,

si no quiero hacerlo?

Nubes que atraen la lluvia

que acaricia el cristal.

Transparencias de arco iris

que escribían novelas.

Recuerdos que sembraron

deseos que no se olvidan

y el tiempo,

no consigue estropear.

Paredes frías, encaladas,

musgo verde,

que en otra época

sirvió para sembrar,

aquel camino que señalaba

el lugar exacto

donde la cita acordada

se nos daba año tras año.

Te esperaré siempre.

Sin remedio.

Escribiré la vida en un papel.

Lo guardaré…

y pasados muchos años

te leeré… Aroma otoñal

(TREINTA Y UNO) GOLPES SECOS

Golpes secos en la tierra dura,

vas cavando una zanja.

Llega el agua.

Habrá suficiente para esos olivos.

Hasta los topes, dice el dicho”.

La suerte está echada.

Llevamos dos años de sequías

de humores y resabios

de gente malhumorada.

Paro no. Trabajo no falta.

Más los euros no dan para las jornadas.

Veinte minutos han pasado

y sólo diez hacen falta.

La tierra se traga toda tu agua.

A lo lejos, tocan las campanas.

(TREINTA Y DOS) PROYECTOS

Los proyectos siguen intactos.

El bote de pintura verde almendra

aguarda su turno detrás del aglomerado gris que un día,

bastante lejano ya, fue una puerta de entrada hacia el sosiego.

Pedir presupuestos. Alzar la voz,

y acallar el orgullo de quien no puede pagarse las ideas.

La paciencia es la virtud del fuerte

pero en esta morada nadie la posee.

Las batallas que enardecen los espíritus

otrora callados… ahora aflojan cinturones

queriendo sobresalir.

Es la vanidad. ¡Dejadle paso!

(TREINTA Y TRES) ANTES TE QUEJABAS, AHORA TAMBIÉN. ¿MAÑANA?

Antes querías progreso,

decían que era bueno para ti.

Luchaste por abrirte paso entre montes,

abriste bocas de túnel,

presumías de barrenar la tierra,

hacia un mejor futuro para los dos.

Bebías cerveza y celebrabas

que la comunicación había llegado a tu puerta.

Antes talabas árboles sin pudor alguno,

construías chalet, pisos,

mausoleos con columnas jónicas.

Embargabas tierras de regadío,

para construir jardines con flores

y parques a granel en las ciudades,

no demasiados, cerca de un museo,

un campo de fútbol.. los mantenía callados.

Antes, sin complejos cogías el metro

y presumías de ello en TV y diarios.

Hoy, ahora, criticas el desorden,

el ruido, el caos, la prisa de la gente.

Te quejas de todo, de la indiferencia

del viajero, del niño, del anciano.

Te quejas del descontrol del tráfico

de un día ebrio de sol.

Te quejas del ruido infernal

de un día de pelota que llaman fútbol.

Te quejas del cine de barrio

del precio de la entrada y de las palomitas.

Te quejas de las colas del metro,

de los hospitales, de las salas de espera.

Te quejas de todo. Te quejas de antes y de ahora.

Te quejas hoy del precio y ayer de que no había.

Te quejas del olor humano y de la peluquería.

Ayer de que no había ninguna en tu barrio.

Hoy quieres bañarte en las cálidas aguas

de un Mediterráneo tranquilo de arenas cálidas.

Ayer te quejabas del viento, la arena

que entraba en tu casa en ese océano

que llaman Atlántico.

Antes te quejabas de la escasa vida social de tu barrio.

Hoy te quejas de gente, su ruido, sus fiestas

Hoy te quejas… y ¿mañana?

(TREINTA Y CUATRO) MIRADA DE HOMBRE

Mirada de hombre,

cuerpo de mujer,

rompiendo barreras

en noches de desvelo,

para entretenimiento.

La gente, nada agradecida,

le tira objetos…,

pero ella sigue con su show

hasta el amanecer.

Con los pies cansados

sube el montacargas del tiempo,

se sienta delante del televisor

a llorar sin resentimiento.

Una noche diferente,

entre el público estaba él.

Le quería de siempre.

Soñó compartir sin poder.

La encontraron sin aliento.

Sonrisa en la boca,

yacía en el suelo.

(TREINTA Y CINCO) TE ESCUCHO

Te escucho en la sombra de la noche,

trazamos estancias, lustrosos caminos,

corredores, ventanas de luz multicolor.

Espacio que marca el gesto en sonrisas.

Palabras pronunciadas para llegar al alma

unir senderos de eterna sabiduría.

Así quedan sonidos en el aire

que en principio, tibiamente,

como oropeles de fortaleza

son amortiguados por la luna plateada.

(TREINTA Y SEIS) EN EL PATIO DE LA ESCUELA

Quema la cal la sombra de tu cara.

Refleja sin tú quererlo la fuerza de tu espalda,

de hombros caídos, de piernas arqueadas.

Enrojece tu rostro, toma vida de la montaña.

Otras sombras pasan, saludan con la mano,

fruncido el entrecejo y sin palabras.

Se habla, se dice, se ríe, se calla,

es Doña Paca, amaestrando a la masa.

Y tú en el patio con la piel ya quemada,

te ríes, sueñas, navegas… muy lejos

de todas sus garras.

(TREINTA Y SIETE) EL SOMBRERO

Paseaba sin mucho ánimo. Había estado en casa de Joseph. Rambla abajo, iba pensando lo que había pasado hacía apenas una hora. Me toqué el bolso con recelo. No podía perderlo. Y ahora, con cierta desazón, se dijo, menos que nunca.

Tocó a la puerta y le abrió Joseph, como siempre, guitarra en mano, dedos ágiles, certeros, sin dejarle ni hablar, le tocaba una y otra vez, a modo de ensayo, cada nota de sus nuevas creaciones. Al rato de escucharle le interrumpió y le dijo, sin piedad, que el tiempo, también a él, le estaba dejando su impronta particular. No emocionas Joseph. No me emociona oírte. Déjalo un rato anda. No era el Joseph que emocionaba como aquellos días en el apartamento de la playa cuando, después de cada corto improvisaba otro más y le aplaudíamos sin cesar. Era emocionante oírlo. Ahora no hablaba de religión, ya hace tiempo que comprendió que no valía de nada. Ni de política, que le asqueaba ver como la gente no se moviliza por nada, o se mueve a cambio de un bocata de tortilla fría y un viaje en autobús..

Sus notas estaban carentes de fuerza, de esa transmisión que electrizaba con garra por romper esquemas, tabúes, .. Tenía el pelo largo, rubio, ojos azules, parecía un cartel de sport publicitario. Sin barba ni bigote, pero si una mosca tipo Miguel Bosé, que contradecía lo que decía sentir hacia su repertorio de canciones… “Linda”, “Bandido”, “Sevilla”, “Los hombres no lloran”, … él, que decía escuchar a Pink Floyd o Lou Reed, se tenía que aprender todas las canciones, si o sí, de la moda del momento que gustaba a la chiquillería en cada pueblo, en cada fiesta, en cada verbena, incluida la gran Rocío Jurado y su “señora”, que interpretaba con tanto énfasis, que él, que era flacucho y bajito, parecía crecerse ante la vida y le aplaudían… La gente aplaudía sin descanso pidiendo otra, otra, otra…

A media mañana, tocaron a la puerta, era Andrés- No había dormido, estaba claro por cómo hablaba sin sentido. Su olor a tabaco Marlboro, no podía ser otro, decía, si no tengo dinero no fumo, pero tiene que ser Marlboro, duro, de cajetilla. Es mi preferido insistía. En el mismo rellano discutían. Joseph le increpaba, una vez más, llegaba muy tarde. Habíamos quedado a las 10h. No es mi capricho. Tú lo sabes. Me tienes que llevar con tiempo para montar el escenario, las luces, comprobar el sonido, actuamos a las 17h. Una putada, ya, pero somos teloneros de Loquillo, La Polla Record, Alaska, ¿comprendes lo que eso significa? Prensa, radio, TV, periódicos, publicidad. No puedo fallar.

No has dormido ¿Cómo vas a conducir así? Cojones Andrés. Maldita sea. Llevamos planeando esto hace meses. Salí al pasillo. Les pedí que bajaran la voz, que no llamaran tanto la atención del vecindario. Calmaros. Abrí la ventana que daba al patio de entrada a la casa. No se veía nada y eran las once y media de la mañana. Esos pisos eran una demostración de que el dinero manda. Los constructores le echaban la culpa a los promotores y ellos a que la mano de obra estaba muy cara. Aquella Colonia de viviendas tenía largos pasillos, sin ascensor, y sin vistas. Pocos, ciertamente, vivían cara al sur. Pocos podían ver el mar a lo lejos. Allí vivían cinco vecinos por planta. De cachondeo, le decían la “Colonia de la sardina”. Daba la sensación de que la gente vivía apelotonada, pero no parecían infelices.

Al girarse lo vio con claridad. Se quedó boquiabierta. Alelá le diría Andrés con sorna ¿No has visto nunca un sombrero? Ah. Ya. Estoy muy guapo, ¿a que sí? – No le oía. Di un salto y se lo quité. Andrés era alto, muy alto. Delgado, pelo moreno, largo y liso, muy bien cuidado, con una boca perfecta, labios muy carnosos, nariz perfecta. Muy guapo para hombre de su tiempo. Y ágil. No llegué a probármelo. Me lo quitó de las manos, raudo, aunque estaba borracho ¿Dónde lo conseguiste? Te queda muy bien. Me lo compré en el Rastro de Madrid ¿A que es precioso? Chulísimo. Se lo volvió a poner. Protesté. Pero déjame un momento, anda. Mientras pégate una ducha rápida, toma un café bien cargado, que el tiempo apremia. Gritó Joseph con firmeza: Vamos, llegamos muy tarde. Suponiendo que lleguemos.

Me lo dio. Le pasé la mano con calma a todo el contorno. A la altura de la copa, en un lado, noté que había una rugosidad. Un doble tejido. Salí al patio de luces. Lo volví a mirar y tocar con más cuidado. Efectivamente, había en el interior algo, un doble fondo, otra tela. Miré por dentro y vi que a la altura de la costura lateral había una sobrecostura. Anda. Tiene un secreto, un compartimento escondido. Andrés no me dejará abrirlo. Me matará si le toco su sombrero de copa ¿Qué os falta? Grité. Ya voy. Dame diez minutos. – dijo Andrés, desde la cocina- No lo pensé dos veces. Entré a la habitación de Joseph y cogí el cutex que tiene para cortar las cuerdas de la guitarra. Lo pasé con cuidado por la misma costura y abrí aquel secreto escondido. Era una nota amarillenta por el tiempo, papel pergamino de los principios de los años veinte. No lo leí. La guardé en el bolsillo de mis vaqueros y, con pegamento, le pasé una brochita de punta a punta quedando adosada a la copa otra vez. Salvo para olfatos muy depurados, no se notaba, nada de nada, lo que se había hecho allí.

Andrés y Jospeh bajaron los tramos de escaleras de dos en dos, de tres en tres, os vais a matar, comenté, pero ya no me oían. Llegaban tarde. Llamarme cuando lleguéis que me quede tranquila, ¿vale? Ni puñetero caso. Habían dado la vuelta a la calle concepción y se metían en la cochera -almacén- sala de ensayo del grupo y, sin decir ni adiós cogieron camino rambla abajo hacia el puerto.

Ella también los siguió, pero andando despacio y con sus pensamientos entrecruzados entre la mezcla de emoción e incertidumbre. Se paró en el rellano de la plazoleta “Miguel de Unamuno”. Antes de cruzar la rambla tenía que saber qué ponía aquella nota. Metió su mano en el bolsillo del pantalón y cogió el papel pergamino. Vaya, se dijo. No entiendo nada de lo que pone. Está escrito con signos que no entiendo, no es latín, ni griego, ni un idioma conocido. Cogió el móvil y sin pensarlo dos veces llamó a su amigo Fernando. En seguida contestó y sin decirle nada más le leyó, o mejor le deletreó la primera construcción o palabra… Fernando, con voz de sorpresa, supongo que la cara se le puso a cuadros, grito: Estás leyéndome en Esperanto. ¿Te has tomado un tripi o qué te pasa? ¿Esperanto? Ni idea. Es un pergamino que he encontrado. Parece que de principios de siglo. Veámonos ¿Dónde estás? Arriba, le dije, en la plazoleta Miguel de Unamuno. Quedemos a mitad de camino. Te espero en la plaza San Miguel. Que me pillas que he bajado a la playa. Estoy en los tritones ¿Te parece bien? Empiezo a andar. Tú haz otro tanto. A ver quién llegue antes que siga andando. No te salgas del cauce de la rambla. Por favor.

Fernando era poeta. Le gustaban los versos endecasílabos. Amaba declamar a su público que embelesado le admiraba sin tapujos. Había estudiado Filología Hispánica en la complutense. Luego sus padres le pagaron un viaje a Italia, París, Londres, para que viera de cerca el hogar de los mejores poetas de cada ciudad… y, ¿cómo no?, sabía varios idiomas. Se le pegaban los idiomas como a otros los olores. Suerte de haber nacido en una familia rica, por herencia y por beneficios del trabajo diario. Tenía de todo. Cuando los demás no teníamos para ir al cine… o había que elegir entre cine o terraza con cervecitas, él ni se lo planteaba. Cuando los demás estábamos que no sabíamos que hacer con nuestro futuro, él ya estaba matriculado en los mejores colegios de la ciudad capitalina con hogar propio. Nada de colegios privados. Quería libertad para hacer y deshacer, que para algo era rico. Se había codeado con los mejores de cada lugar y nunca acababan las historias que él nos contaba. Y, como un verdadero Indiana Jones, le encantaban las excavaciones, las lenguas muertas, el esperanto.

Estaba muy de moda volver a aquella lengua que fue muy útil, base de conocimiento de una moda capitalina de los obreros de élite. Había estudiado Historia, pero no se acordaba apenas de nada ¿Cómo es posible que con tanto estudiar, tantas noches en vela, y no se acordaba de apenas cuatro cosas, anécdotas, vivencias en días de las Cruces en Granada, y poco más. El esperanto lo había utilizado la clase trabajadora, pero también los anarquistas, la CNT, la mente le empezó a dar vueltas. Pensando, recordando, se encontró con su cara de frente. Fernando. Un par de besos rápidos en las mejillas y le dijo. Sentémonos. Vamos a aquella terraza. Tengo sed. No había andado dos pasos y le sonó el móvil. Dime. Qué alegría. Vale. Ya nos vemos después. Nosotros iremos para las cinco. Suerte con todo. Si. si. No preocuparos. Me lleva Marina. Vamos con la máquina de fotos y hacemos el reportaje del siglo. Hasta luego.

¿Con quién hablabas? Con Joseph y Andrés, han llegado a la plaza de toros donde se celebra el gran macroconcierto. Están felices y exhaustos. Apenas les han dejado espacio para poner la mesa de mezclas de sonido y demás parafernalia. Esto de ser cantante es muy sufrido. La gente se piensa que es llegar y besar el santo. Pero no saben lo que se pasa, se trabaja, se cansa uno de ir de acá para allá.

El sombrero es de Andrés. Te cuento. Esta nota estaba en el sombrero de copa de Andrés. No sabe nada. Ni se ha dado cuenta. Aún. De que le he cortado la tela y robado este papel. Me matará cuando lo sepa todo.. si es que se lo digo alguna vez. Pero dime qué pone de una vez. Me tienes en ascuas. Cómo respuesta Fernando le dijo: Y dices que lo compró en Madrid, en el rastro, qué cosas tiene la vida, diría mi abuelo que nada pasa porque sí o por azar. Este sombrero tenía que pertenecer a algún erudito de la época, tenía dueño. Nombre y apellidos. y era de clase alta.

Como dice un amigo común: \”anda, traduce, que es desesperante la ignorancia\”, Fernando, como quien sabe que es dueño de lo único y tangible, se hace un poco de rogar pero traduce el texto escrito en esperanto: \”Mañana a las doce pasará la comitiva por la plaza del Ayuntamiento. Que no salga de la plaza con vida. Las órdenes son sólo para el objetivo. Nadie más saldrá herido. No queremos quedar mal con el resto de Europa ni mala prensa internacional. Si hay algún problema comunicarlo antes de la  madrugada del día señalado\”

¿Querían atentar contra la monarquía? ¿Contra Primo de Rivera? – Se quedó pensativo ¿Qué pasaría en aquél atentado? Si algo pasó, nada como un buen periódico para leerlo. – Ahora vengo. Tengo que hacer algo urgente y quedamos en una hora aquí mismo vale?-

No. He quedado con la pandilla. Más bien, quedé hace ya media hora. Me dejarán en tierra sin pensarlo dos veces, como no aparezca, ya, por la plaza de San Pedro. Y son muy capaces de dejarme sin concierto.

– Ok. Ya nos hablamos. Tú vete a la verbena que marcho hacia la biblioteca Villaespesa.

Cada uno a por su objetivo.

(TREINTA Y OCHO) EL LECTOR DE MALDITOS

En todas las épocas gustamos de leer cuentos y entre las narraciones, las que más nos atraen son las que hablan de personajes malditos, malévolos,.., aquellos que, empleando la mejor técnica, logran impresionarnos con un rastro de sangre, o volver medio majaras o ataque frontales de psiquiátrico, en definitiva, cuanto más daño rezumen sus páginas, mejor.

Recordemos cuentos infantiles donde el mal está siempre tan presente que parece lo hemos asumido, interiorizado tanto que no nos inmutamos. Véanse ejemplos como La Cenicienta, Caperucita Roja, Los tres cerditos,… Vas subiendo las escaleras de una casa, toda confort y de pronto te pegan una paliza, te prenden fuego, o te acuchillan por la espalda, te cortan la cabeza o te come el lobo.

Claro que hay más crueles aún. Esto es poco. Una escena podría ser…

….. Un padre deja a su hijita con una hermana mayor, que no es tan mayor, porque solo tiene 6 años, confiado en que no le pasará nada. No pasan ni dos horas y Elena, que así se llama la rubita de pelo ondulado, preciosa, con ojos vivos y cara de nunca haber roto un plato, va a la habitación donde la pequeña morenita de muchas pecas duerme. Se acerca para ver si está durmiendo y no ha terminado de agacharse cuando siente en toda la cara un manotazo, con calculada fuerza, de la pequeña de no más de dos años, a lo que su hermana responde clavándole el termómetro en toda la cara.

Y no nos sorprendemos de nada. Cada día se escriben mejores cuentos de terror. Personajes malditos que nos mueven la sangre por las venas y clamamos: La hostia santa¡¡¡ que bruta la tía….y a otra cosa…

(TREINTA Y NUEVE)  Si llego a la jubilación

Si consigo disfrutar de ese tiempo llamado Jubilación. Sin tener que ir a trabajar. Con plenas facultades mentales y físicas  para decidir sobre mi propia vida. Si llego al tiempo muerto en que no exista el reloj despertador..,  sólo el reloj biológico que marca la propia existencia. Si llego… digo, tengo planes.

Grandes planes que a veces siento que nunca se cumplirán porque puedo morir como tantos otros de un ataque al corazón.., porque puedo morir de accidente de circulación,  porque puedo morir y muero cada día un poco más. Porque muriendo soy un poco niña cada día, porque aún no he crecido del todo.

Si llego a la jubilación sin edad y sin tiempo, si llego podré disfrutar de la visión que me pertenezca para captar una fotografía y podré pintar de lejos el color verde intenso del mar. Podré caminar oliendo miles de aromas cada mañana al despertar.

Si me jubilo, si no me muero, naceré otro día más, y podré realizar mi sueño y podré disfrutar de ese tiempo. Claro que, para entonces, puede que no tenga dinero suficiente ni ganas ni ánimos para vivir mi sueño;  ese que me empuja a ahorrar para ir de viaje este verano.., ese dinero que me cuesta un trozo de lienzo o un pincel nuevo de cerdas de jabalí…

Si me jubilo tal vez…

Por eso, a veces, no quiero que llegue la jubilación. Por eso quiero seguir viviendo en la inconsciencia del ignorante, del inocente. Por eso no quiero pensar… ni ahorrar, ni tener miedo. Tal vez. Si me jubilo. ……

(CUARENTA) UNA RECETA

Hacía casi una hora,

como había previsto la cocinera,

que terminó de prepararlos.

Pagarás por todo.

Los macarrones en espagueti,

la sal yodada,

un poco de pimienta en grano,

negra, muy negra.

A la hora justa

se sentarán a la mesa.

Nadie notará

las medusas de la cazuela.

La salvación llega a tiempo.

A la hora de la tranquilidad,

se lanzarán a comerlos,

sin valor al paladar.

Pagaran con las especies,

el agua buena,

su justo hervor

Pd.- en honor a “Arguiñano”, todo sea por la buena mesa.

(CUARENTA Y UNO) 

UNA CERVEZA. POR FAVOR

Página 258. Se acaba el libro. Son las 11 de la mañana y siento una imperiosa necesidad de un \”chupito\”, un \”cuarto\” de cerveza, un \”mojito\”… hummm, un dulce licor. La culpa tengo que trasladarla a Rafael que me ha inducido.

Estoy sentada en la terraza de un bar, cerveza en mano, rodeada de \”no amigos\” que considero míos. Esto es… os imagináis una tertulia cervecera con Almudena Grandes, Rafael Reig, Millás, – resucito a Cortázar porque tiene que participar, es único para hablar de cuento si cuento no-, a Quim Monzó, Fernando Rebollo, Manu Muñoz, Antonio Orejudo,…. sentaría a muchísimos más, tampoco demasiados que se forma gallinero.. Y bla, bla, bla….

Agggggggggg, impotencia. No tengo más que Intranet, así que no puedo leer nada de ellos en la Web. De pronto los añoro. Releer novelas que te gustaron con todo lo que se publica a diario no debe de ser bueno, ¿verdad?, pero si te gustan está justificado. ¿O no?

Almudena me conquistó con \”Atlas de geografía\”, ni siquiera con \”Las edades de Lulú\” o \”Malena tiene nombre de tango\”. A partir de aquella experiencia lectora le dejo que me drogue y me domine. Me llega. Es más, quiero recordar que de los libros que he liberado voluntariamente, uno de mis preferidos fue precisamente ésta autora. No sé por dónde estará. Desearía que hubiese pasado de mano en mano y no se encuentre en el vertedero de la ciudad. Haría mucho bien.



(CUARENTA Y DOS) 
TENGO EL SUEÑO DESNUDO

Anoche soñé que soñaba con unas vacaciones estupendas. Se olía a monte, a mañana de rocío, a hierbabuena, y no muy lejos un continúo golpear de agua en piedra. Al llegar vi un pequeño lago y en un extremo una cascada de abundante agua que el paso del tiempo había labrado en la piedra dándole una forma como de boca abierta. No lo pensé dos veces. Me desnudé y con la prisa de quien no quiere perder tiempo en sensaciones profundas me tiré al agua. Nadé bastante rato arriba y abajo, buceando, investigando por entre las cuevas naturales que formaba la piedra en el fondo del lago. Agotada me dejé caer sintiendo como pegaba el sol en mi piel desnuda.

Rin, rin, rin, el sonido molesto de mi despertador suena al a mi lado. Me toco, me estiro y desperezo,… la ducha me espera. El sabor a madrugada estaba en mi boca. Es día de trabajo.

Fabulino de Javier Cluj

JAVIER CLUJ


Fabulino de Javier Cluj



“Fabulino” era el dios romano que enseñaba sus primeras palabras a los niños, sin embargo este volumen de relatos, lector, no es para niños. Si los quiere, no permita que los lean hasta que dejen de serlo. Aquí palidece la felicidad con la que se recuerdan esos años. No son retratos ni estampas de la realidad, beben más de la literatura que del mundo; son más otro mundo que a veces refleja el nuestro. Son los sótanos de la infancia, nos recuerdan todo lo que queremos olvidar o no nos cuentan. Quiero creer que le gustarán, pero solo puedo asegurarle que no le dejarán indiferente.

El autor



El curioso lector que en estos letrados jardines se adentre no se sentirá defraudado ni mucho menos aburrido: son muy anchas y hondas las claves culturales y humanas que Javier maneja. Legión son también sus mundos evocados, sus lugares recorridos, sus infancias atisbadas y reconocidas. “Fabulino” resulta, así pues, un conjunto de cuentos singular y peregrino, “peregrino” en la quinta acepción que le atribuye el DRAE: “extraño, especial, raro o pocas veces visto”
Vicente Cervera Salinas
Catedrático de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Murcia 
Fabulino de Javier Cluj
ISBN: 9788412339796
Páginas: 130
Año: Mar-2021

Nota de prensa

 

Distopía

 

Fundación Internacional de Derechos Humanos

Delegación Territorial de las Islas Canarias

CIF: G76825405

Ref. Num.- 004/2020

Email: islascanarias@fundacion.in

 

Delegación Territorial

Fundación Internacional de Derechos Humanos

 

NOTA DE PRENSA

 

Fundación Internacional de Derechos Humanospresenta “Distopía”, el último libro de Josu Gómez Barrutia,

consultor y escritor, el jueves 11 de marzo de 2021,

a las 18:00 horas, Madrid, junto con el

 Presidente Sr. D. José Luis Rodríguez Zapatero

y Jon Sistiaga.

 

AUTOR

JOSU GÓMEZ BARRUTIA,  

 

El consultor y profesor de la Universidad Europea Miguel de Cervantes Josu Gómez Barrutia ha publicado \’Distopía\’, un ensayo con prólogo de José Luis Cordeiro y crítica de Jon Sistiaga. Una obra que analiza el carácter distópico en el que vivimos y sus posibles consecuencias.

 

FUNDACIÓN INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS

11 de marzo de 2021, a las 18:00 horas, Madrid.

 Presentación online en sesión reunión privada por registro en el siguiente enlace:  https://www.eventbrite.es/e/entradas-presentacion-online-libro-ensayo-distopia-de-josu-gomez-barrutia-141589312445

 

Josu Gómez Barrutia está considerado entre los 24 líderes económicos de futuro por el Instituto Choiseul.

 

Con Prólogo del intelectual y miembro de la World Academy of Art and Science Dr. José Luis Cordeiro, el ensayo “Distopía”, de Josu Gómez Barrutia, supone el análisis exhaustivo de los posibles escenarios de cambio a los que se enfrenta la sociedad actual, donde se advierten todos aquellos factores que influyen en el desarrollo de las naciones, que generan una reacción distópica en la humanidad y que, si en un futuro inmediato no se articulan las respuestas adecuadas a esos desafíos, nos enfrentaríamos a un escenario poco predecible, inestable e incierto.

 

Josu Gómez Barrutia, Eibar, 1978, está considerado entre los 24 líderes económicos de futuro por el Instituto Choiseul. Licenciado en Derecho, Diplomado en Alta Dirección de Instituciones Sociales por el Instituto Internacional San Telmo e IESE. Postgrado en Liderazgo ,Emprendimiento e Innovación por la Deusto Business School e ICADE Universidad de Comillas. Administrador de Fincas y Coach. Es Máster en Administración de Fincas y Dirección Inmobiliaria por el Instituto Europeo de Empresas, Técnico Superior en Gestión y Dirección Inmobiliaria por el INESEM, Máster en Coaching Ejecutivo y Empresarial por el Instituto Europeo de Empresas, Máster en Nuevas Iniciativas Empresariales en la Sociedad de la Información por la CEA.

 

\”Distopía es una obra de arte que nos lleva desde el pasado hacia el futuro, desde la evolución hasta la singularidad tecnológica. En un mundo cambiante, y con cambios cada vez más acelerados, hay que ser proactivo para visualizar los grandes desafíos y oportunidades de los próximos años y décadas. Gracias a la naturaleza de los cambios exponenciales, es muy posible que vayamos a vivir más transformaciones tecnológicas en este siglo que en toda la historia desde el descubrimiento del fuego.De hecho, ya hemos pasado de prehumanos a humanos, ¿pasaremos ahora de humanos a transhumanos y posthumanos?”, afirma en su prólogo  José Luis Cordeiro.

 

La obra de Josu Gómez Barrutia cuenta con el prólogo de José Luis Cordeiro y crítica de Jon Sistiaga.

 

El ensayo de Josu Gómez Barrutia plantea un escenario real donde las contradicciones de los discursos ideológicos sustentan a unas sociedades que son llevadas a sus límites más extremos. Y donde nos revela la necesidad de enfrentarnos al cambio climático, a la gestión de los procesos de zoonosis, la Cuarta Revolución Industrial y robotización, la gestión de las megalópolis, la superpoblación o el transhumanismo.

 

En el año 2006, Josu Gómez Barrutiafue seleccionado en el Programa de Jóvenes Líderes de la Fundación Jaime Vera. Profesor de relaciones internaiconales de la Universidad Europea Miguel de Cervantes y profesor colaborador de la Universidad Autónoma de Madrid, le ha sido otorgado Premio Innovación por la Roma Business School y premio liderazgo latino en New York en el año 2018.

 

”Josu Gómez Barrutia ha escrito un libro a fogonazos morales que nos pueden guiar en medio de tanto griterío”, esribe Jon Sisitiaga.

 

Josu Gómez Barrutia, futuro e inovación, ética y concienciación. 

 

Distopía explora el mundo actual con el propósito de prevenir cómo la aplicación de ciertos métodos de conducción y liderazgo de la sociedad podrían derivar en sistemas sociales injustos y desiguales. Distopía busca alertarnos de los peligros potenciales que suponen los procesos sociales que se establecen y que sustentan a la sociedad actual.

 

Josu Gómez Barrutia es Doctor Honoris Causa por Cambridge Internacional en Emprendimiento y Desarrollo Local y Doctor Honoris Causa por la Organización Excelencia Educativa de las Américas. Consultor, Emprendedor, Experto en Liderazgo, Emprendimiento e Innovación, desarrolla su actividad en los ámbitos formativos, políticos y de la comunicación. Impulsor de la iniciativa España Horizonte 2030 para la transformación del país  http://www.h2030.es que ha sido validada por la Universidad de Harvard a través de la escuela de gobierno JFK. Ha desarrollado proyectos vinculados al desarrollo local, empleo y emprendimiento para instituciones y gobiernos locales de toda tendencia política.

 

Jon Sistiaga asegura que “Distopía” es \”una brújula ética para no perderse entre tanto visionario y futurólogo. Josu Gómez Barrutia es un ilustrado y un perspectivista, y necesitamos gente como él, que piense y mire más allá”.

 

Fundación Internacional de Derechos Humanos, cultura y sociedad. 

 

En esta ocasión, la Fundación Internacional de Derechos Humanos organizará la presentación del ensayo “Distopía”, de Josu Gómez Barrutia, dentro de la Colección de Letras del Atlántico, dirigida por David Guijosa Aeberhard, y bajo el cuidado de Gloria María Suárez Cabrera. Y que cuyo prólogo ha sido escrito por José Luis Cordeiro, intelectual y miembro de la World Academy of Art and Science, y con crítica del prestigioso periodista Jon Sistiaga, Premio Ortega y Gasset.

 

La Editorial Grupo Tierra Trivium, a través de un convenido marco de colaboración, promovido por su directora Jimena Tierra y por la editora Albahaca Martín, han hecho posible este proyecto que busca ser la piedra angular de los Departamentos de Medioambiente y Desarrollo Sostenible de la Fundación Internacional de Derechos Humanos, por medio de sus Delegaciones, y que sirva como guía en sus actuaciones.

 

El acto tendrá lugar el jueves día 11 de marzo, a las 18:00 horas, tras realizar la reserva de asistencia en reunión privada por registro vía Zoom, https://www.eventbrite.es/e/entradas-presentacion-online-libro-ensayo-distopia-de-josu-gomez-barrutia-141589312445 .

 

En la presentación intervendrá el Sr. D. José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España, entre 2004 y 2011, y el prestigioso periodista y Premio Ortega y Gasset, Jon Sistiaga. La bienvenida inaugural estará a cargo de Guillermo de Jorge, Delegado Territorial de la Fundación Internacional de Derechos Humanos en las Islas Canarias.

 

 

ORGANIZA

Fundación Internacional de Derechos Humanos.

Delegación Territorial de la Fundación Internacional de Derechos Humanos en Canarias

 

 

 

           Sr. D. Guillermo de Jorge

    Delegado Territorial

       Fundación Internacional de Derechos Humanos

Ataxia de Friedreich

 

Enfermedades raras
Patricia Gutiérrez

Hola me llamo Patricia, sufro Ataxia de Friedreich, una enfermedad genética neurodegenerativa muscular de las denominadas raras y desgraciadamente, a pesar de llevar muchos años con la enfermedad, no dispongo de tratamiento ni siquiera tratamiento paliativo.

Tengo una discapacidad muy severa. Estoy postrada en una silla de ruedas y dependo de una persona para prácticamente todo al carecer de coordinación.

Existen alrededor de tres millones de personas en España con alguna enfermedad rara,la mayoría genéticas; generalmente son de carácter crónico, degenerativas y sin posibilidad de cura.

Las terapias físicas que tenemos que realizar la mayoría: fisioterapia, terapia acuática, logopedia, etc., cuestan entre 500-700€ de media y gran parte de ellos NO los costea la Sanidad Pública. Además, la situación actual con el Covid ha interrumpido la atención de nuestras patologías. La sanidad podría ayudar más facilitando el tratamiento y cubriendo el costo que esta enfermedad ocasiona.

Desde el año 2010 la inversión en investigación ha bajado más de un 50%y desde un punto de vista objetivo no interesa porque al ser enfermedades raras somos invisibles para las farmacéuticas, no somos rentables, porque no van a ganar. Somos los olvidados de la investigación sanitaria.

Desde aquí pido al Gobierno y a las Administraciones Públicas que otorguen más fondos para investigar estas enfermedades. Todos aquellos que estéis interesados podéis colaborar con esta causa marcando la ”X” en la declaración de la renta (Fines Sociales). Seguro que todos conocéis a alguien con una enfermedad rara y sin investigación muchos no tenemos futuro ni calidad de vida.

Patricia Gutiérrez

Equinoccios

 

 

Juan Antonio Moreno Ávila

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Equinoccios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Antonio Moreno Ávila

 

 

  Bagaje

 

 

                         ¿Se equivocó Ulises regresando a casa?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            En silencio

 

 

A la vez

y de continuo

 ser la aurora

       y el declive.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Giro

 

Tras extinguirse la juventud
curiosamente el tiempo
efectúa papiroflexia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Pisar máscaras

 

 

            Lo que no somos es imparable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Ensalmo

 

 

   Buenos días.

      Buenas tardes.

Buenas noches.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Consustancial

 

 

  Pero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Acaso algo

 

 

    ¿Erratas en el prólogo de morir?

 

 

 

 

 

 

 

 

Cencerrá

 

Cencerrá*

Andrès Molina Franco
Instituto de Estudios Almerienses.

El ruido de cacharros y latas se escucha en todo el pueblo de Macael. La noche ha caído pronto, la sierra está llena de nieve y el frio se cuela por las rendijas de la puerta bien cerrada. Es la segunda noche de cencerrá, el nuevo matrimonio de viudo y viuda no han compartido su buena nueva con los jóvenes del barrio y el sueño en sus primeras madrugadas de ajuar renovado será difícil de conciliar

Dentro de la casa, una bombilla apenas ilumina la cocina, un caldo de puchero y unas cuantas ramas secas en la chimenea dan un poco de calor. En la vitrina una botella de Soberano empolvada, dialoga con el transparente Chinchón, siempre pegajoso. Las copas son de la anterior unión, aquellas que nunca chocaron en un brindis y siempre estuvieron llenas de botones, alfileres y hebras de hilos de colores.

El viudo hombre curtido entre mármoles, de carácter adusto, de itinerario fijo… de la casa a la cantera y de la casa al cortijo del Marchal. Los bares para él no abren y solo su devoción por San Marcos trae el gasto de un hornazo de un solo huevo en todo el año. Su tacañería dejó a la cuadrilla de mozos indignada y el motivo del jolgorio justificado. Las escaleras de la Cruz de los Caídos, son el punto de reunión para la escandalosa comitiva, las sartenes tiznás, los peroles agujereaos, las latas de carne de membrillo y del Colacaollenas de piedras, la caracola de los barrenos y los pitos de la bocina del Comet,todo en armoniosa orquesta afinada por un cencerro.

La viuda, mujer joven de diez años menos, de luto riguroso por la enfermedad traicionera de la silicosis, sin hijos y con padres a los que cuidar, con vecina chismosa, casamentera y arrejuntaculos, que ha convencido y convenido, apañando el enlace de la pareja.

La empinada cuesta conduce a la morada del matrimonio, agasajado con tanto estruendo, unas linternas de petaca ayudan a ver el camino, la era corona el trecho donde la fiesta explota, una cornamenta de cabra y la quijá de un burro, son adornos y regalos, presentes enganchados en la reja de la ventana del dormitorio.

En el comedor del hogar conyugal el reloj de pared balancea el péndulo, la mujer lo mira intranquila, su acompañante en silencio, traquetea nervioso la pierna, mira la escopeta y los cartuchos de sal, solución inmadura para acallar con dos tiros al aire a la concurrida visita.

El colchón de lana y el somier de muelles destensados, la mesita de noche con la palmatoria de porcelana y el crucifijo en la pared, esperan al silencio que no llega.

Fuera se anima el jolgorio, el vino y el coñac mitigan el frio, las canciones y los aporreos en la puerta, ponen de manifiesto la pedida de un aguinaldo que las acalle y que esta noche no verán. Un saco de arpillera, maúlla, dos gatos han entrado en la trampa y la chimenea en el tejado de tierra launa será su salida; los animales asustados caen precipitados por el cañón ennegreció a las últimas ascuas, sus almohadillas de uñas afiladas apenas las rozan; los dos nuevos inquilinos con el pelo erizado y los ojos desencajados han rasgado la cortina de tela viendo el trasluz de una ventana como posible escapatoria al aire libre.

Las risas y el escándalo aumentan extramuros, el novio viudo, mufa, la novia viuda con la escoba en ristre apalea a los inocentes felinos camino del patio.

Las campanas de la madrugada retiran a los mozos a sus casas, el sereno no ha querido encontrarlos, no han conseguido ni un garbanzo torrao, ni un haba seca. Los instrumentos musicales no se han desafinado después de la velada y mañana volverán a la calle para intentar ablandar el bolsillo de los contrayentes.

Desde aquella última cencerrada, la vieja teniente de los dos oídos y que no escuchó las noches de bulla y ruido le pregunta al incauto viudo:

¿Te casaste Misindo? Siiiii… ¡Lástima de mujer!,¿Con quién hijo mío?… ¡Con Estefanía!… ¡Lástima de hombre!

La Cencerrá es una fiesta que se celebraba con motivo de un casamiento principalmente entre viudos o un viudo y una soltera, en la que los jóvenes del pueblo acudían a la puerta del domicilio de los contrayentes a recibir licores y viandas para celebrar el enlace. Si esto no se producía, durante varias noches se molestaba al nuevo matrimonio, con bromas y canciones obscenas.

Cencerrá

Grupo de amigos entorno a El Chaspas, alguacil muy querido en el pueblo. Entre los jóvenes podemos ver en el centro de la imagen a Eduardo Cruz, escultor local de gran trayectoria artística.

Macael antigua.

Hondo

 

Hondo. Juan Antonio Moreno Ávila
  Hondo

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Hondo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Antonio Moreno Ávila

 

 

Todo cuanto…

 

 

 

Tú y yo TEA y TOC

tan sólidamente unidos

por lo inasible del agua

en la clepsidra del otoño.

 

Prefieres

ser lanza o Hipatia

de clítoris y coxis

que la sumisión

de maniquí.

 

Prefiero

en la conciencia

el sudor de Sísifo

a imitar el ejemplo

de la impunidad.

 

Voy contigo

a tu derrumbe

toma la llave

y abre la saliva

desde ti vengo

a darte el regalo

que olvidas eres.

 

 

 

 

 

 

Origen

 

 

 

Pareces el glaciar

y se trata del recurso

para detener la erupción.

 

Plural de día y plural de noche

aíslas la versión que te aísla

si anhelas salir al mundo.

 

La partitura sin batuta suena

a fatiga de violonchelo solo.

 

Visor y lente y diafragma

fotografiar belleza y mugre

la terapia que te expande.

 

Astro a merced de conflictos

soñando concordia en el cauce

te decantas por Parménides.

 

Mujer a la deriva del insomnio

ríes y Ares pone paz en la sabana.

 

 

 

 




 

 

 Fotografía y poemas

Juan Antonio Moreno Ávila

 

La felicidad. Búscala.

Uvas para siempre. Beires, Almería
RACIMOS DE UVAS EN BEIRES, ALMERÍA





BÚSCALA



Autor: Rysas. 01-09-2005 16:59


Ahora aquí sentada, de noche a la luz de las velas, con Frank Sinatra y sus Duets de fondo y al amparo de mi buen chocolate con almendras eso sí. ¡Hum qué bueno sabe! quiero decirte que estoy descubriéndome yo, y al mismo tiempo veo claro que ya todo tiene sentido. Hay que mirar hacia dentro sencillamente, pero es excesivamente duro a la vez. Y estoy descubriendo la felicidad. Sí, la felicidad; no la mía, sino descubriendo qué es, dónde está y sobretodo cómo conseguirla.

Está dentro de nosotros, en el fondo, muy profundo, sólo tenemos que llegar a ella. Y podemos, debemos. La Queremos, esa es nuestra verdadera búsqueda. Se consigue a través del deseo. Ese es mi descubrimiento y lo quiero compartir contigo, porque sé que al igual que yo, tú también sientes la necesidad de ser feliz, en tu trabajo, en tu casa, con tu familia…
El deseo es la tapadera de las emociones y sólo debes abrirla y dejarlas fluir, sentir lo que eres, lo que te rodea, envolverte con la brisa, absorto en tus pensamientos, como una meditación profunda de lo que eres y de lo que quieres ser. Tienes primero que sentir el deseo; y es a través de la provocación.
Fíjate: hombres y mujeres queremos cosas distintas, porque distintos somos. Moda, recetas, coches, documentales, películas de acción o sentimentales, fútbol, dinero, trabajo, hijos, anécdotas pasadas, chistes, reuniones de amigos o familia… Aunque no todos estamos en el mismo saco, siempre hay modelos a seguir, y todos al mismo tiempo somos modelos en una u otra forma.
La provocación, es el juego de hacer sentir excitación y ésta nos lleva al deseo, éste a la acción y la acción a la consecución, entonces si consigues provocar en ti esa excitación de querer ser feliz, eso te llevará al deseo de serlo y eso a moverte en ese sentido, hasta llegar a conseguirlo.
Hay muchas cosas en tu día a día que provoca tu excitación, y despierta tus deseos: una casa más grande, un coche mejor, un cosmético cuyo nombre sea más largo y lleve más ingredientes, una maquinilla de afeitar que apure más y mejor y que tenga un gel especial que te suaviza la cara…
Ese deseo hace que te muevas en la dirección de convertirlo en realidad y eso es el motor que te impulsa a conseguir lo que quieres. En todos los sentidos ocurre, pero estás acostumbrado a querer olvidar lo malo y sólo recordar lo bueno. Pues no. Hay que ir a lo malo…a sentirlo fugazmente y recordarlo aunque duela y devolverlo y sacarlo de nosotros.
En todos nosotros existen capítulos muy variados de tormento, sea en la forma que sea, y el no haber sabido en su día perdonarlo o asumirlo, según qué casos, se ha atascado dentro de nosotros, haciendo que no fluyamos en algún aspecto, por eso unos somos atrevidos, otros tímidos, otros graciosos, vivos, calzonazos, oportunistas, maltratadores, estrictos…
Pues bien, sólo tienes que mirar hacia dentro. Nadie ha dicho que sea fácil, pero es posible. Requiere un gran esfuerzo, que es reconocerlo y despegarlo de ti.
Crear un ambiente especial, en el que te encuentres cómodo, con buena música que te transmita, perfume, sándalo o cualquier otro aroma que te envuelva, la temperatura adecuada, y la compañía perfecta, que en ésta ocasión, suele ser la soledad.
Es mejor estar un poco desinhibido, pero es importante no pasar de ese punto. Y simplemente, piensa…en por qué no consigues la felicidad, por qué estas insatisfecho, que te falta…y no me estoy refiriendo en concreto a lo material, eso sólo cuenta en un 35%.
Mirar hacia dentro ti mismo. Qué te pasó con tus padres, hermanos, colegas, novios-as, profesores, accidentes, despedidas de trabajo, muertes cercanas, violación de tu persona en cualquiera de sus formas, física o psicológica o cualquier otra cosa o persona que te hizo sentir mal en aquel momento, y piensa en ello, recuerda como te sentías y piensa en por qué eso te hacía sentir así, no justifiques tus acciones, ni cargues culpa en los demás de tus errores, sé sincero contigo mismo, sería tonto auto engañarse, ¿No crees? Se removerán tus tripas un poco, porque todo esto se asienta en el estómago, pero continua adelante, ése es el comienzo del camino de tu propio descubrimiento de la felicidad.
Tienes que recordar qué cosas te hacen sentir bien, si es la buena compañía, estar con un punto, la intimidad, estar en una posición de poder, envalentonado, protegido, querido, reconocido, el crujir de las hojas caídas en otoño, un bonito paisaje, el mar, una música, el olor de un bizcocho recién hecho, el tacto de algo, mirar como pasan las nubes, la vista de un cuadro, caminar descalzo por la arena o la hierba, contemplar la luna, pescar, correr, ir en moto, tomar el sol, estar desnudo entre las sábanas o en el agua…
Algo que despierte tus sentidos, que te haga sentir bien, que te envuelva o adormezca, que te erice la piel o eleve tu espíritu, el instinto de algo que aún desconoces. Y ese es el camino. Es que vives sin disfrutar de lo que eres, de lo que está a tu alcance, sin sentir lo que te rodea, y sufres por lo que deseas y no consigues, en vez de desear lo que eres o tienes y descubrir el resto. Pues vamos allá, destapa tus deseos y deja fluir las emociones, siente como pasan los segundos, escucha el agua y el aire, siente la tierra bajo tus pies, disfruta de una llama, acaricia tu pelo, deja que tus emociones se disparen, tócate la piel, siente la música, deja que todo se mezcle y te envuelva, flota, déjate llevar por las sensaciones, y sonríe o llora, si quieres, siéntete tú, estás ahí y puedes llegar a ser feliz si quieres. Sí, quieres, y puedes…
Vas sacando así lo que te atormenta y te vas limpiando de rencores, olvidos, incomprensiones, vergüenzas, situaciones incómodas, del daño causado, de no haber pedido perdón, no haber dado una explicación, no atreverte a recuperar una relación perdida, complejos, manías, etc.,  hay infinitos motivos que nos oprimen y hasta que no los dejemos salir, no ascenderemos en esta búsqueda, cuando los vomitas, pasas a otro estado, que es el de la satisfacción de haberte quitado un gran peso de encima, y así se comienza.., luego ya no puedes parar, ya trabajas sólo, cada día, poco a poco, empiezas a sentirte bien, a ver o sentir cosas a tu alrededor que siempre habían estado ahí y no llamaban tu atención, reencontrar un viejo amigo, felicitar en sus logros a los demás, reconocer tus errores, ceder y pedir que cedan, que tus hijos se porten mejor, o tu trabajo no te incomode, encontrar un aparcamiento, comprender a los demás, escucharles…
A partir de que disfrutes de lo bueno que todo esto tiene, en el momento en que te encuentres agusto, porque pienses en lo bien que te sientes por lo que eres, en lo que has conseguido en la vida, que en unos casos, será dinero, posición, reconocimiento, cariño….lo que cada uno haya llegado a ser.
Cuando reconozcas que lo que eres o tienes es el producto de que has sido o hecho a lo largo de tu vida, empezarás a ser feliz, despierta tus emociones, déjate llevar, siente lo que te gusta plenamente, disfruta de lo que eres, de lo que tienes como persona.
La sociedad está llena de tribus urbanas diferentes, hippies, punkies, pijos…y todos tienen su sitio y sus razones y sus pensamientos y sus amores y odios, sus sentimientos. Debes aprender a despojarte de lo que no te deja ser feliz. Insatisfacciones, decepciones, melancolías…y hacer esa limpieza en ti mismo y así una vez conseguido, lo bueno te vendrá sólo, la dicha llega, no porque te llegue de fuera, sino porque está en tí, en tu interior y te empiezas a querer a ti y a los demás, porque descubres, que si ayudas al de al lado a ser más feliz, te sientes mejor y si te conformas con lo que eres, o decides luchar por conseguir lo que quieres ser, o si disfrutas de lo que tienes, llegas a sentirte bien, y ése y no otro, es el estado pleno de felicidad.
Estar en armonía con uno mismo. Yo aún no lo he conseguido, pero estoy en el camino, y sé que es largo, pero prometedor. Siempre hay esperanza si crees en ello, o lo que es lo mismo, si quieres, puedes. No busques excusas, ni te justifiques, no lo empieces mañana ni el uno de enero ni el lunes, hazlo ahora, cualquier día, a cualquier hora y en cualquier lugar, deja la tele o el amigo, haz bocadillos para cenar, deja las compras para mañana y come hoy congelado, siempre hay un momento, hazlo en el WC, o en la cama, en la cola del metro, o cuando viajas, esperando en el médico, o asomado a la ventana… Pensar es gratis y está en ti, no necesitas nada más, aunque es mejor si el ambiente acompaña, no es la única forma, sólo el comienzo… y el final te lo dejo a ti. ¡Quiérete!, hazlo,  compártelo con todos los que sientas que no son felices…

¡ Buena búsqueda! ¡Buen encuentro!

Momento

 

 

Juan Antonio Moreno Ávila


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

        Momento

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Antonio Moreno Ávila

 

 

 Indagación

 

 

 

¿Hacer

a causa del malestar

asigna valor nulo

a lo que hacemos?

 

¿Maniobras

inútiles

por finitud

de las manos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Indagación ( 2 )

 

 

 

Mozos de nadería

somos

incapaces casi

de la pausa

solicitantes aún

de nuevos parches

asesinos incluso

del silencio de semifusa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   Enloquecer

 

 

 

Hacia fuera

escupe soberbia

y dogma relumbrante

y tiene matiz

de Charles Manson.

 

Hacia dentro

bombardea culpa

y vergüenza objetiva

y tiene matiz

de Virginia Woolf.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

#Pantomima

 

 

 

Fervor

de tanto cero

a la izquierda

motiva empacho

de adolescencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Vertebral

 

 

 

… Necesaria

la lluvia que no vincule

a ningún engranaje ficticio

sino a lo más nuestro en fuga.

 

Ha de llover la tregua

de no engullir maquillaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Transcurso

 

 

 

Las morcillas huelen fuerte

según dijo Tales de Mileto

el poste ha evitado el gol.

 

Obélix se cayó en la marmita

aproximadamente a y media

descorchamos el champán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plano de situación

 

 

 

Dicen que Wittgenstein era infeliz

y quizá otros digan que eran felices

quienes decían que Wittgenstein

y no habrá diferencia. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Método

 

 

 

Con los ojos de Atenea

el adhesivo del silencio

abraza luces y sombras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Apogeo

 

 

 

Flechas crean aire

recibimos las palabras

para exclamar la avidez

de lo eterno por lo eterno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo / Tiempo

 

 

 

Perdón y gracias

no hay más que decir.

 

Perdón y gracias

lo demás que decimos

se debe a la duración del día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cultura

 

 

Prometeo y pez de cloro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Subcutáneo

 

 

Caricias de menos

originan palabras de más.

 

                                                                                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pop

 

 

Tiranía de chicles y sonajeros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Cetro

 

 

                Incluso la anarquía desea imponerse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cumulonimbo

 

 

Teletienda o programa electoral. 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Equilibrio

 

 

Poder  prescindir del narrador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Carisma

 

 

 De metro y medio la titánide

 que atrae con lengua de acróbata.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ja ja ja

 

 

  24 horas de información.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La clave

 

 

No marcar ningún día en el calendario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Azul

 

 

 

A finales de septiembre

esta zona del hemisferio norte

recupera el temple de piano

o el ritmo de templo

lejos ya los veraneantes

o la plaga de medusas

que afea y ensucia

y hace ruido.

 

El paisaje

sin interferencias

permite entonces

la rara plenitud

de la melancolía

imposible o dañina

en las ciudades.

 

Unos buscan el lugar

perfecto para huir

y otros buscamos

consolidar lo difuso

o la valía del viento

interior y salitre

y siempre aquí.

 

 






Fotografía y poemas

Juan Antonio Moreno Ávila 

I Premio Internacional de Poesía Joven JOSÉ ANTONIO SANTANO

 

I Premio Internacional de Poesía Joven José Antonio Santano


BASES


1.El Ayuntamiento de Baena, a través de su concejalía de Cultura, convoca el presente concurso literario, que tiene por objeto el reconocimiento de la figura del poeta José Antonio Santano, tanto por su obra como por su trayectoria poética en el panorama actual de la literatura contemporánea, distinguida en el ámbito nacional e internacional, así como por su labor impulsora de numerosas iniciativas culturales en su ciudad natal de Baena (Córdoba).


La presente convocatoria establece dos niveles o ámbitos de participación:


Internacional: al que podrán presentarse los mayores de 18 años y menores de 30, con trabajos cuya extensión no podrá ser inferior a 300 versos ni superior a 500. El premio consistirá en una estatuilla, la edición de la obra y 25 ejemplares.


Local:al que podrán presentarse alumnos matriculados en ESO, BACHILLER y CICLOS FORMATIVOS de cualquiera de los centros educativos de Baena y Albendín durante el curso 2020/2021. Para este nivel se establecen premios para los tres mejores trabajos presentados, que no podrán ser inferiores a 14 versos ni superiores a 100. Los premios para cada uno de los ganadores consistirán en una estatuilla, diploma y lote de libros de poesía. Los trabajos premiados podrán ser editados por el Ayuntamiento de Baena.


2. Las obras presentadas estarán escritas en castellano, serán originales, inéditas y no premiadas en otros concursos. No se admitirán traducciones ni adaptaciones. Cada autor/a podrá presentar un único trabajo de tema y forma libres.


3.Se presentará un único ejemplar, a una sola cara en folio blanco y en formato PDF, a doble espacio y letra Times New Roman o Arial 12, sin firma, bajo lema o título y ámbito de participación: internacional o local.


Al objeto de preservar el anonimato de los autores:


A la dirección de correo electrónico cultura@ayto-baena.es indicando en el asunto I PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA JOVEN “JOSÉ ANTONIO SANTANO”, se remitirán en dos archivos separados, uno que contenga el poema con LEMA, que será el título del mismo y el ámbito de participación: internacional o local; y otro con el contenido de la PLICA (Nombre y apellidos, dni/pasaporte escaneado, teléfono de contacto y breve currículum).


4. El plazo de presentación concluirá el 28 de febrero de 2021.


5. El fallo del jurado será comunicado a los premiados por teléfono o correo electrónico, así como en la página web: www.juanalfonsodebaena.org/


6. Los premios podrán declararse desiertos si el jurado entiende que los trabajos presentados no alcanzan la calidad suficiente. En todo caso, la decisión del jurado será inapelable.


7. El jurado calificador estará compuesto por reconocidos poetas y profesores de literatura, y presidido por el poeta José Antonio Santano.


8. Los participantes responden de la autoría y originalidad del poema, asumiendo la total responsabilidad frente a cualquier reclamación que, en este sentido, pudieran efectuar terceras personas. Los concursantes se responsabilizan totalmente de que no existan derechos de terceros en las obras presentadas así como de toda reclamación por derechos de imagen.


9.La resolución del presente certamen tendrá lugar durante la Feria del Libro del año 2021 y la entrega de los premios se realizará en un acto público cuya fecha y lugar se comunicará con antelación y al que los premiados estarán obligados a asistir, salvo causa de fuerza mayor.


10.La participación en este certamen supone la total aceptación de las presentes bases.


El participante acepta expresamente cumplir todas y cada una de las bases del presente concurso. El incumplimiento de alguna de las bases dará lugar a su exclusión del concurso.


Ayuntamiento de Baena /Delegación de Cultura. Enero 2021


Nunca inefable

Nunca inefable

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         Nunca inefable

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Antonio Moreno Ávila

 

 

  Esperpento

 

 

 

Implorar

breve el infierno

o algún mensaje

con significado

y padecer

días iguales

a la Ruta 66

en triciclo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  SOS

 

 

 

Alegre otro de mí

que amnésico sí vives

estoy junto al eucalipto

donde Kostas Karyotakis

decidió por última vez

que ya era suficiente

ven y vayamos

a jugar al pimpón

aprisa ven y trae 

algo del verano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Ausencia

 

 

         Peón que corona en peón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         Utensilio

 

 

 El pragmatismo permite

     que se disipe la niebla

         del mundo abstracto

                      de nacer persona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

KO

 

 

En las gestorías dicen

        que somos números

y textos literarios dicen

  que somos palabras

y los gusanos bajo tierra

                      resuelven el debate.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Mnemósine

 

 

Náufrago anochecer de rumbo fijo:

pintarle a Wilson pestañas de mujer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

? Realidad ¡

 

 

  Adiós al gran oasis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Variación

 

 

Cíborgs que sueñan flores de silicio

    mientras algoritmos imponen

              pájaros mecánicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Actualidad

 

 

    Mosca en la telaraña

         aplaudiendo a la araña.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Telediario

 

 

  Rebosa lógica preferir unicornios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Religiones o LSD

 

 

La matemática de morir

fabricó la novela única

que aprueba el ala delta

 de miedo y venerar

            a sílabas y laringe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Auxilio

 

 

  ¿Salvarse del dolor sucede

                 a través del dolor mismo?

 Insistir en la fe responde la fe

             y es una respuesta útil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Multiverso

 

 

El romanticismo no necesita

    certificado de autenticidad

sino lo más difícil

      y balsámico:

         creer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Existir

 

 

1

                               Enloquecer por sucesión de carambolas.

 

2

   Pedir coherencia es incoherente.

 

3

  Dirán que dicen que dijeron.

 

4

  ¿Vamos al cine?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Matrix

 

 

                    Publicidad honesta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Extinción

 

 

  Vórtice sentir y saber 

  que arquitectura para nada

   y construir la risa por si acaso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Depende

 

 

Bajo los escombros nueva estructura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         A posteriori

 

 

 Primero el silencio

  parecerá un problema

y será después la solución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Relámpago

 

 

 

Es lo mismo

bola y guante de béisbol

que estudiar fisioterapia

o que leer el Quijote

y comer pistachos.

 

Es lo mismo

Dios que dibujar cómics

o que la física cuántica

y tocar el ukelele.

 

Es lo mismo

escribir que Instagram

o que ir al gimnasio

y tejer jerséis.

 

El esfuerzo

de convencer

y convencernos

de lo contrario

obviamente

es lo mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  In memoriam

 

 

 

… Admitir que la cruz

puede ser resorte…

 

… Hecatombe

que impulsa paradoja

a no abandonar

la lucha…

 

… Mirar de otro modo

la hoz de invierno

que cortó lazos

siembra fe…

 

… Admitir que la cruz

puede ser resorte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Tristeza

 

 

       Caleidoscopio roto

     que rompe caleidoscopios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Pasear

 

 

  Rebelión tranquila y óptica.

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Lenguaje

 

 

 Palabras poemas de amor no igualan

                   la mirada amor de un perro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Cosmovisión

 

 

  Absolutamente South Park.

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Yo

 

 

         Accidente doméstico

  de pensar y decir tonterías

      y boxeador contrincante

                      de uno mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Versus

 

 

El repliegue agoniza y expira.

 La caricia alienta y prevalece.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ciclo

 

 

Simulacro de luz

           tras simulacro

 aceptar que aceptar

                   suele ser utopía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Frente al mar

 

  … acentúan su irrelevancia

el mensajero y el mensaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viento a favor

 

 

Perder la esperanza grave

 para fundar etérea

otra esperanza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La bola de nieve

La huella del mármol


           LA HUELLA DEL MÁRMOL

INSTITUTO DE ESTUDIOS ALMERIENSES



Andrés Molina Franco

  Andrés Molina Franco.

 

                      

LA BOLA DE NIEVE.

 

         No había caído tanta nieve desde aquella triste tarde del treinta y seis, las canteras blanquean todos los inviernos y algunos copos bajan empujados por la ventisca que peina las faldas de la Tetica; la luz tenue la atraviesa, amontonando la fría capa sobre los fregaderos sin terminar encima del tanto[1].

         En el Cruce, la carretera pierde la cuneta, los surcos del Comet se difuminan y los olivos atrapan en sus ramas la nívea manta, el porton del taller acumula en la rampa hojas lanceoladas del sombraje desvestido. El espectáculo natural ralentiza el trabajo, detrás de la ventana flejada el cincelista fuma lanzando el humo fuera, los perros agachados tiemblan pegados a las ascuas de un tronco ardiendo y la maceta descalza cae al agua de la cubeta, para hinchar su astil.

         Hace rato la campana dio las cinco, no se ha escuchado ninguna tómica[2] y la arriera tampoco se ha entretenido recogiendo los cestos. El hectómetro de piedra apenas deja ver su número perdido entre la cal y el hielo; cuatro críos suben por la cuesta la Cañá buscando la nieve, los guantes chorrean húmedos en sus bolsillos, cubiertos hasta las pantorrillas saltan pisando la mullida alfombra blanca; un redondel limpia el espacio de juego, en el centro una tosca bola engorda su diámetro helado, pegote a pegote.

         Un empujón balancea la figura congelada despegando la base mezclada con tierra, rueda un palmo, se desequilibra volcando a un lado, a simple vista la esfera irregular va tomando forma, la presión de los dedos apelmaza el material frio. Un crio aprovecha para subirse encima del asiento rodante, sin frenos gira cayendo al embarrado suelo entre risas de los demás, su cuerpo enclenque recibe pelotazos de nieve, reventando en estrellas.

         Apenas sobra tarde, la noche se apresura aciaga, un sopapo y una sopa caliente esperan en la cocina de la casa; durante la madrugada el regalo del cielo sigue llegando, los maderos del techo gruñen sujetando la carga, la poca pendiente de las tejas lo retienen a la espera de una pala que ayude a verterlo al callejón. La mañana hiela, la bola de nieve se endurece aún más, la carretera de asfalto y sin quitamiedos abre el camino, los empujones dibujan la redondez que agiliza su marcha y engorda la barriga.

         La curva del barrio del Carmen arranca en la puerta del taller del Maestrillo, las mujeres se asoman en las ventanas, ya no bastan cuatro chiquillos, ocho o diez la empujan; un palo de almez la apalanca y un rastrillo aparta las escallas[3]. La cuneta en el terraplén cede su nieve al gigante esférico, donde el diámetro tapa las figuras esforzadas. Desde el barrio de san Andrés los parroquianos subidos en los terraos miran el paso por la Cañada. Un camión renqueando con una fila de fregaderos se cruza, el varal la raspa desviándola al garaje de Antonio el de Martín, lejos de la fragua de Andrés, no vaya a derretirse con el calor de los punteros recién aguzados.

         La calle Larga ensancha en el Cuartel, el guardia de puertas bajo el capote y el tricornio hace la vista gorda, su bigote poblado de bello y nicotina regala una leve sonrisa de connivencia. El almuerzo deja la fiesta para la tarde, la tierra mezclada en la masa helada apelmaza la bola; junto al parterre sirve de improvisado tobogán resbaladizo acabado en barrizal. Los zapatos agrietados por el agua, auguran un resfriado de miel y manta, los adoquines de serpentina rayan la superficie acelerando la caída frenada en el callejón de Ramón el Chumbo. El tramo hasta la iglesia añade más hielo, la puerta de la Rosa atesta de canteros, un incrédulo pregunta … ¿de qué cantera es el bolo tan redondo?de la bancá blanca -se escucha desde un velador en el interior-.

         Don Manuel en la escalera de su casa parroquial, no se atreve a salir por miedo a un atropello, la misa puede esperar y siempre será mejor con el cura vivo. La barbería en hora de afeitados, convierte en apuestas el peso, cincuenta, setenta y hasta quinientas arrobas, calcula un carretero dispuesto a sacar sus bueyes para arrastrarla.

         La plaza congrega a todos los muchachos del barrio de las Latas y del Arte, por donde ha corrido la voz; la virgen del Rosario extraña el alboroto de la calle y el niño quiere bajarse del brazo para achuchar. Dos coches a ralentí esperan a que entre en la explanada la comitiva, una recepción oficial en el balcón del ayuntamiento, da la bienvenida a la visita congelada, sin banda de música ni trajes de domingo. El deambulatorio pasa hoy por la iglesia y la plaza, una escalera apoyada invita a escalar los dos metros y saltar al suelo desde su cumbre.

         El termómetro del farmacéutico no se animó a subir en toda la semana, apenas la esfera se deformó en su deshielo, un hilo de agua continua estuvo bajando por el porche de los Caños, mas de un mes, la launa quedo seca en el lugar hasta las fiestas de octubre y un borracho confundió su blancura con la luna una noche sin gas pobre que iluminase la farola, pensando que había caído el universo.

         Ahora, sonrío mirando la foto arrugada, mis manos se entumecen con solo tocarla. ¡Uf que frío!

Dr,  Carlos Ballesta


  El  Dr. Carlos Ballesta López subido en la bola de nieve, A la izquierda su padre el Dr. Francisco Ballesta, en Macael. 1959.

 Fot. Colección Familia Ballesta.


 

 


Bola de nieve. Boston 1856. Ballou\’s Pictorial Drawing. Room Companion. Boston, MA.

 

 


 


[1] Paralelepípedo de mármol utilizado como soporte en la elaboración de piezas.

[2] Fuerte explosión producida en la cantera en operaciones de espizarre.

[3] Fragmentos de piedra producidos en el desbaste con puntero.

El pino en la montaña

El pino en la montaña

La tarde era calurosa en la sierra. Juan miraba hacia el melocotonero del corral rodeado de lascas blanqueadas, escrutando minuciosamente rama a rama, para descubrir a la invisible chicharra que rompía el silencio necesario para poder complacer a la siesta. No le quedó más remedio que subirse a aquellas viejas ramas, para acechar a su presa. En sus manos llevaba una ingeniosa ballesta, fabricada con un taco de madera, unas pinzas de la ropa, y un elástico que quitó a unos calzoncillos viejos. Si lograba descubrir al incordioso insecto, éste podría darse por muerto, como aquella lagartija que alcanzó en plena cabeza al lado de la farola. Pero esta empresa no daba sus frutos. Al menor movimiento de Juan sobre las ramas, la chicharra cesaba su canto desorientando al cazador, hasta sentir de nuevo la inmovilidad.
Juan empezaba a sentirse burlado, cuando divisó un pequeño gorrión posado en el canalillo del agua, a la sombra de las tejas. Era mejor pieza y más fácil de alcanzar que aquella maldita chicharra. Ésta lo había vencido. El gorrión se desplazaba con diligencia sobre las tejas, a saltitos cortos. La posición de Juan sobre las ramas era inmejorable para el ataque. Montó el elástico sobre la puntilla de la ballesta, apuntó concienzudamente, mordiéndose a la vez el labio superior y entornando los ojos, y disparó: ¡Zzzzzzziiiiippppp!. Acertó a darle en el cuerpo, y aquello le regocijó tanto, que perdió el equilibrio sobre las ramas y dio un enorme trastazo sobre el suelo de terrazo.
– ¡Esta ballesta es una mierda!- gritó el zagal, mientras miraba cómo el pajarillo salía volando sin daños aparentes, sólo asustado. El invento era bueno para animalillos pequeños, pero con los pájaros se reveló insuficiente.
La rodilla le sangraba debido a la caída. No le dolía más que tener que dar la razón a Rafael, que alardeaba de su escopeta de plomillos, al tiempo que se mofaba de su invento: \”Eso sólo sirve para asustar a los gatos\”- reía.
Se lavó la rodilla en el grifo sobre el sumidero, sin arrugar el gesto siquiera, y colocó como pudo los viveros de culantros, perejil y hierbabuena que había tirado, y que su abuela se obstinaba en no perder.
Pasado aquel espacio de tiempo en el que el pueblo ronca como para burlarse del calor, Juan salió hacia ninguna parte. En su cabeza sólo rondaba la idea de mantener oculto aquel episodio: \”¡Qué vergüenza!\”. Las calles poco a poco se desperezaban. María Membrillo tenía otra vez montada la tienda en la puerta: botes de miel, mermelada de moras, melones y sandías, botijos, lebrillos, cántaros, tinajas, figuritas de arrieros meones, tiestos verdes,amarillos y rojos para las macetas y, por supuesto, membrillos: \”¡Qué dulce su carne de membrillo!, ¡qué rica su compota!\”.
Con la boca ensalivada sólo de recordar el sabor de la canela en rama reblandecida por el caldo de la compota, subía el empedrado hacia la plaza. Sólo estaba la fuente, aunque podía oír los golpes secos de las fichas de dominó estampadas sobre las gastadas mesas del casino. \”Se quedarán sin nudillos\”- pensaba fascinado-. Se empapó la cabeza con el agua fresca de la fuente, que le alivió el calor por unos minutos.
El caminar hacia ninguna parte lo llevó hasta el camino del cementerio. Desde lo alto podía contemplar las hileras de nichos. Aquello no le impresionaba en absoluto… El camino estaba flanqueado por muros de piedra. Pasada la cancela del cementerio, grandes zarzas rebasaban la linde, y Juan rápidamente se vio atraído por unas moras gordas y negras. Sin pensarlo demasiado, se dirigió hacia ellas. Arrancó una pajilla al pié del muro, junto a una mata de cerraja que le recordó que tenía a sus grillos abandonados, y allí fue colocando las moras, pinchándolas con mucho cuidado para no estrujarlas. Cuando hubo completado un largo rosario, se mojó los dedos con saliva y los frotó sobre las moras para limpiarlas del polvo del camino. Sentado a la sombra de los castaños, una tras otra fue degustando las granosas moras… Le parecieron pocas, y repitió la operación, volviéndose a lamentar del abandono de sus grillos.
Sin apenas darse cuenta, se había adentrado en el camino, alejándose ya bastante del pueblo. Pero su glotonería le cegaba el conocimiento… Pensó, \”ya que he llegado hasta aquí, bajaré un poco más a conocer esto mientras me como lo recogido\”. Y bajó caminando con despreocupación, con paso atolondrado por las piedras del camino y porque tenía el buche cada vez más lleno. Sin saberlo, estaba bajando a un valle profundo y frondoso, flanqueado por altas montañas achatadas. Le impresionó ver tan cercano el gigantesco pino \”Cabezarrodeo\”, en la cumbre de la más alta de las montañas, del que había oído decir que no lo abarcaban seis hombres corpulentos. \”Ya lo creo- confirmo- por eso se ve desde el pueblo\”.
No debía estar lejos la rivera, porque podía oír cada vez con más nitidez el pasar de las aguas. Paró a curiosear en un monte de piedras blanqueadas, una construcción que le pareció antiquísima y misteriosa. Al asomarse, vio una alberca con el agua abandonada al verdín y a los renacuajos. Los ojos se le iluminaron pensando en aliviarse el calor, y saltó la tapia adentrándose en la propiedad. Cogió el palo más largo que encontró y lo hundió en el agua. Lo sacó y comparó la señal que dejó el agua con su estatura. Le cubría por los pelos, pero sin pensarlo, se quitó la camiseta, las alpargatas y los pantalones, y se zambulló de cabeza en la alberca. Estaba helada. Aquellas albercas las utilizan como depósito de regadío para las huertas, trayendo el agua de algún manantial o de la propia rivera. Empezó a chapotear para mitigar la sensación de frío, pero sus músculos empezaban inexplicablemente a agarrotarse, se pusieron duros y cada vez tenía menos fuerza en sus extremidades. Juan braceaba desesperadamente para alcanzar el bordillo. Se asustó mucho, y empezó a gritar:
– ¡Socorro!. ¡Me ahogo!. ¡Socorro!…
Se contempló desnudo a las faldas de la montaña. Oyó el trinar de los pájaros. Se estremeció con el pasar de las aguas de la rivera. Miró a su alrededor y contempló la cumbre donde el pino lo esperaba. Lo llamó amablemente, le dijo: \”Juan, ven y quédate conmigo\”. Quiso volver a casa porque aquello le asustó, pero la pendiente se inclinó tanto como una pared. Las piedras se afilaron como punta de lanza. Las jaras y helechos, las retamas y la yerba, cegaron el camino. Los castaños aceleraron su ciclo maternal y lanzaban sus erizos en una lluvia de espinas martirizadora. Aparecieron manadas de jinetas, otrora solitarias y nocturnas, ahora unidas en diurnos cancerberos del camino, de dientes afilados, amenazadores. Enjambres de abejas aparecieron salidas de cientos de colmeneros, dirigiéndose a su cuerpo y cubriéndolo entero. Braceaba desesperado intentando desasirse… un veneno lo anestesió con una dulce borrachera, y se entregó entero…
Elevado por las abejas, voló hacia el pino, escoltado por arrendajos, cucos, gavilanes, perdices, mirlos y milanos, petirrojos, cárabos, garcetas, águilas, buitres y abejarucos, que en distintos idiomas trinaban cantos de bienvenida. En la cumbre esperaba el pino para acunarlo en sus grandes ramas, eternamente verdes, y desde allí reconoció el paisaje que le vio nacer.
Las ramas se plegaron hacia el interior, engullendo al chico, que fue licuándose en sabia y resina…
 Despertó sobre un colchón en un cuarto muy pequeño y desconocido para él. Estaba muy aturdido y le dolía el pecho como si le hubiesen dado una paliza. Tenía la impresión de tener un risco sobre el estómago que lo aprisionaba sin dejarle apenas respirar. Le vinieron arcadas. A su lado, alguien había colocado oportunamente una palangana de metal esmaltado, y expulsó un líquido negruzco que alivió el peso sobre su estómago. Aquella habitación no tenía puertas, sólo una pequeña ventana con el marco de madera pintado de verde. Así pues, se asustó. Pensó incluso que estaba muerto. Pero aquella sensación de malestar y conciencia, no podía significar otra cosa más que todo fue un tremendo susto. Además, en las catequesis del Sr. Cura preparatorias a la primera comunión, el cielo era el cielo, y por supuesto, en el infierno no se encontraba. \”¡Menudo chasco, si en vez de calderas, el infierno sólo fuesen dolores de barriga en una habitación sin puertas, con las paredes forradas con dibujos de niños!\”.
Con mucho esfuerzo consiguió ponerse en pié. Alcanzó a comprender una de las razones por las cuales las camas deben tener patas: \”¡Qué difícil es levantarse desde el suelo!\”. Ya en pié, el misterio de la inexistencia de puerta se desveló. Se encontraba en la segunda planta de una diminuta casita. Allí se accedía a través de un agujero de una irregular redondez, situado en una esquina del suelo de la pequeña estancia. Miró a través de la ventana, y supo que era un nuevo día, aunque no sabía cuántos habían pasado desde el terrible suceso. De rodillas en el suelo, asomó la cabeza por el agujero, con mucho sigilo por si alguien estaba en la planta de abajo. No vio a nadie. En ese momento reparó en su desnudez, buscó su ropa, pero sin éxito, no ocurriéndosele otra idea más que la de utilizar las sábanas como ropaje. No sabía qué hacer. Volvió a asomar la cabeza por la ventana verde, y le reconfortó ver que el pino estaba allí, no muy lejos de donde lo dejó. Significaba que el camino estaba cerca, y que no estaba perdido.
Al piso de abajo se podía bajar por una escalera hecha de troncos, forrados con hebras de lana de distintos colores: un peldaño rojo, otro verde, otro azul, otro amarillo, otro naranja, y el suelo. Las dimensiones de aquella planta eran las mismas que las de la planta superior, pero el espacio era menor debido al mobiliario. Unos enormes cojines acomodaban un sofá de material. Sobre él, una estantería con muchos libros en inglés. En una esquina, había un pequeño anafe con una cafetera humeante. Encima de éste, un pequeño mueble de madera decorado a mano hacía las veces de alacena, con las puertas de cristal. Allí, el inquilino guardaba numerosos vasitos con especies recogidas, seguramente, en el campo, tapados con tapones de corcho sobre unos retazos de tela y numerosas cajas pequeñas rotuladas en inglés. Debajo del mueble, colgadas sobre unos cáncamos, había unas jarritas de barro, y sobre una mesa cubierta con un mantel de hule, un lebrillo con agua y unos platos sucios en su interior. Del techo colgaban suspendidos por hilos largos, muchas figuras de distintos motivos hechas de arcilla cocida… Al lado de la única puerta, un retrato hecho en carboncillo de un niño que debía tener su misma edad.
Abrió la puerta y salió de la casa. Se encontraba en lo alto de una loma. Oteó el terreno hasta llegar a las faldas de aquella pequeña montaña. No era una propiedad excesivamente grande. Tenía, eso sí, innumerables árboles, y a juicio de Juan, ninguno por duplicado: manzanos, castaños, alcornoques, caquis, encinas, sauces, robles, membrillos, almendros, higueras, nogales, cerezos,… entre otras especies. Todo un jardín botánico. En la parte más baja, una hilera de chopos, gendarmes de rivera, marcaba el final de aquella hermosa creación.
Juan pensó en sus padres. Estarían muy preocupados y no podrían ni imaginar dónde se encontraba.
Decidió bajar a la rivera. Arropado en la sábana, andaba mirando atentamente dónde pisaba, pues seguía descalzo y no quería lastimarse los pies. Al llegar, no podía creer lo que veían sus ojos. En la rivera se lavaba una hermosísima mujer, toda desnuda. Era muy alta, con un largo pelo rubio, y de piel blanca enrojecida por el sol. Jamás vio mujer tan hermosa, y mucho menos desnuda, circunstancia que le aceleró el corazón tanto como en la alberca. Incluso, llegó a pensar si no iba a ser que estaba muerto de verdad. (\”Un árbol de cada especie, una mujer. A mí me ha tocado ser el niño!\”). Observó que los movimientos de la mujer eran pausados, como con el pensamiento en otro lugar, con la mirada perdida, hipnotizada tal vez, por el correr del agua. Cuando acabó de asearse, se colocó un vestido blanco, largo hasta los tobillos. A Juan le llamó la atención la ausencia de ropa interior. \”¡Cuándo se lo cuente a los chicos, no me van a creer!\”. Por último, se roció con agua que llevaba en un frasco de cristal. La mujer se dirigió a la casa, por un caminito estrecho entre los árboles en el que Juan no había reparado. Desde abajo la casita se veía hermosa, de un blanco luminoso. La mujer entró en la casa, y a los pocos segundos, salió muy alterada:
-¡Bill! ¡Bill!- gritaba, andando de un lado para otro.
¿A quién llamaba?. Desde luego, no había nadie en la casa cuando él salió. Hubiera sido imposible esconderse en tan poco espacio. Buscaría algún gato.
-¡Bill! ¡Bill!. Where are you?- Volvió a gritar, certificando su extranjería.
 Juan comprendió que con su vestimenta no podía presentarse en el pueblo y que al menos tenía que recuperar sus alpargatas. Además, estaba seguro de que fue aquella mujer la que le salvó de morir ahogado. No le pareció mal acercarse y devolverle la sábana, y agradecerle de paso seguir vivo. Así pues, salió de entre los árboles y enfiló el caminito, no sin timidez. La mujer al verlo subir pareció tranquilizarse. Al llegar a la cima, la mujer le susurró algunas palabras que él no entendió y finalmente le sonrió.
Juan no sabía como actuar, y se dejó llevar. La mujer lo sentó en los blandos cojines, cogió una jarrita y la llenó de leche con unas cucharadas de miel. En un plato colocó unas pastas. A Juan todavía le dolía el estómago demasiado, y apenas probó la leche. Mientras tanto, la mujer fregaba los platos en el lebrillo, ayudándose con un bote de cacao con el que sacaba agua de una tinaja. Juan creyó que era el momento de hablar.
Señora- dijo con timidez- Quiero volver a casa.
La mujer dirigió la mirada al retrato en carboncillo de la puerta… Volvió a abrir la alacena y sacó unos pasteles que le ofreció a Juan. Tampoco pudo comerlos. Ahora tenía un nudo en el estómago.
– ¿Me puede devolver mis ropas?.- Preguntó un poco impaciente.
De nuevo la mujer detuvo su tarea, se secó las manos en el vestido y se dirigió a la estantería para coger un libro. Era un cuento infantil. Se sentó detrás de Juan, rodeándolo con sus largas piernas y abrió el libro delante de sus ojos. La mujer olía a jazmín. Empezó a leer… Juan no entendía nada. En las hojas podían verse dibujos pintados por algún otro niño.
Empezaba a sentirse incómodo, pero a la vez se esforzaba por seguir la historieta, aunque fuera a través de las ilustraciones. Se percató de que la mujer comenzó a llorar…
Las lagrimas cayeron en los hombros de Juan. Volvió su mirada hacia el rostro de la mujer y pudo ver unos enormes y preciosos ojos verdes, tristes. Sintió el impulso de secarle el rostro con la sábana y así lo hizo. La mujer le sonrió y lo apretujó contra su pecho, besándole en la cabeza.
Por unas horas dejó de pensar en volver a casa. Si era por compasión hacia aquella mujer, él no lo sabía entonces (el narrador tampoco).
La mujer subió arriba y le trajo ropas de vivos colores, que no eran las suyas, pero le quedaban a medida. Le preparó un picadillo para almorzar, ligero, pero Juan se arrepintió luego de haber comido el pepino, pues lo repetía a cada instante. Sin embargo, el frescor de la sandía le resultó tonificante. Se disponía a tumbarse entre los cojines para la siesta, cuando vio que la mujer lo llamaba desde el exterior. Reclamaba su presencia como para dar un paseo, ya que llevaba puesto un sombrero de paja con una cinta verde, y del cuello le colgaban unos prismáticos. Y así fue. Salieron de aquella montaña y se dirigieron al camino…
Justo al otro lado de la rivera estaba la alberca, lo que afianzó su convicción de que la mujer pudiese oír sus gritos de auxilio. Durante largo rato estuvieron caminando junto a la rivera, siguiendo su curso. La mujer, recogía un enorme manojo de juncos, que finalmente ató con la cinta del sombrero. Juan se entretenía mientras tanto con los prismáticos. Nunca había tenido unos en las manos, y estaba maravillado con el invento. Los prefería, incluso, a la escopeta de Rafael. Tiró de las faldas de la mujer y señaló el pino \”Cabezarrodeo\”. Ella lo entendió, y hacia allá subieron no sin dificultades, porque la pendiente era escarpada y de una tierra suelta y arcillosa.
 Al llegar arriba, Juan sintió el estremecimiento de haber imaginado aquel paisaje antes con infinita exactitud, en los difíciles momentos de la alberca. Desde allí se divisaba la sierra hasta sus límites, suavemente ondulada, de un verde intenso, granulada como las moras por toda una legión de árboles de copa redonda. Respecto al pino, no seis, sino a duras penas nueve hombres podrían rodearlo. Examinando el paisaje palmo a palmo, se topó con la vista de su pueblo. Aquello le devolvió a la realidad. Pero no dijo nada para no volver a entristecer a la mujer. Ella, ajena a la maravillosa vista, estaba sentada con la espalda apoyada en el tronco del pino, tejiendo un caballito con juncos para Juan. De regreso, con toda naturalidad, la mujer se desprendió de nuevo del vestido y del calzado y se metió en la rivera, chapoteando y salpicando a Juan, que incitado a la batalla, se introdujo también desnudo en el agua… Rieron mucho hasta que a Juan le entró la tiritona. Entonces, la mujer lo secó con su vestido que perdió todo rastro de color blanco. Marcharon a casa cansados y satisfechos.
 Cuando caía la noche, Juan determinó que era hora de partir. Cuando la mujer preparaba arriba el colchón para dormir, Juan cogió el caballito de juncos, y salió de la casita corriendo. No miró atrás en la bajada de la loma, ni al cruzar la rivera, pero cuando empezaba la subida hacia el pueblo, miró hacia la casita, y vio a la mujer asomada a la ventana. Le dijo adiós con la mano, pero ella apenas sí contestó a la despedida con un tímido gesto.
Al verle llegar al pueblo, todos se alegraron aliviados y preguntaban sin cesar dónde se había metido durante tanto tiempo. Sus padres no paraban de besuquearlo y bendecir a Dios, llenos de lágrimas. Él no quiso mencionar a la mujer, ni dar explicaciones aquella noche. Todos pensaron que algún día se sabría. Al fin y al cabo sólo era un niño y lo importante es que ya estaba en casa. Al acostarse, puso el caballito debajo de la almohada. Durmió plácidamente…
Días después, un gran revuelo se formó en la carretera. Numerosos vecinos se agolpaban mirando hacia la sierra. El pino \”Cabezarrodeo\” había desaparecido de la montaña. Aquel maravilloso árbol que dominaba la sierra erguido fuera de su hábitat, con cabeza redonda, majestuoso, coronado rey por encinas, alcornoques, nogales castaños y robles, todos por debajo de su altura; contemplado con respeto por helechos, jaras, quejigos, aulagas, zarzas y retamas, hermanas menores. Aquél de corteza tan dura como un risco y de envergadura olímpica, nunca más recordaría a nadie cuál es el camino a casa… Tal vez, lo arrancó la soledad. 


AUTOR: JOSÉ ANTONIO PÁEZ MARTÍN (Eslizón)
EL PINO EN LA MONTAÑA 27/05/2015

El temerario y otros poemas

SALÓN DE LECTURA

 JoséAntonio Santano

 

SALÓN DE LECTURA. José Antonio Santano


 

El temerario y otros poemas

 

       

HERMAN MELVILLE

  De todos es conocida la novela Moby Dick y de igual forma a su autor, Herman Melville. Los lectores siempre unirán el nombre de Melville a la mejor narrativa americana, pero quizá menos sepan que también ejerció de poeta. Citar su nombre es abismarse en los mares y en la pesca de ballenas, entrar en las aguas procelosas de la memoria para descubrir las vidas de unos hombres que siempre bordearon la tragedia por un puñado de monedas. Sin embargo, la poesía es capaz de mostrarnos todos los mundos posibles, como lo hizo Herman Melville (Nueva York, 1819-1891), como poeta, aunque tardío, no por ello menos destacable, tal que se puede comprobar en esta selección de su poesía, realizada por el profesor y poeta cubano Axel Presas. Y ciertamente, así es que su poesía atrae siempre hacia el mar. Presas escribe que “en la poesía de Melville el paisaje es el mar y el mar e es el paisaje, los barcos son objetos de un espectáculo inconmensurable que es el océano”: 

Grita el ave marina, sobrevolando arriba,

 “¿Tripulación, la tripulación?”

  Y la ola, temeraria, vagabunda,

  ¡Se mueve nuevamente!


En algunos poemas también hallaremos al poeta romántico, “el que escribe sobre jardines, villas romanas y la hermosura de la campiña” dice Presas 

(Las belicosas águilas cierran su ala, 

 Pero no ante la influencia de César; 

 Cantamos que Roma no ha sido vencida por brazos romanos,

 Como en el día de Farsalia…),


 y a más, al poeta místico “que se adentra en temas religiosos haciendo énfasis en el Oriente” 


(El amuleto sirio de Salomón aparece;

  Ópalo y anillo supremo. 

 Los rayos que alumbran este vino mago

  Se exaltan de las apariencias divinas).


 La profunda reflexión sobre todo lo sucede alrededor del poeta es siempre una ocasión única para la creación. Melville, al igual que otros muchos poetas, supo tomar de la realidad su parte más trascendente para transformarla en otra realidad, la que se hospeda no solo en la observación, sino en la emoción que siempre ha de existir en todo poema, si así se quiere llamarse. El hombre, el poeta, con su experiencia, el conocimiento y los afectos ha de construir un universo donde la verdad, su verdad, sea irrefutable. El hombre y el poeta al unísono, en un mismo canto capaz de conmovernos, capaz de hacernos más humanos, si cabe: “Todas las guerras son inmaduras”, nos dice el poeta en su poema La marcha hacia Virginia, aquí nos habla de los muchachos combatientes, de su entusiasmo para alcanzar la gloria, pero ¿qué es la gloria?: 


Todo lo que ellos sienten es esto: esto es la gloria, 

 Un afilado arrebato, aunque transitorio,

  Aún imperecedero en ficción enaltecida.

  Así van ellos a combatir, 

 Conversando por un lado, riendo por el otro.


Esta antología a cargo de Axel Presas es un motivo más para apostar por la poesía como el instrumento capaz de salvar almas y presentir que la esperanza del género humano está en ella. Esfuerzos editoriales como este de Poéticas es un motivo también de esperanza y satisfacción, por entender que un mundo sin poesía no es sino un lugar oscuro y tenebroso, vacío, sin futuro, así con esta particular aportación sabemos que está en el camino de la luz.

 

Herman Melville
HERMAN MELVILLE

   Título: El temerario y otros poemas

    Autor: Herman Melville

    Editorial: Poéticas (2019) 

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